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Las líneas y empresas con más colectivos en CABA: quiénes concentran el parque móvil porteño

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El relevamiento del parque móvil de colectivos de la Ciudad de Buenos Aires actualizado a mayo de 2026 permite identificar cuáles son las líneas con mayor cantidad de unidades y qué empresas tienen más peso dentro del sistema. La 106 encabeza el ranking por línea, mientras que NUDO S.A. aparece como el operador con mayor parque registrado.

El parque móvil de colectivos de la Ciudad de Buenos Aires no se distribuye de manera pareja entre todas las líneas y empresas. Detrás de cada recorrido hay realidades muy distintas: líneas con gran volumen operativo, empresas con fuerte presencia en el sistema, renovaciones recientes y flotas que combinan unidades tradicionales con nuevas tecnologías.

Según la base del RUTAP actualizada al 31 de mayo de 2026, el sistema porteño cuenta con 1.612 colectivos registrados, repartidos entre distintas líneas y operadores. Dentro de ese universo, algunas líneas concentran una parte importante del parque y ayudan a explicar cómo se organiza el transporte urbano de la Ciudad.

La línea 106, al frente del ranking

Entre las líneas con mayor cantidad de unidades, la 106 aparece en el primer lugar, con 105 colectivos registrados. El dato la ubica como la línea con mayor parque dentro del relevamiento porteño.

Detrás se posiciona la línea 132, con 93 unidades, una de las líneas más reconocidas y tradicionales del sistema, con fuerte presencia en corredores centrales de la Ciudad. Muy cerca aparece la línea 39, con 92 colectivos, otro servicio histórico del transporte porteño.

El podio refleja el peso de líneas que tienen una alta demanda, recorridos extensos o una operación de gran intensidad dentro de la red urbana.

Las líneas que completan el grupo principal

Más atrás se ubica la línea 12, con 79 unidades, seguida por la 68 y la 151, ambas con 77 colectivos registrados.

También se destacan la línea 50, con 75 unidades, y la línea 34, con 67 colectivos.

Este ranking permite dimensionar qué líneas tienen mayor peso relativo dentro del parque móvil porteño. No se trata solamente de contar unidades: también sirve para leer qué servicios requieren mayor disponibilidad operativa, cuáles tienen recorridos de fuerte demanda y qué empresas están detrás de esos movimientos.

Un ranking con realidades muy diferentes

Aunque el listado muestra números similares entre algunas líneas, detrás de cada caso hay composiciones muy distintas.

Algunas líneas mantienen una flota mayoritariamente tradicional, todavía dominada por unidades a gasoil. Otras, en cambio, aparecen vinculadas a procesos recientes de renovación o a la incorporación de tecnologías alternativas.

En ese sentido, el tamaño del parque no solo habla de cantidad, sino también de transformación. Una línea con muchas unidades puede tener un perfil conservador en términos tecnológicos, mientras que otra de menor tamaño puede destacarse por sumar GNC, eléctricos o unidades más nuevas.

El caso de la 151, por ejemplo, aparece dentro del grupo de líneas con mayor parque y también se vincula con el avance del GNC dentro del sistema. La 34, por su parte, también se destaca por la presencia de unidades eléctricas, lo que la convierte en una de las líneas a observar dentro de la transición energética porteña.

Las empresas con más unidades

A nivel empresario, el parque móvil también muestra una fuerte concentración. La empresa con mayor cantidad de unidades registradas es NUDO S.A., con 170 colectivos.

En segundo lugar aparece Transportes Automotores Riachuelo S.A., con 153 unidades, seguida por La Nueva Metropol S.A.T.A.C.I., con 137 colectivos.

Estas tres empresas reúnen una porción muy significativa del parque y tienen un rol clave dentro de la operación diaria del transporte urbano porteño.

Los operadores que también pesan en el sistema

Además de las tres primeras, el relevamiento muestra otros operadores con fuerte presencia.

Juan B. Justo S.A.T.C.I. registra 115 unidades, mientras que C.U.S.A. cuenta con 105 colectivos. Más atrás aparecen Nuevos Rumbos S.A., con 93 unidades; Transportes Santa Fe S.A.C.I., con 92; y Transportes Automotores Callao S.A., con 79.

La distribución empresaria permite entender por qué algunas decisiones de renovación tienen un impacto más visible que otras. Cuando un operador grande incorpora unidades nuevas o apuesta por una tecnología determinada, ese movimiento puede modificar de manera sensible los promedios generales del sistema.

El peso empresario y la renovación tecnológica

El tamaño de cada empresa dentro del parque móvil es un dato clave para analizar la evolución del transporte porteño. Allí donde los operadores con mayor cantidad de unidades avanzan con renovaciones masivas, el impacto se nota rápidamente en la edad promedio, en la accesibilidad, en el confort y también en la composición tecnológica de la flota.

Por eso, las empresas más grandes no solo tienen peso operativo. También pueden acelerar —o demorar— cambios estructurales dentro del sistema.

La incorporación de unidades a GNC, la aparición de colectivos eléctricos o la renovación de coches más antiguos dependen, en buena medida, de las decisiones que tomen estos operadores de mayor escala.

Un mapa para entender cómo se mueve la Ciudad

El ranking de líneas y empresas con mayor cantidad de unidades permite leer el sistema porteño desde una perspectiva distinta. No se trata únicamente de saber cuántos colectivos circulan, sino de entender quiénes concentran la operación, qué líneas tienen mayor peso y dónde pueden aparecer los cambios más importantes en los próximos años.

La foto de mayo de 2026 muestra que la línea 106 lidera el ranking por cantidad de unidades, mientras que NUDO S.A. encabeza la lista de empresas con mayor parque registrado.

En conjunto, estos datos ayudan a explicar la estructura del transporte urbano porteño: un sistema amplio, con operadores de gran escala, líneas de fuerte volumen y una renovación tecnológica que avanza de manera desigual, pero que ya empieza a dejar señales concretas en algunas flotas.

Ranking de líneas con más unidades

PuestoLíneaUnidades
1106105
213293
33992
41279
56877
615177
75075
83467

Ranking de empresas con más unidades

PuestoEmpresaUnidades
1NUDO S.A.170
2Transportes Automotores Riachuelo S.A.153
3La Nueva Metropol S.A.T.A.C.I.137
4Juan B. Justo S.A.T.C.I.115
5C.U.S.A.105
6Nuevos Rumbos S.A.93
7Transportes Santa Fe S.A.C.I.92
8Transportes Automotores Callao S.A.79

 

Fuente:

GCBA

La tribuna sobre ruedas: Los colectivos también juegan el Mundial

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En Buenos Aires y distintas provincias, los colectivos volvieron a quedar en el centro de las celebraciones por el Mundial. Choferes que frenan para saludar, pasajeros que cantan desde las ventanillas y unidades rodeadas por multitudes forman una postal que se repite después de cada partido de la Argentina.

Termina el partido, la Selección gana y las calles comienzan a llenarse. Aparecen las camisetas, las banderas, las bocinas y los primeros cantos. En medio de esa multitud, casi como si estuviera escrito en el guion de cada festejo argentino, aparece un colectivo.

A veces llega lentamente, intentando atravesar una avenida ocupada por cientos de personas. Otras veces se detiene por completo porque avanzar resulta imposible. Entonces sucede algo particular: el colectivo deja de ser únicamente un medio de transporte y se transforma, durante algunos minutos, en parte de la celebración.

Los pasajeros cantan desde las ventanillas, levantan sus teléfonos para grabar y agitan banderas celestes y blancas. Algunos choferes hacen sonar la bocina siguiendo el ritmo de la hinchada. Otros frenan, abren las puertas, saludan o se suman por unos instantes a los festejos.

Las imágenes se repiten en distintos puntos de Buenos Aires y también en ciudades del interior del país. Cambian las líneas, los modelos de colectivos y las calles, pero la escena mantiene siempre los mismos elementos: una multitud celebrando y un vehículo que aparece en el momento exacto para convertirse en escenario, tribuna y símbolo urbano.

Una tribuna sobre ruedas

Durante los partidos importantes de la Selección, viajar en colectivo también se convierte en una experiencia diferente. Hay pasajeros siguiendo el resultado por sus teléfonos, relatos de radio que se escuchan en el salón y goles que desatan festejos espontáneos entre personas que, hasta ese momento, ni siquiera se conocían.

Después del encuentro, esa celebración se traslada a la calle.

Cuando el colectivo atraviesa una concentración, quienes viajan en su interior quedan automáticamente integrados a la fiesta. Desde afuera, la multitud saluda a los pasajeros; desde adentro, llegan los cantos, los aplausos y las banderas.

Por algunos minutos desaparecen las diferencias entre quienes están viajando, quienes trabajan y quienes salieron exclusivamente a festejar. Todos forman parte de una misma escena.

En algunos videos incluso se observa a personas trepadas sobre las unidades o intentando subir a los techos. Aunque forman parte de las imágenes más impactantes, se trata de conductas extremadamente peligrosas, tanto por el riesgo de caídas como por la cercanía con cables, semáforos y otras estructuras urbanas.

La celebración puede convertir al colectivo en una tribuna improvisada, pero nunca debería poner en peligro a pasajeros, conductores o hinchas.

El vehículo que representa a la ciudad

No resulta extraño que el colectivo ocupe ese lugar. Pocos objetos están tan vinculados con la identidad cotidiana de las ciudades argentinas.

El colectivo lleva a los hinchas al trabajo antes del partido, los acerca a los bares donde se reúnen para verlo y los transporta hasta las avenidas, plazas y monumentos donde después se desarrollan los festejos.

Está antes, durante y después del encuentro.

Además, forma parte del paisaje emocional de Buenos Aires. Sus colores, sus carteles, el ruido del motor y el sonido de la bocina son elementos reconocibles para generaciones enteras. Por eso, cuando aparece rodeado de camisetas argentinas, no parece un elemento ajeno a la celebración: parece haber estado destinado a formar parte de ella.

El fenómeno tampoco se limita a la Ciudad de Buenos Aires. Las escenas registradas en distintas provincias demuestran que el colectivo cumple una función similar en cada comunidad. Puede tratarse de una unidad urbana, un minibús, un vehículo interurbano o un coche histórico, pero siempre termina integrado a la postal del festejo.

Choferes que también quieren festejar

Dentro de estas imágenes, los conductores ocupan un lugar especial.

Muchos continúan trabajando mientras las calles se encuentran repletas y deben avanzar con extrema precaución entre peatones, banderas, automóviles y motos. Sin embargo, también son hinchas y viven el partido con la misma intensidad que quienes están afuera.

Algunos conductores responden a los cantos con bocinazos. Otros sacan una bandera por la ventanilla o detienen la unidad durante algunos segundos para saludar a la multitud. Son pequeños gestos que convierten un servicio habitual en una escena memorable.

El colectivo sigue cumpliendo su recorrido, pero durante ese instante también parece decir: “Nosotros estamos festejando”.

Siempre aparece uno

En las grandes celebraciones argentinas hay elementos que nunca faltan: la bandera, la camiseta, el bombo, el canto y la avenida ocupada por una multitud.

Y también está el colectivo.

El que pasa lentamente entre los hinchas. El que queda rodeado por la gente. El que toca bocina. El que lleva pasajeros cantando. El que frena porque el chofer también quiere levantar los brazos y festejar.

No importa en qué ciudad se produzca la celebración ni qué línea atraviese el lugar. Cuando juega la Selección y las calles se llenan de alegría, siempre hay un colectivo que pasa, que aparece o que se detiene.

Porque en la Argentina el colectivo no solamente transporta personas.

También transporta historias, emociones y, cada vez que juega la Selección, una parte de la pasión de todo un país.

El “atendedor de boludos” cumplió 78 años: la historia del excolectivero detrás del inolvidable video

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Daniel Frasca se volvió famoso por una inesperada respuesta durante una entrevista sobre el aumento del boleto. Más de dos décadas después, su hijo contó cómo se encuentra y desmintió los rumores sobre su muerte.

Daniel Frasca, el hombre que pasó a la historia de la televisión argentina como el “atendedor de boludos”, cumplió 78 años el viernes 17 de julio. Más de dos décadas después de protagonizar uno de los videos más recordados de la televisión y de las redes sociales, una nueva fotografía permitió conocer cómo está actualmente.

Con el cabello canoso y conservando el característico bigote con el que quedó inmortalizado frente a las cámaras, Frasca celebró su cumpleaños de manera tranquila y acompañado por su familia, según contó su hijo Diego.

La imagen también sirvió para desmentir una serie de rumores que habían circulado durante las últimas semanas y que aseguraban que el protagonista del famoso video había fallecido.

“Ya lo mataron varias veces, pero es duro el viejo”, respondió Diego Frasca al ser consultado sobre las versiones falsas que volvieron a circular en las redes sociales.

La entrevista que se convirtió en un clásico

El nombre de Daniel Frasca quedó asociado para siempre a una cobertura televisiva realizada hace más de 20 años. En aquella oportunidad, un cronista de Crónica TV se encontraba recogiendo testimonios por un aumento en el precio de los boletos de colectivo.

Daniel Frasca cumplió 78 años (Foto: Gentileza Diego Frasca)

Cuando el periodista se acercó para preguntarle si era inspector de alguna línea, Frasca respondió con una frase tan espontánea como inesperada:

“Yo no soy inspector de una línea de colectivos. Atiendo boludos”.

La respuesta, su tono serio y la desconcertante reacción del cronista transformaron aquel breve intercambio en un momento inolvidable. Primero circuló en programas de archivo y recopilaciones televisivas; años después, encontró una segunda vida en internet, donde se convirtió en meme, audio, sticker y referencia permanente de la cultura popular argentina.

Sin embargo, detrás de la frase existía un contexto que no se conoció hasta mucho tiempo después.

Según explicó su hijo, el periodista ya se había acercado previamente para solicitarle una entrevista, pero Frasca le había advertido que no quería hablar. Antes de que comenzara la grabación, volvió a pedirle que no le realizara preguntas. La consulta frente a la cámara habría provocado entonces la reacción que terminó haciéndolo famoso.

Una vida relacionada con los colectivos

Aunque en el video negó ser inspector, Daniel Frasca mantuvo durante buena parte de su vida una estrecha relación con el transporte automotor.

Fue colectivero y trabajó durante años al volante. Sin embargo, cuando tenía poco más de 40 años le detectaron una afección cardíaca que le impidió continuar conduciendo profesionalmente.

A partir de ese momento debió reinventarse laboralmente. Trabajó como inspector, fue remisero y también condujo una camioneta en la empresa donde se desempeñaba su hijo. Finalmente dejó de manejar y se jubiló después de haberse instalado en Lanús, ciudad a la que se había mudado en 1982.

La vida de Frasca, por lo tanto, estuvo mucho más vinculada con los colectivos de lo que podía imaginarse al observar aquel fugaz episodio televisivo.

La pregunta del periodista no había sido completamente casual: quien estaba frente a la cámara había trabajado efectivamente en el mundo del transporte, aunque en ese momento no quisiera hablar sobre el boleto ni participar de la cobertura.

La fama que nunca buscó

A diferencia de otros personajes que alcanzaron popularidad a través de videos virales, Frasca nunca intentó aprovechar comercialmente su inesperada fama.

Su hijo explicó que es una persona tímida, que no quiere brindar entrevistas y que siente vergüenza cuando le solicitan grabaciones o saludos utilizando la frase que lo hizo conocido. Para él, aquel episodio pertenece al pasado.

La popularidad, sin embargo, nunca desapareció.

Cada cierto tiempo, el fragmento vuelve a circular en las redes sociales y es descubierto por una nueva generación. La expresión “atiendo boludos” pasó a utilizarse como respuesta humorística ante preguntas inoportunas, situaciones laborales absurdas o conversaciones que ponen a prueba la paciencia.

Incluso quienes no recuerdan el informe original reconocen inmediatamente la escena: el periodista preguntando por una empresa de colectivos y el entrevistado respondiendo con absoluta seriedad antes de seguir con su actividad.

Un cumpleaños en familia

El festejo por sus 78 años fue sencillo y familiar. Su hijo también reveló que ambos son simpatizantes de River Plate y que pasaron parte de la celebración siguiendo al equipo, aunque con diferentes niveles de enojo por el resultado.

La nueva fotografía permitió reencontrarse con uno de los personajes más recordados de la televisión argentina y confirmar que, detrás de la frase que hizo reír a varias generaciones, existe la historia de un trabajador que pasó gran parte de su vida arriba de colectivos y otros vehículos.

Daniel Frasca nunca quiso transformarse en una celebridad. Tampoco buscó entrevistas, homenajes ni reconocimientos. Le alcanzaron unos pocos segundos frente a una cámara para ingresar, casi contra su voluntad, en el archivo sentimental del humor argentino.

 

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Fuente:

TN

Cuáles fueron las líneas porteñas con más pasajeros en mayo 2026

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La línea 106 encabezó el ranking de demanda entre los colectivos de la Ciudad de Buenos Aires, seguida por la 39, la 132, la 12 y la 34. El cruce con las compensaciones muestra que no siempre la línea que más pasajeros transporta es la que más recibe por usuario.

El sistema de colectivos bajo jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires transportó en mayo de 2026 un total de 21.363.139 pasajeros, de acuerdo con el archivo de compensaciones correspondiente a ese mes.

El ranking de demanda muestra cuáles fueron las líneas con mayor movimiento de usuarios dentro del universo porteño analizado. A diferencia del ranking de compensaciones, que mide cuánto recibió cada línea en la liquidación mensual, este listado permite mirar el sistema desde otro ángulo: cuáles son los servicios con mayor volumen de pasajeros.

La línea 106, operada por CUSA, fue la más utilizada del mes, con 1.564.117 pasajeros. También fue la que recibió la mayor liquidación final, con $1.861,9 millones.

En segundo lugar se ubicó la línea 39, de Transportes Santa Fe, con 1.503.685 pasajeros. Luego aparecieron la línea 132, de Nuevos Rumbos, con 1.424.719 usuarios; la línea 12, de Transportes Automotores Callao, con 1.317.232 pasajeros; y la línea 34, de Juan B. Justo, con 1.279.199 pasajeros.

Entre las cinco primeras líneas del ranking se concentraron 7.088.952 pasajeros, equivalentes al 33,2% del total mensual.

Las 10 líneas con más pasajeros en mayo

PuestoLíneaEmpresaPasajerosLiquidación finalLiquidación por pasajero
1106CUSA1.564.117$1.861,9 M$1.190
239Transportes Santa Fe1.503.685$1.554,6 M$1.034
3132Nuevos Rumbos1.424.719$1.432,3 M$1.005
412T.A. Callao1.317.232$1.247,2 M$947
534Juan B. Justo1.279.199$1.496,2 M$1.170
668Transportes 681.111.600$1.168,4 M$1.051
7151La Nueva Metropol1.006.146$1.575,6 M$1.566
842Transportes Colegiales831.544$1.030,3 M$1.239
964Vuelta de Rocha809.953$829,6 M$1.024
102617 de Agosto801.741$752,6 M$939

Las diez líneas con más pasajeros reunieron 11.649.936 usuarios, lo que representa el 54,5% de toda la demanda registrada en mayo.

En términos de fondos, esas mismas diez líneas acumularon alrededor de $12.948,7 millones de liquidación final, equivalentes al 54,2% del total liquidado. Es decir, la concentración de pasajeros y la concentración de fondos fueron bastante similares a nivel agregado, aunque con diferencias importantes cuando se mira línea por línea.

La 106 lideró en pasajeros y también en compensaciones

El caso de la línea 106 es el más directo: fue la línea con más pasajeros y también la que más recibió en la liquidación final de mayo. Con 1,56 millones de usuarios, concentró el 7,3% de la demanda total del sistema analizado.

Su liquidación final fue de $1.861,9 millones, lo que equivale a aproximadamente $1.190 por pasajero. Ese valor quedó por encima del promedio general del sistema, que fue de alrededor de $1.118 por pasajero.

No siempre más pasajeros significa más compensación por usuario

El cruce entre pasajeros y compensaciones deja uno de los datos más interesantes del mes: no siempre la línea con más usuarios es la que más recibe por pasajero.

La línea 151, por ejemplo, ocupó el séptimo puesto en cantidad de pasajeros, con 1.006.146 usuarios, pero fue la segunda línea con mayor liquidación final, con $1.575,6 millones. Al dividir ese monto por su demanda mensual, el resultado fue de aproximadamente $1.566 por pasajero, el valor más alto entre las líneas de mayor movimiento.

Algo similar ocurre con la línea 42, que quedó octava en pasajeros, pero tuvo una liquidación promedio de $1.239 por usuario, también por encima del promedio general.

En cambio, la línea 12 aparece cuarta en cantidad de pasajeros, con más de 1,31 millones de usuarios, pero su liquidación por pasajero fue de aproximadamente $947, uno de los valores más bajos entre las líneas de alta demanda.

La línea 26, décima en pasajeros, también quedó por debajo del promedio, con cerca de $939 por pasajero.

Las líneas de alta demanda no siempre coinciden con el top de pagos

El ranking de pasajeros también permite ver diferencias respecto del listado de líneas que más compensaciones recibieron.

La 151, aunque no está entre las cinco más usadas, sube al segundo lugar en monto liquidado. La 65, por su parte, no aparece dentro del top 10 de pasajeros —quedó apenas por debajo, con 784.212 usuarios—, pero sí integró el top 10 de compensaciones, con $1.212,5 millones y un promedio de $1.546 por pasajero.

Por el contrario, la 64 y la 26 sí aparecen entre las diez líneas con más pasajeros, pero no entre las diez de mayor liquidación final. La 64 quedó en el puesto 12 por monto recibido, mientras que la 26 se ubicó en el puesto 14.

Estos cruces muestran que el reparto de fondos no depende únicamente de la cantidad de usuarios transportados. También intervienen variables como la Tarifa Técnica de Referencia, la estructura del recorrido, las secciones tarifarias, la composición del servicio, la recaudación y otros conceptos incluidos en la liquidación.

Más de la mitad de los pasajeros, en diez líneas

La foto de mayo confirma una fuerte concentración de la demanda. De las 27 líneas con pasajeros registrados en la base, las diez primeras explicaron más de la mitad de los viajes.

El top 10 estuvo integrado por las líneas 106, 39, 132, 12, 34, 68, 151, 42, 64 y 26. En conjunto, movieron 11,65 millones de pasajeros durante el mes.

El dato es clave porque permite dimensionar qué líneas tienen mayor peso cotidiano dentro de la movilidad porteña. Algunas combinan alto volumen de pasajeros con alta liquidación final, como la 106. Otras, como la 12, muestran mucha demanda pero un valor por pasajero más bajo. Y otras, como la 151, revelan el caso inverso: no lideran en cantidad de usuarios, pero sí tienen un peso muy fuerte en la compensación promedio.

Una mirada distinta sobre el sistema

El análisis por pasajeros permite complementar la lectura económica de las compensaciones. Mientras el monto liquidado muestra cómo se distribuyen los fondos, el ranking de demanda permite observar dónde se concentra el uso real del servicio.

En mayo de 2026, la Ciudad registró más de 21,3 millones de viajes en el conjunto de líneas analizadas. La 106 fue la más utilizada, pero el cruce con las compensaciones muestra una realidad más compleja: la cantidad de pasajeros es un factor central, aunque no el único, para explicar cuánto recibe cada línea.

Por eso, mirar solo el ranking de pagos puede dejar afuera una parte importante de la historia. La demanda muestra qué líneas sostienen mayor volumen de viajes; la liquidación, en cambio, revela cómo se reconoce económicamente el funcionamiento de cada servicio.

Cuáles son las Líneas porteñas

Colectivos porteños: cuáles son las líneas más renovadas y cuáles tienen el parque más antiguo

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El parque móvil porteño tiene una edad promedio de 4,56 años, pero la renovación no llega igual a todas las líneas. Mientras algunas aparecen con flotas modelo 2026 y fuerte presencia de GNC, otras todavía conservan un peso importante de unidades 2015, 2016, 2017 y 2018.

El parque móvil de colectivos de la Ciudad de Buenos Aires no solo puede analizarse por cantidad de unidades, empresas operadoras o tipo de propulsión. También hay una variable clave para entender el presente del sistema: la edad promedio de cada flota.

Según el relevamiento actualizado al 31 de mayo de 2026, el parque porteño muestra una edad promedio general de 4,56 años. A primera vista, el dato habla de una flota relativamente joven. Sin embargo, cuando se mira línea por línea, aparece una realidad mucho más desigual: algunas ya muestran una renovación casi total, mientras que otras todavía arrastran unidades de generaciones anteriores.

La diferencia es importante porque la edad de los colectivos no solo impacta en la imagen de cada línea. También influye en el confort, el mantenimiento, la eficiencia, la tecnología embarcada y, en muchos casos, en el tipo de motorización.

Las líneas más nuevas del sistema

Entre las líneas más jóvenes aparecen dos casos muy marcados: la 65 y la 151. Ambas registran una edad promedio cercana a 0 años, con flota modelo 2026 y una característica que las diferencia del resto: su parque aparece asociado al avance del GNC.

En un sistema donde el gasoil sigue siendo ampliamente mayoritario, estas dos líneas se destacan no solo por tener unidades nuevas, sino también por representar una de las transformaciones tecnológicas más visibles dentro del transporte urbano porteño.

La línea 65 figura con flota modelo 2026 y propulsión 100% GNC. Lo mismo ocurre con la línea 151, que también aparece como una de las más renovadas del registro. En ambos casos, el dato permite leer un proceso de renovación reciente y concentrado, con impacto directo en el promedio general de antigüedad.

Detrás de ellas aparece la línea 68, con una edad promedio aproximada de 2,2 años, lo que la ubica como una de las flotas grandes más modernas del sistema. También se destaca la línea 76, con 2,7 años, y la 42, con 3,1 años.

La 107, con una edad promedio de 3,4 años, muestra una presencia importante de unidades recientes, mientras que la 50, con 3,6 años, combina un parque numeroso —75 unidades registradas— con un nivel de renovación considerable.

Ranking de líneas más jóvenes

LíneaEdad promedio aproximadaDato destacado
650 añosFlota modelo 2026, 100% GNC
1510 añosFlota modelo 2026, 100% GNC
682,2 añosUna de las flotas grandes más modernas
762,7 añosAlto nivel de renovación
423,1 añosFlota joven dentro del sistema
1073,4 añosMuchas unidades recientes
503,6 años75 unidades y renovación importante

Las líneas con parque más veterano

Del otro lado del mapa aparecen las líneas con flotas más antiguas. Allí se destacan la 118 y la 102, ambas con una edad promedio aproximada de 7,8 años. Son, dentro de este recorte, las que muestran un parque más envejecido frente al promedio general del sistema.

La línea 102 aparece con un peso importante de unidades modelo 2016 y 2018, mientras que la 118 también se ubica entre las más veteranas del registro.

Más atrás aparece la línea 109, con una edad promedio cercana a 7,3 años. En este caso, la lectura es particular: convive con señales de renovación parcial reciente, pero todavía mantiene un promedio de antigüedad elevado.

También se ubican por encima del promedio general la línea 4, con 7 años; la 26, con 6,9 años; y la 47, con 6,5 años.

Un caso especialmente interesante es el de la línea 106. Es la línea con mayor cantidad de unidades registradas en la Ciudad, con 105 colectivos, pero su edad promedio ronda los 6,2 años. Es decir: lidera en volumen, pero no en renovación.

Ranking de líneas más veteranas

LíneaEdad promedio aproximadaLectura
1187,8 añosUna de las flotas más antiguas del registro
1027,8 añosAlto peso de unidades 2016/2018
1097,3 añosConvive con renovación parcial reciente
47,0 añosFlota más envejecida que el promedio
266,9 añosUna de las líneas con unidades más antiguas
476,5 añosPor encima del promedio general
1066,2 añosEs la línea con más unidades, pero no la más moderna

Tener más colectivos no significa tener la flota más moderna

Uno de los datos más interesantes del análisis es que el tamaño del parque no siempre va de la mano con la renovación. La 106 es el ejemplo más claro: encabeza el ranking de líneas con más unidades, pero su edad promedio está por encima del promedio general del sistema porteño.

En cambio, líneas como la 65 y la 151 no solo aparecen entre las más nuevas, sino que además quedan asociadas a un cambio tecnológico concreto: la incorporación de unidades a GNC. Esto las convierte en casos testigo de una renovación que combina edad baja, nueva motorización y fuerte impacto visual en la calle.

La comparación permite entender que la modernización del transporte no se mide únicamente por cantidad de colectivos. También importa el año modelo, el tipo de unidad, la tecnología de propulsión y la estrategia de renovación de cada empresa.

Una renovación que avanza de manera desigual

El parque móvil porteño muestra una flota general relativamente joven, pero con fuertes contrastes internos. Algunas líneas ya se encuentran prácticamente renovadas, con unidades modelo 2026 y nuevas tecnologías. Otras, en cambio, todavía conservan una proporción importante de colectivos 2015, 2016, 2017 y 2018.

Esa diferencia marca una transición desigual. La renovación no llega al mismo ritmo a todos los corredores ni a todas las empresas. En algunos casos, se observa una modernización acelerada; en otros, el recambio parece más gradual.

La edad promedio de 4,56 años funciona entonces como una buena referencia general, pero no cuenta toda la historia. Detrás de ese número conviven flotas casi nuevas, líneas de renovación intermedia y servicios que todavía mantienen unidades más veteranas.

El mapa real del recambio porteño

La foto actual del parque móvil de colectivos de CABA muestra un sistema en movimiento. Las líneas más nuevas dejan ver hacia dónde puede avanzar la renovación: unidades recientes, más confort, mayor eficiencia y tecnologías alternativas como el GNC.

Pero el ranking de las más veteranas recuerda que todavía queda camino por recorrer. La modernización no es homogénea y el usuario lo percibe todos los días: no es lo mismo viajar en una línea con flota 2026 que en otra con una presencia fuerte de unidades de casi una década.

En definitiva, el colectivo porteño de 2026 combina dos postales al mismo tiempo: la del 0 km que marca el futuro del sistema y la del veterano que todavía sigue prestando servicio. Entre ambas se juega buena parte del proceso de renovación del transporte urbano de la Ciudad.

Mercedes-Benz, Agrale y Todo Bus: quiénes dominan el parque móvil de colectivos porteños

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El relevamiento actualizado del parque móvil de colectivos de la Ciudad de Buenos Aires al 31 de mayo de 2026 muestra una fuerte concentración en dos marcas de chasis y un claro liderazgo de Todo Bus entre las carrocerías. Mercedes-Benz y Agrale explican casi 9 de cada 10 unidades registradas, mientras que Todo Bus supera ampliamente al resto de los carroceros.

El mapa actual de los colectivos porteños no solo permite analizar edades, líneas, empresas o tecnologías de propulsión. También ofrece una radiografía clave para entender cómo está compuesto el sistema desde el punto de vista industrial: qué chasis circulan por la Ciudad y qué carrocerías predominan en las calles porteñas.

Según la base del RUTAP actualizada al 31 de mayo de 2026, el parque móvil registrado muestra una clara concentración en dos fabricantes de chasis: Mercedes-Benz y Agrale. Entre ambas marcas reúnen 1.436 unidades, lo que representa aproximadamente el 89% del total relevado.

Mercedes-Benz sigue al frente

En el ranking de chasis, Mercedes-Benz aparece como la marca más presente dentro del parque porteño, con 757 unidades, equivalentes al 47% de la flota analizada.

La cifra confirma el peso histórico de la marca alemana en el transporte urbano argentino. Durante décadas, Mercedes-Benz fue una referencia casi excluyente en el segmento de colectivos urbanos, y aunque en los últimos años aparecieron competidores con fuerte presencia, la marca todavía conserva el primer lugar en la Ciudad.

Su participación muestra que buena parte del sistema sigue apoyándose en plataformas tradicionales y ampliamente conocidas por empresas, talleres y carroceros. Esa continuidad también tiene un valor operativo: disponibilidad de repuestos, conocimiento mecánico acumulado y una red de mantenimiento consolidada.

Agrale, el otro gran protagonista

Muy cerca aparece Agrale, con 679 unidades, que representan el 42,1% del parque. El dato confirma que la marca brasileña ya no es una presencia secundaria, sino uno de los dos grandes pilares del sistema urbano porteño.

La expansión de Agrale en el transporte metropolitano se consolidó durante los últimos años, especialmente de la mano de distintas carrocerías nacionales y de la renovación de flotas urbanas. En la Ciudad, su volumen actual la ubica apenas por debajo de Mercedes-Benz y muy por encima del resto de las marcas.

En términos prácticos, el parque porteño se reparte casi en partes iguales entre Mercedes-Benz y Agrale, dejando al resto de los fabricantes en una participación mucho más reducida.

King Long, Scania y Volvo: presencia minoritaria

El tercer lugar en chasis corresponde a King Long, con 148 unidades, equivalentes al 9,2%. Su presencia aparece asociada a la incorporación de unidades de origen chino, especialmente dentro de procesos de renovación vinculados a nuevas tecnologías y flotas específicas.

Más atrás figuran Scania, con 11 unidades y una participación del 0,7%, y Volvo, con 10 unidades, equivalentes al 0,6%.

Aunque ambas marcas tienen una trayectoria reconocida en el transporte pesado y en otros segmentos del transporte de pasajeros, dentro del parque urbano porteño su presencia actual es muy limitada frente al dominio de Mercedes-Benz y Agrale.

Todo Bus domina entre las carrocerías

Si en chasis el liderazgo está repartido entre dos grandes marcas, en carrocerías el panorama es más claro: Todo Bus domina ampliamente el parque porteño.

La marca aparece con 570 unidades, lo que representa el 35,4% del total. Es decir, más de un tercio de los colectivos registrados en la Ciudad lleva carrocería Todo Bus o Todobus.

El dato confirma el fuerte posicionamiento de la firma dentro del transporte urbano argentino. Su presencia se observa en múltiples líneas y empresas, con modelos incorporados en distintos procesos de renovación de flota.

La Favorita, segunda en el ranking

El segundo lugar corresponde a La Favorita, con 220 unidades, equivalentes al 13,6% del parque. Aunque se ubica lejos del volumen de Todo Bus, mantiene una presencia relevante dentro del sistema porteño.

La Favorita es otra de las carroceras históricas del transporte urbano nacional, con una identidad muy reconocible para los usuarios y aficionados. Su participación en el parque porteño actual confirma que sigue siendo una de las protagonistas del sector, aunque con menor volumen frente al liderazgo de Todo Bus.

Un mercado carrocero más diversificado

Detrás de Todo Bus y La Favorita aparece King Long, con 148 unidades y una participación del 9,2%. En este caso, la marca figura tanto como chasis como carrocería, lo que refleja la presencia de unidades integrales o de origen importado dentro del sistema.

Luego se ubican Autobus, con 145 unidades y el 9%; Italbus, con 127 unidades y el 7,9%; y Metalpar, con 116 unidades, equivalentes al 7,2%.

Este reparto muestra un mercado carrocero más fragmentado que el de chasis. Mientras que Mercedes-Benz y Agrale concentran casi todo el parque desde la base mecánica, entre las carrocerías hay una mayor diversidad de fabricantes, aunque con Todo Bus claramente por encima del resto.

Una industria con fuerte impronta local

El análisis de chasis y carrocerías permite leer el parque móvil porteño desde otra dimensión: la de la industria que sostiene al sistema. Detrás de cada unidad no solo hay una línea o una empresa operadora, sino también una combinación de proveedores, talleres, repuestos, decisiones de compra y estrategias de renovación.

En ese mapa, Mercedes-Benz y Agrale son los nombres centrales en materia de chasis, mientras que Todo Bus se consolida como la carrocería más frecuente en las calles de la Ciudad.

Detrás de escena: Así se fabrica un colectivo en Argentina en 100 fotos

La foto de mayo de 2026 muestra un parque con fuerte presencia de fabricantes conocidos por el mercado local, pero también con la aparición de actores importados como King Long, especialmente en segmentos donde empiezan a convivir nuevas tecnologías y configuraciones de flota.

El colectivo porteño, entre tradición y renovación

La composición actual del parque móvil confirma una convivencia entre tradición y cambio. Por un lado, Mercedes-Benz mantiene el liderazgo histórico y Agrale se consolida como el gran competidor regional. Por el otro, Todo Bus domina entre las carrocerías y marca buena parte de la estética cotidiana del colectivo porteño moderno.

La renovación tecnológica todavía se mide muchas veces por la propulsión —gasoil, GNC o eléctrico—, pero el análisis de chasis y carrocerías permite ver otra parte de la transformación: qué plataformas eligen las empresas, qué fabricantes ganan terreno y qué modelos terminan definiendo la imagen del transporte urbano de Buenos Aires.

En definitiva, el colectivo porteño de 2026 tiene una base mecánica repartida principalmente entre Mercedes-Benz y Agrale, y una carrocería cada vez más asociada al sello de Todo Bus. Una combinación que ayuda a explicar cómo se ve, cómo se mantiene y cómo se renueva el transporte público de la Ciudad.

Colectivos: El nuevo plan del Gobierno para controlar horarios, ramales y ‘avivadas’

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La Secretaría de Transporte creó el Sistema Integral de Gestión Operativa, una plataforma que buscará ordenar recorridos, horarios, paradas, cabeceras y datos de funcionamiento de los servicios urbanos y suburbanos. La medida apunta a mejorar la fiscalización y convertir la información operativa en dato oficial.

El colectivo entra en una nueva etapa de control digital. A través de la Resolución 42/2026, publicada en el Boletín Oficial, la Secretaría de Transporte aprobó la creación del Sistema Integral de Gestión Operativa, conocido como S.I.G.O., una herramienta destinada a reunir, ordenar y fiscalizar la información real del transporte público automotor de pasajeros.

El nuevo esquema reemplaza al sistema de modernización creado en 2019 para la Región Metropolitana de Buenos Aires y se presenta como una evolución tecnológica de aquel modelo. Su objetivo central es que los datos sobre recorridos, ramales, horarios, paradas, cabeceras y parámetros operativos de cada línea puedan ser utilizados como información oficial para planificar, controlar y evaluar el servicio.

En la práctica, el S.I.G.O. buscará responder una pregunta clave para usuarios, empresas y organismos de control: ¿los colectivos circulan como dicen que circulan?

La plataforma trabajará junto con la información del Sistema Único de Boleto Electrónico, más conocido como SUBE. Según la resolución, los datos generados por el S.I.G.O. y los emitidos por SUBE serán considerados datos oficiales. Esto significa que podrán ser usados por la Secretaría de Transporte para la planificación del sistema y por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte para tareas de control y fiscalización.

Uno de los puntos más importantes de la medida es que las empresas prestatarias deberán mantener actualizada la información operativa de sus servicios. Esto incluye recorridos, trayectos, paradas, horarios y otros parámetros definidos por la autoridad competente. Además, cuando existan herramientas para cargar o editar esa información, la CNRT podrá verificar que lo informado coincida con lo efectivamente declarado y autorizado.

La resolución también incorpora un nuevo manual de Buenas Prácticas Operativas, de cumplimiento obligatorio para las empresas de colectivos de jurisdicción nacional y para aquellas jurisdicciones que adhieran al sistema. El documento busca mejorar la calidad, integridad y trazabilidad de la información registrada, un punto clave en un sistema donde los datos de operación pueden marcar la diferencia entre un servicio planificado y uno que funciona con zonas grises.

El trasfondo de la medida no es menor. En los informes técnicos previos a la resolución se detectaron problemas vinculados con el bajo cumplimiento de ciertas prácticas operativas, especialmente en relación con las trazas y con la apertura y cierre de servicios en las cabeceras autorizadas. Traducido al lenguaje cotidiano del pasajero: recorridos que no siempre se cumplen como están aprobados, servicios que no arrancan o terminan donde corresponde, o información que no siempre refleja con precisión lo que ocurre en la calle.

Por eso, el nuevo sistema aparece como una herramienta para ordenar el mapa real del colectivo. No se trata únicamente de saber cuántas unidades tiene una empresa o qué ramales declara, sino de contar con información más precisa sobre cómo se presta efectivamente el servicio: desde dónde sale una unidad, por dónde circula, dónde finaliza, qué frecuencia cumple y cómo se relaciona esa operación con los datos de validación de SUBE.

Para los usuarios, el impacto podría sentirse en el mediano plazo. Si la información se actualiza y se fiscaliza correctamente, podría mejorar la confiabilidad de los datos sobre horarios, recorridos y paradas. También podría ayudar a detectar incumplimientos, ajustar servicios y transparentar situaciones que hasta ahora muchas veces quedaban limitadas al reclamo informal del pasajero.

Para las empresas, en cambio, el S.I.G.O. implica mayores obligaciones de carga, actualización y consistencia de datos. La operación cotidiana ya no solo será medida por la presencia de unidades en la calle, sino también por la calidad de la información que cada prestadora entregue y por la coincidencia entre lo declarado y lo efectivamente realizado.

El Gobierno sostiene que la medida forma parte de un proceso más amplio de transformación del transporte automotor, con el objetivo de actualizar el sistema, optimizar el uso de recursos públicos y mejorar la calidad del servicio. En ese camino, la tecnología aparece como una pieza central: no solo para pagar el boleto, sino también para saber cómo funciona realmente cada línea.

El S.I.G.O. no resolverá por sí solo los problemas históricos del transporte público, pero puede convertirse en una herramienta clave para reducir la discrecionalidad, mejorar la fiscalización y ordenar datos que hasta ahora estaban dispersos o incompletos.

En tiempos en los que los pasajeros miran aplicaciones, reclaman frecuencias y esperan información en tiempo real, el bondi también empieza a jugar otra carrera: la de la trazabilidad, la transparencia y el control digital.

 

La resolución completa

El Mercedes-Benz LO 1112 argentino que llevó el fileteado y el tango hasta un museo de Alemania

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El colectivo fue adquirido en 1969 por Héctor Prieto para trabajar en la Línea 6. Después de recorrer Buenos Aires durante 15 años, fue restaurado y trasladado a Stuttgart, donde se convirtió en una de las piezas más coloridas del Museo Mercedes-Benz.

¿Qué pueden tener en común un colectivo Mercedes-Benz y el tango? La respuesta está en el arte que cubre cada rincón de un LO 1112 argentino fabricado en 1969: el fileteado porteño.

El vehículo, actualmente exhibido en el Museo Mercedes-Benz de Stuttgart, está decorado con flores, guirnaldas, cartas, dados, símbolos de la suerte y numerosas estrellas de la marca. En su parte trasera también aparece la imagen de Carlos Gardel, estableciendo un puente directo entre dos expresiones culturales profundamente vinculadas con Buenos Aires.

Tanto el tango como el fileteado porteño fueron incorporados por la Unesco a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El tango recibió ese reconocimiento en 2009, mientras que la técnica pictórica porteña fue inscripta en 2015. Esa relación cultural es la que une, simbólicamente, al histórico colectivo con la música ciudadana. UNESCO: Filete porteño y UNESCO: Tango.

Una obra de arte sobre ruedas

El fileteado nació hacia finales del siglo XIX como una técnica utilizada para decorar carros tirados por caballos. Con el paso del tiempo, sus líneas, colores brillantes, flores, frases y ornamentos pasaron a formar parte de camiones y colectivos.

Cada vehículo recibía una decoración diferente, convirtiéndose en una pieza única. En el transporte porteño, además de embellecer las unidades, el fileteado ayudaba a distinguirlas y funcionaba como una herramienta de promoción en una actividad donde diferentes empresas competían por atraer pasajeros.

El Mercedes-Benz LO 1112 conservado en Alemania lleva esa personalización al extremo. Prácticamente no quedó una superficie visible sin intervenir: pintura, cromados, vidrios grabados y pequeños detalles transformaron al colectivo en una verdadera obra de arte rodante.

 Entre sus elementos más particulares aparecen cartas, dados y objetos relacionados con la magia y la buena fortuna. Incluso la palanca de cambios incorpora una figura de Cristo que su conductor tocaba con la mano derecha durante la jornada.

El colectivo de Héctor Prieto

La unidad fue adquirida en 1969 por Héctor Prieto, quien la utilizó junto con otros transportistas para prestar servicio en la entonces Línea 6. En sus laterales llevaba pintado el nombre de Transportes La Perlita S.A. 

En aquellos años, muchos servicios de Buenos Aires estaban organizados mediante agrupaciones de propietarios que aportaban sus propios vehículos para trabajar sobre un recorrido común. Los colectivos se habían convertido en uno de los pilares del transporte público de la ciudad y en una postal inseparable del paisaje porteño.

De acuerdo con la reseña publicada por Daimler Truck, el LO 1112 fue armado en la planta de Mercedes-Benz de Buenos Aires, a partir de un chasis proveniente de Alemania y con una carrocería adaptada a las características del mercado argentino.

El modelo pertenecía a la popular familia de vehículos de trompa corta producida por Mercedes-Benz desde la década de 1950. Su imagen quedaba definida por los faros redondos, los guardabarros curvos y la gran estrella ubicada sobre la parrilla.

La denominación también revelaba sus características: la letra “L” correspondía a Lastwagen, camión en alemán, mientras que la “O” identificaba su utilización como ómnibus. El vehículo tenía un peso total de once toneladas y un motor de 88 kW, equivalentes a 120 caballos de potencia. Entre 1965 y 1973 se fabricaron 5.338 unidades del modelo LO 1112.

De Buenos Aires a Stuttgart

El colectivo trabajó durante 15 años, hasta que Prieto decidió retirarlo de servicio en 1984. Para entonces, los clásicos vehículos profusamente fileteados ya habían comenzado a desaparecer de las calles porteñas.

Una normativa implementada en 1975 había restringido esta decoración en los colectivos con la intención de uniformar la imagen del transporte público. La medida fue levantada en 2006, pero gran parte de aquellas unidades ya se había perdido o había sido modificada.

El LO 1112 permaneció guardado durante varios años. Su historia cambió cuando Mercedes-Benz comenzó a buscar vehículos con biografías especiales para integrar la colección de su nuevo museo. En 1999, Héctor Prieto ordenó restaurarlo completamente y devolverle su apariencia original.

Ese mismo año, el colectivo viajó en barco hacia Europa. Después de desembarcar, completó el último tramo hasta Stuttgart desplazándose por sus propios medios. Desde octubre de 2000 forma parte de la colección histórica de Mercedes-Benz y, desde la inauguración del actual museo en mayo de 2006, ocupa un lugar destacado en la denominada “Galería de los Viajeros”.

Prieto asistió junto con su familia a la presentación del vehículo. Allí pudo comprobar cómo su antiguo colectivo volvía a llamar la atención del público, esta vez a miles de kilómetros de las calles donde había trabajado.

En su paragolpes trasero todavía puede leerse una frase delicadamente pintada: “Gracias Héctor”. Era el saludo de los pasajeros al descender de la unidad y hoy funciona como el cierre perfecto para la historia de un colectivo argentino que terminó convertido en embajador del fileteado, el tango y la cultura porteña.

Volvió una leyenda: restauraron un Mercedes-Benz LO 1112 de 1972 con los colores de la Línea 520

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El histórico colectivo, carrozado por El Detalle e identificado como interno 27, luce nuevamente la decoración de la línea de Lanús. En su cartelera recuperó dos destinos clásicos del sur del conurbano: “Caraza” y “Lanús”.

Una verdadera joya del transporte argentino volvió a mostrarse en todo su esplendor. El Museo del Colectivo, el Ómnibus y el Trolebús publicó un video de un Mercedes-Benz LO 1112 de 1972, carrozado por El Detalle, restaurado con los colores de la Línea 520.

La unidad se presenta como interno 27 y conserva uno de los elementos que más identidad le aporta a cualquier colectivo histórico: su cartelera. Allí pueden leerse los destinos “Caraza” y “Lanús”, dos nombres profundamente vinculados con la historia cotidiana del transporte en el partido de Lanús.

La restauración permite reencontrarse con una imagen característica de las calles argentinas de comienzos de la década de 1970. El capó delantero, los faros redondos, la gran estrella de Mercedes-Benz y la silueta compacta de la carrocería El Detalle forman parte de una estética que marcó a varias generaciones de pasajeros y trabajadores del transporte.

Un modelo emblemático del colectivo argentino

El LO 1112 pertenece a una de las familias más recordadas de Mercedes-Benz. Su denominación combinaba un peso total aproximado de once toneladas con una potencia cercana a los 120 caballos. Según la propia compañía, se fabricaron 5.338 unidades entre 1965 y 1973, antes de que el modelo cediera definitivamente su lugar al exitoso LO 1114.

Sobre esos chasis trabajaron numerosas carroceras nacionales. Entre ellas se encontraba El Detalle, una de las firmas más importantes de la industria argentina, responsable de darle forma a cientos de colectivos que circularon por Buenos Aires y distintas ciudades del país.

El ejemplar presentado combina ambos nombres históricos: la mecánica Mercedes-Benz LO 1112 y una carrocería El Detalle fabricada en 1972. Su recuperación no se limita a conservar un vehículo antiguo, sino que también reconstruye una parte del paisaje urbano del sur del conurbano.

La Línea 520 en la actualidad

La Línea 520 continúa formando parte de la red de transporte del partido de Lanús. Sus diferentes ramales vinculan la Estación Lanús con Villa Caraza y atraviesan distintos barrios del municipio.

Actualmente, el servicio es operado por Micro Ómnibus Avenida S.A. —conocida por sus siglas MOA—, empresa perteneciente al Grupo DOTA. La línea mantiene así la conexión entre dos puntos que también aparecen en la cartelera de la unidad restaurada: Lanús y Caraza.

El video difundido permite observar nuevamente al interno 27 con su esquema histórico y sus destinos correctamente identificados. En una época dominada por unidades de piso bajo, carteleras electrónicas y carrocerías de diseño moderno, el antiguo LO 1112 ofrece un viaje visual hacia otra etapa del transporte público.

Cada colectivo restaurado conserva mucho más que chapa, pintura y mecánica. También recupera recorridos, empresas, colores y recuerdos compartidos por quienes alguna vez lo vieron pasar o esperaron su llegada en una esquina. En este caso, la historia vuelve a ponerse en marcha con dos destinos inconfundibles: Caraza y Lanús.

La Asociación Amigos del Tranvía celebra sus 50 años con colectivos históricos y mucho patrimonio sobre ruedas

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La Asociación Amigos del Tranvía cumple medio siglo de vida y lo festejará junto a quienes mantienen viva la historia del transporte porteño. El Museo del Colectivo, el Ómnibus y el Trolebús participará de la celebración con algunas de sus unidades antiguas.

El 16 de julio de 1976 comenzaba una historia impulsada por la pasión, el trabajo y el compromiso con la preservación del transporte urbano. Cincuenta años después, la Asociación Amigos del Tranvía —AAT— celebra su aniversario convertida en una institución fundamental para la recuperación y difusión del patrimonio tranviario argentino.

La entidad conmemorará sus cinco décadas con un encuentro especial que reunirá historia, recuerdos y vehículos que marcaron distintas épocas de Buenos Aires. El Museo del Colectivo, el Ómnibus y el Trolebús será parte de la celebración y estará presente con algunos colectivos antiguos de su colección.

De esta manera, tranvías y colectivos volverán a compartir una misma escena, representando dos capítulos inseparables de la movilidad porteña. Será una oportunidad para observar de cerca unidades históricas, reencontrarse con los colores de las antiguas líneas y descubrir los detalles de vehículos que forman parte de la memoria cotidiana de varias generaciones.

Medio siglo defendiendo al tranvía

Desde su creación, la AAT trabaja para estudiar, preservar y promover un medio de transporte que resultó decisivo en la construcción y el crecimiento de las ciudades argentinas. Su tarea también permitió demostrar que el tranvía no es solamente una pieza del pasado: en muchas ciudades del mundo reafirma actualmente su vigencia como una alternativa moderna, eficiente y sustentable.

La recuperación de unidades, la conservación de documentación histórica y la realización de actividades abiertas al público fueron fundamentales para acercar ese patrimonio a nuevas generaciones.

La celebración de los 50 años permitirá reconocer además el acompañamiento de asociados, entidades afines, periodistas, patrocinadores, autoridades, especialistas y aficionados que colaboraron con la institución a lo largo de estas cinco décadas.

Los colectivos también serán protagonistas

La participación del Museo del Colectivo, el Ómnibus y el Trolebús sumará otro atractivo para quienes sienten pasión por la historia del transporte. Algunas de sus unidades antiguas se incorporarán al festejo para representar la evolución del colectivo argentino y su estrecha relación con el paisaje urbano.

Más que una exhibición de vehículos, el encuentro será una invitación a viajar por la memoria de Buenos Aires. Tranvías y colectivos volverán a encontrarse para celebrar una historia que continúa en movimiento.

Desde Revista Colectibondi acompañamos y felicitamos a la Asociación Amigos del Tranvía por sus primeros 50 años de pasión, preservación y compromiso.

¡Feliz aniversario, AAT! Y que la historia continúe, como dicen sus integrantes, “a todo tranvía”.

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Un recuerdo de la Primera Exposición de Colectivos en Buenos Aires

Del festejo eterno al olvido: Así está hoy el micro de la Selección campeona del mundo en 2022

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El Marcopolo patente EJR 165 trasladó a los jugadores argentinos durante la histórica caravana del 20 de diciembre de 2022. Tiene 22 años, levantó temperatura en medio de los festejos y actualmente permanece guardado en un galpón, cubierto de polvo y con las cubiertas desinfladas.

Fue uno de los vehículos más observados del país durante algunas horas. Sobre su techo viajaron Lionel Messi, Lionel Scaloni y el resto del plantel que regresó de Qatar con la tercera Copa del Mundo. Rodeado por una multitud y completamente ploteado para la ocasión, aquel micro avanzó por las calles del Área Metropolitana en medio de una celebración inolvidable.

Casi cuatro años después, su presente es completamente diferente. Un video reciente muestra al vehículo detenido dentro de un galpón, cubierto por una gruesa capa de polvo y con varias de sus cubiertas sin aire.

Se trata de un Marcopolo montado sobre un chasis Mercedes-Benz, identificado con la patente EJR 165. La unidad, de color blanco y especialmente ploteada para los festejos de 2022, tiene actualmente alrededor de 22 años de antigüedad.

El micro de la caravana más grande de la historia

La unidad fue elegida para trasladar a la Selección argentina durante la celebración del 20 de diciembre de 2022, dos días después de la final frente a Francia en el estadio Lusail.

Millones de personas salieron a las calles para recibir al equipo campeón. El micro partió desde el predio de la Asociación del Fútbol Argentino, en Ezeiza, con la intención de recorrer distintos puntos del conurbano y de la Ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, la cantidad de hinchas superó cualquier previsión. Autopistas, puentes y avenidas quedaron completamente colmados, mientras el vehículo avanzaba a una velocidad mínima entre banderas, camisetas y personas que intentaban acercarse a los jugadores.

En medio de aquella exigente marcha, el Marcopolo levantó temperatura. El desplazamiento extremadamente lento, la elevada temperatura ambiente y las largas horas de funcionamiento conformaron una combinación particularmente exigente para una unidad que ya acumulaba casi dos décadas de servicio.

Finalmente, la caravana terrestre no pudo completar el recorrido anunciado. La falta de condiciones de seguridad obligó a modificar el operativo y los futbolistas fueron trasladados en helicópteros para sobrevolar parte de la multitud.

De protagonista a pieza olvidada

Las imágenes actuales generan un fuerte contraste. El micro que estuvo rodeado por millones de argentinos aparece ahora inmóvil y sin el brillo que mostró durante los festejos.

El polvo acumulado sobre la carrocería, las cubiertas desinfladas y el encierro dentro de un galpón transmiten la sensación de que el vehículo lleva un largo tiempo fuera de servicio. Aun así, conserva parte de su valor simbólico: fue el escenario desde el cual los campeones compartieron con la gente las primeras horas de celebración en el país.

Su patente también había llamado la atención durante 2022 porque registraba infracciones de tránsito. Esa situación cambió: actualmente, el dominio EJR 165 ya no posee deuda por multas, otro dato que se suma a la curiosa historia de la unidad.

Un vehículo con valor histórico

Más allá de su antigüedad y de su estado mecánico, el Marcopolo quedó inevitablemente ligado a una de las jornadas más importantes del deporte argentino.

No fue simplemente un vehículo contratado para un traslado. Durante algunas horas se convirtió en el punto de encuentro entre los campeones y una multitud que quería agradecerles. Cada imagen de Messi levantando la Copa, de los jugadores cantando sobre el techo o del micro intentando abrirse paso entre los hinchas forma parte de la memoria colectiva del Mundial de Qatar.

Hoy, aquella unidad espera en silencio dentro de un galpón. Tiene polvo, las cubiertas sin aire y 22 años de historia sobre su chasis. Pero también conserva algo imposible de borrar: fue el micro que llevó a los campeones del mundo durante la caravana más multitudinaria que recuerde la Argentina.

 

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Así es el micro con el que festejará la Selección Argentina en Buenos Aires

El mapa actualizado de los colectivos porteños: flota joven, más GNC, pero todavía dominada por el gasoil

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El parque móvil registrado por la Ciudad de Buenos Aires al 31 de mayo de 2026 muestra 1.612 unidades, una edad promedio de 4,5 años y un avance puntual de tecnologías alternativas. El GNC ya representa el 11,7% de la flota, mientras que los eléctricos siguen siendo apenas el 1,4% del total.

La Ciudad de Buenos Aires ya tiene una nueva foto actualizada de su parque móvil de colectivos. Según la base del RUTAP con datos al 31 de mayo de 2026, el sistema urbano porteño cuenta con 1.612 unidades registradas, distribuidas en 28 líneas y operadas por 22 empresas.

El relevamiento permite observar una flota relativamente moderna, con una edad promedio de 4,56 años, aunque todavía fuertemente dominada por unidades con motorización diésel. A pesar del avance del GNC y de la incorporación de eléctricos en servicios puntuales, el gasoil continúa siendo la tecnología principal del transporte automotor de pasajeros en la Ciudad.

Una flota joven, pero con fuerte presencia gasolera

Uno de los datos más relevantes del informe es la renovación del parque. De las 1.612 unidades registradas, 424 corresponden a modelos 2025 o 2026, lo que equivale al 26,3% del total. Es decir, más de una cuarta parte de los colectivos porteños relevados tiene menos de dos años de antigüedad.

A su vez, otros 360 colectivos pertenecen al período 2022-2024, mientras que 453 unidades son modelos 2019-2021. En conjunto, buena parte del parque se encuentra dentro de un rango de renovación reciente o intermedia.

Sin embargo, todavía persisten unidades más antiguas. El registro muestra 355 colectivos modelo 2016-2018 y 20 unidades modelo 2015, que aparecen como las más antiguas del parque relevado. Estas últimas se concentran principalmente en las líneas 26 y 109.

A nivel general, el sistema porteño presenta una característica común en toda la base: el 100% de las unidades figura como piso bajo y también el 100% aparece equipado con aire acondicionado. Este dato marca una evolución importante respecto de etapas anteriores del transporte urbano, donde la accesibilidad y el confort eran mucho más desparejos entre líneas y empresas.

El gasoil sigue siendo el gran protagonista

Más allá de la renovación, el tipo de propulsión muestra que la transición energética todavía está en una etapa inicial. De las 1.612 unidades, 1.400 funcionan a gasoil, lo que representa el 86,8% del parque total.

El segundo lugar lo ocupa el GNC, con 189 unidades, equivalentes al 11,7%. En tanto, los colectivos eléctricos suman apenas 23 unidades, es decir, el 1,4% de la flota registrada.

La lectura es clara: aunque las tecnologías alternativas empiezan a ganar espacio, el colectivo porteño sigue siendo mayoritariamente diésel. La transición hacia una matriz más limpia aparece, por ahora, concentrada en experiencias puntuales y en determinadas empresas.

El GNC crece, pero concentrado en pocas líneas

El avance del GNC es uno de los fenómenos más interesantes del parque móvil actualizado. Las 189 unidades a gas natural comprimido no están distribuidas de manera pareja, sino que se concentran principalmente en determinadas líneas y operadores.

El caso más fuerte es el de La Nueva Metropol, que reúne 137 unidades GNC, principalmente en las líneas 65 y 151. Ambas aparecen con flota completamente impulsada a GNC y con unidades modelo 2026, lo que las ubica entre los ejemplos más claros de renovación tecnológica dentro del sistema urbano porteño.

También se registran unidades GNC en otras líneas, aunque en menor proporción. Este tipo de motorización se consolida como una alternativa intermedia entre el gasoil tradicional y la electrificación total, especialmente por su menor nivel de emisiones frente al diésel y por la posibilidad de integrarse a flotas urbanas sin depender de infraestructura de carga eléctrica.

Los eléctricos: presencia simbólica, pero todavía minoritaria

En materia de electromovilidad, el parque porteño todavía muestra números reducidos. El archivo registra 23 unidades eléctricas, distribuidas en tres servicios: la línea 0, la línea 34 y la línea 44.

La mayor cantidad aparece en la línea 0, con 12 unidades eléctricas asociadas a Transportes Atlántida. Se trata de vehículos Agrale MA 6.0 LEe carrozados por Yaxing, modelo 2025, destinados a un servicio identificado como PP dentro de la base.

La línea 34 registra 10 colectivos eléctricos, mientras que la línea 44 cuenta con una unidad de estas características.

Aunque los números todavía son bajos, la presencia de eléctricos en el registro marca un punto de partida para el sistema porteño. Su participación del 1,4% deja en evidencia que la electrificación aún está lejos de representar una transformación masiva, pero ya forma parte del mapa operativo de la Ciudad.

Las líneas con mayor parque

Entre las líneas con mayor cantidad de unidades, la 106 aparece al frente con 105 colectivos registrados. Le siguen la 132, con 93 unidades, y la 39, con 92.

Más atrás se ubican la 12, con 79 unidades; la 68 y la 151, ambas con 77; la 50, con 75; y la 34, con 67.

El ranking permite dimensionar el peso relativo de cada línea dentro del sistema urbano porteño y también muestra realidades muy distintas: algunas líneas combinan gran cantidad de unidades con flotas tradicionales a gasoil, mientras que otras se destacan por procesos recientes de renovación o por la incorporación de tecnologías alternativas.

Las empresas con mayor cantidad de unidades

A nivel empresario, el parque también muestra una fuerte concentración en algunos operadores. La empresa con mayor cantidad de unidades registradas es NUDO S.A., con 170 colectivos. Le sigue Transportes Automotores Riachuelo S.A., con 153 unidades, y luego La Nueva Metropol S.A.T.A.C.I., con 137.

También se destacan Juan B. Justo S.A.T.C.I., con 115 unidades; C.U.S.A., con 105; Nuevos Rumbos S.A., con 93; Transportes Santa Fe S.A.C.I., con 92; y Transportes Automotores Callao S.A., con 79.

El peso de estas empresas ayuda a explicar buena parte de la composición tecnológica del parque. Allí donde los grandes operadores avanzan con renovaciones masivas, el impacto sobre el promedio general se vuelve mucho más visible.

Mercedes-Benz y Agrale, los chasis dominantes

En cuanto a chasis, el parque porteño continúa dominado por dos grandes protagonistas: Mercedes-Benz y Agrale.

Mercedes-Benz aparece como la marca de chasis más presente, con 757 unidades, equivalentes al 47% del total. Muy cerca se ubica Agrale, con 679 unidades, lo que representa el 42,1%.

Más atrás aparecen King Long, con 148 unidades; Scania, con 11; y Volvo, con 10. La presencia de King Long se explica principalmente por unidades asociadas a flotas GNC, mientras que Scania y Volvo mantienen una participación menor dentro del parque urbano porteño.

El dato confirma una tendencia conocida del transporte urbano argentino: Mercedes-Benz y Agrale siguen siendo los grandes pilares del segmento de colectivos urbanos, aunque con una presencia creciente de marcas chinas en nichos específicos.

Todo Bus lidera entre las carrocerías

En carrocerías, el liderazgo corresponde a Todo Bus, que aparece con 570 unidades, equivalentes al 35,4% del parque. Muy por detrás se ubican La Favorita, con 220 unidades, y King Long, con 148.

También tienen presencia relevante Autobus, con 145 unidades; Italbus, con 127; y Metalpar, con 116.

La distribución muestra un mercado carrocero diverso, pero con una marca claramente dominante. Todo Bus mantiene una posición central dentro del parque porteño, acompañando tanto renovaciones recientes como flotas de distintas empresas del sistema.

Un sistema renovado, pero con transición energética pendiente

El análisis del parque móvil de colectivos de la Ciudad de Buenos Aires deja varias conclusiones. Por un lado, el sistema muestra una flota relativamente joven, con alta presencia de unidades recientes, piso bajo generalizado y aire acondicionado en todos los registros.

Por otro lado, la transición energética todavía aparece como un proceso incipiente. El GNC ya empieza a ocupar un lugar relevante, especialmente en líneas puntuales, pero el gasoil sigue siendo abrumadoramente mayoritario. Los eléctricos, en tanto, tienen una presencia todavía testimonial.

La foto de mayo de 2026 muestra entonces un transporte urbano porteño en una etapa intermedia: más moderno en términos de edad, accesibilidad y confort, pero aún lejos de una transformación profunda en materia ambiental.

El desafío hacia adelante será observar si las nuevas incorporaciones mantienen el camino del GNC, si la electrificación gana escala o si el gasoil continúa siendo, por varios años más, el verdadero motor del colectivo porteño.

Índice Bondi: El boleto cubre apenas el 30% del costo real de los colectivos del AMBA

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El sistema necesitó casi $403.000 millones para funcionar durante junio, pero las estructuras oficiales reconocieron $326.612 millones. Según AAETA, la brecha pone en riesgo las frecuencias, la seguridad y la renovación de las unidades.

El funcionamiento del sistema de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires demandó durante junio de 2026 un costo real estimado de $402.939,66 millones. Sin embargo, las estructuras oficiales reconocieron $326.612,31 millones, lo que dejó una diferencia de $76.327,36 millones.

Los datos surgen del Índice Bondi elaborado por AAETA, que volvió a mostrar la distancia existente entre los recursos reconocidos y el dinero que, según las empresas, se necesita para sostener la operación cotidiana del transporte automotor.

La brecha representa aproximadamente el 19% del costo real mensual. En otras palabras, el esquema oficial reconoce alrededor del 81% de las necesidades económicas calculadas para el sistema.

De acuerdo con la entidad, esa diferencia afecta aspectos centrales como la calidad del servicio, el cumplimiento de las frecuencias, la seguridad operativa y la posibilidad de renovar la flota.

Un boleto sin subsidios costaría $2.138,57

El informe estimó que el costo real promedio de un viaje, sin subsidios, llegó en junio a $2.138,57. Frente a ese valor, la cobertura tarifaria fue de apenas el 30,39%.

Esto significa que lo recaudado directamente mediante el pago de los pasajeros cubre menos de un tercio del costo calculado para prestar el servicio. El resto debe completarse mediante subsidios, compensaciones u otros recursos aportados al sistema.

AAETA también calculó un déficit de $368,37 por boleto. Este indicador representa la parte del costo operativo que no estaría siendo reconocida por las estructuras oficiales por cada pasajero transportado. No debe confundirse con la diferencia total entre el precio pagado por el usuario y el costo real del viaje, que es considerablemente mayor.

Menos pasajeros, pero más colectivos activos

Durante junio se registraron 208,4 millones de pasajeros mensuales. Un año antes habían sido 211,341 millones, por lo que la demanda experimentó una caída interanual del 1,39%.

En términos absolutos, el sistema perdió alrededor de 2,9 millones de pasajeros respecto de junio de 2025.

Al mismo tiempo, la flota activa aumentó. El AMBA contó con 17.098 colectivos en funcionamiento, frente a los 16.772 registrados un año atrás. La incorporación neta fue de 326 unidades, equivalente a un crecimiento del 1,94%.

Los números muestran así una combinación particular: más vehículos declarados como activos, pero una menor cantidad de pasajeros. De todos modos, una flota más numerosa no implica necesariamente una mejora automática de las frecuencias, ya que estas también dependen de los kilómetros recorridos, las unidades efectivamente disponibles y los recursos para sostener cada servicio.

Cuánto cuesta el boleto en cada jurisdicción

El Índice Bondi también expone importantes diferencias entre los distintos grupos de líneas que operan en el AMBA.

En las líneas de jurisdicción nacional, el costo real con IVA fue calculado en $2.458,15, mientras que el boleto mínimo informado fue de $728,28. De esta manera, la tarifa mínima representa alrededor del 29,6% del costo. La antigüedad promedio de la flota alcanza los 6,5 años.

Para las líneas provinciales de Buenos Aires, el costo real llegó a $2.055,81 y el boleto mínimo se ubicó en $1.063,98. En este caso, la tarifa equivale aproximadamente al 51,8% del valor técnico. La edad media de los colectivos también es de 6,5 años.

En la Ciudad de Buenos Aires, el costo real fue estimado en $2.097,30, frente a un boleto mínimo de $820,99. La cobertura aproximada alcanza el 39,1%. CABA cuenta, además, con la flota más nueva de las cuatro categorías, con una antigüedad promedio de cinco años.

Finalmente, los servicios municipales de la provincia de Buenos Aires registraron el menor costo técnico: $1.684,93 por viaje. Con una tarifa mínima de $1.063,98, el boleto representa cerca del 63,1% del costo, la mayor proporción entre las jurisdicciones analizadas. La antigüedad promedio de sus unidades es de 6,5 años.

La brecha entre tarifas y costos continúa abierta

Los datos de junio reflejan que el problema económico del transporte no depende únicamente del precio que paga el pasajero. También intervienen la actualización de las estructuras de costos, el reconocimiento de gastos operativos, la distribución de subsidios y las diferencias tarifarias entre jurisdicciones que forman parte de una misma región metropolitana.

Mientras el costo promedio sin subsidios supera los $2.100, el boleto cubre solamente el 30,39% del sistema. Para AAETA, la continuidad de esta brecha podría trasladarse al funcionamiento diario mediante menores frecuencias, postergación del mantenimiento y dificultades para renovar las unidades.

La discusión de fondo vuelve a ser cómo financiar una red que transporta más de 208 millones de pasajeros mensuales sin trasladar la totalidad del costo al usuario, pero garantizando al mismo tiempo los recursos necesarios para mantener la calidad y la seguridad del servicio.

TramBus: Buenos Aires prepara una nueva generación de colectivos eléctricos

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Con unidades cero emisiones, carriles exclusivos y paradores especialmente diseñados, la Ciudad avanza con un nuevo sistema de transporte que busca combinar la flexibilidad del colectivo tradicional con características propias de sistemas de mayor capacidad.

Buenos Aires nació y creció arriba de un colectivo. Desde aquel primer taxi-colectivo de 1928 hasta las actuales unidades con aire acondicionado, suspensión neumática y tecnología a bordo, el bondi siempre fue parte de la identidad porteña.

Pero casi un siglo después de aquel inicio, una nueva transformación comienza a tomar forma: la llegada del TramBus, un sistema que busca llevar al transporte de superficie hacia una nueva etapa.

La propuesta combina vehículos eléctricos de gran capacidad, infraestructura exclusiva y una operación más eficiente, con el objetivo de ofrecer viajes más rápidos, silenciosos y sustentables.

¿Qué es un TramBus?

Aunque su nombre recuerda al tranvía, el TramBus no circula sobre vías. Se trata de un vehículo eléctrico sobre neumáticos que combina características de distintos sistemas de transporte.

Del colectivo conserva su flexibilidad para circular por calles y avenidas. De sistemas como el tranvía o los corredores rápidos toma conceptos como prioridad de paso, estaciones mejor equipadas y mayor previsibilidad.

La diferencia más importante está debajo de la carrocería: la propulsión eléctrica reemplaza al motor de combustión tradicional, eliminando emisiones directas durante su circulación y reduciendo considerablemente el ruido urbano.

Según el Gobierno porteño, el sistema se incorpora como una modalidad de transporte colectivo eléctrico dentro de la Ciudad, con energías limpias y pensado como complemento de la red de movilidad existente.

La primera línea: T1

El primer corredor será la línea T1, diseñada para conectar diferentes zonas de Buenos Aires mediante un servicio eléctrico de alta capacidad.

El recorrido unirá sectores clave de la Ciudad, mejorando la conexión transversal y ofreciendo una alternativa de transporte público más eficiente.

La infraestructura contempla carriles exclusivos, prioridad semafórica y nuevos paradores adaptados para mejorar la experiencia de los pasajeros.

A diferencia de un colectivo convencional que debe competir permanentemente con el tránsito general, el objetivo del TramBus es reducir demoras y lograr tiempos de viaje más constantes.

Paradores: estaciones en lugar de simples paradas

Uno de los cambios más visibles estará en las paradas.

El concepto tradicional del poste en la vereda comienza a evolucionar hacia estaciones más completas, con mayor comodidad, accesibilidad y mejor información para los usuarios.

Los nuevos paradores fueron diseñados como parte del sistema y no simplemente como puntos donde detener un vehículo. La documentación oficial los presenta dentro del proyecto de “TramBus Paradores Icónicos”, vinculados a la incorporación de esta nueva modalidad eléctrica de transporte.

La idea es que esperar el colectivo también sea una experiencia diferente.

La terminal también cambia: cargar en lugar de cargar combustible

La llegada de unidades eléctricas modifica algo que normalmente los pasajeros no ven: la operación detrás del servicio.

Un colectivo tradicional necesita una cochera con surtidores, talleres mecánicos y mantenimiento asociado al motor de combustión.

Un TramBus requiere otro tipo de infraestructura: cargadores eléctricos, gestión energética, personal capacitado y sistemas para controlar el estado de las baterías.

Por eso el proyecto incluye una playa de estacionamiento con carga eléctrica destinada a la operación del sistema.

La terminal deja de ser solamente un lugar donde guardar colectivos y empieza a convertirse en un centro tecnológico de movilidad.

Un viaje más silencioso y accesible

Para los pasajeros, la diferencia principal estará en la experiencia diaria.

Los motores eléctricos entregan potencia de manera progresiva, generan menos vibraciones y reducen notablemente el ruido tanto dentro como fuera de la unidad.

Además, los nuevos vehículos incorporan diseños modernos orientados a mejorar la accesibilidad, facilitando el ingreso y egreso de pasajeros.

La transición apunta a un transporte público más amigable no solo con el ambiente, sino también con quienes lo utilizan todos los días.

Del bondi histórico al bondi eléctrico

Buenos Aires tiene una relación única con sus colectivos. Los colores de las líneas, las carrocerías y hasta el fileteado forman parte de una cultura urbana que pocas ciudades del mundo tienen.

La llegada del TramBus no significa reemplazar esa historia, sino sumar un nuevo capítulo.

Así como el colectivo evolucionó del motor delantero al trasero, de la boletera manual a la SUBE y de las ventanillas abiertas al aire acondicionado, ahora comienza otra etapa: la de la movilidad eléctrica.

A casi 100 años del nacimiento del colectivo porteño, Buenos Aires vuelve a reinventar su manera de moverse.

El futuro del bondi ya no solo se escucha menos: también empieza a enchufarse.

“Fuera de servicio” por la Selección: la Línea 148 activó su única misión antes de Argentina-Inglaterra

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La empresa Misión Buenos Aires se sumó a la previa mundialista con una publicación protagonizada por dos colectivos de la histórica Línea 148. “Desde las 12:00 la única misión es alentar”, anunció en sus redes sociales.

A pocas horas de la semifinal entre Argentina e Inglaterra, el clima mundialista también llegó al transporte público. La Línea 148 sorprendió con una creativa publicación en la que aparecen dos de sus colectivos con los carteles electrónicos indicando “Fuera de servicio”.

Sin embargo, esta vez la leyenda no estuvo relacionada con una falla mecánica ni con una modificación en los recorridos. El mensaje publicado fue contundente: “Desde las 12:00 la única misión es alentar”. La frase fue difundida a través de la cuenta de la histórica El Nuevo Halcón y rápidamente generó repercusión entre pasajeros y aficionados al transporte.

El juego de palabras también hace referencia a Misión Buenos Aires, la actual operadora de la línea. La prestación quedó en manos de La Central de Vicente López, que utiliza ese nombre comercial, luego de la salida de El Nuevo Halcón y del proceso de reorganización atravesado por el servicio durante los primeros meses de 2026.

La fotografía muestra a las dos unidades detenidas, una junto a la otra, como si hubieran dejado momentáneamente sus recorridos para incorporarse a la hinchada argentina. Una manera simple y efectiva de vincular la identidad del colectivo con uno de los acontecimientos deportivos más esperados del año.

La publicación es una pieza humorística y no un anuncio de suspensión real del servicio. Pero el uso del tradicional cartel de “Fuera de servicio” permitió transmitir perfectamente el espíritu de la jornada: durante algunas horas, hasta los colectivos parecen pensar únicamente en la Selección.

Argentina e Inglaterra se enfrentarán este miércoles 15 de julio desde las 16:00, hora argentina, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. El encuentro definirá a uno de los finalistas del Mundial 2026.

Así, antes de volver a marcar destinos como Constitución, Florencio Varela o San Francisco Solano, la Línea 148 eligió uno diferente para toda su flota: acompañar a la Scaloneta en busca de una nueva final.

Porque desde el mediodía, al menos simbólicamente, los recorridos quedaron en pausa y hubo una sola cabecera posible: alentar a la Argentina.

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