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El Mercedes-Benz LO 1112 argentino que llevó el fileteado y el tango hasta un museo de Alemania

El colectivo fue adquirido en 1969 por Héctor Prieto para trabajar en la Línea 6. Después de recorrer Buenos Aires durante 15 años, fue restaurado y trasladado a Stuttgart, donde se convirtió en una de las piezas más coloridas del Museo Mercedes-Benz.

¿Qué pueden tener en común un colectivo Mercedes-Benz y el tango? La respuesta está en el arte que cubre cada rincón de un LO 1112 argentino fabricado en 1969: el fileteado porteño.

El vehículo, actualmente exhibido en el Museo Mercedes-Benz de Stuttgart, está decorado con flores, guirnaldas, cartas, dados, símbolos de la suerte y numerosas estrellas de la marca. En su parte trasera también aparece la imagen de Carlos Gardel, estableciendo un puente directo entre dos expresiones culturales profundamente vinculadas con Buenos Aires.

Tanto el tango como el fileteado porteño fueron incorporados por la Unesco a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El tango recibió ese reconocimiento en 2009, mientras que la técnica pictórica porteña fue inscripta en 2015. Esa relación cultural es la que une, simbólicamente, al histórico colectivo con la música ciudadana. UNESCO: Filete porteño y UNESCO: Tango.

Una obra de arte sobre ruedas

El fileteado nació hacia finales del siglo XIX como una técnica utilizada para decorar carros tirados por caballos. Con el paso del tiempo, sus líneas, colores brillantes, flores, frases y ornamentos pasaron a formar parte de camiones y colectivos.

Cada vehículo recibía una decoración diferente, convirtiéndose en una pieza única. En el transporte porteño, además de embellecer las unidades, el fileteado ayudaba a distinguirlas y funcionaba como una herramienta de promoción en una actividad donde diferentes empresas competían por atraer pasajeros.

El Mercedes-Benz LO 1112 conservado en Alemania lleva esa personalización al extremo. Prácticamente no quedó una superficie visible sin intervenir: pintura, cromados, vidrios grabados y pequeños detalles transformaron al colectivo en una verdadera obra de arte rodante.

 Entre sus elementos más particulares aparecen cartas, dados y objetos relacionados con la magia y la buena fortuna. Incluso la palanca de cambios incorpora una figura de Cristo que su conductor tocaba con la mano derecha durante la jornada.

El colectivo de Héctor Prieto

La unidad fue adquirida en 1969 por Héctor Prieto, quien la utilizó junto con otros transportistas para prestar servicio en la entonces Línea 6. En sus laterales llevaba pintado el nombre de Transportes La Perlita S.A. 

En aquellos años, muchos servicios de Buenos Aires estaban organizados mediante agrupaciones de propietarios que aportaban sus propios vehículos para trabajar sobre un recorrido común. Los colectivos se habían convertido en uno de los pilares del transporte público de la ciudad y en una postal inseparable del paisaje porteño.

De acuerdo con la reseña publicada por Daimler Truck, el LO 1112 fue armado en la planta de Mercedes-Benz de Buenos Aires, a partir de un chasis proveniente de Alemania y con una carrocería adaptada a las características del mercado argentino.

El modelo pertenecía a la popular familia de vehículos de trompa corta producida por Mercedes-Benz desde la década de 1950. Su imagen quedaba definida por los faros redondos, los guardabarros curvos y la gran estrella ubicada sobre la parrilla.

La denominación también revelaba sus características: la letra “L” correspondía a Lastwagen, camión en alemán, mientras que la “O” identificaba su utilización como ómnibus. El vehículo tenía un peso total de once toneladas y un motor de 88 kW, equivalentes a 120 caballos de potencia. Entre 1965 y 1973 se fabricaron 5.338 unidades del modelo LO 1112.

De Buenos Aires a Stuttgart

El colectivo trabajó durante 15 años, hasta que Prieto decidió retirarlo de servicio en 1984. Para entonces, los clásicos vehículos profusamente fileteados ya habían comenzado a desaparecer de las calles porteñas.

Una normativa implementada en 1975 había restringido esta decoración en los colectivos con la intención de uniformar la imagen del transporte público. La medida fue levantada en 2006, pero gran parte de aquellas unidades ya se había perdido o había sido modificada.

El LO 1112 permaneció guardado durante varios años. Su historia cambió cuando Mercedes-Benz comenzó a buscar vehículos con biografías especiales para integrar la colección de su nuevo museo. En 1999, Héctor Prieto ordenó restaurarlo completamente y devolverle su apariencia original.

Ese mismo año, el colectivo viajó en barco hacia Europa. Después de desembarcar, completó el último tramo hasta Stuttgart desplazándose por sus propios medios. Desde octubre de 2000 forma parte de la colección histórica de Mercedes-Benz y, desde la inauguración del actual museo en mayo de 2006, ocupa un lugar destacado en la denominada “Galería de los Viajeros”.

Prieto asistió junto con su familia a la presentación del vehículo. Allí pudo comprobar cómo su antiguo colectivo volvía a llamar la atención del público, esta vez a miles de kilómetros de las calles donde había trabajado.

En su paragolpes trasero todavía puede leerse una frase delicadamente pintada: “Gracias Héctor”. Era el saludo de los pasajeros al descender de la unidad y hoy funciona como el cierre perfecto para la historia de un colectivo argentino que terminó convertido en embajador del fileteado, el tango y la cultura porteña.

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