El parque móvil registrado por la Ciudad de Buenos Aires al 31 de mayo de 2026 muestra 1.612 unidades, una edad promedio de 4,5 años y un avance puntual de tecnologías alternativas. El GNC ya representa el 11,7% de la flota, mientras que los eléctricos siguen siendo apenas el 1,4% del total.
La Ciudad de Buenos Aires ya tiene una nueva foto actualizada de su parque móvil de colectivos. Según la base del RUTAP con datos al 31 de mayo de 2026, el sistema urbano porteño cuenta con 1.612 unidades registradas, distribuidas en 28 líneas y operadas por 22 empresas.
El relevamiento permite observar una flota relativamente moderna, con una edad promedio de 4,56 años, aunque todavía fuertemente dominada por unidades con motorización diésel. A pesar del avance del GNC y de la incorporación de eléctricos en servicios puntuales, el gasoil continúa siendo la tecnología principal del transporte automotor de pasajeros en la Ciudad.
Una flota joven, pero con fuerte presencia gasolera
Uno de los datos más relevantes del informe es la renovación del parque. De las 1.612 unidades registradas, 424 corresponden a modelos 2025 o 2026, lo que equivale al 26,3% del total. Es decir, más de una cuarta parte de los colectivos porteños relevados tiene menos de dos años de antigüedad.
A su vez, otros 360 colectivos pertenecen al período 2022-2024, mientras que 453 unidades son modelos 2019-2021. En conjunto, buena parte del parque se encuentra dentro de un rango de renovación reciente o intermedia.

Sin embargo, todavía persisten unidades más antiguas. El registro muestra 355 colectivos modelo 2016-2018 y 20 unidades modelo 2015, que aparecen como las más antiguas del parque relevado. Estas últimas se concentran principalmente en las líneas 26 y 109.
A nivel general, el sistema porteño presenta una característica común en toda la base: el 100% de las unidades figura como piso bajo y también el 100% aparece equipado con aire acondicionado. Este dato marca una evolución importante respecto de etapas anteriores del transporte urbano, donde la accesibilidad y el confort eran mucho más desparejos entre líneas y empresas.
El gasoil sigue siendo el gran protagonista
Más allá de la renovación, el tipo de propulsión muestra que la transición energética todavía está en una etapa inicial. De las 1.612 unidades, 1.400 funcionan a gasoil, lo que representa el 86,8% del parque total.
El segundo lugar lo ocupa el GNC, con 189 unidades, equivalentes al 11,7%. En tanto, los colectivos eléctricos suman apenas 23 unidades, es decir, el 1,4% de la flota registrada.
La lectura es clara: aunque las tecnologías alternativas empiezan a ganar espacio, el colectivo porteño sigue siendo mayoritariamente diésel. La transición hacia una matriz más limpia aparece, por ahora, concentrada en experiencias puntuales y en determinadas empresas.
El GNC crece, pero concentrado en pocas líneas
El avance del GNC es uno de los fenómenos más interesantes del parque móvil actualizado. Las 189 unidades a gas natural comprimido no están distribuidas de manera pareja, sino que se concentran principalmente en determinadas líneas y operadores.
El caso más fuerte es el de La Nueva Metropol, que reúne 137 unidades GNC, principalmente en las líneas 65 y 151. Ambas aparecen con flota completamente impulsada a GNC y con unidades modelo 2026, lo que las ubica entre los ejemplos más claros de renovación tecnológica dentro del sistema urbano porteño.
También se registran unidades GNC en otras líneas, aunque en menor proporción. Este tipo de motorización se consolida como una alternativa intermedia entre el gasoil tradicional y la electrificación total, especialmente por su menor nivel de emisiones frente al diésel y por la posibilidad de integrarse a flotas urbanas sin depender de infraestructura de carga eléctrica.
Los eléctricos: presencia simbólica, pero todavía minoritaria
En materia de electromovilidad, el parque porteño todavía muestra números reducidos. El archivo registra 23 unidades eléctricas, distribuidas en tres servicios: la línea 0, la línea 34 y la línea 44.
La mayor cantidad aparece en la línea 0, con 12 unidades eléctricas asociadas a Transportes Atlántida. Se trata de vehículos Agrale MA 6.0 LEe carrozados por Yaxing, modelo 2025, destinados a un servicio identificado como PP dentro de la base.
La línea 34 registra 10 colectivos eléctricos, mientras que la línea 44 cuenta con una unidad de estas características.
Aunque los números todavía son bajos, la presencia de eléctricos en el registro marca un punto de partida para el sistema porteño. Su participación del 1,4% deja en evidencia que la electrificación aún está lejos de representar una transformación masiva, pero ya forma parte del mapa operativo de la Ciudad.
Las líneas con mayor parque
Entre las líneas con mayor cantidad de unidades, la 106 aparece al frente con 105 colectivos registrados. Le siguen la 132, con 93 unidades, y la 39, con 92.
Más atrás se ubican la 12, con 79 unidades; la 68 y la 151, ambas con 77; la 50, con 75; y la 34, con 67.
El ranking permite dimensionar el peso relativo de cada línea dentro del sistema urbano porteño y también muestra realidades muy distintas: algunas líneas combinan gran cantidad de unidades con flotas tradicionales a gasoil, mientras que otras se destacan por procesos recientes de renovación o por la incorporación de tecnologías alternativas.
Las empresas con mayor cantidad de unidades
A nivel empresario, el parque también muestra una fuerte concentración en algunos operadores. La empresa con mayor cantidad de unidades registradas es NUDO S.A., con 170 colectivos. Le sigue Transportes Automotores Riachuelo S.A., con 153 unidades, y luego La Nueva Metropol S.A.T.A.C.I., con 137.
También se destacan Juan B. Justo S.A.T.C.I., con 115 unidades; C.U.S.A., con 105; Nuevos Rumbos S.A., con 93; Transportes Santa Fe S.A.C.I., con 92; y Transportes Automotores Callao S.A., con 79.
El peso de estas empresas ayuda a explicar buena parte de la composición tecnológica del parque. Allí donde los grandes operadores avanzan con renovaciones masivas, el impacto sobre el promedio general se vuelve mucho más visible.
Mercedes-Benz y Agrale, los chasis dominantes
En cuanto a chasis, el parque porteño continúa dominado por dos grandes protagonistas: Mercedes-Benz y Agrale.
Mercedes-Benz aparece como la marca de chasis más presente, con 757 unidades, equivalentes al 47% del total. Muy cerca se ubica Agrale, con 679 unidades, lo que representa el 42,1%.
Más atrás aparecen King Long, con 148 unidades; Scania, con 11; y Volvo, con 10. La presencia de King Long se explica principalmente por unidades asociadas a flotas GNC, mientras que Scania y Volvo mantienen una participación menor dentro del parque urbano porteño.
El dato confirma una tendencia conocida del transporte urbano argentino: Mercedes-Benz y Agrale siguen siendo los grandes pilares del segmento de colectivos urbanos, aunque con una presencia creciente de marcas chinas en nichos específicos.
Todo Bus lidera entre las carrocerías
En carrocerías, el liderazgo corresponde a Todo Bus, que aparece con 570 unidades, equivalentes al 35,4% del parque. Muy por detrás se ubican La Favorita, con 220 unidades, y King Long, con 148.
También tienen presencia relevante Autobus, con 145 unidades; Italbus, con 127; y Metalpar, con 116.
La distribución muestra un mercado carrocero diverso, pero con una marca claramente dominante. Todo Bus mantiene una posición central dentro del parque porteño, acompañando tanto renovaciones recientes como flotas de distintas empresas del sistema.
Un sistema renovado, pero con transición energética pendiente
El análisis del parque móvil de colectivos de la Ciudad de Buenos Aires deja varias conclusiones. Por un lado, el sistema muestra una flota relativamente joven, con alta presencia de unidades recientes, piso bajo generalizado y aire acondicionado en todos los registros.
Por otro lado, la transición energética todavía aparece como un proceso incipiente. El GNC ya empieza a ocupar un lugar relevante, especialmente en líneas puntuales, pero el gasoil sigue siendo abrumadoramente mayoritario. Los eléctricos, en tanto, tienen una presencia todavía testimonial.
La foto de mayo de 2026 muestra entonces un transporte urbano porteño en una etapa intermedia: más moderno en términos de edad, accesibilidad y confort, pero aún lejos de una transformación profunda en materia ambiental.
El desafío hacia adelante será observar si las nuevas incorporaciones mantienen el camino del GNC, si la electrificación gana escala o si el gasoil continúa siendo, por varios años más, el verdadero motor del colectivo porteño.







