El sistema necesitó casi $403.000 millones para funcionar durante junio, pero las estructuras oficiales reconocieron $326.612 millones. Según AAETA, la brecha pone en riesgo las frecuencias, la seguridad y la renovación de las unidades.
El funcionamiento del sistema de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires demandó durante junio de 2026 un costo real estimado de $402.939,66 millones. Sin embargo, las estructuras oficiales reconocieron $326.612,31 millones, lo que dejó una diferencia de $76.327,36 millones.
Los datos surgen del Índice Bondi elaborado por AAETA, que volvió a mostrar la distancia existente entre los recursos reconocidos y el dinero que, según las empresas, se necesita para sostener la operación cotidiana del transporte automotor.

La brecha representa aproximadamente el 19% del costo real mensual. En otras palabras, el esquema oficial reconoce alrededor del 81% de las necesidades económicas calculadas para el sistema.
De acuerdo con la entidad, esa diferencia afecta aspectos centrales como la calidad del servicio, el cumplimiento de las frecuencias, la seguridad operativa y la posibilidad de renovar la flota.
Un boleto sin subsidios costaría $2.138,57
El informe estimó que el costo real promedio de un viaje, sin subsidios, llegó en junio a $2.138,57. Frente a ese valor, la cobertura tarifaria fue de apenas el 30,39%.
Esto significa que lo recaudado directamente mediante el pago de los pasajeros cubre menos de un tercio del costo calculado para prestar el servicio. El resto debe completarse mediante subsidios, compensaciones u otros recursos aportados al sistema.
AAETA también calculó un déficit de $368,37 por boleto. Este indicador representa la parte del costo operativo que no estaría siendo reconocida por las estructuras oficiales por cada pasajero transportado. No debe confundirse con la diferencia total entre el precio pagado por el usuario y el costo real del viaje, que es considerablemente mayor.
Menos pasajeros, pero más colectivos activos
Durante junio se registraron 208,4 millones de pasajeros mensuales. Un año antes habían sido 211,341 millones, por lo que la demanda experimentó una caída interanual del 1,39%.
En términos absolutos, el sistema perdió alrededor de 2,9 millones de pasajeros respecto de junio de 2025.
Al mismo tiempo, la flota activa aumentó. El AMBA contó con 17.098 colectivos en funcionamiento, frente a los 16.772 registrados un año atrás. La incorporación neta fue de 326 unidades, equivalente a un crecimiento del 1,94%.
Los números muestran así una combinación particular: más vehículos declarados como activos, pero una menor cantidad de pasajeros. De todos modos, una flota más numerosa no implica necesariamente una mejora automática de las frecuencias, ya que estas también dependen de los kilómetros recorridos, las unidades efectivamente disponibles y los recursos para sostener cada servicio.
Cuánto cuesta el boleto en cada jurisdicción
El Índice Bondi también expone importantes diferencias entre los distintos grupos de líneas que operan en el AMBA.
En las líneas de jurisdicción nacional, el costo real con IVA fue calculado en $2.458,15, mientras que el boleto mínimo informado fue de $728,28. De esta manera, la tarifa mínima representa alrededor del 29,6% del costo. La antigüedad promedio de la flota alcanza los 6,5 años.
Para las líneas provinciales de Buenos Aires, el costo real llegó a $2.055,81 y el boleto mínimo se ubicó en $1.063,98. En este caso, la tarifa equivale aproximadamente al 51,8% del valor técnico. La edad media de los colectivos también es de 6,5 años.
En la Ciudad de Buenos Aires, el costo real fue estimado en $2.097,30, frente a un boleto mínimo de $820,99. La cobertura aproximada alcanza el 39,1%. CABA cuenta, además, con la flota más nueva de las cuatro categorías, con una antigüedad promedio de cinco años.
Finalmente, los servicios municipales de la provincia de Buenos Aires registraron el menor costo técnico: $1.684,93 por viaje. Con una tarifa mínima de $1.063,98, el boleto representa cerca del 63,1% del costo, la mayor proporción entre las jurisdicciones analizadas. La antigüedad promedio de sus unidades es de 6,5 años.
La brecha entre tarifas y costos continúa abierta
Los datos de junio reflejan que el problema económico del transporte no depende únicamente del precio que paga el pasajero. También intervienen la actualización de las estructuras de costos, el reconocimiento de gastos operativos, la distribución de subsidios y las diferencias tarifarias entre jurisdicciones que forman parte de una misma región metropolitana.
Mientras el costo promedio sin subsidios supera los $2.100, el boleto cubre solamente el 30,39% del sistema. Para AAETA, la continuidad de esta brecha podría trasladarse al funcionamiento diario mediante menores frecuencias, postergación del mantenimiento y dificultades para renovar las unidades.
La discusión de fondo vuelve a ser cómo financiar una red que transporta más de 208 millones de pasajeros mensuales sin trasladar la totalidad del costo al usuario, pero garantizando al mismo tiempo los recursos necesarios para mantener la calidad y la seguridad del servicio.







