Durante años, TodoBus bautizó sus carrocerías tomando como inspiración distintos barrios de Buenos Aires. Pompeya, Palermo, San Telmo, Retiro y Lugano forman parte de esa tradición que estuvo a punto de sumar también a “Madero”. Sin embargo, con el futuro Insignia la empresa decidió romper la regla.
Detrás de los nombres de los colectivos también hay historias. Y en el caso de TodoBus, varias de sus carrocerías más conocidas comparten una particularidad que probablemente muchos pasajeros y fanáticos del transporte nunca advirtieron: sus denominaciones nacieron inspiradas en barrios porteños y, en buena medida, de las propias ideas de quienes trabajan en la empresa.
La curiosidad fue revelada por Osvaldo Mosquera, gerente de Marketing de Megacar, durante una entrevista con Revista Colectibondi realizada en el marco de ExpoTransporte 2026.
Según explicó, cuando llegaba el momento de bautizar un nuevo producto surgía una pregunta sencilla dentro del equipo: “¿Cómo llamamos a esta carrocería?”
Y la respuesta comenzó a encontrarse en el mapa de Buenos Aires.
Pompeya, Lugano y Retiro
La lógica era tan simple como cercana: distintos integrantes del equipo de trabajadores proponían nombres relacionados con los barrios en los que vivían o con lugares vinculados a su vida cotidiana.
Así comenzaron a aparecer denominaciones como Pompeya, Lugano y Retiro, que con el paso de los años terminaron identificando distintas generaciones de carrocerías de TodoBus.
“Uno vivía en Lugano, otro en Pompeya, otro en Retiro”, recordó Mosquera al explicar cómo surgía aquel particular método para elegir los nombres.
De esta manera, las denominaciones que hoy forman parte del vocabulario habitual entre empresas, choferes y aficionados al transporte no nacieron necesariamente de complejos estudios de marketing, sino de una tradición interna mucho más espontánea.
El Trambus pudo haberse llamado “Madero”
La historia tiene además un capítulo poco conocido.
El vehículo que actualmente conocemos como Trambus también iba a continuar inicialmente con aquella tradición.
Su nombre proyectado era Madero, otra referencia geográfica porteña que encajaba perfectamente dentro de la familia histórica de TodoBus.

Sin embargo, finalmente ese nombre quedó en el camino.
El producto terminó adoptando la denominación Trambus, utilizada comercialmente por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para identificar el nuevo sistema y sus vehículos.
Así, Madero quedó como uno de esos nombres que existieron durante la etapa de desarrollo pero nunca llegaron oficialmente a las calles.
Insignia rompe con la tradición
Con la próxima generación de TodoBus llegará también un cambio simbólico.
La nueva carrocería presentada inicialmente a través de una maqueta en ExpoTransporte 2026 llevará el nombre Insignia.
Expo Transporte 2026: La maqueta que anticipó el futuro del nuevo TodoBus Insignia
Y esta vez la elección fue deliberadamente diferente.
“Dijimos: ‘Bueno, salimos de los barrios’”, relató Mosquera.
El cambio marca una ruptura con décadas de denominaciones vinculadas a Buenos Aires y busca acompañar también una nueva etapa del producto.
El TodoBus Insignia, previsto para 2027, representa uno de los desarrollos más importantes de la marca para los próximos años y fue concebido para adaptarse a las nuevas tecnologías que empiezan a ganar espacio dentro del transporte argentino.
Su nombre, según explicó el ejecutivo, refleja justamente esa ambición.
“Es un desafío y una ilusión puesta en este nuevo producto”.
Una pequeña tradición que terminó construyendo identidad
Pompeya, Lugano y Retiro terminaron convirtiéndose en algo más que simples nombres comerciales.
Con el paso del tiempo comenzaron a identificar generaciones completas de colectivos y quedaron asociados a diferentes etapas de evolución de TodoBus.
Incluso entre aficionados y trabajadores del transporte, muchas veces basta mencionar alguno de esos nombres para reconocer inmediatamente el diseño, la época o las características de determinada carrocería.
Ahora, Insignia abrirá una etapa diferente.
Después de varios años recorriendo simbólicamente los barrios porteños, TodoBus decidió abandonar el mapa para bautizar a su próxima generación.
Y detrás de ese pequeño cambio aparece también una señal de la transformación que atraviesa la empresa: de nombres surgidos casi espontáneamente dentro de su equipo a uno pensado para representar el producto que pretende convertirse en la nueva referencia de la marca.
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