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Esperar el colectivo con calefacción: San Juan inauguró una parada climatizada inédita en el país

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La estructura está ubicada en la Plaza Madre Universal, en Rivadavia, y cuenta con climatización frío-calor, cerramiento vidriado, puerta corrediza, iluminación, bancos y pantalla digital con información del servicio.

Esperar el colectivo ya no tiene por qué ser sinónimo de frío, calor o incomodidad. En San Juan, una parada de colectivos con climatización comenzó a marcar un nuevo estándar para la infraestructura urbana vinculada al transporte público.

La innovadora estructura fue instalada en la Plaza Madre Universal, en la ciudad de Rivadavia, y es presentada como la primera parada de colectivos climatizada del país. La iniciativa busca mejorar la experiencia diaria de los usuarios, especialmente en una provincia donde las temperaturas extremas pueden convertir la espera del transporte en un verdadero desafío.

Una “pecera” urbana para esperar el colectivo

La parada se destaca por su diseño cerrado, con estructura vidriada tipo “pecera”, pensada para proteger a los pasajeros del clima sin perder visibilidad hacia la calle. En su interior cuenta con climatización, bancos para la espera, iluminación interna y externa, y una puerta corrediza automática.

Además, incorpora una pantalla digital con información vinculada al transporte público. Ese punto resulta clave porque no se trata únicamente de brindar refugio o confort, sino también de sumar tecnología para que los usuarios puedan acceder a datos del servicio mientras esperan la llegada del colectivo.

El concepto combina abrigo, seguridad, información y comodidad en un mismo espacio. En lugar de la parada tradicional —muchas veces reducida a un poste, un cartel o un refugio básico—, la propuesta sanjuanina plantea una nueva manera de pensar la espera.

Del aire acondicionado a la calefacción

La estructura ya había sido destacada durante el verano por contar con aire acondicionado, una característica especialmente útil frente a las altas temperaturas sanjuaninas. Ahora, con la llegada del invierno, la misma parada vuelve a tomar protagonismo por su sistema frío-calor, que también permite calefaccionar el espacio.

Ese detalle convierte a la parada en una solución pensada para todo el año. No se trata solo de combatir el calor, sino de generar un punto de espera confortable tanto en días de verano como en jornadas frías.

Para los pasajeros, la diferencia puede ser enorme. Esperar el colectivo bajo techo, con asientos, luz, cerramiento y temperatura controlada cambia por completo la experiencia cotidiana, especialmente para adultos mayores, personas con movilidad reducida, estudiantes, trabajadores y usuarios que dependen del transporte público todos los días.

Un modelo que podría expandirse

Según la información publicada, la instalación forma parte de un plan integral para sumar más paradas climatizadas. La idea es avanzar con nuevos módulos en puntos estratégicos de alto tránsito, donde la demanda de pasajeros justifique este tipo de infraestructura.

La ubicación elegida no es casual: la Plaza Madre Universal es un espacio urbano de fuerte circulación y visibilidad dentro de Rivadavia. Allí, la parada funciona como una especie de prueba concreta de cómo podría evolucionar la infraestructura del transporte público en ciudades con climas exigentes.

El desafío, claro, estará en la escala. Una parada climatizada requiere inversión, mantenimiento, energía, limpieza, seguridad y control del uso del espacio. Pero también abre una discusión interesante: si los colectivos incorporan cada vez más tecnología, información en tiempo real y mejoras de confort, las paradas también pueden acompañar esa transformación.

La espera también es parte del viaje

Durante años, la calidad del transporte público se midió casi exclusivamente por la frecuencia, el estado de las unidades, la tarifa o los recorridos. Sin embargo, la experiencia del usuario empieza mucho antes de subir al colectivo.

La parada es el primer contacto con el sistema. Es el lugar donde se espera, se consulta, se decide, se soporta el clima y se organiza el viaje. Por eso, mejorar ese espacio también forma parte de modernizar el transporte.

La experiencia de Rivadavia muestra que una parada puede ser mucho más que un refugio: puede convertirse en un punto de información, comodidad y accesibilidad. En tiempos donde las ciudades buscan sistemas de movilidad más amigables, la infraestructura de espera aparece como una pieza clave.

San Juan, con esta parada climatizada, puso el foco en algo simple pero fundamental: el pasajero no solo viaja cuando se sube al colectivo. También viaja mientras espera.

Bariloche exigirá más información a bordo de los colectivos urbanos

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Una nueva ordenanza obliga a las unidades del TUP a incorporar cartelería interior y exterior con recorridos, horarios, tarifas, medios de pago, normas de uso, accesibilidad y elementos de seguridad.

Los colectivos urbanos de Bariloche deberán tener más información visible para los pasajeros. Con la entrada en vigencia de la ordenanza 3605, todas las unidades del Transporte Urbano de Pasajeros —TUP— tendrán que incorporar cartelería y señalética con datos claros sobre el servicio, los recorridos y las condiciones de uso.

La medida apunta a mejorar la experiencia de viaje, facilitar la orientación de los usuarios y establecer criterios mínimos y uniformes de información dentro del sistema. Según informó Diario Río Negro, la norma ya está vigente y establece un plazo de 180 días desde su promulgación para que las unidades cumplan con las nuevas exigencias. De esta manera, hacia fines de diciembre, toda la flota deberá estar adaptada.

Qué información deberán tener los colectivos

La ordenanza establece que los colectivos deberán contar con carteles informativos en el interior de las unidades. Allí se deberá indicar el número de línea y el número interno del coche, además del recorrido correspondiente, con calles principales, barrios, paradas relevantes y sitios de interés.

También deberá estar disponible información sobre horarios, tarifas y medios de pago habilitados, junto con datos vinculados a derechos y obligaciones de los pasajeros, normas de convivencia y pautas de uso del servicio.

El objetivo es que cada pasajero pueda encontrar dentro del colectivo información básica y útil para viajar, sin depender únicamente de aplicaciones, consultas al chofer o carteles externos. En una ciudad como Bariloche, con vecinos, estudiantes, trabajadores y turistas usando el transporte urbano, la señalización clara puede convertirse en una herramienta clave para ordenar la movilidad cotidiana.

Accesibilidad y seguridad, dos ejes centrales

La nueva normativa también pone el foco en la accesibilidad. Las unidades deberán identificar los asientos prioritarios e incluir información relativa a la prioridad de uso y a las condiciones de accesibilidad del servicio. Además, se deberán incorporar pictogramas y símbolos de fácil comprensión para orientar a los usuarios.

En materia de seguridad, la cartelería tendrá que señalar las salidas de emergencia, la ubicación de los elementos de seguridad y la identificación de matafuegos, martillos rompecristales y botiquín de primeros auxilios. También deberán estar visibles los canales telefónicos o digitales para reclamos, denuncias, consultas y números de emergencia.

Este punto resulta importante porque no se trata solamente de informar el recorrido o la tarifa, sino de hacer más comprensible el funcionamiento completo de la unidad. Desde saber dónde está una salida de emergencia hasta conocer cómo realizar un reclamo, la información pasa a formar parte del derecho del usuario.

También habrá cambios en el exterior

La exigencia no se limita al interior de los colectivos. En la parte exterior, las unidades deberán tener visible el número de línea en el frente, el lateral y la parte trasera. Además, tendrán que identificar el recorrido, la cabecera o el destino principal, junto con el número interno del coche y la señalización vinculada a accesibilidad y prioridad de uso.

La medida alcanzará a la flota de Mi Bus, operada por Amancay SRL, que presta el servicio urbano en Bariloche. Según la información publicada, el sistema cuenta con alrededor de 80 colectivos, entre unidades regulares y refuerzos.

Una mejora simple, pero necesaria

La ordenanza fue impulsada por los concejales Leandro Costa Brutten, de Incluyendo Bariloche, y Roxana Ferreyra, de Nos Une. Además de la cartelería, la norma también establece que los colectivos deberán mantener limpieza interior periódica y condiciones adecuadas de higiene y salubridad.

En tiempos donde buena parte de la información del transporte se consulta desde el celular, la cartelería física sigue siendo fundamental. No todos los pasajeros tienen conexión, batería, datos móviles o facilidad para usar una aplicación. Para muchos usuarios, especialmente adultos mayores, turistas o personas con dificultades de orientación, contar con información clara dentro de la unidad puede marcar la diferencia entre viajar con autonomía o depender de terceros.

Bariloche avanza así hacia un sistema de colectivos más ordenado, accesible e informativo. La medida no cambia recorridos ni incorpora nuevas unidades, pero sí apunta a mejorar algo básico: que el pasajero sepa dónde está, hacia dónde va, cómo usar el servicio y qué hacer ante cualquier inconveniente.

Colectivos a GNC: la transición energética choca con la falta de estaciones

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La transición hacia unidades más limpias avanza en la Ciudad, pero la falta de estaciones aptas para transporte pesado y las recientes restricciones al expendio de gas dejaron expuesto un problema clave: cargar combustible no siempre es tan simple como parece.

La imagen empieza a repetirse en distintos puntos de la Ciudad: colectivos de gran porte ingresando a estaciones de servicio para cargar GNC, maniobrando entre autos particulares, surtidores y playas pensadas originalmente para vehículos mucho más chicos. La escena llama la atención, pero detrás de esa postal hay un problema operativo cada vez más importante para el transporte urbano.

El avance de los colectivos a Gas Natural Comprimido —GNC— forma parte de una transición energética que busca reducir emisiones, bajar ruido y modernizar la flota. Sin embargo, la incorporación de estas unidades también trae un desafío menos visible: garantizar dónde, cuándo y cómo abastecerlas sin afectar las frecuencias del servicio.

Según informó El Economista, las recientes restricciones al expendio de GNC en distintas estaciones del país volvieron a poner el tema en agenda. La combinación de bajas temperaturas, mayor consumo residencial y tensiones en el sistema de transporte de gas obligó a priorizar el abastecimiento domiciliario y dejó a muchas bocas de expendio sin posibilidad de vender GNC de manera intermitente.

No es lo mismo cargar un auto que un colectivo

Para un automovilista particular, encontrar una estación cerrada o con restricciones puede significar una demora, una fila o la necesidad de desviarse algunas cuadras. Para una línea de colectivos, el impacto es mucho mayor.

Una unidad urbana recorre cientos de kilómetros por día, debe cumplir frecuencias estrictas y forma parte de una operación donde cada minuto cuenta. Si el colectivo no puede cargar en el punto previsto, la empresa tiene que reorganizar servicios, mover coches hacia otras estaciones o cubrir la falta de unidades con vehículos diésel. En la práctica, un problema de abastecimiento puede transformarse rápidamente en un problema de frecuencia.

El punto central es que los colectivos a GNC no pueden cargar en cualquier estación. Existen estaciones habilitadas para transporte pesado bajo normas técnicas del Ente Nacional Regulador del Gas —ENARGAS—, con playas de maniobra más amplias, accesos adecuados, radios de giro suficientes y condiciones de seguridad específicas para camiones y ómnibus.

Una red todavía limitada

A nivel nacional, se estima que existen unas 297 estaciones habilitadas para abastecer transporte pesado, distribuidas en corredores estratégicos del país, mientras que otras se encuentran en proceso de adecuación. El objetivo sectorial de mediano plazo apunta a llegar a una red cercana a las 450 estaciones para camiones y colectivos, lo que permitiría una cobertura más estable.

Pero en la Ciudad de Buenos Aires, esas estaciones representan un conjunto reducido dentro del total de bocas de expendio de GNC. No todas pueden recibir colectivos: además del surtidor, se necesitan accesos cómodos, espacio para maniobrar, seguridad operativa y capacidad para atender vehículos de más de doce metros sin bloquear la dinámica habitual de la estación.

Por eso, cuando una boca de carga restringe el suministro, las opciones para el transporte público se achican rápidamente. Durante los episodios recientes, algunas unidades debieron desplazarse hacia puntos específicos habilitados para transporte pesado, con mayores tiempos operativos y una presión adicional sobre las líneas que aún funcionan con gasoil.

El otro lado de la transición energética

La Ciudad de Buenos Aires viene impulsando una incorporación gradual de tecnologías más limpias, con unidades a GNC y también experiencias eléctricas. Sin embargo, el diésel sigue siendo el combustible dominante en la flota urbana, mientras que las alternativas avanzan de manera progresiva.

El caso del GNC muestra que la transición no depende únicamente de comprar colectivos nuevos. También requiere infraestructura, planificación, estaciones preparadas, logística de carga y reglas claras para que las empresas puedan operar sin afectar el servicio.

En otras palabras: no alcanza con que el colectivo sea más limpio si no tiene garantizado el combustible para salir a la calle.

Un reclamo que llegó al plano laboral

El abastecimiento también abrió una discusión en el ámbito laboral. En el conurbano bonaerense volvió a plantearse el reclamo para que la carga de GNC por parte de los choferes sea considerada una “tarea de riesgo”, una demanda que reaparece cuando las esperas se prolongan o cuando los conductores deben recorrer largas distancias para encontrar una estación habilitada.

La preocupación no es menor. Cargar un colectivo no implica la misma dinámica que cargar un auto particular. Hay maniobras más complejas, tiempos de permanencia más largos y una exposición distinta en estaciones que muchas veces no fueron diseñadas originalmente para recibir ómnibus urbanos.

El combustible también define la frecuencia

El debate sobre los colectivos a GNC suele concentrarse en sus ventajas ambientales y económicas. Pero el caso porteño deja en evidencia que el combustible también es una pieza central de la operación diaria.

Cada estación habilitada, cada surtidor disponible y cada carga efectiva sostienen algo más que el movimiento de una unidad: sostienen la frecuencia de una línea, el cumplimiento de un recorrido y la movilidad cotidiana de miles de pasajeros.

La transición energética del transporte público ya está en marcha, pero todavía convive con una pregunta clave: ¿está preparada la infraestructura para acompañar el ritmo que necesita la ciudad?

Si falta gas, ¿qué pasa con los colectivos a GNC?

Porque detrás de cada colectivo a GNC que circula por Buenos Aires hay una cadena invisible que debe funcionar sin interrupciones. Y cuando esa cadena se corta, el impacto no queda en la estación de servicio: se siente en la parada.

Trambus T1: el nuevo corredor eléctrico que unirá Nueva Pompeya con Aeroparque

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La Ciudad de Buenos Aires se prepara para incorporar un nuevo sistema de transporte público eléctrico. Se trata del Trambus T1, un corredor que conectará el sur y el norte porteño entre Estación Sáenz / Nueva Pompeya y el Aeroparque Jorge Newbery, con unidades 100% eléctricas, carriles exclusivos y prioridad semafórica.

El proyecto apunta a transformar la movilidad en superficie con un esquema que combina características del colectivo, del Metrobus y del tranvía moderno, aunque con una diferencia clave: no necesitará vías. Las unidades circularán sobre neumáticos y estarán diseñadas para operar en corredores preferenciales, con paradores específicos y tecnología aplicada a mejorar los tiempos de viaje.

Un corredor eléctrico de 20 kilómetros

La primera línea del sistema, denominada T1, tendrá un recorrido aproximado de 20 kilómetros y atravesará distintos barrios porteños, entre ellos Nueva Pompeya, Parque Patricios, Boedo, Parque Chacabuco, Almagro, Caballito, Villa Crespo y Palermo.

A lo largo de la traza se instalarán más de 70 paradores, ubicados cada 500 metros aproximadamente, con el objetivo de ordenar el ascenso y descenso de pasajeros y mejorar la integración con otros medios de transporte.

El nuevo corredor buscará cubrir una demanda transversal de la Ciudad, uniendo zonas que actualmente requieren combinaciones o recorridos más extensos para conectarse entre sí.

Cómo serán las unidades

Las unidades del Trambus serán 100% eléctricas, una característica central dentro de la estrategia de movilidad sustentable. Al no utilizar combustibles fósiles durante su operación, permitirán reducir emisiones contaminantes y disminuir el ruido urbano en los corredores donde circulen.

Además, estarán equipadas con prestaciones pensadas para mejorar la experiencia de viaje: piso bajo y accesible, rampas para personas con movilidad reducida, aire acondicionado, WiFi, puertos USB, información en tiempo real, sistema multipago, cámaras, GPS y detección de puntos ciegos.

La incorporación de tecnología también será clave para la operación diaria. El sistema contará con monitoreo y asistencia para mejorar la seguridad, la frecuencia y la regularidad del servicio.

Frecuencia, tiempos de viaje e impacto

Uno de los principales objetivos del Trambus será reducir los tiempos de traslado. Según las estimaciones difundidas, el corredor permitiría ahorrar hasta un 40% del tiempo de viaje, con la posibilidad de unir el sur y el norte porteño en menos de una hora.

En hora pico, la frecuencia prevista será de una unidad cada 4 minutos, lo que lo ubicaría como un sistema de alta capacidad para la movilidad urbana. La demanda estimada alcanza los 50.000 usuarios diarios, una cifra que lo convertiría en un nuevo eje estratégico dentro de la red de transporte público de la Ciudad.

Conexión con subtes, trenes y Metrobus

El Trambus no funcionará de manera aislada, sino como parte de una red integrada. Su recorrido permitirá combinar con las líneas de subte A, B, D, E y H, además de vincularse con estaciones ferroviarias como Sáenz, Caballito, Villa Crespo, Palermo y Tres de Febrero.

También tendrá conexión con corredores de Metrobus como Juan B. Justo, Cabildo y Del Sur, ampliando las posibilidades de combinación entre distintos modos de transporte.

De esta manera, el T1 busca convertirse en una alternativa eficiente para viajes largos dentro de la Ciudad, pero también en un complemento para recorridos más cortos entre barrios.

Caballito, uno de los puntos clave de la transformación

La llegada del Trambus también traerá cambios en la circulación vehicular. Uno de los barrios donde más se sentirá la reconfiguración será Caballito, donde se modificarán sentidos de calles y avenidas para adaptar la infraestructura al nuevo corredor.

Entre los principales cambios se destaca la avenida Acoyte, que pasará a tener mano única y sumará un carril exclusivo para el Trambus. También habrá modificaciones sobre Honorio Pueyrredón, que tendrá mano única entre Neuquén y Gaona.

Además, se prevén cambios en calles cercanas: Felipe Vallese pasará a tener doble sentido entre Acoyte y Ambrosetti; Ambrosetti tendrá mano única hacia el sur entre Jauretche y Rivadavia; y Balcarce será mano única hacia el norte entre Yerbal y Rivadavia.

Estas modificaciones forman parte de una reorganización más amplia del tránsito, pensada para permitir la circulación del nuevo sistema y mejorar la fluidez del corredor.

Una nueva etapa para el transporte porteño

El inicio del Trambus está previsto para fines de 2026. Si los plazos avanzan según lo proyectado, Buenos Aires sumará un nuevo sistema de movilidad sustentable, con unidades eléctricas, infraestructura exclusiva y tecnología aplicada al transporte público.

Más allá de la incorporación de vehículos modernos, el proyecto representa una intervención urbana de mayor escala: reorganiza avenidas, crea nuevos paradores, mejora conexiones y busca ofrecer una alternativa más rápida, accesible y sustentable para miles de pasajeros.

Con el T1, la Ciudad apuesta a un modelo que combina eficiencia, conectividad y menor impacto ambiental. Un nuevo capítulo para el transporte público porteño, donde el Trambus promete convertirse en protagonista de la movilidad entre Nueva Pompeya y Aeroparque.

 

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Ya están listos los primeros TramBus de la T1: prometen reducir un 40% el viaje entre Nueva Pompeya y Aeroparque

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El nuevo sistema de transporte eléctrico de la Ciudad de Buenos Aires suma un avance clave: ya están listos los primeros TramBus que formarán parte de la futura línea T1, el corredor que unirá Nueva Pompeya con Aeroparque Jorge Newbery hacia fin de año.

La novedad fue confirmada por el ministro de Infraestructura y Movilidad, Pablo Bereciartua, quien destacó que la puesta en marcha del servicio permitirá ahorrar hasta un 40% del tiempo de viaje entre ambos extremos del recorrido. Según detalló, la obra también avanza en la construcción de 51 de los 72 paradores previstos para el sistema.

La T1 será uno de los proyectos más importantes dentro del nuevo esquema de movilidad porteño. El corredor contará con carriles exclusivos y semáforos con prioridad de paso, una tecnología que permitirá mejorar la velocidad comercial de las unidades y reducir demoras en los cruces más transitados.

A diferencia de un tranvía tradicional, el TramBus circulará sobre neumáticos y no necesitará vías ferroviarias. Las unidades serán eléctricas, silenciosas y de bajas emisiones, combinando características de un colectivo articulado con prestaciones asociadas a sistemas de transporte guiado o de alta capacidad.

El recorrido definitivo conectará Nueva Pompeya con Aeroparque a través de una traza estratégica para la movilidad entre el sur y el norte de la Ciudad. De acuerdo con la información oficial, el sistema buscará integrarse con otros medios de transporte, como subtes, trenes y corredores de Metrobus, para facilitar los trasbordos y mejorar la conectividad urbana.

Mientras avanzan las obras, la Ciudad mantiene activa una prueba piloto del TramBus entre Liniers y Palermo, sobre el corredor de la avenida Juan B. Justo. Allí los usuarios ya pueden conocer el funcionamiento de las unidades antes de la implementación del servicio regular de la T1.

Con los primeros vehículos listos y más de la mitad de los paradores en ejecución, el proyecto entra en una etapa decisiva. La llegada del TramBus apunta a transformar la experiencia de viaje en superficie, con unidades eléctricas, mayor previsibilidad, prioridad de paso y una fuerte reducción en los tiempos de traslado.

 

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Las obras del nuevo Trambus eléctrico empiezan a modificar la dinámica vial de Caballito. Como parte del avance del futuro corredor de transporte público, la avenida Honorio Pueyrredón cambiará su sentido de circulación entre Neuquén y la avenida Gaona, donde pasará a funcionar como mano única hacia Neuquén.

La medida forma parte de la reconfiguración urbana prevista para la llegada del Sistema Trambus, un nuevo servicio de transporte eléctrico sobre neumáticos que buscará conectar el sur y el norte de la Ciudad de Buenos Aires con carriles exclusivos, paradores específicos y prioridad de paso en distintos cruces.

Un cambio clave en una avenida estratégica

El tramo de Honorio Pueyrredón comprendido entre Neuquén y Gaona dejará de ser doble mano y quedará organizado con un único sentido de circulación. La modificación será permanente y responde al avance de las obras vinculadas a la construcción de los nuevos paradores y carriles exclusivos del sistema.

Según la información publicada, las plataformas para pasajeros estarán ubicadas en sectores estratégicos de la avenida, entre Franklin y Gaona, y también entre Méndez de Andes y Aranguren. Estos paradores se integrarán al entorno del parque lineal existente y formarán parte del nuevo esquema de movilidad previsto para la zona.

La transformación impactará directamente en automovilistas, vecinos, comercios y usuarios del transporte público que circulan a diario por uno de los corredores más importantes de Caballito.

El Trambus, un sistema eléctrico sin vías

El Trambus será un sistema de transporte público 100% eléctrico que circulará sobre neumáticos, sin necesidad de vías ferroviarias. A diferencia de un tranvía tradicional, funcionará con mayor flexibilidad sobre la calzada, pero con una lógica similar a la de un corredor de alta capacidad.

El proyecto contempla carriles exclusivos y preferenciales, semáforos inteligentes con prioridad de paso y paradores especialmente diseñados para ordenar el ascenso y descenso de pasajeros. La idea es reducir los tiempos de viaje y mejorar la conexión transversal dentro de la Ciudad.

La primera traza unirá la Estación Sáenz, en Nueva Pompeya, con el Aeroparque Jorge Newbery, atravesando distintos barrios porteños de sur a norte.

Conexiones con subtes y trenes

El nuevo corredor fue pensado como complemento de la red actual de transporte público. Cuando esté operativo, permitirá combinar con cinco líneas de subte: A, B, D, E y H. También se integrará con estaciones ferroviarias de las líneas Mitre, Belgrano, San Martín y Sarmiento.

De acuerdo con la planificación difundida, el sistema podría beneficiar a unos 50.000 usuarios diarios una vez que funcione en su totalidad. En horas pico, se prevé una frecuencia de una unidad cada cuatro minutos, lo que lo convertiría en una alternativa de alta demanda para conectar zonas que hoy requieren combinaciones largas o recorridos indirectos.

Más que una obra de transporte

El cambio de sentido en Honorio Pueyrredón es apenas una parte visible de una transformación mayor. La llegada del Trambus implica rediseñar calles, ordenar flujos vehiculares, incorporar infraestructura para unidades eléctricas y adaptar el espacio público a un nuevo modo de transporte.

Además del objetivo de mejorar los tiempos de viaje, el proyecto busca avanzar en la descarbonización del transporte urbano, reduciendo emisiones y ruido en uno de los sectores con mayor impacto ambiental dentro de la Ciudad.

En Caballito, la obra ya marca el inicio de esa nueva etapa. La avenida Honorio Pueyrredón, histórica conexión del barrio, comenzará a funcionar con otra lógica para dar lugar al futuro corredor eléctrico que atravesará Buenos Aires de sur a norte.

Si los trabajos avanzan según lo previsto, el Trambus se convertirá en una de las principales apuestas de movilidad sustentable de la Ciudad y en un nuevo capítulo dentro de la historia del transporte público porteño.

 

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La llegada del Trambus a la Ciudad de Buenos Aires ya empieza a sentirse antes de su puesta en marcha. El nuevo sistema de transporte público 100% eléctrico, que unirá Nueva Pompeya con Aeroparque, avanza con obras de infraestructura y traerá cambios importantes en la circulación de varias calles y avenidas, especialmente en el barrio de Caballito.

La primera línea, denominada T1, tendrá un recorrido transversal de aproximadamente 20 kilómetros y buscará conectar el sur y el norte porteño con unidades eléctricas, carriles exclusivos y prioridad semafórica. Según la planificación oficial, el servicio comenzaría a funcionar hacia fines de 2026 y permitiría reducir hasta un 40% los tiempos de viaje entre ambos extremos del recorrido.

Un transporte eléctrico sin vías

A diferencia de un tranvía tradicional, el Trambus circulará sobre neumáticos y no necesitará rieles. Esa característica le permite funcionar como un sistema de alta capacidad en superficie, pero con mayor flexibilidad de operación y menor intervención sobre la infraestructura urbana.

Las unidades serán 100% eléctricas, accesibles y estarán equipadas con piso bajo, rampas, espacios para personas con movilidad reducida, aire acondicionado, WiFi, puertos USB, información visual en tiempo real y sistema multipago. Además, incorporarán tecnología de asistencia a la conducción, como cámaras, GPS, monitoreo del conductor, detección de puntos ciegos y alertas de seguridad.

El objetivo del Gobierno porteño es que el Trambus funcione como complemento de la red de subtes, trenes, colectivos y corredores de Metrobus, reforzando la conexión entre distintos modos de transporte y reduciendo emisiones contaminantes y ruido urbano.

La traza T1: de Nueva Pompeya a Aeroparque

El primer corredor del Trambus conectará Nueva Pompeya con el Aeroparque Jorge Newbery. En su recorrido atravesará barrios como Parque Patricios, Boedo, Parque Chacabuco, Almagro, Caballito, Villa Crespo y Palermo, integrándose con puntos clave de la red de movilidad porteña.

La línea tendrá más de 70 paradores distribuidos aproximadamente cada 500 metros, con estaciones pensadas como nodos de combinación. Algunas de ellas serán paradores “icónicos”, ubicados en zonas estratégicas para facilitar la conexión con subtes, trenes, colectivos, Ecobici y otros servicios urbanos.

Entre las combinaciones previstas se encuentran las líneas A, B, D, E y H de subte, además de estaciones ferroviarias como Sáenz, Caballito, Villa Crespo, Palermo y Tres de Febrero. También habrá vinculación con corredores de Metrobus como Juan B. Justo, Cabildo y Del Sur.

Caballito, el barrio que empezará a cambiar

Uno de los puntos más sensibles de la obra será Caballito, donde la llegada del Trambus obligará a modificar sentidos de circulación y ordenar el tránsito para adaptar el corredor al nuevo sistema.

Desde octubre, la avenida Acoyte pasará a tener mano única en sentido sur-norte. Además, incorporará un carril exclusivo sobre la derecha para la circulación del Trambus, con el objetivo de darle mayor velocidad comercial y evitar interferencias con el tránsito general.

La famosa avenida que pasará a ser mano única por donde circulará el Trambus

Por su parte, Honorio Pueyrredón quedará con circulación en sentido norte-sur. Esta modificación será clave para ordenar el paso de las unidades y articular el recorrido con otros tramos del corredor.

Los cambios no se limitarán a esas dos avenidas. También se prevén modificaciones en calles cercanas: Felipe Vallese, entre Acoyte y Ambrosetti, pasará a tener doble sentido; Ambrosetti, entre Jauretche y Rivadavia, tendrá mano única hacia el sur; y Balcarce, entre Yerbal y Rivadavia, será mano única hacia el norte.

Carriles exclusivos y semáforos inteligentes

Uno de los aspectos centrales del proyecto será la prioridad de paso. El Trambus circulará por carriles exclusivos o preferenciales y contará con un sistema de semáforos inteligentes. A través de tecnología de detección y telemetría, los semáforos podrán anticipar la llegada de las unidades y extender la luz verde para evitar detenciones innecesarias.

Con esta combinación de unidades eléctricas, carriles exclusivos y prioridad semafórica, la Ciudad estima que viajes que hoy pueden superar los 90 minutos entre Nueva Pompeya y Aeroparque podrían realizarse en menos de una hora.

Durante las horas de mayor demanda, el sistema tendría una frecuencia estimada cercana a los cuatro minutos, lo que lo posicionaría como una alternativa de alta capacidad para un corredor transversal que conecta zonas históricamente complejas de unir con rapidez.

Una transformación para la movilidad porteña

La puesta en marcha del Trambus marcará una nueva etapa para el transporte público de la Ciudad. Más allá de la incorporación de vehículos eléctricos, el proyecto implica una reorganización urbana: nuevas paradas, carriles exclusivos, cambios de sentido, integración con otros modos de transporte y una apuesta por viajes más rápidos y sustentables.

En ese escenario, Caballito será uno de los primeros barrios donde los vecinos empezarán a ver los efectos concretos de la obra. La modificación de Acoyte, Honorio Pueyrredón y otras calles cercanas será el anticipo de un cambio mayor: la llegada de un sistema que busca combinar la lógica del colectivo, la eficiencia del tranvía y la tecnología de la movilidad eléctrica.

Si los plazos se cumplen, el Trambus T1 comenzará a funcionar hacia fines de 2026 y se convertirá en uno de los proyectos más importantes de transporte público en superficie de los últimos años en la Ciudad de Buenos Aires.

Colectivos más inclusivos: la Provincia aprobó una ley para incorporar pictogramas en las unidades

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Algunos de los pictogramas dirigidos a grupos vulnerables que se colocan en los colectivos.

La nueva norma obliga a sumar señalización visual dentro de los colectivos bonaerenses para facilitar la orientación de personas con discapacidad, pasajeros con dificultades en la comunicación, adultos mayores, niños y turistas.

La provincia de Buenos Aires dio un nuevo paso hacia un transporte público más accesible. El Senado bonaerense sancionó una ley que establece la incorporación de pictogramas en los colectivos, con el objetivo de mejorar la comunicación, la orientación y la autonomía de miles de pasajeros durante sus viajes cotidianos.

La medida apunta a eliminar barreras dentro del sistema de transporte y garantizar un servicio más inclusivo en todo el territorio provincial. Según informó El Cronista, la nueva legislación dispone que las empresas de transporte público deberán colocar pictogramas en el interior de las unidades para identificar de manera visual distintos espacios, servicios e indicaciones vinculadas al viaje.

Qué son los pictogramas y para qué servirán

Los pictogramas son símbolos gráficos simples, pensados para transmitir información de forma rápida y clara, sin depender exclusivamente de textos escritos. En el transporte público, pueden utilizarse para señalizar lugares, normas de uso, sectores reservados, puertas, timbres, prioridad de asiento, ubicación de rampas, espacios para personas con discapacidad o indicaciones básicas del recorrido.

Su implementación busca favorecer especialmente a personas con discapacidad, pasajeros dentro del espectro autista o personas con trastornos del lenguaje, ya que forman parte de los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación —SAAC—. Estos recursos ayudan a comprender mejor el entorno y a anticipar situaciones durante el viaje.

Pero el beneficio no se limita a un solo grupo. La señalización visual también puede ayudar a niños, adultos mayores, turistas, personas con dificultades de lectura o pasajeros que simplemente necesitan una orientación más clara dentro de la unidad.

También llegarán a paradas y terminales

La ley no solo contempla la colocación de pictogramas dentro de los colectivos. También establece que el Gobierno provincial tendrá la responsabilidad de distribuir la cartelería necesaria a los municipios para que sea instalada en terminales, paradas y otros espacios vinculados al transporte de pasajeros.

De esta manera, la accesibilidad no quedaría reducida al interior de las unidades, sino que se extendería a distintos puntos del recorrido: desde el momento en que una persona espera el colectivo hasta que se desplaza dentro del sistema.

Este punto es clave porque muchas de las barreras que enfrentan los usuarios no aparecen solamente arriba del vehículo. La falta de información clara en paradas, cabeceras, estaciones o centros de trasbordo también puede dificultar la experiencia de viaje.

El antecedente de la Línea 85

La iniciativa fue presentada por la diputada provincial Luciana Padulo y contó con el respaldo del Ministerio de Transporte bonaerense. Entre sus fundamentos se destacó la necesidad de cumplir con los principios de accesibilidad establecidos por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que promueve la igualdad de oportunidades en el acceso a los servicios públicos.

La línea 85 de Quilmes, pionera en sumar pictogramas para facilitar el viaje a personas con TEA

Uno de los antecedentes que impulsó el proyecto fue la experiencia de la Línea 85, que en 2023 incorporó pictogramas en sus unidades a través del programa “Salidas Inclusivas”. Según la información publicada, esa prueba permitió facilitar la orientación de los pasajeros y mejorar la comunicación durante los viajes.

Con la aprobación de la nueva ley, el objetivo ahora es llevar ese modelo a todas las líneas de transporte público de la provincia de Buenos Aires.

Un cambio simple, pero de alto impacto

La incorporación de pictogramas puede parecer una modificación menor dentro de la operación diaria de una línea de colectivos. Sin embargo, para muchos usuarios representa una herramienta concreta de autonomía.

En un sistema donde buena parte de la información suele estar pensada para quienes pueden leer carteles, interpretar recorridos, preguntar al chofer o comprender indicaciones verbales, los pictogramas suman una capa de comunicación más universal. Son señales visuales que permiten reconocer espacios y acciones sin necesidad de depender exclusivamente del lenguaje escrito o hablado.

El desafío ahora estará en la implementación: que la señalización sea clara, homogénea, visible y realmente útil para quienes la necesitan. También será importante que las empresas, los municipios y el Estado provincial trabajen con criterios comunes para evitar que cada unidad o parada tenga códigos diferentes.

La Provincia, así, avanza hacia colectivos más inclusivos. No se trata solo de sumar dibujos en una unidad, sino de reconocer que viajar también debe ser una experiencia accesible, comprensible y segura para todos.

Viajar en silencio: así funcionan los nuevos colectivos eléctricos de Neuquén

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Neuquén sumó una experiencia distinta al transporte urbano: buses eléctricos, recorrido costero, bajo ruido y una dinámica que combina movilidad diaria con paseo turístico.

Subirse a un colectivo y sentir que el viaje se parece más a un paseo que a un traslado cotidiano. Esa es la experiencia que ya se vive en Neuquén con los nuevos buses eléctricos que comenzaron a circular por la ciudad y que, en poco más de un mes, ya transportaron a unos 10.000 pasajeros.

El servicio fue inaugurado oficialmente el 21 de mayo y forma parte de una propuesta que conecta distintos puntos de la capital neuquina con un recorrido atravesado por el paisaje del Paseo Costero, la Isla 132, el río Limay y la Península Hiroki. Según informó LM Neuquén, actualmente circulan ocho unidades eléctricas, de una flota total de diez, con dos coches de reserva permanente.

A diferencia de los colectivos convencionales, el gran protagonista de estos buses es el silencio. Al no contar con motor a combustión, las unidades circulan sin el ruido habitual del transporte urbano. Apenas se percibe el roce de los neumáticos sobre el asfalto y una señal sonora que advierte a peatones cuando el vehículo dobla o se aproxima en zonas de circulación compartida.

Un recorrido que cambió la forma de viajar

El trayecto une Parque Norte con la Península Hiroki, pasando por avenidas como Argentina y Olascoaga, además de la zona de la Isla 132. Aunque el servicio tiene un claro atractivo turístico, también comenzó a ser utilizado por vecinos que se trasladan hacia sectores laborales como el Polo Tecnológico.

La frecuencia varía entre 15 y 25 minutos, según el horario, y el servicio funciona de 7:30 a 21. El valor del pasaje es de $1.390 y también acepta la tarjeta de boleto estudiantil.

Cada unidad tiene capacidad para 20 personas, entre pasajeros sentados y de pie, y cuenta con una autonomía superior a los 200 kilómetros. La velocidad promedio informada ronda los 45 km/h, aunque en zonas del Paseo Costero el viaje se realiza a baja velocidad, permitiendo contemplar el entorno de manera más pausada.

“La gente viaja más alegre”

Uno de los aspectos más llamativos de esta nueva experiencia no pasa solo por la tecnología, sino por el clima que se genera arriba de las unidades. Rodolfo Blanco, uno de los choferes del servicio, contó a LM Neuquén que los pasajeros se comportan de otra manera: viajan más relajados, disfrutan el paisaje y muchos incluso se suben con la idea de pasear.

El conductor sostiene que, a diferencia de otras líneas urbanas donde el viaje suele estar atravesado por el apuro, el tránsito y las tensiones cotidianas, en estos colectivos se percibe otro ánimo. Familias que van a tomar mate, vecinos que se acercan a la isla y pasajeros que aprovechan el recorrido como una salida recreativa forman parte del nuevo paisaje urbano.

La puesta en marcha del servicio también permitió que personas sin auto puedan acceder a zonas que antes resultaban más difíciles de alcanzar. En ese sentido, el colectivo eléctrico no solo aparece como una novedad tecnológica, sino también como una herramienta de integración urbana.

Transporte público con perfil turístico

La experiencia neuquina muestra una tendencia que comienza a repetirse en distintas ciudades: el transporte público ya no se piensa únicamente como una forma de llegar de un punto a otro, sino también como parte de la experiencia urbana.

En este caso, los buses eléctricos combinan movilidad sustentable, conexión con espacios naturales y una nueva forma de habitar la ciudad desde el transporte. La ausencia de ruido, la vista al río y el ritmo más calmo del recorrido transformaron al servicio en una alternativa que se diferencia del colectivo tradicional.

A poco más de un mes de su lanzamiento, los números muestran una buena recepción: alrededor de 10.000 usuarios ya utilizaron el servicio. Para una flota chica y un recorrido todavía en etapa inicial, el dato marca un interés concreto por parte de vecinos y visitantes.

Neuquén, así, se suma al mapa de ciudades argentinas que empiezan a incorporar buses eléctricos a su sistema de transporte. Una transformación que no solo apunta a reducir emisiones y ruido, sino también a cambiar la experiencia cotidiana de viajar en colectivo.

Porque en este caso, el futuro del transporte urbano no solo se mueve con electricidad: también se escucha en silencio.

Un bondi de La Plata se vistió de celeste y blanco para alentar a la Scaloneta

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Un chofer de la empresa Nueve de Julio decoró su unidad con banderas y banderines argentinos en la previa del partido entre Argentina y Cabo Verde por el Mundial 2026.

La pasión mundialista también se sube al colectivo. En La Plata, un chofer decidió transformar su jornada de trabajo en una verdadera previa albiceleste y decoró el interior de su micro con banderas argentinas, banderines celestes y blancos y todo el clima de aliento para la Selección Argentina.

El protagonista de esta historia es Ezequiel Llanoa, más conocido como “Kiki”, conductor de la empresa Nueve de Julio y habitual chofer de la línea 508 Semi Rápido. Su recorrido conecta distintos puntos de la capital bonaerense, desde el centro platense hasta la zona de Ruta 2 y Etcheverry, pero esta vez el viaje tuvo un condimento especial: espíritu de Mundial.

En la previa del cruce entre Argentina y Cabo Verde por los 16avos de final del Mundial 2026, Kiki decidió vestir la unidad de celeste y blanco. El resultado no pasó inadvertido para los pasajeros, que se encontraron con un colectivo convertido en una pequeña tribuna móvil, donde la rutina diaria se mezcló con la ilusión futbolera.

Banderines atravesando el salón, banderas colgadas en distintos sectores y un ambiente festivo hicieron que muchos usuarios sacaran fotos, grabaran videos y compartieran la escena en redes sociales y grupos de WhatsApp. Lo que podía ser un viaje más se convirtió en una experiencia distinta, marcada por la emoción de ver a la Selección nuevamente en una instancia decisiva.

Según destacaron vecinos y pasajeros habituales, Kiki ya es una cara conocida dentro del recorrido. Su trato cercano, buena predisposición y vínculo cotidiano con quienes suben a la unidad lo transformaron en un chofer querido por la comunidad. Esta vez, además, sumó un gesto que logró sacar sonrisas y contagiar entusiasmo en plena jornada laboral.

La escena resume algo muy propio del transporte público argentino: el bondi no es solo un medio para ir de un punto a otro. También es un espacio donde pasan historias, se cruzan costumbres, aparecen gestos populares y, cada tanto, se celebra lo que une a todos.

Mientras el país se prepara para alentar a la Scaloneta, en La Plata el Mundial ya se vive sobre ruedas. Entre pasamanos, asientos, paradas y pasajeros, la línea 508 también tuvo su propia fiesta celeste y blanca.

La Línea 118 también se sube al GNC y tiene lista otra unidad 0 km

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La Empresa Barrancas de Belgrano suma colectivos propulsados a gas natural comprimido, en una nueva apuesta por la renovación de flota y una movilidad urbana más sustentable.

La renovación del transporte urbano porteño suma un nuevo capítulo. La Línea 118, operada por Microómnibus Barrancas de Belgrano S.A., incorporará unidades propulsadas a GNC, consolidando una tendencia que viene creciendo en distintas empresas del AMBA: colectivos más modernos, con menor impacto ambiental y pensados para una operación diaria más eficiente.

La novedad fue comunicada por Megacar, que celebró la entrega de una nueva unidad para la empresa Barrancas de Belgrano. “Ya está listo para salir. Gracias Empresa Barrancas de Belgrano Línea 118 por confiar en nosotros”, expresaron desde la firma, acompañando el anuncio con un mensaje enfocado en la evolución del transporte: “Ya somos varios los que elegimos este camino. El camino es Agrale. Somos el futuro. Somos Megacar”.

La incorporación se da en el marco de un proceso de renovación que la Línea 118 ya venía preparando, con nuevas unidades carrozadas sobre chasis Agrale y configuradas con motorización a GNC. De esta manera, la empresa se suma a otras líneas porteñas que comenzaron a apostar por esta tecnología como alternativa al gasoil tradicional.

El cambio no es menor. En un contexto donde el costo operativo, la eficiencia energética y la reducción de emisiones ganan cada vez más protagonismo, los colectivos a GNC aparecen como una opción intermedia dentro de la transición energética: no son eléctricos, pero representan un paso concreto hacia una flota más limpia y moderna.

La Línea 118 cumple un rol importante dentro de la red porteña, conectando zonas como Barrancas de Belgrano, Palermo, Once, San Cristóbal y Parque Patricios, entre otros puntos de la Ciudad. Por eso, cada renovación de su parque móvil tiene impacto directo en miles de pasajeros que utilizan el servicio a diario.

Con esta nueva unidad lista para salir a la calle, la 118 empieza a transitar un nuevo camino tecnológico. Un camino que, según el mensaje de Megacar, ya eligieron varias empresas del sistema urbano: el camino del GNC, de Agrale y de una movilidad que busca evolucionar sin perder de vista las necesidades del transporte cotidiano.

En tiempos donde cada incorporación marca una señal sobre el futuro del colectivo argentino, la Línea 118 suma su propia ficha al tablero: menos gasoil, más GNC y una nueva etapa para Barrancas de Belgrano.

¡Cambio a los 90 minutos!: sale gasoil, entra GNC en la Línea 42

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Cuatro Mercedes-Benz Ugarte 0 km pintados y listos para prestar servicio fueron  descartados por la Línea 42 y

En el fútbol, los cambios sobre la hora suelen modificar el resultado de un partido. En el transporte, una jugada similar parece haberse dado en la Línea 42, donde cuatro colectivos 0 km que ya estaban terminados y listos para circular quedaron afuera de los planes de la empresa siendo utilizados como parte de pago para la incorporación de nuevas unidades a gas de otra carrocería y chasis

Las unidades en cuestión son Mercedes-Benz OH 1621 carrozadas por Ugarte 0 km, equipadas con aire acondicionado que nunca llegaron a prestar servicio.

Las unidades fueron publicadas por la división de usados de Megacar, concesionario oficial Agrale en Argentina, lo que alimentaron aún más las especulaciones sobre el futuro destino de las mismas

Una operación inesperada

La empresa entregó las unidades Mercedes-Benz sin rodar como parte de pago para incorporar nuevos colectivos Agrale 0 km impulsados a GNC.

Esta jugada representa un cambio de estrategia importante para la empresa, que pasaría de apostar por unidades diésel tradicionales a vehículos impulsados por gas natural comprimido como lo viene haciendo con la llegada de los Yutong propulsados a GNC.

El avance del GNC en las líneas urbanas

Durante los últimos meses, varias empresas del AMBA comenzaron a incorporar colectivos a GNC buscando reducir costos operativos y diversificar las tecnologías de sus flotas.

La Línea 42 ya venía siendo mencionada entre las compañías interesadas en este tipo de motorizaciones, por lo que la posible llegada de nuevas unidades Agrale GNC no resultaría una sorpresa dentro del sector.

El menor costo del combustible y las ventajas operativas aparecen como algunos de los factores que impulsan esta tendencia.

Un futuro todavía incierto

Mientras tanto, los cuatro Ugarte 0 km permanecen envueltos en una incógnita. Las unidades ya fueron construidas, cuentan con equipamiento completo y nunca llegaron a prestar servicio.

Ahora la gran pregunta es cuál será su destino final: si terminarán circulando en otra línea del grupo empresario, si serán revendidas a otro operador o si finalmente la historia dará un nuevo giro.

Cámaras del transporte respaldan la adhesión al Beneficio SUBE para personas con discapacidad

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Las cámaras empresarias del transporte automotor de pasajeros acompañaron la firma de adhesión al Beneficio SUBE para Personas con Discapacidad y destacaron la importancia de avanzar hacia un sistema federal, accesible e inclusivo. En el comunicado, las entidades reafirmaron su compromiso con la correcta implementación de la medida y pidieron que la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires se sumen a la iniciativa.

Comunicado de prensa
Las cámaras empresarias destacaron el desarrollo del acto de adhesión al Beneficio SUBE para Personas con Discapacidad y reafirmaron su compromiso con la accesibilidad

Las entidades representativas del transporte automotor de pasajeros participaron este miércoles 2 de julio del acto oficial de firma de las Actas de Adhesión de las jurisdicciones para la implementación del Beneficio SUBE destinado a personas con discapacidad. La actividad, encabezada por el Ministerio de Salud de la Nación, la Secretaría de Transporte de la Nación y Nación Servicios S.A., se realizó en el Salón de Actos del Ministerio de Salud.

Durante el encuentro, las autoridades nacionales destacaron que esta iniciativa constituye un paso significativo en la consolidación de políticas públicas orientadas a promover la accesibilidad, la inclusión y el ejercicio pleno del derecho a la movilidad de las personas con discapacidad. La firma de adhesiones por parte de las provincias y municipios marca el inicio de una estrategia federal destinada a ampliar el acceso a los beneficios del transporte público en todo el país.

La Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP), la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA), la Cámara Empresaria de Transporte Urbano de Pasajeros de Buenos Aires (CEUTUPBA) y la Cámara del Transporte de la Provincia de Buenos Aires (CTPBA) acompañaron el acto y destacaron la importancia de avanzar en un sistema de acreditación que reconozca tanto el Certificado Único de Discapacidad (CUD) físico como la tarjeta SUBE asociada, modalidades que mantienen plena vigencia en toda la red de transporte.

Las cámaras empresarias subrayaron que continuarán trabajando de manera articulada con las autoridades nacionales y jurisdiccionales para garantizar la correcta implementación del beneficio, fortalecer los mecanismos de atención y asegurar que todas las personas con discapacidad accedan al transporte público de manera segura, ágil y sin barreras.

Finalmente, las entidades reafirmaron su compromiso con un sistema de movilidad inclusivo, federal y respetuoso de los derechos de las personas con discapacidad, e instaron a las autoridades de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires a acompañar esta iniciativa en sus respectivas jurisdicciones.

Una billetera digital ofrece 70% de reintegro para pagar colectivo y subte con QR

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Mercadopago lanzó un beneficio para usuarios que abonen viajes en transporte público a través de código QR. La promoción estará disponible todos los días hasta el 31 de julio de 2026, con un tope de devolución de $10.000.

Mercado Pago sumó una nueva promoción para quienes utilizan la aplicación como medio de pago en el transporte público. Según la información publicada en la app, los usuarios que paguen sus viajes en colectivo o subte mediante QR podrán acceder a un 70% de reintegro directamente en su cuenta.

El beneficio se encuentra dentro de la categoría “Transporte con QR”, correspondiente a transporte y combustible, y podrá utilizarse todos los días hasta las 23:59 horas del 31 de julio de 2026.

De acuerdo con las condiciones informadas, la promoción cuenta con un tope de descuento de hasta $10.000. Una vez realizado el viaje, el reintegro será acreditado en la cuenta de Mercado Pago dentro de las 72 horas hábiles posteriores.

Para acceder a la devolución, el usuario deberá ingresar a la app de Mercado Pago y activar el beneficio desde la opción correspondiente. Luego, podrá pagar el viaje con QR en los medios de transporte habilitados.

La medida aparece en un contexto en el que cada vez más usuarios incorporan billeteras virtuales para sus pagos cotidianos, incluyendo consumos vinculados a movilidad urbana. En ese sentido, el beneficio busca incentivar el uso del pago digital en colectivos y subtes, ofreciendo una devolución significativa para quienes utilizan el transporte público de manera frecuente.

Datos clave del beneficio

Reintegro: 70%
Tope: hasta $10.000
Vigencia: hasta el 31 de julio de 2026
Disponibilidad: todos los días
Acreditación: dentro de las 72 horas hábiles posteriores al viaje
Medio de pago: QR desde Mercado Pago
Transporte incluido: colectivo y subte habilitados

 

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Carril derecho obligatorio: CNRT refuerza controles sobre micros en accesos a CABA

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La Comisión Nacional de Regulación del Transporte, CNRT, informó la realización de nuevos operativos de fiscalización para controlar el uso obligatorio del carril derecho por parte de camiones de carga y micros de pasajeros en los principales corredores de ingreso y egreso a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La medida apunta a reforzar la seguridad vial en zonas de alta circulación, especialmente en accesos metropolitanos donde conviven autos particulares, transporte de cargas, micros de larga distancia y servicios de pasajeros. Según el organismo, los controles buscan garantizar el cumplimiento de una norma clave para ordenar el tránsito pesado y reducir situaciones de riesgo.

Además de verificar que camiones y micros circulen por el carril correspondiente, los agentes también controlan documentación habilitante, uso del cinturón de seguridad, correcta identificación de las unidades y cumplimiento de la normativa de alcohol cero para conductores profesionales.

Micros bajo la lupa

El foco de los operativos está puesto en los vehículos de gran porte que circulan por corredores estratégicos de entrada y salida de CABA. En el caso de los micros de pasajeros, la fiscalización alcanza tanto aspectos vinculados a la circulación como a las condiciones reglamentarias para prestar servicio.

La CNRT remarcó que el uso obligatorio del carril derecho es una herramienta fundamental para mejorar la convivencia vial. En rutas, autopistas y accesos, la circulación de vehículos pesados por carriles no permitidos puede generar maniobras riesgosas, cambios bruscos de velocidad y situaciones de peligro para el resto de los usuarios.

Por eso, los controles buscan ordenar el tránsito y prevenir infracciones antes de que deriven en siniestros.

Drones, cámaras y controles fijos

Los operativos se realizan en coordinación con la Agencia Nacional de Seguridad Vial, ANSV, e incluyen controles fijos en puntos estratégicos, patrullajes en horarios de mayor circulación y el apoyo de herramientas tecnológicas.

Entre los recursos utilizados se destacan drones y cámaras de monitoreo, que permiten detectar infracciones, observar el comportamiento de los vehículos en tiempo real y complementar el trabajo de los agentes en territorio.

La incorporación de tecnología permite ampliar el alcance de la fiscalización y actuar en corredores donde el volumen de tránsito dificulta los controles tradicionales.

Qué se controla

Durante los procedimientos, la CNRT verifica distintos puntos vinculados a la seguridad y la habilitación del servicio.

Entre ellos, se controla que los micros y camiones respeten el uso del carril derecho, que cuenten con la documentación necesaria para circular, que las unidades estén correctamente identificadas y que se cumpla la normativa vigente de alcohol cero para conductores profesionales.

También se supervisa el uso del cinturón de seguridad, un elemento clave en la prevención de lesiones ante frenadas bruscas, maniobras inesperadas o siniestros viales.

Seguridad vial en corredores metropolitanos

Los accesos a la Ciudad de Buenos Aires concentran diariamente un movimiento intenso de vehículos particulares, transporte público, transporte de larga distancia y camiones. En ese contexto, la fiscalización sobre micros y cargas cumple un rol central para ordenar la circulación y reducir riesgos.

El transporte automotor de pasajeros tiene una responsabilidad especial por la cantidad de personas trasladadas. Por eso, el control sobre conductores profesionales, unidades habilitadas y comportamiento en ruta resulta clave para garantizar viajes más seguros.

Desde la CNRT sostienen que estos operativos fortalecen la fiscalización del transporte automotor y promueven una circulación más segura mediante herramientas de control, prevención y monitoreo.

Una medida preventiva

Más allá de la sanción ante una infracción, el objetivo principal de los controles es preventivo. La presencia de agentes, cámaras y drones en corredores sensibles busca generar mayor cumplimiento de las normas y reducir conductas de riesgo.

En un sistema donde miles de pasajeros se mueven todos los días en micros y colectivos, cada control apunta a reforzar una idea básica: la seguridad vial empieza antes de que ocurra el incidente.

Con estos operativos, la CNRT vuelve a poner bajo observación el comportamiento de camiones y micros en los accesos metropolitanos, con especial atención al uso del carril derecho, la documentación, el cinturón de seguridad y el alcohol cero al volante.

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