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Autoclásica 2026: Un viaje al pasado en un Double-Decker inglés convertido en restaurante rodante

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Autoclásica 2026 abrió sus puertas el viernes 9 de Octubre (y estuvo abierta hasta el Domingo 12 inclusive) en el Hipódromo de San Isidro y Revista Colectibondi la visitó para acercarles todas las novedades y perlitas del mayor festival de vehículos clásicos de Sudamérica organizado por el Club de Automóviles de la República Argentina, el cual reúne más de 1000 vehículos de más de 30 años de antigüedad.

Entre todos los vehículos clásicos asomaba, por su porte y altura, el famoso Double Decker londinense. Se trata de un AEC Routemaster que por fuera continúa siendo un autobus, pero por dentro fue convertido en un restaurante sobre ruedas.

En el piso inferior, ubicaron la parte de la cocina mientras que subiendo esa escalera casi caracol, nos encontramos con un espacio con mesas y sillas para disfrutar de una buena comida con buena vista.

El techo fue modificado para permitir elevarlo cuando la unidad se encuentra estacionada y volver a su posición original para circular.

Los comensales pueden elegir las mesas sobre el pasto o subir al primer piso del bus y viajar en el tiempo mientras disfrutan de su comida…

¡Mirá las fotos!

 

Excelente vista de los autos desde el primer piso del bus mientras uno almuerza o se toma un café…

En expos anteriores se presentó pintado de color plata – Su patente es ADI 330 ya que fue importado desde Inglaterra en los años 90s.

Para aquellos puristas, les queremos dar una buena noticia. Existe otro Double Decker original que se alquila para eventos junto a un taxi también londinense, los cuales estuvieron en algunas ediciones de Autoclásica como la realizada en 2017.

 

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Fuente y fotos:

Revista Colectibondi

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Autoclásica 2026 abrió sus puertas el viernes 9 de Octubre (y estuvo abierta hasta el Domingo 12 inclusive) en el Hipódromo de San Isidro y Revista Colectibondi la visitó para acercarles todas las novedades y perlitas del mayor festival de vehículos clásicos de Sudamérica organizado por el Club de Automóviles de la República Argentina, el cual reúne más de 1000 vehículos de más de 30 años de antigüedad.

Durante el primer día, recorrimos la muestra completa llena de vehículos de todos los tiempos.

La Plaza Argentina, es el lugar que Autoclásica designó para presentar lo mejor de la Industria Automotriz Argentina.

¡Mirá la galería con los colectivos antiguos restaurados!

Mercedes Benz 1112 – Carrocería La Favorita – Año 1970 – (Línea 45)

Bedford – Carrocería Braje Hnos – Año 1966 – (Línea 37)

Mercedes Benz 1114 – Carrocería San Juan – Año 1986 – (Línea 620)

Mercedes Benz 1114 – Carrocería Suyai – Año 1987 – (Línea 343)

Mercedes Benz 911 – Carrocería San Juan – Año 1970 – (Línea 620)

Mercedes Benz O 321 H – Año 1962 – (Línea 152)

Mercedes Benz 1114 – Carrocería El Cóndor – Año 1984 – (Línea 34)

Además de urbanos, estuvo presente el Magirus-Deutz 200 RS 12 con carrocería San Antonio que es un ómnibus histórico de larga distancia que recrea el clásico interno 202 de la desaparecida empresa T.A.L.A. S.A. (Transporte Automotor Litoral Argentino)

La unidad fue premiada en la edición 2019 de Autoclásica.

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Fuente y fotos:

Revista Colectibondi

La Justicia federal pidió informes sobre La Nueva Metropol y Sargento Cabral e investiga documentación vinculada a los subsidios al transporte

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El juez federal Sebastián Casanello ordenó una serie de requerimientos a organismos nacionales para obtener información societaria de ambas empresas, documentación sobre las compensaciones tarifarias y antecedentes administrativos. La resolución también incluye expedientes relacionados con la solicitud para dejar sin efecto las autorizaciones de las líneas 136 y 163.

La Justicia federal avanzó con nuevas medidas de recopilación de información vinculadas al transporte público de pasajeros. Mediante una resolución firmada el 9 de octubre de 2026, el titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal N.º 7, Sebastián Casanello, dispuso una serie de pedidos de documentación dirigidos a organismos nacionales, entre ellos la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), la Secretaría de Transporte, la Auditoría General de la Nación (AGN) y la Oficina Anticorrupción.

Las medidas involucran directamente a Sargento Cabral S.A.T. y La Nueva Metropol S.A.T.A.C.I., dos empresas del sector del transporte automotor de pasajeros, y alcanzan información relacionada con el sistema de compensaciones tarifarias que reciben los servicios de jurisdicción nacional.

La Justicia quiere conocer la estructura societaria de las empresas

Uno de los puntos centrales de la resolución es el requerimiento dirigido a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte.

El juzgado solicitó que la CNRT remita toda la documentación que tenga registrada sobre la vida societaria de Sargento Cabral y La Nueva Metropol desde 2023 hasta la actualidad.

Entre los documentos requeridos se encuentran los estatutos y contratos constitutivos, la identificación completa de accionistas y socios, la cantidad y clase de acciones, la conformación del capital social y la composición de los órganos de administración, decisión y fiscalización.

Además, el magistrado pidió actas de asambleas, reuniones de directorio y declaraciones juradas de presentación obligatoria.

Este relevamiento permitirá reconstruir, a partir de los registros disponibles, la organización societaria y los eventuales cambios producidos en ambas firmas durante los últimos años.

Subsidios y compensaciones tarifarias: otro eje de los pedidos judiciales

La resolución también alcanza a distintos organismos que intervienen en la administración, fiscalización y auditoría del sistema de transporte.

Al Ministerio de Economía de la Nación se le requirió el organigrama completo de la Secretaría de Transporte desde 2024, incluyendo sus secretarías, subsecretarías, direcciones y demás dependencias.

El pedido contempla la identificación de los funcionarios responsables de cada área y las competencias y funciones específicas que les correspondían.

Por otra parte, se solicitó a la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) que informe qué funcionarios estuvieron asignados a la Unidad de Auditoría Interna del Ministerio de Economía entre 2024 y 2026.

Uno de los requerimientos más relevantes está dirigido a la Auditoría General de la Nación.

El juzgado pidió que, en caso de encontrarse finalizado, se remita el informe de auditoría referido a la gestión de las compensaciones tarifarias al transporte automotor de pasajeros de jurisdicción nacional, incluyendo el programa de boleto integrado y la tarifa social.

Si la auditoría todavía no estuviera concluida, la AGN deberá identificar a los agentes responsables de su análisis y procesamiento.

De esta manera, la Justicia busca incorporar documentación oficial vinculada tanto al funcionamiento del esquema de compensaciones como a las responsabilidades administrativas dentro de los organismos intervinientes.

Las líneas 136 y 163 también aparecen en la resolución

Otro aspecto destacado del documento judicial está relacionado con las líneas 136 y 163.

El juez Casanello ordenó a la Secretaría de Transporte de la Nación remitir íntegramente el expediente administrativo EX-2025-142975679-APN-DGDA#MEC.

La documentación deberá presentarse ordenada cronológicamente, en un único archivo actualizado, acompañada de su hoja de ruta y de todos los archivos incorporados a las actuaciones.

Adicionalmente, el juzgado solicitó los expedientes relacionados con la Consulta Pública sobre la solicitud para dejar sin efecto la autorización de las líneas 136 y 163.

Este punto incorpora al expediente judicial las actuaciones administrativas vinculadas con el futuro de las autorizaciones de ambos servicios.

Es importante señalar que el documento no dispone la eliminación de las líneas ni determina el resultado de aquella consulta pública. La medida consiste en solicitar los antecedentes y expedientes correspondientes para su análisis.

Intervención de organismos de control y anticorrupción

La resolución incorpora otros dos pedidos de información.

Por un lado, se solicitó a la Procuraduría de Investigaciones Administrativas que comunique si registra antecedentes vinculados con el caso.

Por otro, se requirió a la Oficina Anticorrupción que informe sobre la existencia de denuncias o actuaciones administrativas relacionadas con posibles responsabilidades de funcionarios en el sistema de compensaciones tarifarias del transporte automotor.

El alcance de estas solicitudes apunta a determinar si existen antecedentes en otros organismos del Estado que puedan resultar relevantes para las actuaciones judiciales.

¿Qué significa esta resolución para el sector del transporte?

Las medidas dispuestas por el Juzgado Federal N.º 7 abarcan tres dimensiones especialmente sensibles para el transporte público de pasajeros: la estructura societaria de las empresas, la gestión estatal de las compensaciones tarifarias y los procedimientos administrativos relacionados con las autorizaciones de determinados servicios.

La documentación solicitada permitirá incorporar elementos sobre quiénes integran las sociedades involucradas, cómo se distribuyeron las responsabilidades dentro de la administración nacional y qué actuaciones oficiales existen respecto de las compensaciones económicas y las líneas 136 y 163.

Sin embargo, la resolución no establece responsabilidades penales, no contiene una declaración de culpabilidad ni informa sobre una decisión judicial definitiva contra las empresas mencionadas.

Se trata de medidas orientadas a reunir información documental en el marco de un expediente judicial.

La evolución del caso dependerá de las respuestas de los organismos requeridos y de las decisiones que posteriormente adopte el juzgado.

En un contexto en el que el financiamiento del transporte y el valor de las tarifas ocupan un lugar central en el debate sectorial, las actuaciones judiciales incorporan una nueva instancia de revisión documental sobre el funcionamiento administrativo del sistema nacional de colectivos.

 


Fuente: Poder Judicial de la Nación. Juzgado Criminal y Correccional Federal N.º 7. Resolución del 9 de octubre de 2026, suscripta digitalmente por el juez Sebastián Norberto Casanello y Pablo Gastón Lemos.

Cuánto pesa el salario del chofer en el costo real de un kilómetro de colectivo

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¿Cuánto cuesta realmente tener un chofer sentado detrás del volante durante cada kilómetro que recorre un colectivo?

La pregunta parece sencilla, pero obliga a ir bastante más allá del recibo de sueldo.

Desde septiembre, el personal de conducción de corta y media distancia del Área Metropolitana de Buenos Aires alcanzó un salario básico conformado inicial de $1.707.175,88, como resultado del último acuerdo entre la Unión Tranviarios Automotor y las cámaras empresarias del sector.

Ese valor se compone de un básico de $1.212.094,82, un premio por asistencia de $341.435,16 y $153.645,82 correspondientes al adicional por Atención SUBE.

A eso se suma la antigüedad, establecida en $25.607,64 por cada año trabajado.

Pero todavía falta otro componente importante.

De $1,7 millones a casi $2,3 millones

Los choferes perciben además un viático de $22.000 por cada día efectivamente trabajado.

Tomando como referencia 24 jornadas mensuales, eso representa otros $528.000.

Durante septiembre se agrega también una cuota de $60.000 no remunerativos, correspondiente a la gratificación extraordinaria acordada en la última paritaria.

Así, el ingreso inicial de referencia alcanza aproximadamente los $2.295.175,88 mensuales, aun antes de incorporar la antigüedad que corresponda a cada trabajador.

Sin embargo, ese tampoco es el costo total que enfrenta una empresa.

Sobre las remuneraciones aparecen cargas sociales, seguros, indumentaria, capacitación, adicionales derivados de la operación y otros conceptos laborales.

Para entender cuánto pesa realmente el conductor dentro del funcionamiento de un colectivo hay que recurrir a la estructura de costos oficial del transporte del AMBA.

Y allí aparece un número mucho más revelador.

Hasta $1.245 por kilómetro solamente en conductores

La Secretaría de Transporte calcula periódicamente cuánto cuesta recorrer un kilómetro en los distintos grupos de servicios nacionales metropolitanos.

En la estructura correspondiente a septiembre de 2026, el costo reconocido específicamente para personal de conducción varía según las características operativas de cada grupo.

En los servicios SGI alcanza $1.245,27 por kilómetro.

En SGI KM, $977,55.

En SGII, $646,40.

Y en INP, $915,99 por kilómetro.

Esto no representa todo el costo laboral.

Es solamente el personal que conduce los colectivos.

También existen inspectores, tráfico, mecánicos, lavadores y personal administrativo.

Un tercio del costo del colectivo está detrás del volante

Cuando esos valores se comparan con el costo total por kilómetro reconocido oficialmente, la dimensión se vuelve más clara.

Para SGI, el costo completo asciende a $3.760,82 por kilómetro, de los cuales $1.245,27 corresponden al personal de conducción.

Eso significa que el chofer representa aproximadamente el 33,1% del costo total de cada kilómetro.

En SGI KM, la relación es prácticamente del 31%.

En SGII baja a alrededor del 25,4%.

Y en INP vuelve a subir hasta aproximadamente 33,5%.

En otras palabras, dependiendo del tipo de servicio, entre uno de cada cuatro y uno de cada tres pesos necesarios para mover un colectivo un kilómetro corresponde directamente al personal de conducción.

Y todavía no estamos sumando al resto de los trabajadores de la empresa.

Cuando se suma todo el personal, el peso supera el 40%

La estructura oficial separa cuatro grandes grupos de trabajadores: conducción, tráfico, mantenimiento y administración.

Cuando se agrega toda esa dotación, el costo salarial alcanza los $1.534,55 por kilómetro en SGI, frente a un costo total de $3.760,82.

Eso equivale al 40,8% del costo completo.

En INP llega al 41,2%.

En SGI KM representa aproximadamente 38,2% y en SGII, 31,6%.

Así, en determinados servicios metropolitanos, cuatro de cada diez pesos que cuesta recorrer un kilómetro están directamente vinculados con salarios del personal.

Luego aparecen combustible, mantenimiento, neumáticos, seguros, depreciación del colectivo, capital invertido, impuestos y gastos generales.

El combustible pesa menos que los salarios

La comparación con el gasoil ayuda a dimensionar todavía mejor el dato.

Para un servicio SGI, la estructura oficial asigna aproximadamente $892,67 por kilómetro al rubro energía.

El personal de conducción cuesta $1.245,27.

Y el conjunto de salarios, $1.534,55.

Es decir que, en ese tipo de operación, el chofer cuesta por kilómetro alrededor de un 40% más que la energía necesaria para mover el vehículo.

Si se considera toda la masa salarial, la diferencia es todavía mayor.

Eso explica por qué cada negociación paritaria tiene impacto directo sobre la ecuación económica de las líneas.

El precio del gasoil importa.

El valor de un colectivo nuevo importa.

Los repuestos y los neumáticos importan.

Pero los recursos humanos constituyen uno de los mayores componentes individuales del costo operativo.

100 kilómetros: más de $124.000 en conducción

La cuenta también puede llevarse a un recorrido cotidiano.

Si un colectivo perteneciente al grupo SGI recorre 100 kilómetros, la estructura oficial reconoce aproximadamente:

$376.082 de costo operativo total.

Dentro de ese monto, alrededor de $124.527 corresponden exclusivamente al personal de conducción.

Y unos $153.455 corresponden a salarios de toda la estructura laboral.

No significa que un chofer reciba $124.527 por conducir esos 100 kilómetros.

El cálculo transforma el costo anual de toda la dotación necesaria para mantener operando los vehículos —turnos, descansos, francos, vacaciones, reemplazos y demás obligaciones— en un valor equivalente por kilómetro.

Ahí radica una de las diferencias fundamentales entre salario y costo laboral.

Un colectivo necesita más de un chofer

Un vehículo puede circular muchas más horas por día que las que puede trabajar legalmente una sola persona.

La estructura oficial contempla unas 7,5 horas diarias de conducción por chofer, pero cada unidad puede requerir múltiples turnos y reemplazos para completar su operación cotidiana.

Por eso, no existe una relación de “un colectivo = un chofer”.

En las empresas representativas utilizadas para construir el modelo oficial, la dotación total se aproxima a tres trabajadores por vehículo, contando conductores, tráfico, mantenimiento y administración.

Ese dato ayuda a explicar por qué la masa salarial pesa tanto incluso en empresas con cientos de unidades.

Cada colectivo que aparece en la calle tiene detrás mucho más personal que la persona que vemos conduciéndolo.

Pero hay un problema: el cálculo oficial ya quedó atrasado

Existe además una particularidad importante.

La estructura de costos vigente para septiembre fue aprobada mediante la Resolución 48/2026, publicada el 15 de julio.

El nuevo acuerdo salarial de UTA recién fue cerrado el 22 de julio, una semana después.

Eso significa que la estructura oficial utiliza una previsión salarial anterior.

En sus parámetros para septiembre figura un básico de $1.097.148, un premio por asistencia de $309.056 y $139.075 por Atención SUBE, valores inferiores a la escala que finalmente entró en vigencia. También contempla viáticos mensuales de $399.000, mientras que el nuevo acuerdo elevó el valor diario a $22.000.

Por lo tanto, los porcentajes anteriores deben interpretarse como el peso laboral dentro de la última estructura oficial disponible, no necesariamente como el costo económico exacto después de la nueva paritaria.

El costo real probablemente sea mayor

La consecuencia es sencilla.

Si el salario reconocido en la estructura era inferior y ahora la remuneración efectiva aumentó, el componente laboral por kilómetro deberá incrementarse en la próxima actualización.

El conformado vigente para septiembre, $1.707.175,88, es alrededor de 10,5% superior al conformado implícito utilizado en la estructura oficial de julio para ese mismo mes.

Los viáticos también tuvieron un incremento considerable.

No sería correcto trasladar esos porcentajes linealmente y publicar un nuevo costo por kilómetro sin rehacer toda la metodología oficial, porque también intervienen antigüedad, cargas sociales, dotaciones y otras variables.

Pero sí puede concluirse algo:

la participación laboral actual dentro del costo operativo probablemente sea algo superior a la que muestra la estructura oficial todavía vigente.

El salario no equivale al boleto

Existe además una confusión frecuente.

Que un chofer cobre $1,7 millones no significa que ese importe se divida simplemente por la cantidad de pasajeros y determine el precio del boleto.

El transporte funciona con una ecuación mucho más compleja.

El costo se genera por kilómetro recorrido, mientras que los ingresos dependen de cuántos pasajeros suben, qué tarifa pagan, qué descuentos poseen y qué compensaciones recibe la empresa.

Una línea con colectivos llenos puede distribuir sus costos entre muchos pasajeros.

La misma línea, con baja ocupación, debe financiar prácticamente la misma cantidad de kilómetros con menos boletos vendidos.

Por eso también es tan importante el IPK —Índice Pasajero Kilómetro—, que mide cuántos pasajeros se transportan por cada kilómetro recorrido.

Menos pasajeros hacen que cada salario pese más

Ahí aparece el vínculo con otro problema que atraviesa actualmente el AMBA.

La caída de la demanda no reduce automáticamente la cantidad de choferes necesaria para prestar un recorrido.

Si un colectivo debe salir cada diez minutos, necesita prácticamente la misma dotación aunque viaje con 45 pasajeros o con 25.

Por eso, cuando disminuye la cantidad de usuarios, los costos fijos y semivariables deben distribuirse sobre una recaudación menor.

Y el salario es uno de los mayores componentes de esa estructura.

El debate por frecuencias, subsidios, tarifas y paritarias termina así conectado.

¿Cuánto pesa entonces un chofer?

La respuesta depende del tipo de línea.

Pero la última estructura oficial permite establecer un orden de magnitud bastante claro:

entre aproximadamente 25% y 33,5% del costo total por kilómetro corresponde directamente al personal de conducción.

Si se considera toda la plantilla de trabajadores, los salarios representan entre 31,6% y 41,2% del costo.

Y esos porcentajes todavía están calculados con una escala salarial anterior al último acuerdo de UTA.

El dato permite poner en perspectiva la discusión sobre cuánto cuesta mover un colectivo.

Detrás del gasoil, los neumáticos, los repuestos y el propio vehículo existe un componente todavía mayor:

las personas necesarias para que ese colectivo pueda salir todos los días, durante todos sus turnos, y recorrer cada uno de sus kilómetros.

El transporte público del AMBA todavía tiene casi 20% menos pasajeros que antes de la pandemia

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Colectivos, trenes y subtes no lograron recuperar los niveles de demanda previos a 2020. Menores frecuencias, tarifas más altas, teletrabajo y nuevas alternativas de movilidad modificaron la forma de viajar en Buenos Aires.

La pandemia terminó, la actividad económica y social recuperó buena parte de su normalidad y millones de personas volvieron a trasladarse diariamente. Sin embargo, el sistema de transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires nunca recuperó completamente a los pasajeros que tenía antes de 2020.

Los colectivos, trenes y subtes del AMBA registran en conjunto una demanda cercana al 20% por debajo de los niveles prepandemia, en un escenario marcado por cambios de hábitos, incrementos tarifarios y problemas de frecuencia.

Los datos fueron analizados por Emmanuel Ferrario a partir de estadísticas oficiales y registros de SUBE difundidos por entidades del sector.

En el caso específico de los colectivos, la pérdida de pasajeros ronda el 19%.

Además, al comparar períodos equivalentes, el parque efectivamente utilizado para prestar servicios mostró una reducción del orden de 2.000 unidades.

Menos colectivos disponibles pueden derivar en mayores tiempos de espera y, a su vez, la menor previsibilidad termina afectando la demanda: cuando un pasajero no sabe cuánto demorará el próximo servicio, comienza a considerar otras opciones.

Trenes y subtes también perdieron usuarios

El fenómeno alcanza a prácticamente todos los modos masivos.

En los ferrocarriles, la situación varía de acuerdo con cada línea. Según los datos presentados, la demanda del Mitre se encuentra más de 40% por debajo de otros períodos comparables, mientras que el Sarmiento registra una disminución cercana al 30% y el Roca ronda el 20%.

Los problemas de mantenimiento, interrupciones y modificaciones temporales de recorridos aparecen entre los factores que afectan al sistema ferroviario.

El subte tampoco quedó al margen. Su demanda continúa muy por debajo de los niveles alcanzados años atrás.

El transporte pesa cada vez más en el bolsillo

El costo de viajar también aparece como un factor determinante.

La participación del transporte dentro de los gastos básicos de una familia aumentó con fuerza durante los últimos años.

El impacto se vuelve particularmente visible cuando viajan varias personas juntas. Un traslado de ida y vuelta para una familia de cuatro integrantes puede representar actualmente alrededor de $10.000, dependiendo de los medios utilizados y las distancias.

Eso también habría cambiado los patrones de viaje recreativos.

Los domingos, por ejemplo, la utilización del transporte público presenta una caída todavía mayor que durante los días laborales.

Motos, bicicletas, aplicaciones y teletrabajo

No toda la demanda perdida desapareció.

Parte de los pasajeros migró hacia otras alternativas: motocicletas, bicicletas, autos particulares, aplicaciones de transporte, viajes compartidos o incluso desplazamientos a pie.

El teletrabajo también modificó la movilidad.

Muchas personas ya no necesitan viajar cinco días por semana hasta el centro porteño, mientras que algunas actividades laborales se descentralizaron hacia otros puntos del área metropolitana.

El problema surge cuando el abandono del transporte masivo se traduce en más automóviles particulares circulando.

Un colectivo puede transportar decenas de pasajeros utilizando aproximadamente el mismo espacio vial que unos pocos automóviles. Si parte de esos usuarios cambia el colectivo por el auto, aumenta rápidamente la presión sobre calles y autopistas.

El desafío de coordinar todo el AMBA

El diagnóstico vuelve además sobre un viejo problema metropolitano: la fragmentación de las decisiones.

Colectivos, trenes y subtes atraviesan territorios administrados por Nación, la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia, además de numerosos municipios.

La ausencia de una autoridad metropolitana única dificulta coordinar tarifas, recorridos, frecuencias y combinaciones entre medios.

Recuperar pasajeros, por lo tanto, no dependerá únicamente del precio del boleto. Frecuencia, confiabilidad, velocidad, integración y calidad del servicio serán claves para determinar si el transporte público vuelve a ocupar el lugar que tenía antes de la pandemia.

Mendoza proyecta destinar $410.000 millones al transporte público en 2027 y por ahora no define una suba del boleto

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El proyecto de Presupuesto provincial contempla un aumento cercano al 40% para el Fondo Compensador del Transporte. El pasaje actualmente cuesta $1.680 y el Gobierno asegura que todavía no tomó una decisión sobre nuevas actualizaciones para el próximo año.

Mendoza proyecta una fuerte expansión de los recursos destinados a sostener su sistema de transporte público durante 2027.

El proyecto de Presupuesto provincial prevé asignar $410.000 millones al Fondo Compensador del Transporte, el mecanismo mediante el cual el Gobierno cubre una parte de la diferencia existente entre el costo real de prestar el servicio y lo recaudado mediante la venta de pasajes.

La cifra implica un crecimiento cercano al 40% frente a los $290.000 millones presupuestados para 2026.

El incremento supera ampliamente la pauta inflacionaria del 21,2% contemplada para el próximo ejercicio.

Según explicó el ministro de Hacienda y Finanzas provincial, Víctor Fayad, una parte de esa diferencia responde a que la inflación efectiva de 2026 terminaría siendo superior a la utilizada originalmente para calcular el presupuesto vigente.

Otro componente central es el combustible.

El aumento del petróleo y, en consecuencia, del precio del gasoil repercute directamente sobre el costo por kilómetro de los colectivos.

Aunque la cantidad total de kilómetros que deberá recorrer el sistema mendocino durante 2027 se mantendría relativamente estable, cada kilómetro será más costoso.

Más de $500.000 millones para financiar el sistema

El Fondo Compensador será la principal fuente de recursos, pero no la única.

A los $410.000 millones aportados por Rentas Generales se suman aproximadamente $71.818 millones provenientes de lo abonado por los pasajeros y otros $23.870 millones de recursos nacionales asociados a la Tarifa Social Federal de SUBE.

En total, el esquema proyectado ronda los $505.688 millones.

De acuerdo con esas cifras, alrededor del 81% del financiamiento provendría de recursos provinciales, mientras que la venta de boletos aportaría aproximadamente el 14,3% y los fondos nacionales, cerca del 4,7%.

¿Qué pasará con el boleto?

Actualmente, el boleto general del transporte mendocino cuesta $1.680, luego de la actualización aplicada en julio.

El Gobierno indicó que la tarifa abonada directamente por los pasajeros cubre sólo una parte del costo efectivo del sistema.

Por el momento, el Ejecutivo provincial no proyecta aplicar un nuevo incremento durante lo que resta de 2026.

Para 2027, en cambio, todavía no existe una definición.

El ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, Natalio Mema, sostuvo que cualquier modificación será evaluada en función de la evolución de los costos, el precio del combustible y la capacidad financiera de la Provincia para sostener el sistema.

Esto significa que una actualización tarifaria no está actualmente programada, aunque tampoco fue descartada para el próximo ejercicio.

La discusión mendocina vuelve a poner en primer plano uno de los grandes debates del transporte público argentino: cuánto debe pagar el pasajero mediante la tarifa y qué proporción debe cubrir el Estado para mantener frecuencias, kilómetros recorridos y accesibilidad.

Líneas 136 y 163: qué puede cambiar para los pasajeros y por qué todavía no está definido su futuro

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El pedido del Grupo Metropol para dejar de operar los actuales servicios nacionales abrió una discusión sobre recorridos, tarifas y conexiones en el oeste del Conurbano. La consulta pública terminó, pero Nación todavía debe decidir si acepta o no la propuesta.

Las líneas 136 y 163 siguen circulando y todavía no existe una fecha establecida para su eventual desaparición. Sin embargo, el proceso iniciado ante la Secretaría de Transporte de la Nación podría producir cambios importantes en dos corredores tradicionales del Área Metropolitana de Buenos Aires.

Sargento Cabral S.A. de Transporte, perteneciente al Grupo Metropol, solicitó dejar sin efecto las autorizaciones correspondientes a las actuales prestaciones nacionales.

El Gobierno abrió entonces un procedimiento participativo para recibir opiniones de pasajeros, municipios, empresas y organizaciones. Esa instancia terminó con 557 presentaciones.

A partir de ahora, Transporte deberá definir cómo continuará el expediente.

¿Por qué Metropol quiere dejar las líneas?

Uno de los argumentos centrales de la empresa es la reducción de la demanda. Según lo presentado en el proceso, las líneas experimentaron una caída sostenida cercana al 30% en el número de pasajeros.

También se mencionó la existencia de recorridos superpuestos con otros medios de transporte.

En el caso de la 136, una parte importante de su traza se desarrolla sobre el corredor del Ferrocarril Sarmiento, además de coincidir parcialmente con líneas provinciales, municipales y nacionales.

Para la empresa, ese escenario habría deteriorado la ecuación económica de la operación.

El problema de los transbordos

La discusión, sin embargo, no se limita a determinar si existen otras líneas o trenes que atraviesan las mismas zonas.

Una de las principales preocupaciones expresadas por usuarios, municipios y cámaras empresarias es que los servicios alternativos no necesariamente permiten realizar los mismos viajes de manera directa.

Eso significa que un pasajero que actualmente completa su recorrido en un único colectivo podría necesitar dos o más servicios.

Además del tiempo extra, el cambio podría incrementar el costo final del viaje.

Otra incógnita es la jurisdicción de los eventuales servicios que reemplazarían a las líneas nacionales. Si determinadas prestaciones pasaran a depender exclusivamente de la Provincia de Buenos Aires, podrían aplicarse cuadros tarifarios distintos.

Los municipios entraron en la discusión

General Las Heras fue uno de los distritos que se manifestó formalmente contra la modificación. El intendente Juan Manuel Cerezo presentó un documento acompañado por firmas de vecinos y concejales solicitando que se preserve la conectividad.

La inquietud se extiende a otras localidades del oeste y noroeste del Gran Buenos Aires alcanzadas por ambos corredores.

La discusión evidencia además un problema habitual del transporte metropolitano: un recorrido puede atravesar numerosos municipios y conectar dos jurisdicciones, mientras que las decisiones administrativas dependen de distintos niveles del Estado.

¿Van a desaparecer?

Por el momento, no.

El cierre de la consulta ciudadana no equivale a la eliminación de las líneas. El pedido empresario debe atravesar el análisis administrativo correspondiente y posteriormente la Secretaría de Transporte deberá adoptar una decisión.

Hasta que exista una resolución oficial, ambas líneas siguen siendo servicios vigentes.

Lo que ocurra con la 136 y la 163 será seguido de cerca porque podría convertirse también en un nuevo caso testigo sobre cómo se reorganizan las líneas nacionales del AMBA frente a los cambios de demanda, subsidios y jurisdicciones.

La red de licencias profesionales se expande: Ya hay 66 centros CEL Tipo A en 13 provincias

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Un relevamiento de las disposiciones publicadas por la Agencia Nacional de Seguridad Vial muestra una fuerte expansión de los centros habilitados para tramitar licencias profesionales e interjurisdiccionales. Córdoba concentra la mayor cantidad, seguida por La Pampa y Chubut.

La red de Centros Emisores de Licencias habilitados para gestionar categorías profesionales continúa creciendo en todo el país. De acuerdo con un relevamiento realizado sobre las disposiciones publicadas por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), con corte al 7 de octubre de 2026, ya existen 66 centros CEL Tipo A distribuidos en 13 provincias.

La expansión surge de al menos 26 disposiciones de la ANSV que fueron incorporando municipios, comunas y localidades al esquema nacional durante 2025 y 2026.

Los denominados Centros Emisores de Licencias Tipo A son los establecimientos avanzados dentro del Sistema Nacional de Licencias de Conducir. Su característica principal es que pueden intervenir en la emisión de todas las clases de licencias, incluyendo las categorías profesionales C, D y E, utilizadas por conductores de vehículos de carga, transporte de pasajeros y distintas configuraciones de transporte pesado.

El esquema adquirió especial relevancia a partir de la reorganización normativa establecida por la Disposición ANSV 219/2025, que fijó la actual clasificación de los Centros Emisores de Licencias.

Para que una jurisdicción pueda contar con un CEL Tipo A, además de cumplir con los requisitos técnicos, administrativos y de infraestructura exigidos por la ANSV, debe existir una delegación para la emisión de las licencias profesionales correspondientes al transporte interjurisdiccional de pasajeros y cargas.

Córdoba concentra más de la mitad de los centros relevados

La distribución territorial muestra una marcada concentración.

Córdoba encabeza ampliamente el listado con 41 centros, equivalentes a más del 60% del total relevado.

Le sigue La Pampa, con seis centros, mientras que Chubut cuenta con cuatro y Neuquén con tres.

Catamarca, Entre Ríos y San Luis poseen dos centros cada una.

El mapa se completa con Jujuy, Misiones, Salta, Santa Cruz, Santa Fe y Tucumán, con un centro cada provincia.

La distribución relevada es la siguiente:

  • Córdoba: 41
  • La Pampa: 6
  • Chubut: 4
  • Neuquén: 3
  • Catamarca: 2
  • Entre Ríos: 2
  • San Luis: 2
  • Jujuy: 1
  • Misiones: 1
  • Salta: 1
  • Santa Cruz: 1
  • Santa Fe: 1
  • Tucumán: 1

En total, la red relevada alcanza actualmente los 66 Centros Emisores de Licencias Tipo A.

Córdoba incorporó 41 localidades

El caso de Córdoba es particular porque buena parte de sus centros fueron incorporados mediante disposiciones que abarcaron simultáneamente a numerosas localidades.

Entre ellas se encuentran Río Cuarto, San Francisco, General Deheza, General Cabrera, La Carlota, Leones, Canals, Achiras, Alcira Gigena, Sampacho, Mendiolaza, Villa Yacanto, Las Perdices, Berrotarán y General Moldes, entre muchas otras.

Las disposiciones que alcanzaron a estas localidades mencionan expresamente en sus considerandos la solicitud de certificación bajo el esquema de CEL Tipo A, aunque la redacción de la parte resolutiva difiere de la utilizada en otras provincias.

Por ese motivo, forman parte del relevamiento, aunque conservando esa particularidad normativa.

La Pampa ya suma seis centros

La Pampa se transformó en la segunda provincia con mayor cantidad de centros Tipo A.

Los seis puntos relevados se encuentran en:

Macachín, Santa Isabel, Parera, Mauricio Mayer, Colonia Santa María y Quehué.

Precisamente las dos últimas incorporaciones del relevamiento nacional corresponden a esta provincia.

La Disposición ANSV 322/2026, publicada el 7 de octubre, certificó al centro de Colonia Santa María, mientras que la Disposición 323/2026, publicada en la misma jornada, hizo lo propio con Quehué.

Ambas medidas profundizan la cobertura territorial para conductores profesionales en una provincia atravesada por importantes corredores nacionales de transporte de cargas.

Desde El Calafate hasta Misiones

La expansión también incluye localidades muy alejadas entre sí, lo que evidencia el alcance federal del nuevo esquema.

En Santa Cruz fue incorporado El Calafate, mientras que Chubut cuenta con centros en Alto Río Senguer, Cushamen, Gobernador Costa y Lago Blanco.

Neuquén suma a Cutral Co, Villa Pehuenia Moquehue y Piedra del Águila.

En el norte del país aparecen Huacalera, en Jujuy; San Lorenzo, en Salta; La Cocha, en Tucumán; Santa María y Saujil, en Catamarca; y San Pedro, en Misiones.

También forman parte de la red Timbúes, en Santa Fe; Seguí y María Grande, en Entre Ríos; y Justo Daract y Navia, en San Luis.

Un cambio importante para los conductores profesionales

La expansión de los CEL Tipo A tiene impacto directo sobre quienes necesitan obtener o renovar licencias vinculadas al transporte profesional.

Hasta hace algunos años, la disponibilidad de centros habilitados para determinadas categorías profesionales estaba concentrada en una cantidad reducida de jurisdicciones, obligando en algunos casos a realizar trámites lejos del lugar de residencia.

El crecimiento de la red apunta a descentralizar ese proceso y ampliar la disponibilidad territorial para conductores de colectivos, micros, camiones, vehículos de carga y otros servicios profesionales.

Además, el sistema busca unificar estándares de evaluación, documentación, infraestructura y controles dentro del Sistema Nacional de Licencias de Conducir.

Una red que todavía puede seguir creciendo

El número actual no debe interpretarse como definitivo.

Durante 2026 se publicaron nuevas incorporaciones con frecuencia y varias provincias continúan adaptando sus centros locales a los requisitos exigidos por la ANSV.

Por ese motivo, el mapa de centros habilitados puede seguir ampliándose en los próximos meses.

El relevamiento realizado hasta el 7 de octubre de 2026 muestra, por el momento, 66 centros distribuidos en 13 provincias, una red que ya comienza a modificar de manera significativa el mapa argentino para la obtención de licencias profesionales e interjurisdiccionales.

Fuente: disposiciones de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y publicaciones del Boletín Oficial de la República Argentina. El relevamiento considera centros certificados u homologados dentro del esquema CEL Tipo A y las disposiciones provinciales vinculadas a la emisión de licencias profesionales C, D y E.

Río de Janeiro prepara una PPP específica para electrificar sus colectivos

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Río de Janeiro confirmó los números de su ambicioso proyecto de electrificación del transporte público mediante una asociación público-privada. La iniciativa contempla una inversión total de R$509 millones, la incorporación de 175 colectivos eléctricos, infraestructura de carga y la construcción de una nueva cochera pública en Maré. Los primeros 80 vehículos deberían comenzar a circular en octubre de 2027.

Río de Janeiro avanza con uno de los proyectos de movilidad eléctrica más importantes de Brasil. La ciudad confirmó los detalles económicos y operativos de la que será presentada como la primera asociación público-privada —PPP— destinada específicamente a colectivos eléctricos en el país.

El proyecto demandará una inversión total estimada en R$509 millones y permitirá incorporar 175 colectivos eléctricos al sistema de transporte carioca, junto con sus cargadores, mantenimiento y la infraestructura necesaria para operarlos.

La estructura financiera estará dividida entre diferentes actores. Del total previsto, R$329 millones serán financiados por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES), a través del Fondo Clima.

A ese monto se sumarán aproximadamente R$141,2 millones aportados por la futura concesionaria privada y otros R$38,8 millones provenientes de la Municipalidad de Río de Janeiro.

Un contrato por 16 años

La concesión tendrá una duración total de 16 años.

El primer año estará destinado principalmente a la implantación de la infraestructura, mientras que los 15 años restantes corresponderán a la operación del sistema.

La PPP no contempla solamente la adquisición de los colectivos. El paquete incluye los vehículos eléctricos, los sistemas de carga, las tareas de mantenimiento y la construcción de una nueva cochera pública especialmente preparada para la operación de la flota.

Uno de los aspectos centrales será precisamente la infraestructura.

Una cochera eléctrica de 41.000 metros cuadrados

La nueva base operativa se instalará en Maré y ocupará un terreno de aproximadamente 41.000 metros cuadrados.

De esa superficie, unos 23.000 m² estarán destinados específicamente al depósito y operación de los colectivos.

La estrategia contempla que las unidades sean cargadas principalmente durante la noche, cuando los vehículos permanecen fuera de servicio y existe una menor presión sobre la red eléctrica.

Este modelo permite concentrar buena parte de la infraestructura de carga en las terminales y cocheras, reduciendo la necesidad de sistemas de carga distribuidos durante la operación diaria.

Los primeros 80 colectivos llegarían en 2027

El cronograma establece que los primeros 80 colectivos eléctricos deberían comenzar a circular desde octubre de 2027.

Posteriormente se completará progresivamente la flota hasta alcanzar las 175 unidades previstas por el proyecto.

La iniciativa representa un primer paso dentro de una estrategia de electrificación mucho más amplia de Río de Janeiro.

La ciudad tiene como objetivo llegar a 2030 con aproximadamente 1.000 colectivos cero emisiones, una cantidad equivalente a alrededor del 20% de la flota urbana.

Si esa meta se concreta, Río pasaría a contar con una de las mayores flotas eléctricas de transporte público de Brasil.

Más de 13.000 toneladas de CO₂ menos por año

Además de la reducción del ruido y de las emisiones contaminantes locales, el proyecto tendrá un impacto directo sobre las emisiones de gases de efecto invernadero.

Según las estimaciones difundidas para la PPP, los 175 colectivos eléctricos permitirían evitar aproximadamente 13.300 toneladas de CO₂ equivalente por año.

Esto representa un ahorro promedio de alrededor de 76 toneladas de CO₂ equivalente por colectivo y por año, aunque el resultado final dependerá, entre otros factores, del kilometraje realizado y de la matriz energética utilizada para alimentar los vehículos.

La iniciativa también permitirá evaluar a gran escala cuestiones operativas fundamentales para la transición eléctrica: autonomía real, tiempos de carga, disponibilidad de los vehículos, mantenimiento de baterías y demanda energética de las cocheras.

Una inversión promedio de casi R$2,9 millones por colectivo

Si se divide la inversión total de R$509 millones por las 175 unidades previstas, el proyecto representa aproximadamente R$2,91 millones por colectivo.

Sin embargo, esa cifra no debe interpretarse como el precio individual de cada vehículo.

La inversión incluye también la construcción y adaptación de la cochera, cargadores, infraestructura eléctrica, mantenimiento y otros componentes necesarios para operar el sistema durante el período de concesión.

Precisamente allí aparece uno de los puntos más interesantes del modelo carioca: la electrificación deja de plantearse únicamente como una compra de colectivos para convertirse en un proyecto integral de infraestructura y operación.

Un modelo que puede servir de referencia para el AMBA

La experiencia de Río también abre inevitablemente una comparación con Buenos Aires y el Área Metropolitana.

Una electrificación significativa del sistema de colectivos del AMBA requeriría resolver exactamente los mismos interrogantes que aparecen detrás de la PPP brasileña: quién compra las unidades, quién financia los cargadores, dónde se construyen las cocheras, cómo se abastece la energía y quién absorbe el riesgo tecnológico y financiero de la transición.

Río eligió repartir esa inversión entre financiamiento público, aportes municipales y capital privado dentro de un contrato de largo plazo.

El dato más significativo quizá no sean únicamente los 175 colectivos eléctricos, sino toda la infraestructura que se está construyendo alrededor de ellos.

Porque la transición hacia el transporte eléctrico empieza a demostrar que reemplazar un colectivo diésel por uno eléctrico es solamente una parte del problema.

La verdadera transformación ocurre detrás de escena: cocheras, potencia eléctrica, cargadores, financiamiento, mantenimiento y contratos capaces de sostener el sistema durante décadas.

São Paulo llega a los 2.000 colectivos eléctricos: multiplicó por cuatro su flota en menos de dos años

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La ciudad brasileña presentará este miércoles 30 de septiembre otros 250 vehículos eléctricos y llevará el total informado de su flota a 2.009 unidades. El colectivo elegido para representar el número 2.000 será un superarticulado de 21,5 metros. Pese al fuerte crecimiento, São Paulo todavía permanece por debajo de la meta de 2.600 unidades que había fijado para fines de 2024.

São Paulo está a punto de superar una nueva barrera en su proceso de electrificación del transporte público. La Prefeitura y SPTrans presentarán este miércoles 30 de septiembre 250 nuevos colectivos eléctricos, una incorporación que elevará de 1.759 a 2.009 vehículos eléctricos el total informado dentro del sistema municipal, contando tanto unidades a batería como trolebuses.

El crecimiento resulta especialmente significativo cuando se lo compara con la situación de hace menos de dos años. En diciembre de 2024, São Paulo contaba con apenas 502 colectivos eléctricos. Desde entonces, la flota prácticamente se cuadruplicó y durante 2025 y 2026 las entregas comenzaron a realizarse en lotes cada vez mayores.

El vehículo elegido para simbolizar la llegada a las 2.000 unidades también tendrá características especiales. Será un superarticulado eléctrico de 21,5 metros perteneciente a Via Sudeste, equipado con tecnología de tracción desarrollada e integrada por Eletra, carrocería Caio eMillennium y plataforma Mercedes-Benz O 500 UDA. Se trata de una configuración destinada a corredores y líneas de elevada demanda, con capacidad de referencia para alrededor de 143 pasajeros.

De 502 a más de 2.000 en menos de dos años

La evolución reciente permite dimensionar la aceleración del programa paulista.

A fines de 2024, el sistema contabilizaba 502 eléctricos, de los cuales 301 eran buses a batería y 201 trolebuses.

En noviembre de 2025, São Paulo alcanzó por primera vez el millar, con 1.009 unidades.

En marzo de 2026, la cifra subió a 1.259 colectivos eléctricos.

Tres meses después, en junio de 2026, la presentación de un paquete de 500 unidades llevó el total a 1.759 vehículos.

Ahora, con los 250 colectivos previstos para el 30 de septiembre, la cifra informada llegará a 2.009 unidades.

La línea de tiempo queda así:

502 → 1.009 → 1.259 → 1.759 → 2.009

En términos absolutos, significa sumar más de 1.500 colectivos eléctricos desde fines de 2024, una transformación de escala poco habitual para un sistema urbano de estas dimensiones.

El otro lado del récord: una meta que todavía no se alcanzó

El número 2.000, sin embargo, también permite poner en contexto los retrasos del programa.

En noviembre de 2021, la administración paulista había anunciado que esperaba contar con aproximadamente 2.600 colectivos eléctricos para diciembre de 2024, equivalentes entonces a alrededor del 20% de la flota.

Ese plazo terminó con apenas 502 unidades eléctricas en operación.

Incluso después de contabilizar las nuevas incorporaciones previstas para este miércoles, São Paulo llegará a 2.009 vehículos y continuará 591 unidades por debajo de aquella meta original de 2.600 colectivos. El nuevo total representa aproximadamente el 77,3% del objetivo anunciado años atrás.

La diferencia también aparece cuando se compara la electrificación con el tamaño completo del sistema. Frente a una flota contratada de aproximadamente 13.690 colectivos, tomando como referencia el último dato oficial disponible citado por Diário do Transporte, los 2.009 eléctricos representarían alrededor del 14,7% del total.

Es decir: São Paulo está avanzando rápidamente, pero todavía más de ocho de cada diez colectivos del sistema utilizan otras tecnologías.

La infraestructura, uno de los desafíos

La transición hacia los colectivos eléctricos no depende únicamente de incorporar nuevos vehículos. La transformación obliga a adaptar garajes, instalar cargadores, reforzar conexiones eléctricas y garantizar potencia suficiente para abastecer simultáneamente decenas o cientos de unidades durante los períodos de recarga.

Ese proceso ayuda a explicar por qué las incorporaciones comenzaron lentamente y se aceleraron posteriormente, a medida que operadores y depósitos avanzaron con la infraestructura necesaria.

También es importante distinguir entre la presentación de los nuevos vehículos y su ingreso efectivo a servicio: que las 250 unidades sean exhibidas el miércoles no implica necesariamente que todas comiencen a transportar pasajeros ese mismo día.

Una historia eléctrica que comenzó mucho antes de las baterías

Aunque el fuerte crecimiento actual está impulsado principalmente por los buses a batería, la relación de São Paulo con la movilidad eléctrica tiene más de siete décadas.

La ciudad inauguró su primera línea de trolebuses el 22 de abril de 1949, entre Praça João Mendes y Aclimação. Aquellos vehículos conectados a una red aérea convirtieron a la capital paulista en una de las pioneras de la tracción eléctrica en el transporte urbano brasileño.

Décadas después, los buses a batería comenzaron una nueva etapa. Las primeras pruebas fueron realizadas por SPTrans en 2013, mientras que la incorporación en mayor escala a una línea regular llegó en noviembre de 2019, con 15 unidades destinadas a la línea 6030/10.

Hoy, los modelos a batería representan ampliamente la mayor parte de la expansión.

São Paulo acelera la transición

La llegada a los 2.000 colectivos eléctricos constituye así un hito doble.

Por un lado, demuestra la enorme aceleración de la transición energética paulista: de 502 vehículos a fines de 2024 a más de 2.000 en septiembre de 2026, prácticamente cuadruplicando la flota eléctrica en menos de dos años.

Por otro, expone la dimensión del desafío pendiente. La ciudad todavía no alcanzó aquel objetivo de 2.600 colectivos que originalmente esperaba cumplir en 2024 y la electrificación sigue representando alrededor del 15% del sistema total.

La diferencia es que ahora el proceso parece haber adquirido otra escala. Después de necesitar años para llegar al primer millar, São Paulo sumó aproximadamente otros mil colectivos eléctricos en menos de once meses.

Y el vehículo encargado de marcar simbólicamente ese nuevo capítulo será uno de los más grandes de la flota: un superarticulado eléctrico de 21,5 metros que representará al colectivo eléctrico número 2.000 de São Paulo.

Del playón de Metropol a la Línea 64: la historia del King Long a GNC que conserva una configuración única

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El colectivo que circula a prueba en Vuelta de Rocha es uno de los dos prototipos que Metropol presentó en diciembre de 2025. Aunque pertenece al mismo modelo que las unidades de las líneas 65 y 151, tiene una particularidad técnica: sus tanques de GNC están concentrados en la parte trasera del techo, una solución diferente de la adoptada para la flota de serie.

Hay colectivos que tienen una historia mucho más interesante de lo que aparentan. Y uno de ellos es el King Long XMQ6127G propulsado a Gas Natural Comprimido (GNC) que actualmente circula en la Línea 64 de Buenos Aires, operada por la empresa Vuelta de Rocha.

Aunque a simple vista parece otro ejemplar del modelo que comenzó a renovar las flotas de las líneas 65 y 151 del Grupo Metropol, se trata de uno de los dos prototipos originales presentados en diciembre de 2025, durante un evento realizado en el playón que la compañía posee en el barrio porteño de Barracas.

Metropol presentó los nuevos colectivos KingLong propulsados a GNC para las Líneas 65 y 151

En aquella presentación, a la que asistió Revista Colectibondi, se exhibieron dos unidades King Long con la nueva decoración corporativa de Metropol. Una estaba identificada con la Línea 65 y la otra con la Línea 151.

Los vehículos sirvieron para mostrar las características de los nuevos colectivos integrales de origen chino, pero también representaban dos configuraciones de diseño que Metropol había encargado especialmente al fabricante.

Dos prototipos que parecían iguales, pero no lo eran

Una de las particularidades de aquella presentación era que los dos King Long exhibidos compartían prácticamente todas sus características exteriores, mecánicas y estructurales.

Sin embargo, existía una diferencia fundamental que podía apreciarse al observar el techo de ambas unidades: la ubicación de los tanques de GNC.

 

Uno de los prototipos llevaba todos los depósitos agrupados en el sector posterior del techo, aproximadamente sobre la zona del eje trasero. (4 tapas)

El segundo presentaba una distribución diferente, con el almacenamiento de gas repartido entre las zonas delantera y trasera, buscando conseguir un reparto de cargas más equilibrado. ( 3 + 1 tapas)

Esta segunda configuración fue la que terminó adoptándose para las unidades de serie incorporadas por Metropol, tanto en la Línea 65 como en la 151.

Lo llamativo es que los dos colectivos pertenecen al mismo modelo King Long XMQ6127G. No existe una denominación comercial diferente que permita distinguirlos: la variación está en la configuración del techo y la disposición de los depósitos de combustible.

¿Por qué cambia tanto la ubicación de los tanques?

Aunque pueda parecer un detalle menor, el lugar donde se instalan los depósitos de gas tiene implicancias importantes para el diseño y funcionamiento de un colectivo.

Los tanques de GNC, junto con sus soportes y el combustible almacenado, representan una carga considerable que debe contemplarse al calcular los pesos sobre los ejes.

En una configuración donde todos los depósitos están concentrados en la zona posterior del techo, como ocurre con el prototipo que terminó en la Línea 64, una mayor proporción de esa carga actúa sobre la parte trasera del vehículo.

Esto puede incrementar las exigencias sobre los neumáticos, los componentes de suspensión y determinados elementos estructurales de ese sector.

En cambio, una distribución más equilibrada permite repartir las cargas entre ambos ejes y evitar una concentración excesiva en uno de ellos.

También influye sobre la posición del centro de gravedad, un aspecto que debe considerarse al analizar el comportamiento dinámico del colectivo.

Por supuesto, esto no significa que una configuración sea necesariamente defectuosa ni que produzca por sí sola un desgaste prematuro. Ambas deben cumplir con los límites de carga y los requisitos técnicos correspondientes.

Sin embargo, la diferencia explica por qué la distribución de los tanques fue una de las variables evaluadas durante el desarrollo de estas unidades.

De los colores de Metropol a la Línea 64

Casi diez meses después de aquella presentación en Barracas, uno de esos prototipos vuelve a ser noticia.

El colectivo que originalmente había sido exhibido con la imagen corporativa de Metropol terminó llegando a la Línea 64, donde comenzó a circular identificado con los colores y la numeración de Vuelta de Rocha.

La unidad, utilizada como vehículo de demostración, conserva precisamente la configuración menos habitual: los tanques de GNC concentrados en la zona posterior del techo.

Se trata de una particularidad que la diferencia de los King Long que Metropol incorporó en cantidad para sus líneas 65 y 151, donde se optó por una disposición distinta de los depósitos.

De esta manera, el colectivo de la 64 no es simplemente otro King Long que comenzó a circular por Buenos Aires. Es uno de los ejemplares originales (el interno 1 de la Línea 65) que permitieron presentar y evaluar el producto antes de su incorporación masiva al transporte urbano argentino.

Pudong Motors, Metropol y la llegada de nuevos King Long

Detrás de la expansión de estos colectivos en Argentina se encuentra Pudong Motors, distribuidor local de King Long y compañía vinculada a los empresarios Eduardo y Javier Zbikoski, propietarios de Grupo Metropol.

La presencia de la unidad prototipo en la Línea 64 se enmarca en una modalidad habitual dentro del sector: la utilización de vehículos de demostración para que las empresas puedan evaluar su funcionamiento en condiciones reales de servicio.

Los modelos que vienen, serán con la misma configuración de Metropol (3 + 1) El prototipo que circula actualmente será único.

En este caso, Vuelta de Rocha tiene la posibilidad de comprobar el rendimiento del modelo, su consumo, autonomía, comportamiento en recorridos urbanos y necesidades de mantenimiento.

La experiencia ya tiene un antecedente comercial concreto: el 1 de octubre de 2026, Pudong Motors anunció que Vuelta de Rocha había adquirido nueve unidades King Long propulsadas íntegramente a GNC.

La Línea 64 apuesta por el GNC: tiene listo un nuevo Agrale con carrocería Todo Bus y prueba un King Long

Por el momento, no se informó oficialmente si el vehículo utilizado como demostración forma parte de esa operación o si continuará siendo una unidad independiente destinada a pruebas.

Un ejemplar con una historia particular

La llegada de este King Long a la Línea 64 permite reconstruir una historia que comenzó mucho antes de su aparición con los colores de Vuelta de Rocha.

Primero fue uno de los dos protagonistas de la presentación oficial de Metropol. Después quedó como representante de una configuración de tanques que no fue la elegida para la flota de serie. Y finalmente comenzó a prestar servicio en otra empresa, permitiendo que esa solución técnica continúe circulando por las calles de Buenos Aires.

Una verdadera curiosidad dentro de la nueva generación de colectivos chinos a GNC que están transformando el transporte público argentino.

Se confirmó quién operará el Trambus T1: Transportes Lope de Vega estará a cargo de los 52 colectivos eléctricos

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La empresa, que actualmente opera las líneas 56, 76, 91 y 135, fue autorizada oficialmente para prestar el nuevo servicio que unirá Nueva Pompeya con Aeroparque. El corredor funcionará las 24 horas y tendrá frecuencias de hasta cuatro minutos.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanzó con la implementación definitiva del Trambus T1, el nuevo sistema de transporte público eléctrico que conectará el Centro de Trasbordo Sáenz, en Nueva Pompeya, con el Aeroparque Jorge Newbery.

Una de las principales novedades es la confirmación de la empresa que tendrá a su cargo la operación: Transportes Lope de Vega S.A.C.I., una histórica compañía del transporte automotor de pasajeros del Área Metropolitana de Buenos Aires.

La decisión fue formalizada mediante la Resolución 204/SECT/26, publicada en el Boletín Oficial porteño el 25 de septiembre de 2026. La normativa aprueba las condiciones generales del servicio, sus parámetros operativos y la configuración del corredor.

Lope de Vega suma una nueva operación a sus servicios tradicionales

Transportes Lope de Vega, actualmente vinculada con la explotación de las líneas 56, 76, 91 y 135, será la responsable de poner en funcionamiento y administrar el nuevo corredor eléctrico.

La adjudicación se realizó mediante la Licitación Pública Nacional 3125-2088-LPU25 y contempla un contrato de 60 meses, equivalentes a cinco años, con posibilidad de prórroga.

Sin embargo, el esquema presenta una particularidad respecto del funcionamiento tradicional de las empresas de colectivos.

En este caso, las unidades no serán propiedad de la compañía operadora, sino del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que las entregará en comodato para su utilización exclusiva dentro del sistema Trambus.

Lope de Vega deberá encargarse de la prestación del servicio, la gestión operativa, el mantenimiento correspondiente y la disponibilidad de instalaciones destinadas a guardar, recargar y regular la flota.

También tendrá bajo su responsabilidad los costos relacionados con el abastecimiento de energía eléctrica para el funcionamiento de los vehículos.

Una flota de 52 colectivos totalmente eléctricos

El Trambus T1 contará con un parque máximo de 52 colectivos eléctricos cero kilómetro, adquiridos previamente por el Gobierno porteño a través de una licitación adjudicada a Megacar S.A.

El sistema tendrá un parque operativo mínimo establecido de 35 vehículos.

Las unidades incorporarán piso bajo, aire acondicionado, baterías de potencia y tecnología de monitoreo para mejorar la seguridad y el control de la prestación.

Entre los equipamientos contemplados se encuentran cámaras de seguridad, sistemas de asistencia a la conducción, dispositivos de detección de puntos ciegos, monitoreo del conductor y conteo automático de pasajeros.

También dispondrán de información audiovisual sobre las próximas paradas y conectividad WiFi gratuita.

Al tratarse de vehículos completamente eléctricos, no producirán emisiones de escape durante su circulación y permitirán reducir el ruido asociado al funcionamiento de los colectivos convencionales.

De Nueva Pompeya a Aeroparque: cómo será el recorrido

El nuevo corredor tendrá sus cabeceras en el Centro de Trasbordo Sáenz y el Aeroparque Jorge Newbery, atravesando diferentes sectores de la Ciudad mediante una conexión transversal.

Entre las principales avenidas contempladas en su recorrido se encuentran Sáenz, Almafuerte, Caseros, La Plata, Rivadavia, Acoyte, Ángel Gallardo, Honorio Pueyrredón, Juan B. Justo, Intendente Bullrich, Dorrego, Sarmiento y Costanera Rafael Obligado.

La infraestructura combinará sectores con carriles exclusivos, carriles preferenciales y tramos compartidos, además de nuevas paradas y adecuaciones viales.

El TramBus conectará cinco líneas de Subte y cambiará los viajes entre el norte y el sur de Buenos Aires

Uno de los objetivos centrales será mejorar las conexiones entre distintos barrios y facilitar los trasbordos con las líneas de subterráneos, ferrocarriles y colectivos que atraviesan la Ciudad.

Funcionará las 24 horas con frecuencias de hasta cuatro minutos

A diferencia de numerosos servicios tradicionales de colectivos, el Trambus T1 tendrá una programación de funcionamiento continuo, durante las 24 horas, todos los días del año.

En jornadas hábiles, las frecuencias más intensivas estarán previstas entre las 8 y las 13 y entre las 17 y las 20, con un colectivo cada cuatro minutos.

En otras franjas diurnas los intervalos serán de cinco, siete o quince minutos, mientras que durante la madrugada podrán extenderse hasta los 30 minutos.

Los sábados y domingos tendrán programaciones diferenciadas, adaptadas a la demanda estimada.

En cuanto al boleto, el servicio utilizará el régimen tarifario correspondiente a los colectivos de jurisdicción exclusivamente porteña. Además, está prevista su integración tarifaria con el subte, bajo las condiciones que establezca la autoridad de aplicación.

El sistema también contempla la utilización de diferentes medios electrónicos y digitales de pago.

¿Cuándo comenzará a funcionar el Trambus T1?

Aunque la empresa operadora ya fue confirmada y la normativa de funcionamiento se encuentra aprobada, todavía resta definir la fecha efectiva de inicio de la prestación regular.

La puesta en marcha dependerá de la finalización de distintas obras, entre ellas la infraestructura eléctrica, los puntos de recarga, las adecuaciones de calzada y los sectores de circulación exclusiva o preferencial.

La fecha y hora de inicio quedarán establecidas en el acta correspondiente.

El TramBus T1 apunta a noviembre: qué falta para que comience a funcionar entre Pompeya y Aeroparque

Con este avance, Buenos Aires comienza a consolidar un modelo de transporte en el que el Estado conserva la propiedad de los vehículos y de sus equipos de carga, mientras que una empresa privada se ocupa de la explotación del servicio.

Para Transportes Lope de Vega, la adjudicación representa un nuevo desafío operativo, ya que incorporará a su actividad un corredor íntegramente eléctrico, con características y exigencias diferentes de las que presentan las líneas convencionales.

Así se fabrican los TramBuses que circulan por Buenos Aires

El Trambus T1 será así una de las principales experiencias de electrificación del transporte público porteño, con una flota dedicada y una nueva modalidad de gestión que podría servir como referencia para futuros corredores.

¡Solo para fanáticos!: El interno de la Línea 34 que pasó por el detailing con pulido, refinado y encerado premium para recuperar su brillo

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Una unidad carrozada por Ugarte de la tradicional línea 34 de Buenos Aires recibió un tratamiento profesional de estética automotriz realizado por Levic Detailing. El trabajo incluyó distintas etapas para mejorar la terminación de la pintura, realzar los colores y proteger la carrocería.

No todo son incorporaciones de unidades cero kilómetro o renovaciones de flota. En el transporte público también hay lugar para los trabajos de conservación y embellecimiento de los colectivos que recorren diariamente las calles de Buenos Aires.

Esta vez, el protagonista fue el interno 28 de la línea 34, una unidad con carrocería Ugarte que recibió un tratamiento de detailing profesional a cargo de Levic Detailing, especializado en estética vehicular.

A través de su cuenta de Instagram, el emprendimiento compartió el trabajo realizado sobre el colectivo con una descripción que resume las tareas efectuadas: “El 28 de la famosa 34. Carrocería Ugarte. Pulido + refinado + encerado premium”.

Un tratamiento que va más allá de un simple lavado

A diferencia de la limpieza tradicional, el detailing automotor comprende una serie de procedimientos destinados a mejorar y preservar la apariencia de las distintas superficies del vehículo.

En el caso del interno 28, el tratamiento informado contempló tres etapas principales.

El pulido permite trabajar sobre la capa superficial de la pintura para reducir determinadas imperfecciones, pequeñas marcas y señales del desgaste cotidiano.

Posteriormente, el refinado busca mejorar la terminación del trabajo de pulido, uniformar la superficie y conseguir un acabado más brillante, con reflejos mejor definidos.

Finalmente, el encerado premium aporta una capa de protección superficial que ayuda a conservar el brillo y facilita las tareas posteriores de limpieza y mantenimiento.

Este tipo de intervenciones cobra especial importancia en los colectivos urbanos, vehículos que permanecen expuestos durante largas jornadas al sol, la lluvia, la contaminación ambiental, el polvo y los frecuentes procesos de lavado.

La importancia de conservar las unidades

La línea 34, operada por Juan B. Justo S.A.T.C.I., es una de las tradicionales líneas porteñas y tiene a la avenida Juan B. Justo como uno de sus principales corredores, conectando Liniers con distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires.

Sus unidades forman parte del paisaje cotidiano del Metrobús Juan B. Justo, donde circulan constantemente y están expuestas a las condiciones propias del servicio urbano.

En ese contexto, los tratamientos estéticos profesionales representan una alternativa para mantener una buena presentación exterior sin necesidad de efectuar intervenciones mayores sobre la carrocería.

Además de mejorar el aspecto visual, el cuidado periódico de la pintura contribuye a preservar su terminación y puede ayudar a prolongar su vida útil.

 

Una tendencia que también tiene lugar entre los colectivos

Aunque el detailing suele asociarse principalmente con automóviles particulares, deportivos o vehículos de colección, su aplicación sobre colectivos demuestra que las técnicas de estética automotriz también tienen espacio dentro del transporte de pasajeros.

Para los aficionados al mundo del colectivo, la presentación de una unidad es un aspecto especialmente valorado. La pintura, el brillo y los detalles exteriores forman parte de la identidad de cada coche y de la imagen característica de su línea.

El trabajo realizado por Levic Detailing sobre el interno 28 es un ejemplo de cómo estas técnicas pueden aplicarse a vehículos que cumplen una función cotidiana, más allá de los autos de exhibición.

En definitiva, el interno 28 de la 34 recibió una atención estética especial para realzar su carrocería Ugarte y lucir sus colores con mayor brillo, demostrando que también hay lugar para el cuidado minucioso de los colectivos que forman parte de las calles porteñas.

 

Fuente:

Levic Detailing (@levicdetailing)

El colectivo eléctrico se achica: Iveco presenta un minibús de menos de seis metros y hasta 300 km de autonomía

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El nuevo eFLEXY fue presentado mundialmente en Madrid. Tendrá versiones urbanas y para servicios flexibles y apunta a un segmento donde un colectivo tradicional puede resultar demasiado grande.

La electrificación del transporte público no necesariamente significa colectivos cada vez más grandes.

Iveco Bus presentó este 22 de septiembre en la feria FIAA de Madrid el eFLEXY, un minibús eléctrico de menos de seis metros de longitud que promete una autonomía de hasta 300 kilómetros.

El nuevo modelo llegará al mercado en configuraciones City y Line y tendrá sus primeras entregas durante el primer trimestre de 2027.

La propuesta abre una pregunta interesante: ¿pueden los colectivos eléctricos pequeños ocupar un espacio mucho mayor dentro de las redes de transporte urbano?

110 kWh de batería en menos de seis metros

El eFLEXY utiliza una batería de 110 kWh combinada con un motor eléctrico de 205 kW —unos 275 CV—.

Según los datos difundidos por Iveco Bus, puede alcanzar hasta 300 kilómetros de autonomía con una carga.

 

La carga rápida en corriente continua admite potencias de hasta 150 kW. El fabricante señala que pasar del 20% al 80% de batería puede demandar aproximadamente 45 minutos y que sería posible recuperar hasta 100 kilómetros de autonomía en unos 15 minutos.

También dispone de carga en corriente alterna de 7,4, 11 o 22 kW.

Dos configuraciones para dos trabajos distintos

Iveco dividió la propuesta en dos variantes.

El eFLEXY City está orientado al transporte urbano y admite hasta 17 pasajeros más el conductor, dependiendo de su configuración.

El eFLEXY Line ofrece hasta 13 plazas y apunta a servicios flexibles, recorridos de distancia media y transporte bajo demanda.

Existen además configuraciones accesibles para pasajeros en silla de ruedas.

No parece, por lo tanto, un reemplazo del colectivo urbano convencional.

Su lugar podría estar en otra parte de la red.

Donde un colectivo grande sobra

Centros históricos con calles estrechas, barrios de baja densidad, servicios alimentadores hacia estaciones ferroviarias o corredores troncales, transporte nocturno de menor demanda y recorridos que funcionan bajo reserva son algunos de los escenarios donde los vehículos pequeños empiezan a ganar sentido.

La capacidad limitada puede ser una desventaja en corredores cargados, pero también una oportunidad cuando mover un colectivo de 12 metros con pocos pasajeros implica transportar durante kilómetros toneladas de vehículo innecesarias.

La electrificación agrega otra variable: al disminuir el tamaño del vehículo también puede reducirse la batería necesaria para cumplir determinados recorridos.

El eFLEXY incorpora además distintos niveles de frenado regenerativo y modos de conducción Eco, Normal y Power, junto con sistemas avanzados de asistencia al conductor.

Una pieza nueva dentro de la red

Durante décadas, gran parte del transporte urbano se organizó alrededor de una lógica bastante rígida: una línea, un recorrido y un vehículo con dimensiones relativamente estandarizadas.

La digitalización y el transporte bajo demanda empiezan a poner esa lógica en discusión.

Un minibús eléctrico conectado puede alimentar estaciones, ingresar en zonas donde un colectivo convencional resulta incómodo y adaptar parte de su operación a la demanda real.

No reemplazará al colectivo de alta capacidad. Pero podría reemplazar algo mucho menos eficiente: un colectivo grande circulando casi vacío.

El boleto entra en la era multipago: Cuenta DNI ya permite pagar colectivos con QR

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La billetera del Banco Provincia se sumó al sistema de pagos abiertos del transporte. SUBE sigue vigente, pero ahora comparte la validadora con QR, tarjetas bancarias y celulares. No todos los medios, sin embargo, conservan los mismos beneficios.

Durante años, subir a un colectivo del AMBA significó prácticamente una sola cosa al momento de pagar: sacar la SUBE.

Ese escenario está cambiando rápidamente.

Cuenta DNI ya permite pagar viajes mediante un código QR generado directamente desde la aplicación, utilizando los nuevos validadores compatibles con el sistema de pagos abiertos.

La funcionalidad fue anunciada por Banco Provincia el 15 de septiembre y ya funciona en subtes, colectivos habilitados del AMBA y servicios de distintas ciudades bonaerenses.

Entre ellas aparecen Bahía Blanca, Mar del Plata, Tandil, Olavarría y Necochea, además de otras localidades donde continúa expandiéndose la tecnología.

Cómo se paga con Cuenta DNI

El sistema no requiere cargar previamente saldo de transporte.

Dentro de Cuenta DNI hay que ingresar a “Pagar viaje con QR”, generar el código y acercar la pantalla del celular al lector QR ubicado en el validador.

Una vez confirmado el viaje, el importe se debita del dinero disponible en la cuenta.

Banco Provincia aclara que el movimiento puede demorar hasta 72 horas en aparecer reflejado en la aplicación.

SUBE, tarjeta, NFC o QR

La novedad forma parte de una transformación mucho mayor.

Los nuevos validadores permiten convivir en una misma unidad con:

SUBE física o digital, tarjetas Visa y Mastercard sin contacto, celulares o relojes con NFC y códigos QR generados desde billeteras compatibles.

La validadora deja así de ser una máquina diseñada alrededor de una única tarjeta para convertirse progresivamente en una terminal de pagos.

Pero hay una diferencia importante.

¿Se mantienen los descuentos?

El precio base del boleto en los sistemas abiertos se mantiene equivalente al correspondiente a una SUBE registrada, pero los beneficios sociales no necesariamente acompañan al medio de pago bancario.

La Secretaría de Transporte establece que la Tarifa Social Federal y los descuentos locales continúan vinculados a SUBE física o digital.

Por eso, para una persona que tiene un beneficio aplicado a su SUBE, cambiar el medio de pago solamente por comodidad puede significar también dejar de utilizar ese descuento.

Es un detalle central en una etapa en la que el pasajero empieza a tener muchas formas de pagar, pero no necesariamente todas son económicamente equivalentes.

La tarjeta deja de ser el centro

La gran transformación no es que Cuenta DNI haya reemplazado a SUBE.

No lo hizo.

Lo que está desapareciendo es la idea de que exista un único medio posible para viajar.

En una misma validadora empiezan a convivir transporte, bancos, tarjetas y billeteras.

Para el pasajero, la elección puede depender de algo tan simple como qué tiene más a mano cuando llega el colectivo.

Pero esa libertad abre una nueva necesidad: información clara.

Qué líneas aceptan QR. Cuáles permiten tarjeta. Dónde funciona NFC. Qué descuento conserva cada alternativa. Y qué beneficio se pierde al abandonar SUBE.

Después de muchos años preguntándonos dónde cargar la tarjeta, la próxima pregunta del transporte público podría ser mucho más sencilla:

“¿Con qué querés pagar?”

Fuentes: Banco Provincia, Secretaría de Transporte de la Nación y Agencia Noticias Argentinas.