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Los Yutong ya están embarcados: Un video muestra los colectivos chinos rumbo a Zárate

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Las imágenes tomadas en el interior del buque muestran decenas de unidades urbanas Yutong a GNC ya terminadas, algunas incluso con sus esquemas de pintura definitivos. Viajan fuertemente sujetas a las cubiertas del barco y tienen como destino la terminal portuaria de Zárate. La llegada forma parte del desembarco de 250 colectivos de la marca china previsto para la Argentina durante 2026.

Los nuevos colectivos Yutong que renovarán parte de las flotas del transporte urbano argentino ya comenzaron la etapa más larga de su viaje. Un video al que accedió Revista Colectibondi permite recorrer el interior del buque en el que fueron embarcadas las unidades en China y observar, desde muy cerca, cómo viajan hacia la Argentina.

El material muestra una imagen poco habitual: largos pasillos de un barco especializado en el transporte de vehículos, con colectivos urbanos ubicados uno detrás de otro y separados por apenas algunos centímetros.

Según se explica durante la filmación, los vehículos fueron cargados en China y serán descargados en la terminal de Zárate.

Las imágenes también permiten apreciar el sistema utilizado para asegurar los colectivos durante la navegación. Las unidades están trincadas al piso mediante correas, tensores y puntos de anclaje, una precaución indispensable para evitar desplazamientos durante la travesía marítima.

El propio recorrido del video da una idea de la magnitud de la operación. Quien registra las imágenes señala que el barco posee no menos de 12 cubiertas destinadas al transporte de vehículos y que, además de colectivos, lleva automóviles y otros rodados.

Ya vienen pintados desde China

Otro detalle interesante aparece al avanzar por las cubiertas: varios Yutong viajan con sus colores definitivos aplicados de fábrica.

Se distinguen diferentes esquemas de pintura, aunque en algunas unidades todavía faltan inscripciones y elementos de identificación de las empresas que finalmente las operarán.

“Están pintados, impecables”, destaca la persona que realiza el recorrido.

También puede observarse claramente sobre algunos vehículos el rombo identificatorio de GNC, confirmando visualmente la tecnología elegida para esta nueva generación de colectivos.

El video no permite establecer con precisión cuántas unidades se encuentran a bordo ni determinar si el embarque corresponde exclusivamente al primer lote anunciado por Yutong o si incluye vehículos pertenecientes a entregas posteriores.

Una operación de 250 colectivos

La magnitud del desembarco había sido confirmada oficialmente por Yutong el pasado 8 de septiembre. La compañía informó que durante 2026 enviará a la Argentina 250 colectivos Yutong ZK6126HG de 12 metros impulsados a Gas Natural Comprimido.

Una compra que acelera la renovación de flotas: Llegarán 250 buses Yutong a GNC

De acuerdo con el fabricante, las primeras 100 unidades fueron adquiridas para operadores del transporte urbano de Buenos Aires y están previstas para las líneas 34, 42, 59, 132, 152 y 180.

Existe además un segundo pedido de 150 unidades, adquirido por Rosario Bus y Azul S.A., que ampliará considerablemente la presencia de la marca china tanto en Buenos Aires como en Rosario.

El “Bondi Papal”: La Línea 41 sumará colectivos Yutong a GNC y cambiará parte de su histórico amarillo

Revista Colectibondi ya había mostrado durante julio las primeras unidades en producción en China, cuando comenzaron a aparecer vehículos con diferentes esquemas de pintura destinados al mercado argentino.

Ahora la historia entra en una nueva etapa: ya no están en la línea de montaje. Están arriba del barco.

Yutong ZK6126HG: 12 metros y GNC

Las unidades anunciadas para la Argentina corresponden al Yutong ZK6126HG, un colectivo integral de aproximadamente 12 metros preparado para servicios urbanos.

Para el pedido argentino, Yutong informó una configuración con motor Yuchai de 320 CV, norma Euro V, alimentación a GNC, transmisión automática planetaria ZF de seis velocidades, suspensión neumática ECAS y tres puertas.

La operación representa además el pedido más grande concretado hasta ahora por Yutong para el mercado argentino. La marca ya cuenta con antecedentes en el país, pero el ingreso de 250 vehículos coloca su presencia en una escala muy diferente.

Y las imágenes desde el barco permiten dimensionarlo mejor que cualquier número.

Entre pasillos estrechos, decenas de colectivos perfectamente alineados, correas de amarre y diferentes colores de empresas argentinas, los Yutong ya comenzaron a cruzar el océano.

El próximo escenario será Zárate. Y después, las calles.

Salta suma un nuevo centro habilitado para emitir licencias profesionales de transporte

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La Agencia Nacional de Seguridad Vial homologó al Centro de Emisión de Licencias de San Lorenzo como CEL Tipo A. La habilitación se enmarca en el nuevo esquema que permite a las provincias otorgar licencias nacionales de las clases C, D y E para conductores de transporte interjurisdiccional de pasajeros y cargas.

La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) certificó y homologó al Centro de Emisión de Licencias de Conducir del municipio de San Lorenzo, provincia de Salta, habilitándolo como Centro de Emisión de Licencias Tipo A (avanzado).

La medida quedó formalizada mediante la Disposición 269/2026, fechada el 27 de agosto y publicada este lunes 31 de agosto de 2026 en el Boletín Oficial de la República Argentina.

La resolución establece que el centro municipal quedó habilitado para emitir la Licencia Nacional de Conducir, luego de completar los procedimientos de certificación exigidos por la ANSV.

La decisión adquiere especial relevancia para el transporte profesional porque Salta forma parte de las jurisdicciones que asumieron facultades para otorgar las licencias nacionales de las clases C, D y E, necesarias para conducir vehículos destinados al transporte de pasajeros y cargas de carácter interjurisdiccional.

Un nuevo esquema para los conductores profesionales

La incorporación de San Lorenzo se produce en medio de la reorganización del sistema de licencias profesionales implementada a nivel nacional.

El nuevo esquema reemplazó la anterior Licencia Nacional de Transporte Interjurisdiccional (LiNTI) y estableció que las Licencias Nacionales de Conducir de las clases C, D y E pueden habilitar para realizar transporte interjurisdiccional, siempre que sean expedidas por jurisdicciones autorizadas por la ANSV.

En el caso de Salta, la Agencia y la Provincia firmaron el 12 de mayo de 2026 un convenio específico mediante el cual se delegaron facultades para el otorgamiento de estas licencias. Posteriormente, el acuerdo recibió una adenda firmada el 30 de junio de 2026.

Dentro de este marco, la Provincia solicitó que el Centro de Emisión de San Lorenzo fuera certificado y homologado como CEL Tipo A.

Luego de la intervención de las distintas áreas técnicas de la ANSV, el organismo consideró cumplidos los requisitos correspondientes y autorizó formalmente su funcionamiento.

¿Qué licencias comprende?

Las categorías profesionales poseen distintas subclases según el vehículo y el servicio para el cual se solicita la habilitación.

La Clase C comprende principalmente vehículos de carga de más de 3.500 kilos; la Clase D corresponde al transporte de pasajeros y contempla desde vehículos de hasta ocho pasajeros hasta unidades de más de veinte plazas; mientras que la Clase E incluye, entre otros casos, vehículos de las clases C o D con remolques o articulaciones.

Para el transporte público de pasajeros resulta especialmente relevante la Clase D, ya que las subclases D2 y D3 abarcan vehículos destinados a transportar más de ocho pasajeros, incluyendo minibuses y ómnibus.

Descentralización del sistema de licencias

La habilitación de nuevos centros forma parte de un proceso más amplio de descentralización de la emisión y renovación de las licencias profesionales.

Con las modificaciones introducidas durante los últimos años, las instancias de capacitación teórico-práctica y los exámenes psicofísicos pueden desarrollarse a través de prestadores públicos o privados registrados, mientras que las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires pueden asumir la emisión de las licencias profesionales cuando cuentan con autorización de la ANSV.

El objetivo oficial es integrar las habilitaciones profesionales dentro del Sistema Nacional de Licencias de Conducir (SINALIC) y ampliar los puntos disponibles para que los conductores puedan realizar los trámites correspondientes.

Con la Disposición 269/2026, San Lorenzo se incorpora así a la red de centros avanzados habilitados en el país y amplía la infraestructura disponible en Salta para la gestión de Licencias Nacionales de Conducir, incluidas aquellas vinculadas al transporte profesional de pasajeros y cargas.

Uno de cada seis buses vendidos por MAN ya es eléctrico: la marca acelera su transición

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El fabricante alemán entregó más de 500 colectivos eléctricos durante el primer semestre de 2026. Las unidades a batería ya representan cerca del 15% de sus ventas mundiales de buses, mientras la compañía prepara el lanzamiento de su primer ómnibus eléctrico de larga distancia.

MAN continúa ampliando el peso de la electromovilidad dentro de su negocio tradicional. Durante los primeros seis meses de 2026, la compañía entregó más de 500 colectivos eléctricos en distintos mercados internacionales, una cifra que confirma el avance de las unidades a batería dentro de su cartera de productos.

En total, el fabricante comercializó aproximadamente 3.300 buses durante el semestre. De esta manera, los modelos eléctricos representaron alrededor del 15% de las ventas del segmento, una proporción equivalente a casi uno de cada seis vehículos entregados.

El crecimiento eléctrico se produjo, además, en un contexto de expansión moderada para el negocio global de buses de MAN, cuyas ventas aumentaron un 2% en comparación con el mismo período del año anterior.

Más de 1.100 vehículos eléctricos entregados

Si se consideran conjuntamente sus divisiones de buses y camiones, MAN colocó cerca de 1.100 vehículos eléctricos durante el primer semestre de 2026.

La cifra estuvo compuesta por más de 500 colectivos y aproximadamente 600 camiones eléctricos. En conjunto, las entregas de vehículos de cero emisiones de la marca aumentaron un 37% interanual.

Los resultados muestran que la electrificación comienza a ocupar una participación significativa dentro de la actividad comercial de uno de los principales fabricantes europeos de vehículos pesados.

Hasta hace pocos años, los colectivos eléctricos representaban un segmento todavía reducido y concentrado principalmente en proyectos piloto o licitaciones puntuales. Actualmente, las unidades a batería ya forman parte de las compras regulares de numerosas ciudades y operadores europeos.

Del transporte urbano a la larga distancia

El próximo paso de MAN será extender su estrategia eléctrica más allá de los servicios urbanos.

La compañía anunció que hacia fines de 2026 comenzará a entregar el MAN Lion’s Coach E, su primer ómnibus de larga distancia completamente eléctrico.

El modelo tendrá una autonomía anunciada de hasta 650 kilómetros, una cifra que permitiría cubrir servicios interurbanos, turísticos y determinados recorridos de media y larga distancia sin emisiones directas.

Su llegada marcará una nueva etapa para la electromovilidad pesada. Mientras los colectivos urbanos cuentan con recorridos previsibles, velocidades moderadas y posibilidades de recarga en depósitos o cabeceras, los ómnibus de larga distancia deben resolver mayores exigencias de autonomía, capacidad de equipaje, confort y tiempos de utilización.

La electricidad gana espacio en el negocio tradicional

Los resultados del primer semestre reflejan un cambio estructural dentro de la industria europea de buses. La electromovilidad ya no aparece solamente como una tecnología complementaria, sino como una parte cada vez más relevante del volumen comercial de los grandes fabricantes.

En el caso de MAN, más de 500 e-buses entregados en seis meses representan un salto importante para una compañía históricamente vinculada con los motores diésel y con una fuerte presencia en los mercados de transporte urbano e interurbano.

El crecimiento también anticipa una competencia cada vez más intensa entre fabricantes europeos y asiáticos, especialmente en un mercado donde las marcas chinas han ganado participación gracias a una amplia oferta de colectivos eléctricos, baterías de gran capacidad y soluciones integrales de recarga.

La información fue comunicada oficialmente por MAN el 10 de julio de 2026 y posteriormente recibió nueva cobertura especializada el 23 de julio.

Con uno de cada seis buses vendidos equipado con propulsión eléctrica y un ómnibus de hasta 650 kilómetros de autonomía próximo a llegar al mercado, MAN busca consolidarse como uno de los protagonistas de la transición energética del transporte de pasajeros.

La rosa de Metropol: una tradición que florece en Primavera y acompaña sus 30 años

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Cada 21 de septiembre, la llegada de la Primavera tiene un detalle particular para quienes viajan en los colectivos de Metropol: las rosas vuelven a ser protagonistas. Una tradición que este año adquiere un significado especial, al coincidir con los 30 años de la empresa brindando servicio en Buenos Aires.

Hay imágenes que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en pametropolmetropol

Parte de la identidad de una empresa. En Metropol, una de ellas es inevitablemente la rosa.

No sólo porque la flor forma parte de su imagen y acompaña desde hace años a sus colectivos por las calles del Área Metropolitana de Buenos Aires, sino también porque cada llegada de la Primavera se transforma en una oportunidad para llevar ese símbolo directamente a sus pasajeros.

Como ya es tradición, durante el Día de la Primavera la empresa sorprende a sus pasajeras con rosas, un pequeño gesto que rompe por algunos minutos con la rutina cotidiana del transporte público: esperar en la parada, subir al colectivo, apoyar la SUBE y comenzar otro viaje.

Esta vez, sin embargo, la fecha tiene un condimento especial.

Una Primavera en el año de los 30

En 2026 se cumplen 30 años de la llegada de Metropol a Buenos Aires.

La historia comenzó en 1996, cuando los hermanos Eduardo y Javier Zbikoski desembarcaron desde Misiones y adquirieron la Línea 65, que por entonces contaba con una flota de 50 colectivos, aunque solamente 30 se encontraban funcionando.

Aquel fue el punto de partida de una expansión que, con el correr de las décadas, llevó a la rosa a convertirse en una de las imágenes más reconocibles del transporte público del AMBA.

Tres décadas después, el símbolo vuelve a encontrarse con su significado más literal.

Una rosa entregada en Primavera.

De un símbolo empresarial a una postal del colectivo

La elección de la rosa no es casual.

Metropol la adoptó como símbolo asociado a la amistad y al embellecimiento del transporte público, hasta convertirla en un elemento inseparable de su identidad visual.

Está en sus colectivos, en sus comunicaciones y en buena parte de la historia reciente de la empresa.

Por eso, cuando llega septiembre, regalar rosas a quienes utilizan sus servicios termina cerrando un círculo particular: la flor que identifica a los colectivos sale por un día de la carrocería y llega a las manos de sus pasajeras.

La iniciativa se repite desde hace años y se convirtió en una de esas pequeñas tradiciones que acompañan al transporte público más allá de recorridos, frecuencias y unidades.

30 años viajando por Buenos Aires

Desde aquella primera Línea 65 de 1996 hasta la actualidad, la presencia de Metropol se extendió a numerosos corredores de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.

Cambió la flota, aparecieron nuevas tecnologías, nuevas líneas y diferentes generaciones de colectivos.

Pero la rosa permaneció.

Y quizá por eso la Primavera de 2026 tiene un significado particular: mientras Metropol celebra tres décadas de servicio en Buenos Aires, uno de sus símbolos más característicos vuelve a las calles de la manera más sencilla.

Una rosa, un colectivo y un pasajero comenzando otro viaje.

Porque algunas tradiciones también forman parte de la historia del transporte.

Hannover acelera hacia el futuro: comienza el piloto de autobús autónomo en tráfico real

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HANNOVER (Alemania) — La región de Hannover se ha convertido en un escenario pionero en la transformación del transporte público con el inicio de una prueba en condiciones reales de un autobús urbano autónomo de última generación. El proyecto, bautizado como albus, pone en marcha un vehículo eléctrico, sin conductor, desarrollado por la firma turca Karsan y equipado con tecnología avanzada de automatización, que operará en rutas abiertas al tráfico junto a vehículos y peatones.

El autobús —un Karsan Autonomous e-ATAK de 8 metros de largo— ya está realizando sus primeras pruebas en la localidad de Burgdorf, operando en la línea 906 sobre un recorrido de 7 kilómetros que incluye 13 paradas, cruces con semáforos, rotondas y pasos peatonales, todo ello sin conductor al volante. La velocidad máxima en estas pruebas es de 40 km/h, y el vehículo ofrece capacidad para 22 pasajeros con una autonomía de hasta 300 km.

Tecnología de nivel 4 y respaldo institucional

Este innovador autobús autónomo cuenta con la aprobación de nivel 4 por parte de las autoridades alemanas (Kraftfahrt-Bundesamt, KBA), lo que lo convierte en uno de los primeros vehículos de transporte público de gran formato en Europa en recibir este tipo de certificación para pruebas en vías públicas. El nivel 4 garantiza que el autobús puede operar de forma completamente automatizada en su área de servicio definida, aunque durante esta fase se cuenta con personal de seguridad y técnicos a bordo para supervisar el funcionamiento.

El proyecto está siendo implementado por la empresa de transporte público ÜSTRA —responsable de la red de buses y tranvías de Hannover— y se financia con 3,7 millones de euros aportados por el Ministerio Federal de Digitalización y Transporte de Alemania (BMDV) hasta finales de 2025.

Pruebas abiertas al público y participación ciudadana

Tras las primeras etapas de prueba, está prevista una fase pública del piloto en el tercer trimestre de 2025. En esta instancia, adultos con registro previo podrán subir al autobús de forma gratuita, permitiendo a las autoridades recopilar opiniones y medir la aceptación social del sistema mediante encuestas antes y después de los viajes.

Un paso más en la evolución del transporte autónomo

El Karsan Autonomous e-ATAK no es un experimento aislado: ya ha sido utilizado en otros proyectos en Europa. Desde 2022 opera de forma regular en Stavanger (Noruega) y ha participado en ensayos en otras ciudades, demostrando su capacidad en entornos urbanos reales. Además, se planean despliegues próximos en lugares como Gotemburgo (Suecia) y otros municipios europeos.

Según el CEO de Karsan, Okan Baş, este hito no solo pone de manifiesto “la competencia técnica” de la empresa sino también su visión para liderar el cambio hacia sistemas de movilidad más inteligentes, limpios y eficientes. La cooperación con el socio tecnológico Adastec —autor del software de conducción autónoma flowride.ai— representa, en su opinión, un paso decisivo hacia la implementación masiva de autobuses sin conductor en las ciudades europeas.

Hacia una movilidad pública más inteligente

Para la región de Hannover, el proyecto albus simboliza un compromiso con soluciones de movilidad innovadoras y sostenibles. También ofrece una oportunidad única para estudiar cómo la automatización puede integrarse en el transporte cotidiano, no solo desde la perspectiva técnica sino también social y urbana.

Mientras las ciudades de todo el mundo buscan reducir emisiones y mejorar la eficiencia de sus redes de transporte, iniciativas como esta colocan a Hannover en la vanguardia de un cambio que podría revolucionar la forma en que nos movemos cada día.

Fuente: Karsan, ÜSTRA y Ministerio Federal de Digitalización y Transporte de Alemania (BMDV).

Volkswagen Truck & Bus impulsa la electrificación urbana con el lanzamiento del e-Volksbus en Brasil

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SÃO PAULO (Brasil) — En un paso clave hacia la movilidad sostenible, Volkswagen Truck & Bus (VWTB) inició la entrega de sus primeros autobuses eléctricos urbanos en Brasil con el lanzamiento comercial del e-Volksbus 22L, marcando la entrada formal de la compañía en el mercado de buses eléctricos de pasajeros.

El anuncio coincide con un hito industrial para la empresa: el autobús eléctrico e-Volksbus fue la unidad número 1.250.000 que salió de la línea de producción, subrayando la importancia estratégica de este lanzamiento dentro de la historia de la marca.

Un nuevo protagonista en el transporte público eléctrico

El e-Volksbus 22L es un vehículo diseñado específicamente para aplicaciones urbanas y metropolitanas. Con una longitud de hasta 13,2 metros y capacidad para hasta 82 pasajeros, el modelo ofrece hasta 250 km de autonomía gracias a un sistema de 12 paquetes de baterías, similar al utilizado en los camiones eléctricos e-Delivery de Volkswagen.

Este autobús eléctrico representa una apuesta clara por la transición energética en el transporte urbano y llega en un momento en el que Brasil y otros países de la región reforzaron compromisos para reducir emisiones, incluyendo objetivos que promueven la venta exclusiva de vehículos de cero emisiones en el segmento pesado para 2040, con metas intermedias para 2030.

Primeras entregas y despliegue en ciudades brasileñas

El lote inaugural comprende 100 unidades del e-Volksbus 22L. Ya se realizaron las primeras entregas, entre ellas 50 autobuses destinados al operador de transporte público Transpass en São Paulo, una ciudad que recientemente superó el hito de 1.000 buses eléctricos en operación.

Las restantes unidades de esta primera fase se asignarán progresivamente a distintos operadores de transporte, comenzando en enero de 2026. Además de São Paulo, se proyecta la introducción gradual de los e-Volksbus en otras ciudades brasileñas, incluyendo Resende, donde se ubica la planta de fabricación de Volkswagen Truck & Bus.

Del piloto a la producción: validación en condiciones reales

Antes del lanzamiento comercial, el e-Volksbus fue sometido a una extensa fase de pruebas en condiciones reales de operación en São Paulo desde mayo. Estos ensayos permitieron obtener datos sobre el desempeño, la eficiencia energética y la fiabilidad del vehículo, elementos que respaldaron su transición del piloto a la producción y entrega comercial.

Soporte técnico y post-venta especializado

Además de la producción y suministro de las unidades, Volkswagen Truck & Bus ha puesto en marcha un programa de soporte técnico y atención post-venta adaptado a la operación de autobuses eléctricos. El plan contempla orientación en estrategias de carga y operación diaria, capacitación para los operadores y preparación de la red de concesionarios para garantizar disponibilidad de repuestos y servicios de mantenimiento.

La compañía también incorpora herramientas de telemetría y optimización de planes de carga para maximizar la disponibilidad y continuidad operativa de los autobuses en las flotas urbanas.

Transición energética y el futuro de los buses eléctricos

Con este lanzamiento, Volkswagen Truck & Bus busca consolidarse como actor relevante en la electrificación del transporte público en América Latina, ofreciendo soluciones que combinan rendimiento, sostenibilidad y acompañamiento integral al cliente. El e-Volksbus no solo simboliza un avance tecnológico, sino también la materialización de iniciativas que favorecen la reducción de emisiones y la mejora de la calidad de vida en las ciudades.

Fuente: Volkswagen Truck & Bus.

El colectivo seguirá concentrando más de un tercio de los viajes porteños en 2050

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La meta climática reduce la participación del colectivo convencional, pero aumenta la del Metrobus. Sumados, ambos pasarían del 37,0% al 35,9% del reparto modal en tres décadas.

La hoja de ruta climática de Buenos Aires no proyecta una retirada masiva del colectivo. Por el contrario, aun en un escenario con menos uso del automóvil y un crecimiento fuerte de la bicicleta, los viajes en ómnibus urbanos continuarían representando el bloque más grande de la movilidad porteña.

El conjunto “Metas de reducción de emisiones por Transporte 2050”, actualizado el 23 de julio de 2026, separa dos categorías que pertenecen al mismo universo operativo: “Colectivo” y “Metrobus”. La primera baja del 30,3% en 2020 al 30,2% en 2030 y al 27,5% en 2050. La segunda sube del 6,7% al 7,4% y al 8,4%, respectivamente.

Al combinarlas —una suma elaborada para este análisis, porque el archivo oficial las publica por separado—, el sistema de buses pasa del 37,0% al 37,6% y luego al 35,9%. La diferencia entre el inicio y el final es de apenas 1,1 puntos porcentuales. En otras palabras, la participación total se mantiene muy estable, aunque cambia su composición interna.

Metrobus describe un corredor, no una tecnología

El aumento de Metrobus no debe confundirse con una sustitución energética. Metrobus identifica servicios que circulan por corredores BRT o infraestructura prioritaria; no determina si los vehículos son diésel, a GNC, híbridos o eléctricos. El dato sugiere una mayor concentración de viajes en redes con prioridad vial, pero no revela con qué unidades se prestarán esos servicios.

La distinción también obliga a ser cuidadosos: una baja porcentual del colectivo convencional no equivale necesariamente a menos pasajeros ni a menos unidades. La base no contiene volúmenes absolutos de viajes y el total de desplazamientos de 2050 podría ser diferente. Lo único que fija es el peso relativo de cada categoría dentro del reparto modal.

El desafío será la intensidad de emisiones

Si el sistema colectivo-Metrobus seguirá reuniendo más de uno de cada tres viajes, la tecnología de la flota tendrá un impacto decisivo. El documento sectorial del Plan de Acción Climática propuso mejorar recorridos y carriles exclusivos, ordenar paradas y avanzar desde una matriz dominada por el diésel hacia alternativas de menores emisiones y una incorporación gradual de buses eléctricos con horizonte 2050.

La base de datos no traduce ese objetivo en unidades. No informa cuántos colectivos deberían ser eléctricos en 2030, cuántos podrían utilizar biocombustibles, GNC o biometano, qué autonomía necesitarían ni qué inversión demandarían los depósitos, cargadores y redes de suministro.

Por eso, el verdadero indicador para seguir no debería ser únicamente la participación modal. También habría que medir emisiones por pasajero-kilómetro, consumo energético, ocupación, velocidad comercial, antigüedad de la flota y porcentaje de unidades por combustible.

El colectivo llegará a 2050 todavía en el centro de la movilidad porteña. La discusión pendiente es si lo hará con una red más eficiente y una flota limpia, o si conservará su participación sin cumplir la parte más difícil de la promesa climática.

 

La bicicleta triplicaría su participación y el auto caería un tercio hacia 2050

La Ciudad proyecta que los viajes en bicicleta pasen del 3,3% al 9,9%, mientras el automóvil bajaría del 26,2% al 17,3%. Caminar y pedalear reunirían casi un tercio de los desplazamientos.

El cambio más profundo que propone la estrategia climática de Buenos Aires no ocurre dentro del transporte público: se produce entre el automóvil particular y la movilidad activa.

Según el conjunto de datos “Metas de reducción de emisiones por Transporte 2050”, actualizado el 23 de julio de 2026, la bicicleta debería pasar del 3,3% de los viajes en 2020 al 5,4% en 2030 y al 9,9% en 2050. El objetivo final es exactamente tres veces el valor de partida.

El automóvil recorre el camino inverso: desciende del 26,2% al 22,2% y al 17,3%. Son 8,9 puntos porcentuales menos, equivalentes a una reducción relativa cercana al 34%. Ninguna otra categoría cede tanto peso en el reparto modal.

Caminar y pedalear llegarían al 32%

Los viajes a pie también crecen, aunque de manera más moderada: del 20,3% en 2020 al 20,7% en 2030 y al 22,1% en 2050. Al sumar peatón y bicicleta, la movilidad activa pasa del 23,6% al 26,1% y finalmente al 32,0%.

Eso significa que casi uno de cada tres desplazamientos se realizaría sin motor. El crecimiento conjunto es de 8,4 puntos, una magnitud muy cercana a los 8,9 puntos que pierde el automóvil. La comparación no prueba una transferencia directa viaje por viaje, pero expone con claridad la dirección de la política: menos dependencia del auto y más trayectos cortos resueltos a pie o en bicicleta.

La moto no acompaña esa caída. Su participación sube del 1,5% al 1,9%, por lo que automóvil y moto juntos pasan del 27,7% al 19,2%. El taxi, por su parte, baja levemente del 1,6% al 1,4%.

El transporte público no queda desplazado

El fuerte crecimiento de los modos activos no se construye, al menos en la meta, a costa de una retirada del transporte público. La suma de colectivo, Metrobus, tren y subte permanece casi estable: 47,2% en 2020, 48,5% en 2030 y 47,4% en 2050.

La combinación final resulta significativa. Transporte público, caminata y bicicleta reúnen el 79,4% de la distribución modal proyectada para 2050, frente al 70,8% del punto de partida. La estrategia oficial del sector transporte vincula esa transformación con redes de ciclovías, áreas peatonales, una ciudad más policéntrica y un transporte público más eficiente.

La infraestructura será la prueba real

Triplicar la participación de la bicicleta no depende solamente de promover su uso. Requiere continuidad y seguridad en la red, cruces protegidos, estacionamiento, integración con trenes y subtes y condiciones que permitan viajar a personas de distintas edades y capacidades. Del mismo modo, reducir el uso del automóvil exige ofrecer alternativas confiables y evitar que la pérdida de participación se traduzca simplemente en un traslado hacia la moto.

La actualización del dataset no informa el valor observado en 2026. Por eso no es posible saber, con esta base, si la Ciudad está adelantada o retrasada frente a la meta intermedia de 2030. Publicar ese dato real, con metodología y universo comparables, permitiría convertir una proyección de largo plazo en un tablero de rendición de cuentas.

La ambición es contundente: una Buenos Aires donde la bicicleta pese tres veces más, el auto un tercio menos y ocho de cada diez viajes se realicen en modos sostenibles. El próximo paso es medir si la calle ya empezó a parecerse a ese escenario.

Antigüedad en el AMBA: CABA baja a 4,4 años y Provincia permanece en 8,3 años

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La distancia entre los extremos alcanza 3,9 años y también se refleja en tecnologías y climatización.

La consolidación reúne 1.586 unidades únicas de CABA, 7.315 nacionales y 8.424 bonaerenses. La flota porteña promedia 4,4 años; la nacional, 6,2; y la provincial, 8,3.

CABA concentra 194 colectivos a GNC y 23 eléctricos reportados explícitamente. En la jurisdicción nacional se identificaron dos unidades a gas y dos eléctricas mediante las denominaciones técnicas de los chasis. En los registros provinciales no aparece ninguna alternativa identificable con el mismo criterio.

Las 1.586 unidades porteñas figuran con aire acondicionado. En Nación la cobertura alcanza 7.077 de 7.315; en Provincia, sólo 1.220 de 8.424. La diferencia puede combinar brecha real y calidad de carga, por lo que debe leerse con prudencia.

La principal limitación para analizar las líneas provinciales permanece intacta: las 8.424 unidades bonaerenses tienen línea 0 en la base CNRT. Pueden estudiarse por empresa, año, chasis o carrocería, pero no asignarse de manera fiable a cada número de línea.

Se maneja solo, pero todavía lleva conductor: Austria prueba un colectivo eléctrico autónomo de Nivel 4

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Austria comenzó a probar una nueva generación de transporte público: un colectivo eléctrico capaz de operar de manera autónoma en Nivel 4.

La experiencia está a cargo de ÖBB Postbus, que incorporó un Otokar Autonomous e-CENTRO para realizar ensayos en condiciones reales de servicio.

El primer piloto comenzó el 24 de agosto de 2026 durante el European Forum Alpbach y se extenderá hasta el 4 de septiembre, sobre un recorrido previamente definido.

A diferencia de las demostraciones en circuitos cerrados que dominaron buena parte de las primeras experiencias con vehículos autónomos, este ensayo tiene una característica central: el minibús circula dentro de un servicio público concreto y ya tiene una segunda aplicación operativa planificada.

Después de Alpbach, ÖBB prevé trasladarlo al parque industrial Campus Wolfurt, donde deberá conectar regularmente las empresas instaladas en el predio con la red ferroviaria S-Bahn.

¿Qué significa que sea autónomo de Nivel 4?

El vehículo utiliza tecnología de conducción automatizada clasificada como SAE Nivel 4.

Eso significa que puede hacerse cargo por sí mismo de las tareas de conducción dentro de un entorno y unas condiciones operativas previamente definidas.

En ese espacio, el sistema puede controlar aceleración, frenado, dirección, detección de obstáculos y comportamiento durante el recorrido sin que una persona tenga que intervenir constantemente.

La clave está precisamente en el concepto de área operativa delimitada.

No se trata de un colectivo que pueda circular libremente por cualquier ruta de Austria sin conductor.

Su autonomía está diseñada para funcionar dentro de recorridos previamente mapeados y bajo determinadas condiciones.

Ese tipo de operación es actualmente una de las vías más realistas para introducir conducción autónoma en el transporte público.

Autónomo, pero con conductor

La paradoja del proyecto aparece en el asiento del conductor.

Aunque técnicamente el Otokar puede realizar la operación en Nivel 4, la normativa austríaca todavía exige la presencia de un conductor de seguridad capacitado a bordo.

Por eso, durante los ensayos habrá personal preparado para tomar el control si fuera necesario.

Este punto resume uno de los mayores desafíos que enfrenta hoy la movilidad autónoma.

La tecnología avanza a una velocidad diferente de la regulación.

Los vehículos pueden alcanzar niveles de automatización cada vez mayores, pero las normas de tránsito, los seguros, las responsabilidades jurídicas y los procedimientos de habilitación todavía deben adaptarse a esa nueva realidad.

El ensayo austríaco permite justamente estudiar esa convivencia entre una tecnología capaz de conducir sola y un marco legal que todavía exige supervisión humana.

Hasta 32 pasajeros

El Autonomous e-CENTRO es un minibús eléctrico pensado para servicios urbanos y regionales.

La unidad utilizada por ÖBB puede transportar hasta 32 pasajeros y cuenta con piso bajo y rampa para usuarios en silla de ruedas.

Su configuración busca combinar automatización con accesibilidad y flexibilidad operativa.

Por sus dimensiones, no apunta a reemplazar un colectivo articulado de alta capacidad ni a cubrir los corredores urbanos de mayor demanda.

Su nicho está en otro lugar.

Otokar y ÖBB lo orientan especialmente hacia servicios de primera y última milla, conexiones con estaciones ferroviarias, áreas empresariales, campus y recorridos regionales donde la demanda no justifica utilizar vehículos de gran tamaño durante toda la jornada.

Una aplicación directa: conectar empresas con el tren

El destino posterior al European Forum Alpbach es particularmente significativo.

El minibús será trasladado al Campus Wolfurt, un parque industrial en el que deberá conectar las diferentes empresas del predio con la red S-Bahn.

Ese tipo de recorrido representa uno de los escenarios considerados más adecuados para la introducción inicial de vehículos autónomos.

Tiene trayectos repetitivos.

Una zona geográfica bien delimitada.

Velocidades controladas.

Puntos de ascenso y descenso previsibles.

Y una necesidad concreta de conectar el último tramo entre una estación ferroviaria y el destino final del pasajero.

En vez de pensar inicialmente en reemplazar al conductor de una gran línea urbana, el modelo busca cubrir servicios alimentadores y recorridos donde hoy puede resultar difícil sostener frecuencias elevadas por los costos laborales y la baja demanda.

La automatización como herramienta para servicios de baja demanda

Ahí aparece uno de los aspectos más interesantes del proyecto.

Muchos sistemas de transporte público enfrentan una contradicción.

Necesitan mantener servicios en zonas periféricas, parques industriales o pequeñas localidades, pero transportar pocos pasajeros con un colectivo convencional puede resultar costoso.

Reducir frecuencias baja los costos, pero también empeora el servicio y hace menos atractivo utilizar transporte público.

Los vehículos eléctricos autónomos aparecen como una posible respuesta futura a ese problema.

Un minibús de menor capacidad podría operar con mayor frecuencia y menores costos de energía.

Y si en algún momento la regulación permite funcionar sin conductor de seguridad, también podría reducir uno de los componentes más importantes del costo operativo.

Ese escenario todavía no llegó.

Pero proyectos como el de Austria comienzan a probar las piezas necesarias para alcanzarlo.

De la demostración al servicio

La diferencia entre este piloto y muchas experiencias anteriores es que existe una continuidad operativa prevista.

Alpbach funciona como primera etapa de prueba en un entorno público.

Wolfurt será la siguiente.

El objetivo es analizar cómo responde el sistema ante pasajeros reales, interacción con otros vehículos, condiciones climáticas, paradas, obstáculos y funcionamiento cotidiano.

Cada una de esas variables es mucho más difícil de reproducir dentro de un circuito cerrado.

Por eso, el paso hacia recorridos públicos representa una etapa relevante en la evolución de la tecnología.

Otokar suma automatización a su estrategia eléctrica

El proyecto también marca un avance para Otokar, fabricante turco con una presencia creciente en mercados europeos.

El Autonomous e-CENTRO combina una plataforma eléctrica con software y sistemas de conducción automatizada desarrollados por la compañía.

Esto refleja otra tendencia dentro de la industria del colectivo.

Durante los últimos años, la innovación estuvo dominada por el cambio de motorización: del diésel al eléctrico, al GNC o al hidrógeno.

Ahora comienza a superponerse una segunda transformación:

del vehículo eléctrico al vehículo eléctrico automatizado.

Los fabricantes ya no compiten únicamente por autonomía, capacidad de batería o velocidad de carga.

También empiezan a diferenciarse mediante software, sensores, cámaras, radares, inteligencia artificial y capacidad de conducción automatizada.

El desafío ya no es sólo tecnológico

La experiencia austríaca muestra que uno de los principales obstáculos para el colectivo autónomo puede no estar dentro del vehículo.

Puede estar en las normas.

Si un vehículo es técnicamente capaz de circular sin intervención humana, pero la legislación exige igualmente llevar un conductor de seguridad, una parte importante del potencial ahorro operativo desaparece.

Por eso, el desarrollo de los próximos años dependerá de tres procesos paralelos:

la evolución tecnológica, la validación de seguridad y la adaptación regulatoria.

Sólo cuando los tres avancen al mismo ritmo será posible pasar de pilotos supervisados a servicios realmente autónomos.

¿El futuro empieza por los minibuses?

La automatización total de una línea urbana con cientos de intersecciones, tránsito intenso, peatones y situaciones imprevisibles continúa siendo un desafío extremadamente complejo.

Pero un recorrido corto dentro de un parque industrial o entre una estación ferroviaria y un campus ofrece un entorno mucho más controlable.

Por esa razón, los minibuses autónomos para primera y última milla podrían convertirse en uno de los primeros segmentos donde esta tecnología encuentre una aplicación comercial estable.

No reemplazarían necesariamente a los grandes colectivos.

Podrían complementar el sistema, alimentando estaciones ferroviarias o conectando zonas donde hoy mantener un servicio tradicional resulta poco eficiente.

Se maneja solo, pero la transición recién comienza

El Otokar que circula en Austria puede acelerar, frenar, girar y completar su recorrido de manera autónoma dentro de su área de operación.

Pero todavía lleva un profesional preparado para intervenir.

Esa imagen sintetiza perfectamente el momento actual de la tecnología.

El colectivo ya puede manejarse solo. El sistema de transporte todavía está aprendiendo cómo permitirle hacerlo.

La prueba de ÖBB Postbus será pequeña en escala, pero plantea una pregunta mucho más grande para los próximos años:

si la tecnología demuestra que puede operar de manera segura, ¿cuándo estarán preparadas las ciudades y las leyes para retirar definitivamente al conductor de seguridad?

Seychelles estrenó sus primeros colectivos eléctricos y apunta a 100 unidades para 2028

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Seychelles dio su primer paso concreto hacia la electrificación del transporte público.

La empresa estatal Seychelles Public Transport Corporation (SPTC) puso en servicio el 24 de agosto de 2026 sus primeros dos colectivos eléctricos, iniciando un programa piloto que servirá para definir cómo deberá ser la futura flota cero emisiones del archipiélago.

Las unidades son Switch Mobility EiV9 de 34 plazas y llegaron acompañadas por una nueva estación de carga.

Pero el objetivo va mucho más allá de estos dos vehículos.

El Gobierno de Seychelles plantea alcanzar 100 colectivos eléctricos en operación durante 2028 y ubica como horizonte una flota de aproximadamente 250 unidades.

Antes de realizar compras a esa escala, sin embargo, quiere responder una pregunta fundamental:

¿qué características necesita realmente un colectivo eléctrico para funcionar todos los días en la geografía particular de Seychelles?

Pendientes, caminos angostos y tránsito real

El piloto se desarrollará en la isla de Mahé, principal núcleo poblacional del país.

Los dos colectivos serán utilizados en recorridos hacia Takamaka y Anse Etoile.

La elección no fue casual.

Ambos corredores permitirán analizar el comportamiento de los vehículos frente a algunas de las condiciones más exigentes de la red local: pendientes pronunciadas, calles estrechas, tránsito, diferentes niveles de ocupación y variaciones en la demanda energética.

Ese punto convierte al proyecto en algo más interesante que una simple presentación tecnológica.

Seychelles no busca demostrar únicamente que un colectivo eléctrico puede circular.

Busca determinar qué autonomía, potencia, capacidad de batería y esquema de carga necesita para trabajar correctamente bajo las condiciones reales del país.

Dos colectivos para decidir cómo serán los próximos 100

La lógica del proyecto es comenzar pequeño antes de realizar una inversión mucho mayor.

Durante los próximos meses, SPTC analizará variables como:

  • autonomía real;
  • consumo energético;
  • comportamiento en pendientes;
  • desempeño con alta carga de pasajeros;
  • confiabilidad;
  • tiempos de carga;
  • disponibilidad diaria;
  • demanda eléctrica;
  • comportamiento en calles estrechas;
  • necesidades de mantenimiento.

Los resultados servirán como base para preparar las especificaciones técnicas de futuras licitaciones.

Eso significa que los próximos colectivos eléctricos de Seychelles no necesariamente tendrán exactamente la misma configuración que estas primeras dos unidades.

El piloto permitirá comprobar qué funciona y qué debe modificarse antes de pasar a una escala masiva.

Los primeros Switch Mobility EiV9

Los vehículos incorporados pertenecen al modelo Switch Mobility EiV9, una plataforma eléctrica destinada al transporte urbano.

En la configuración utilizada por SPTC disponen de 34 plazas y fueron equipados con elementos orientados tanto al confort como a la seguridad.

Entre ellos se encuentran:

  • aire acondicionado;
  • Wi-Fi;
  • puertos USB;
  • sistemas de información al pasajero;
  • cámaras de seguridad;
  • mecanismos de protección vinculados con las puertas.

Uno de esos sistemas impide que el colectivo pueda desplazarse mientras las puertas permanecen abiertas.

Son características que muestran que la renovación no se limita exclusivamente al sistema de propulsión.

La llegada de los eléctricos también funciona como una oportunidad para modernizar el estándar tecnológico del transporte público.

El desafío de electrificar una isla

La experiencia de Seychelles tiene particularidades que la diferencian de los grandes programas de electrificación vistos en ciudades como Santiago, Bogotá o São Paulo.

Mahé posee un territorio relativamente pequeño, pero con una geografía compleja.

Las rutas pueden combinar tramos costeros, desniveles importantes y caminos estrechos.

Para un vehículo eléctrico, las pendientes tienen un efecto directo sobre el consumo.

Subir requiere más energía.

Descender, en cambio, permite recuperar parcialmente energía mediante el sistema de frenado regenerativo.

El balance final dependerá del recorrido, la cantidad de pasajeros, el uso del aire acondicionado y las condiciones de tránsito.

Por eso, la autonomía declarada por un fabricante no siempre coincide con la autonomía real obtenida durante una jornada de servicio.

Ese es precisamente uno de los datos que Seychelles quiere medir antes de comprar decenas de unidades.

La infraestructura será tan importante como los colectivos

La incorporación inicial incluye también una estación de carga.

Y este componente será decisivo si la flota crece hasta 100 o eventualmente 250 vehículos.

Con dos unidades, la gestión energética puede resolverse con una infraestructura relativamente pequeña.

Con 100 colectivos, la situación cambia por completo.

Será necesario definir cuántos cargadores instalar, qué potencia necesita cada depósito, cuánto tiempo permanece conectado cada vehículo y cómo se distribuye la carga para evitar que decenas de unidades demanden electricidad simultáneamente.

Además, será necesario coordinar los ciclos de carga con los horarios de salida y llegada de los servicios.

La electrificación obliga así a pensar el sistema completo.

No alcanza con comprar colectivos.

También hay que garantizar que todos puedan cargarse y volver a salir al día siguiente.

Objetivo: 100 eléctricos durante 2028

El Gobierno estableció como meta contar con 100 colectivos eléctricos operativos durante 2028.

Si el proyecto avanza según lo previsto, el salto será considerable.

Seychelles pasaría de apenas dos vehículos piloto en agosto de 2026 a una flota de tres cifras en poco más de dos años.

Pero las autoridades dejaron claro que las características de esas futuras compras dependerán de los resultados obtenidos durante esta primera experiencia.

La estrategia busca reducir uno de los riesgos frecuentes en los procesos de electrificación: realizar una compra importante antes de conocer exactamente cómo responde la tecnología en el entorno donde deberá trabajar.

En este caso, el país pretende utilizar datos reales de operación para diseñar posteriormente la flota.

Una flota futura cercana a 250 unidades

El objetivo de largo plazo es todavía más ambicioso.

La planificación del transporte público contempla una flota que podría acercarse a 250 vehículos.

Si buena parte de ese parque termina siendo eléctrica, la transición implicará una transformación casi completa del sistema público del país.

Para llegar a ese punto será necesario resolver financiamiento, infraestructura eléctrica, capacitación técnica, mantenimiento y disponibilidad de repuestos.

También habrá que decidir qué tipo de vehículos utilizar en cada corredor.

Los recorridos más exigentes pueden necesitar baterías o configuraciones diferentes de aquellos que circulen sobre trayectos planos y cortos.

El piloto actual permitirá justamente comenzar a construir esa clasificación.

Una prueba pequeña con consecuencias grandes

Dos colectivos pueden parecer una cifra mínima frente a los miles de eléctricos que ya circulan en algunas ciudades del mundo.

Pero en Seychelles cumplen otra función.

No representan todavía una renovación masiva.

Representan una herramienta de aprendizaje.

Cada kilómetro recorrido permitirá acumular información sobre autonomía, consumo, pendientes, desgaste, carga y comportamiento con pasajeros.

Y esos datos tendrán una consecuencia concreta: definirán cómo se invertirán los recursos necesarios para adquirir decenas de vehículos adicionales.

Primero medir, después escalar

La estrategia de Seychelles plantea una lógica que podría resultar útil para otros sistemas pequeños.

En lugar de comprar una gran flota basándose exclusivamente en especificaciones teóricas, el país decidió probar primero la tecnología en sus corredores más representativos.

Si un vehículo eléctrico puede superar diariamente las pendientes de Mahé, operar sobre calles angostas, transportar pasajeros con aire acondicionado y completar sus recorridos con autonomía suficiente, entonces habrá información sólida para avanzar.

Si aparecen limitaciones, las futuras especificaciones podrán corregirse antes de realizar las grandes compras.

El objetivo final sigue siendo ambicioso:

100 colectivos eléctricos en 2028 y una posible flota futura de alrededor de 250 unidades.

Pero el camino hacia esa cifra comenzó con apenas dos vehículos.

Y durante los próximos meses, cada subida, cada descenso y cada recarga ayudarán a responder la pregunta que definirá el futuro del transporte público del archipiélago:

¿cómo debe ser el colectivo eléctrico ideal para una isla como Seychelles?

Editorial: Antes de eliminar el amarillo en los semáforos de CABA, ¿Por qué no darle más información al conductor?

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Editorial Revista Colectibondi

El proyecto presentado en la Legislatura porteña propone eliminar el amarillo previo al verde y sumar intervalos de “todo rojo”. Pero el debate podría ser más amplio: existen tecnologías que permiten anticipar el cambio de fase sin modificar la secuencia tradicional. Los contadores regresivos LED son una de ellas.

La discusión sobre cómo deben funcionar los semáforos de la Ciudad de Buenos Aires acaba de abrirse.

Un proyecto presentado en la Legislatura propone que el amarillo aparezca únicamente entre el verde y el rojo. Al finalizar el rojo, el tránsito pasaría directamente al verde. Además, contempla incorporar en determinados cruces un intervalo de “todo rojo” para permitir el despeje completo de la intersección antes de habilitar el movimiento siguiente.

Semáforos en CABA: proponen eliminar el amarillo antes del verde y sumar el ‘todo rojo’

El argumento merece ser analizado: evitar que el amarillo previo al verde genere una expectativa de arranque anticipado mientras todavía existe tránsito transversal.

Pero existe otra pregunta posible.

¿El problema es realmente el amarillo o la falta de información que tiene el conductor sobre cuánto falta para que cambie el semáforo?

El semáforo también puede informar

Quien circula diariamente sabe que una de las situaciones más incómodas se produce al aproximarse a una intersección con luz verde sin saber cuánto tiempo queda disponible.

¿Acaba de ponerse en verde?

¿Está por cambiar?

¿Conviene continuar normalmente o comenzar a reducir la velocidad?

El sistema convencional no brinda esa información hasta que aparece el amarillo.

Una alternativa tecnológica son los contadores regresivos LED sincronizados con el semáforo, que muestran los segundos restantes hasta el cambio de fase.

No se trata de reemplazar los tres colores que todos conocen sino de agregar una cuarta pieza de información.

Así, por ejemplo, un conductor que observa a distancia que quedan pocos segundos de verde puede disponer de una referencia adicional para decidir su aproximación al cruce. Del mismo modo, durante el rojo, el contador permite saber cuánto falta para que se habilite nuevamente la circulación.

Los ejemplos que acompañan esta nota muestran dos de los diseños posibles. Existen módulos compactos, integrados visualmente al cuerpo semafórico, y también pantallas rectangulares independientes, con números LED de mayor tamaño y mejor lectura a distancia.

Para avenidas y corredores de mayor velocidad o amplitud, este último formato resulta especialmente interesante para estudiar.

Anticipar en lugar de sorprender

La lógica detrás del contador es sencilla: convertir una transición desconocida en una transición previsible.

Hay investigaciones que encontraron que los contadores pueden modificar favorablemente determinadas conductas. Un estudio experimental publicado en 2017 observó una mayor probabilidad de detenerse y menores tasas de desaceleración cuando los conductores contaban con información regresiva antes del cambio de señal.

Otro trabajo publicado en 2025 encontró que la presencia del contador permitía a los conductores anticipar el comienzo del amarillo y modificaba el momento en el que comenzaban a frenar.

Y una investigación publicada en 2026, basada en simulaciones de tránsito, encontró reducciones en indicadores de conflicto y desaceleraciones más suaves en determinados escenarios con contadores de verde y rojo.

Esto se acerca precisamente al problema que intenta abordar el proyecto porteño: qué información recibe el conductor antes de que cambie la prioridad de paso.

Pero un contador tampoco es una solución mágica

Hay una advertencia indispensable.

Dar más información también puede generar comportamientos no deseados.

Otros estudios encontraron que algunos conductores aceleran cuando observan que quedan pocos segundos, intentando superar la intersección antes del rojo. Un estudio basado en observaciones y simulación señaló incluso que determinados efectos positivos iniciales de los contadores de verde no necesariamente se mantuvieron en el tiempo.

Una investigación sobre señales regresivas visibles desde los vehículos encontró además aumentos en la velocidad de aproximación bajo determinadas condiciones.

Es decir: la literatura disponible no permite afirmar que poner un número al lado de todos los semáforos mejore automáticamente la seguridad vial.

Precisamente por eso el debate resulta más interesante que simplemente optar entre “amarillo sí” o “amarillo no”.

Amarillo, contador y “todo rojo” no necesariamente son excluyentes

Hay otro elemento particularmente relevante.

La propuesta legislativa incorpora el denominado intervalo de “todo rojo”, durante el cual ninguna de las corrientes recibe verde para permitir que termine de despejarse la intersección.

Ese concepto tampoco resulta necesariamente incompatible con un contador regresivo.

De hecho, un estudio publicado en Safety Science analizó conjuntamente el contador de verde, la duración del amarillo y el intervalo de todo rojo, y encontró que la combinación podía reducir determinados conflictos en las intersecciones estudiadas.

Esto abre una posibilidad bastante más amplia:

verde → amarillo → rojo → intervalo de seguridad → verde, acompañado por información temporal cuando las características del cruce lo justifiquen.

En otras palabras, modernizar el sistema no obliga necesariamente a eliminar una señal para incorporar otra herramienta.

Buenos Aires ya tiene una red que puede evolucionar

La Ciudad viene incorporando desde hace años tecnología LED y sistemas de gestión sobre su red semafórica. Entre las ventajas oficialmente señaladas para el LED aparecen una mayor visibilidad, menor consumo y menores necesidades de mantenimiento.

En el Gran Buenos Aires también existen experiencias de modernización. San Isidro, por ejemplo, informó en 2025 que ya había centralizado la totalidad de su red semafórica para supervisarla en tiempo real.

Los contadores regresivos, además, no son una tecnología experimental. Pliegos técnicos recientes de municipios argentinos ya especifican equipos LED independientes sincronizados con el controlador principal y destinados a mostrar los segundos restantes hasta el cambio de señal.

Por eso existe otra vía posible para estudiar en Buenos Aires: hacer pilotos controlados antes de modificar de manera generalizada el comportamiento de toda la red.

Seleccionar avenidas con características diferentes, instalar contadores de distintos formatos y medir durante varios meses velocidades de aproximación, frenadas bruscas, cruces en amarillo y rojo, siniestros, tiempos de despeje y comportamiento peatonal.

Después, comparar.

Dos diseños, una misma idea

También debería discutirse el diseño.

Los pequeños módulos circulares pueden resultar adecuados en determinados cruces urbanos, pero una pantalla rectangular independiente permite utilizar dígitos considerablemente mayores, visibles desde más distancia.

En una avenida eso no es un detalle menor.

Si la información pretende ayudar a anticipar una maniobra, tiene que poder leerse con suficiente anticipación. El tamaño de los números, luminosidad, contraste, distancia de lectura y ubicación deberían formar parte del estudio tanto como la propia secuencia de colores.

Y tampoco necesariamente tendría que mostrarse toda la cuenta regresiva.

Es posible evaluar sistemas que sólo presenten los últimos segundos de una fase, evitando convertir cada semáforo en una especie de carrera contra el reloj.

Una oportunidad para discutir qué semáforo queremos

El proyecto que comenzó a transitar la Legislatura todavía se encuentra en una etapa inicial y, de aprobarse, prevé hasta 365 días para adaptar los equipos existentes.

Eso significa que todavía existe espacio para discutir el problema desde un punto de vista técnico.

La cuestión puede ser más profunda que decidir si el amarillo debe encenderse antes del verde.

Los semáforos prácticamente no cambiaron en su lenguaje básico durante décadas. Hoy existen controladores centralizados, ópticas LED, sensores, cámaras, sistemas adaptativos y displays capaces de transmitir mucha más información que tres luces.

La discusión que vale la pena dar es entonces otra:

¿conviene quitar información al conductor o estudiar cómo ofrecerle información más precisa y previsible?

Los contadores regresivos son una de las alternativas posibles. La evidencia indica beneficios en algunos contextos y riesgos en otros, por lo que una implementación seria debería comenzar con pruebas, datos y evaluación local.

Porque quizás el próximo paso del semáforo porteño no sea tener una luz menos. Quizás sea informar mejor cuándo va a cambiar.

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Más de 500 nuevos colectivos a GNC entrarán en servicio en Argentina en 2026

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Tras el exitoso lanzamiento de 108 autobuses a GNC en Argentina a principios de este año por parte de Agrale Argentina y Hexagon Agility, las empresas están ahora listas para entregar más de 400 autobuses a GNC adicionales a las agencias de transporte público argentinas, lo que demuestra el impulso constante que tienen los vehículos a GNC en la región.

«Pasar de 108 unidades a GNC a principios de este año a más de 400 autobuses a GNC en la actualidad refleja la magnitud de esta nueva etapa y nuestro compromiso con el transporte público en Argentina», afirmó Gabriel Ruggiero, director comercial de Agrale Argentina. «También resalta el valor de ser un desarrollo local de Agrale Argentina, basado en la producción nacional; esto nos permite responder de manera más rápida y eficaz a las demandas y necesidades específicas de nuestros clientes aquí en Argentina».

Por qué el GNC está ganando popularidad

«Las ciudades y los operadores de transporte público necesitan soluciones que ofrezcan beneficios ambientales hoy mismo y que, al mismo tiempo, mejoren la rentabilidad de las flotas y los municipios. El transporte a GNCsigue demostrando su valor a nivel mundial y en Argentina en ambos frentes», afirmó Eric Bippus, director comercial de Hexagon Agility, el proveedor líder mundial de sistemas de combustible para vehículos a GNC y socio de larga data de Agrale Argentina.

En Argentina y en toda América Latina, las autoridades de transporte están dando cada vez más prioridad a las tecnologías que pueden ofrecer reducciones inmediatas de emisiones al tiempo que aprovechan la infraestructura energética existente.

Los autobuses a gas natural ofrecen varias ventajas:

  • Costos de combustible reducidos
  • Menores emisiones
  • Aprovechamiento de la infraestructura de gas natural existente
  • Menor nivel de ruido en entornos urbanos

Hoy en día, en la capital de Argentina, más del 97 % de la flota de autobuses de Buenos Aires funciona con diésel. El Plan de Movilidad Sostenible y el Plan de Acción Climática 2050 de la ciudad, anunciados en julio de 2025, establecen que todos los autobuses nuevos que se incorporen a la flota a partir de 2027 deberán funcionar con GNC o electricidad.

Argentina se encuentra en una posición especialmente favorable para la adopción del GNC debido a sus abundantes recursos de gas natural y a su extensa infraestructura existente, lo que respalda tanto la seguridad energética nacional como los costos competitivos del combustible.

Una alianza probada para el transporte público sostenible

Agrale cuenta con una sólida presencia en el mercado de autobuses y vehículos comerciales en toda América Latina, donde desarrolla vehículos adaptados a las necesidades operativas de la región. En combinación con la tecnología de cilindros de gas ligeros Tipo 4 de Hexagon Agility y décadas de experiencia en el transporte de gas natural, esta alianza aúna capacidades complementarias para respaldar la expansión continua del transporte público a GNC.

“Este nuevo pedido importante y el nuevo acuerdo a largo plazo de nuestra empresa demuestran nuestra confianza en las oportunidades de mercado para los autobuses a gas natural y en la tecnología de cilindros Tipo 4 de HexagonAgility”, afirmó Gonzalo Temperini, director de compras de Agrale Argentina. “Juntos, estamos ayudando a los operadores de transporte público a avanzar hacia un transporte más eficiente y con menores emisiones, al tiempo que mantenemos el rendimiento y la confiabilidad que requieren sus operaciones”.

Acerca de Agrale Argentina

Agrale Argentina es una empresa líder en vehículos comerciales con más de 50 años de experiencia y una filial binacional del Grupo Francisco Stédile. La empresa fabrica una versátil gama de camiones, autobuses, vehículos utilitarios y tractores, dando prioridad a la innovación y a las soluciones de alta productividad. Comprometida con la calidad y el respeto al medio ambiente, Agrale se enfoca en el transporte sostenible en los sectores comercial, de defensa y agrícola de Sudamérica.

Acerca de Hexagon Agility
Hexagon Agility, una unidad de negocio de Hexagon Composites, es un proveedor líder a nivel mundial de soluciones de combustible limpio para vehículos comerciales y el transporte de gas a granel. Su oferta de productos incluye sistemas de distribución a granel de gas natural comprimido, cilindros ligeros de gas natural de tipo 4 fabricados con materiales compuestos y sistemas de combustible de gas natural. Estos productos transportan combustibles gaseosos limpios y permiten que los vehículos reduzcan las emisiones al tiempo que disminuyen los costos operativos.

 

Fuente:

Foto: BairesBondis

Semáforos en CABA: proponen eliminar el amarillo antes del verde y sumar el ‘todo rojo’

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Un proyecto presentado en la Legislatura porteña propone modificar el funcionamiento de los semáforos de la Ciudad de Buenos Aires. La iniciativa plantea que la luz amarilla se utilice únicamente entre el verde y el rojo y contempla sumar, en determinados cruces, un breve período en el que todas las señales permanezcan en rojo.

La forma en que funcionan los semáforos porteños podría cambiar si avanza un proyecto de ley presentado recientemente en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

La iniciativa, impulsada por la legisladora Silvia Imas, propone incorporar al Código de Tránsito y Transporte porteño una regulación específica sobre la secuencia que deben seguir las luces de los semáforos.

Uno de los principales cambios sería la eliminación de la luz amarilla antes del verde.

Según el esquema propuesto, la secuencia para una corriente vehicular sería:

Verde → Amarillo → Rojo → Verde

De esta manera, el amarillo se encendería exclusivamente al finalizar la fase verde para advertir que inmediatamente después comenzará la prohibición de paso.

Cuando termine el rojo, en cambio, el semáforo pasaría directamente al verde.

¿Por qué quieren eliminar el amarillo antes del verde?

Los fundamentos del proyecto cuestionan la utilización de la luz amarilla como anticipación del verde, una secuencia que actualmente puede observarse en algunas intersecciones porteñas.

La propuesta sostiene que esa señal puede generar una expectativa de arranque anticipado entre los conductores detenidos, incluso mientras el tránsito transversal todavía está terminando de atravesar la esquina.

El objetivo declarado es que cada color mantenga una interpretación uniforme: el verde habilita el paso, el amarillo advierte la finalización de esa habilitación y el rojo obliga a detenerse.

La iniciativa toma como referencia la Ley Nacional de Tránsito y Seguridad Vial N° 24.449 y el Sistema de Señalización Vial Uniforme.

Un momento con todos los semáforos en rojo

El proyecto incorpora además otro concepto: el intervalo de “todo rojo”.

Durante ese breve período, todas las corrientes de tránsito de una intersección tendrían simultáneamente la luz roja.

¿Para qué serviría?

Principalmente, para darle tiempo a los vehículos y peatones que comenzaron a cruzar durante la fase anterior para que puedan despejar completamente la intersección antes de que se habilite el siguiente sentido de circulación.

Una vez terminado ese intervalo de seguridad, el próximo movimiento recibiría directamente la luz verde.

No todos los cruces tendrían los mismos tiempos

La propuesta no fija una duración única para las distintas fases de los semáforos.

La definición quedaría en manos de la autoridad de aplicación, que podría adaptar los tiempos según las características de cada intersección.

Entre los elementos que deberían analizarse aparecen el ancho de la calzada, la velocidad máxima permitida, la geometría de la esquina y las condiciones de circulación tanto de vehículos como de peatones.

Esto permitiría, por ejemplo, que un cruce de grandes avenidas tenga un intervalo de despeje diferente al de una esquina de calles de menor tamaño.

Un año para adaptar los semáforos porteños

Si el proyecto finalmente es aprobado y convertido en ley, la Ciudad tendría 365 días para adecuar la programación de los semáforos existentes.

Las nuevas instalaciones, renovaciones o reprogramaciones realizadas después de la entrada en vigencia de la norma deberían incorporar la nueva secuencia desde el momento de su puesta en funcionamiento.

La modificación implicaría principalmente cambios en la programación de los controladores semafóricos, aunque su implementación dependería de las características técnicas de cada instalación.

El proyecto recién comienza su recorrido legislativo

Por el momento no hay cambios confirmados para los semáforos de Buenos Aires.

La iniciativa se encuentra en una etapa inicial de tratamiento legislativo. Según el registro parlamentario informado al momento de su presentación, todavía no tenía comisión asignada y su último movimiento registrado era del 15 de septiembre de 2026.

El proyecto deberá atravesar el procedimiento correspondiente dentro de la Legislatura antes de llegar eventualmente al recinto.

De avanzar, la modificación representaría un cambio cotidiano pero visible para quienes circulan por Buenos Aires: el tradicional amarillo previo al arranque desaparecería de los cruces donde todavía se utiliza y podría incorporarse un pequeño intervalo de seguridad entre una corriente de tránsito y la siguiente.

El debate que se abre ahora es si esa nueva secuencia puede contribuir a lograr cruces más previsibles, reducir los arranques anticipados y mejorar la seguridad en las intersecciones porteñas.

 

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Buenos Aires 2050: Qué cambia para colectivos y movilidad

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La hoja de ruta 2050 de Buenos Aires cambia el mapa de los viajes. El auto perdería casi nueve puntos y la bicicleta triplicaría su participación, mientras el sistema de colectivos conservaría más de un tercio de los desplazamientos. El desafío no será solamente mover pasajeros: también habrá que transformar la tecnología de la flota.

  • El colectivo seguirá siendo estructural. Colectivo y Metrobus suman 35,9% en 2050, apenas 1,1 puntos menos que en 2020.
  • El gran corrimiento es del auto hacia la movilidad activa. El automóvil pierde 8,9 puntos y la bicicleta gana 6,6; caminar y pedalear alcanzan 32,0%.
  • El transporte público conserva casi la mitad del reparto. Colectivo, Metrobus, tren y subte pasan de 47,2% a 47,4%, con un máximo intermedio de 48,5% en 2030.
  • La base fija metas modales, no resultados de emisiones. No incluye CO₂e, pasajeros, kilómetros, tecnología de flota ni avance real de 2026; por eso no permite evaluar cumplimiento por sí sola.

La actualización de un conjunto de datos oficiales de la Ciudad de Buenos Aires vuelve a poner en números una discusión que suele quedar reducida a consignas: ¿cómo debería viajar la población porteña para que el transporte genere menos emisiones en las próximas décadas?

El archivo “Metas de reducción de emisiones por Transporte 2050”, actualizado el 23 de julio de 2026 por la Secretaría de Ambiente y la Agencia de Protección Ambiental, distribuye porcentualmente los viajes entre nueve categorías para 2020, 2030 y 2050. No muestra toneladas de dióxido de carbono ni cantidades de pasajeros; expresa la composición modal que forma parte de la estrategia climática de largo plazo.

La mayor transformación aparece fuera del transporte público. El automóvil baja del 26,2% en 2020 al 22,2% en 2030 y al 17,3% en 2050. Son 8,9 puntos porcentuales menos y una caída relativa cercana al 34%. En sentido inverso, la bicicleta pasa del 3,3% al 5,4% y finalmente al 9,9%: triplica exactamente su participación. Los viajes a pie también crecen, del 20,3% al 22,1%.

El colectivo cambia de forma, pero sigue siendo central

En la categoría “Colectivo”, la participación se mantiene prácticamente sin cambios hacia 2030 —pasa de 30,3% a 30,2%— y luego desciende hasta 27,5% en 2050. Sin embargo, el mismo archivo contabiliza al Metrobus por separado: esa categoría aumenta del 6,7% al 7,4% y luego al 8,4%.

Si ambas se suman para observar el universo de viajes en ómnibus urbanos —una agregación analítica, ya que el registro oficial las presenta separadas—, el sistema pasa del 37,0% en 2020 al 37,6% en 2030 y al 35,9% en 2050. Es decir, pierde apenas 1,1 puntos en tres décadas y continúa representando más de uno de cada tres desplazamientos.

La lectura es importante: la hoja de ruta no imagina una Buenos Aires sin colectivos. Proyecta una menor participación de los servicios convencionales y una mayor gravitación de los corredores Metrobus. Incluso en 2050, el bloque colectivo-Metrobus tendría más del doble de participación que el automóvil particular.

El transporte público conserva casi la mitad de los viajes

Al sumar colectivo, Metrobus, tren y subte, el transporte público representa 47,2% en 2020, 48,5% en 2030 y 47,4% en 2050. Su participación se mantiene esencialmente estable. Dentro de ese conjunto, el tren avanza del 6,0% al 6,3% y el subte del 4,2% al 5,2%.

El salto está en los modos activos. Caminar y pedalear, considerados en conjunto, pasan del 23,6% al 32,0%. Si a ellos se agrega todo el transporte público, los modos sostenibles crecen del 70,8% al 79,4% del reparto modal. La estrategia, por lo tanto, combina dos movimientos: reducir el peso del auto y transferir una parte significativa de esos viajes hacia la bicicleta y el peatón, mientras el transporte público conserva su función estructural.

Cambiar la forma de viajar no alcanza

La distribución modal es solamente una de las variables que determinan las emisiones. Dos ciudades con el mismo porcentaje de viajes en colectivo pueden tener huellas ambientales muy diferentes si una opera con motores diésel y la otra con buses eléctricos, biocombustibles u otras tecnologías de bajas emisiones.

La página oficial del sector transporte del Plan de Acción Climática 2050 planteó precisamente esa segunda transformación: mejorar recorridos, ampliar corredores y carriles exclusivos, ordenar paradas e incorporar tecnología, mientras se estudia una transición desde el diésel hacia combustibles alternativos y una flota eléctrica de largo plazo. El plan climático general se propuso reducir las emisiones de la Ciudad 52,9% para 2030 y 84,4% para 2050 respecto de 2015, pero el CSV modal no permite calcular cuánto aporta cada modo a esas reducciones.

Para el mundo del colectivo, esta distinción es decisiva. El archivo no informa cuántas unidades deberán renovarse, qué papel tendrán el GNC, el biometano, los híbridos o la electricidad, cuánto costará la infraestructura ni cómo se financiará la transición. Tampoco ofrece metas intermedias de flota para 2030.

Una meta actualizada, pero todavía sin tablero de cumplimiento

El conjunto de datos tiene 27 registros —nueve categorías por cada uno de los tres años—, no presenta faltantes y sus porcentajes suman aproximadamente 100% en cada período, con diferencias de una décima atribuibles al redondeo. Sin embargo, su actualización de 2026 no incorpora una medición real del presente ni una comparación entre avance y objetivo.

Ese es el próximo dato que falta. Para saber si Buenos Aires está en camino hacia 2030 habría que publicar, con la misma clasificación, la distribución modal observada más reciente; detallar el universo medido —viajes, etapas, residentes o todos los desplazamientos dentro de la Ciudad—; y cruzar esos resultados con pasajeros, kilómetros recorridos, ocupación, combustible y emisiones por tecnología.

La conclusión, por ahora, es clara: el automóvil es el modo que más terreno debería ceder; la bicicleta es el que más debería crecer; y el colectivo seguirá siendo el principal soporte motorizado de la movilidad porteña. El interrogante no es si seguirá siendo necesario, sino con qué calidad, velocidad, capacidad y fuente de energía llegará a 2050.

 

Fuente:

GCBA – Metas de reducción de emisiones por Transporte 2050

Dos licitaciones y ninguna empresa interesada: Necochea busca cómo sostener sus colectivos después del 2 de octubre

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El escenario que Revista Colectibondi había planteado como una posibilidad el 17 de agosto finalmente se concretó: el segundo intento para concesionar el transporte público de pasajeros de Necochea y Quequén volvió a fracasar.

Ninguna empresa adquirió el pliego necesario para participar de la licitación pública convocada por la Municipalidad y, por lo tanto, no hubo propuestas para abrir.

El plazo para comprar la documentación venció el 18 de agosto de 2026. La apertura de ofertas estaba prevista para el 21, pero la ausencia de interesados dejó nuevamente desierto el proceso.

Es exactamente lo mismo que había ocurrido apenas un mes antes.

El primer llamado tampoco había logrado atraer empresas, una situación que había obligado al Municipio a lanzar una segunda convocatoria prácticamente bajo las mismas condiciones. El Decreto Nº 2222/2026 dejó formalmente asentado aquel primer fracaso y estableció el nuevo proceso licitatorio.

Ahora la incógnita es mayor: ¿quién prestará el servicio después del 2 de octubre?

Una concesión por 20 años que no consiguió oferentes

La licitación buscaba entregar la explotación del Servicio de Autotransporte Urbano de Pasajeros de Necochea y Quequén durante 20 años, con posibilidad de prórroga según las condiciones previstas por la normativa municipal.

Para participar, las empresas debían adquirir un pliego cuyo valor fue establecido en $3 millones.

Pero ninguna lo hizo.

En el primer proceso, las firmas interesadas podían comprarlo hasta el 14 de julio. Ese plazo terminó sin ventas y la convocatoria fue declarada desierta.

El Municipio volvió a intentarlo inmediatamente: el segundo llamado comenzó el 22 de julio y estableció como nueva fecha límite el 18 de agosto.

El resultado fue idéntico.

Dos licitaciones consecutivas y cero empresas dispuestas a presentar una oferta formal.

El segundo llamado había mantenido prácticamente las mismas condiciones

Después del primer fracaso, el Ejecutivo decidió avanzar rápidamente con una nueva convocatoria.

El segundo llamado mantuvo el objetivo de otorgar una concesión por 20 años y salió nuevamente al mercado sin modificaciones sustanciales en el esquema planteado anteriormente.

La estrategia buscaba evitar mayores demoras administrativas, pero no consiguió modificar el comportamiento de los potenciales operadores.

El resultado vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que excede al caso puntual de Necochea: qué condiciones económicas y operativas necesita hoy un sistema de transporte urbano del interior argentino para resultar atractivo para una empresa privada.

Costos laborales, combustible, renovación de flota, kilómetros recorridos, demanda de pasajeros, tarifa y subsidios forman parte de una ecuación cada vez más difícil de cerrar.

La cuenta regresiva termina el 2 de octubre

Mientras no exista un nuevo concesionario, los colectivos seguirán funcionando mediante la prórroga actualmente vigente, que se extiende hasta el 2 de octubre de 2026.

Eso deja al Ejecutivo y al Concejo Deliberante con un margen temporal limitado para definir qué ocurrirá después.

Entre las alternativas que comenzaron a discutirse aparecen principalmente tres caminos:

  • realizar un tercer llamado a licitación;
  • modificar las condiciones y elaborar un nuevo pliego;
  • o extender nuevamente de manera transitoria la prestación actual.

El problema es que cada solución tiene tiempos administrativos, económicos y políticos diferentes.

Una tercera licitación realizada bajo condiciones similares podría repetir el resultado anterior. Una modificación profunda del pliego podría atraer empresas, pero demandaría una nueva revisión del esquema. Y otra prórroga resolvería la continuidad inmediata sin solucionar definitivamente el futuro del sistema.

El Concejo ya analiza cambiar el pliego

El fracaso de la segunda licitación llevó la discusión nuevamente al Concejo Deliberante.

El 24 de agosto, la Comisión de Transporte analizó formalmente la situación y debatió incluso un proyecto para declarar la emergencia del transporte público.

Durante esa reunión también participó un representante de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que manifestó preocupación por la continuidad de la actividad y por la situación de los trabajadores.

Pero uno de los puntos centrales fue otro: la posibilidad de elaborar un nuevo pliego con condiciones capaces de atraer prestadores.

Según informó oficialmente el Concejo Deliberante, los ediles plantearon la necesidad de revisar el esquema después de comprobar que dos convocatorias consecutivas no habían conseguido ningún oferente.

También se decidió solicitar información sobre las gestiones realizadas para contactar empresas y conocer la postura de la prestataria actual frente a una posible continuidad.

La Comisión resolvió intensificar el trabajo y realizar reuniones periódicas para encontrar una salida antes del vencimiento de la prórroga.

Una novedad: aparecieron dos empresas interesadas

Sin embargo, después de varios días de incertidumbre surgió un dato que podría modificar parcialmente el escenario.

El 27 de agosto, Ecos Diarios informó que dos empresas habían manifestado interés en analizar el transporte urbano de Necochea de cara a un eventual tercer llamado.

Una de ellas es Vía Rosario, empresa que presentó formalmente una carta de intención ante el Concejo Deliberante expresando su voluntad de conocer las condiciones y evaluar una propuesta para el sistema local.

La Comisión de Transporte prevé convocar a representantes de la compañía para conocer con mayor detalle qué esquema plantearía.

Además, otra empresa que actualmente presta servicios en Azul habría manifestado su intención de acercar una carta de interés para estudiar una posible participación.

Es importante marcar la diferencia: interés no significa oferta ni adjudicación.

Hasta el momento no existe un tercer proceso licitatorio abierto ni propuestas formales para hacerse cargo del sistema.

Pero después de dos convocatorias en las que ni siquiera se vendió un pliego, la aparición de empresas dispuestas al menos a discutir las condiciones representa una novedad.

Kilómetros, pasajeros, líneas y subsidios: qué podría cambiar

La discusión ahora podría trasladarse desde la búsqueda de empresas hacia las condiciones necesarias para que esas empresas efectivamente participen.

El director de Transporte municipal, Facundo Croci, señaló que para analizar el sistema deben contemplarse múltiples variables: cantidad de líneas, kilómetros recorridos, pasajeros transportados y esquema de subsidios, entre otros factores.

Y allí aparece probablemente una de las claves del próximo proceso.

Después de dos llamados desiertos, un eventual tercer intento difícilmente pueda analizarse únicamente como una repetición administrativa de los anteriores.

El desafío será determinar qué parte del modelo planteado alejó a los operadores y qué condiciones pueden modificarse sin deteriorar frecuencias, recorridos, inversiones o calidad del servicio para los pasajeros.

Un problema que va más allá de Necochea

Lo que ocurre en Necochea y Quequén también permite observar una dificultad que atraviesa a numerosos sistemas urbanos del interior.

Con menores volúmenes de pasajeros que el Área Metropolitana de Buenos Aires, estructuras de costos elevadas y esquemas de subsidios diferentes, lograr que una concesión de transporte público resulte económicamente sustentable puede convertirse en un desafío.

En este caso existe además un dato particularmente significativo.

No se trata de que las empresas hayan presentado propuestas que luego fueran rechazadas por el Municipio.

Directamente ninguna compró el pliego en dos oportunidades consecutivas.

Eso convierte el resultado en una señal más fuerte sobre la falta de atractivo que tuvo el esquema originalmente propuesto.

Del segundo fracaso a un posible tercer intento

La historia comenzó en junio con una licitación destinada a definir el transporte público de Necochea y Quequén para las próximas dos décadas.

En julio llegó el primer fracaso.

En agosto, el Municipio volvió a intentarlo.

Y nuevamente no apareció ninguna empresa.

Ahora comienza una tercera etapa.

Con una prórroga que vence el 2 de octubre, el Municipio y el Concejo deberán decidir rápidamente si reformulan el modelo, convocan nuevamente a las empresas o extienden la situación actual.

La aparición de dos posibles interesados puede abrir una puerta que hasta hace pocos días no existía.

Pero la pregunta central continúa vigente:

¿qué condiciones deberá ofrecer Necochea para que, en un tercer intento, finalmente haya empresas dispuestas a hacerse cargo de sus colectivos?

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