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La línea 130 modificó uno de sus ramales: el servicio Panamericana dejó de ingresar a los Bosques de Palermo

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La empresa TABA informó cambios en el recorrido del ramal Panamericana, que ahora realizará el mismo trayecto que el ramal Munro. La modificación impacta especialmente en quienes utilizaban el servicio para llegar a sectores de Palermo, Figueroa Alcorta, el Jardín Japonés y el Hipódromo.

Una de las líneas más utilizadas de la Ciudad de Buenos Aires y el norte del conurbano modificó parte de su recorrido. Se trata de la línea 130, operada por Transportes Avenida Bernardo Ader S.A. —TABA—, que desde comienzos de junio aplicó cambios en el ramal Panamericana.

La principal novedad es que ese servicio dejó de ingresar a la zona de los Bosques de Palermo, un sector clave para muchos pasajeros que lo utilizaban para llegar a puntos cercanos a la avenida Figueroa Alcorta, el Jardín Japonés, el Hipódromo y otros espacios emblemáticos del corredor norte porteño.

Según informó la empresa a través de un comunicado difundido en redes sociales, el ramal Panamericana pasará a realizar el mismo recorrido que el ramal Munro. En la práctica, esto implica una unificación de trazas dentro de la Ciudad, con el objetivo de simplificar la operación, aunque también supone la eliminación de una variante que resultaba útil para determinados usuarios.

La línea 130 es una de las más extensas y reconocidas del Área Metropolitana de Buenos Aires. Une sectores del sur porteño, como La Boca y San Telmo, con Retiro y distintas localidades del norte del Gran Buenos Aires, entre ellas Vicente López, Florida, Munro, San Isidro y Boulogne Sur Mer.

Hasta la modificación, el ramal Panamericana ofrecía una alternativa de circulación que ingresaba parcialmente en el área de los Bosques de Palermo. Ese tramo quedará suprimido, por lo que los pasajeros habituales deberán revisar el nuevo esquema de viaje y, en algunos casos, realizar combinaciones o caminar algunas cuadras más para llegar a destino.

Con la nueva disposición, el ramal Panamericana adopta como referencia el trayecto del ramal Munro. Ese recorrido circula desde el sur de la Ciudad por avenidas centrales como Paseo Colón, Leandro N. Alem y Libertador, continúa por Figueroa Alcorta y luego se dirige hacia el corredor norte, atravesando Núñez, Vicente López y San Isidro, hasta llegar a Boulogne.

El cambio puede tener un impacto directo en quienes usaban el ramal Panamericana para acceder a zonas específicas de Palermo. Si bien la línea 130 seguirá conectando puntos estratégicos de la Ciudad y el conurbano, la supresión del ingreso a los Bosques modifica la relación del servicio con uno de los sectores más transitados y turísticos de la zona norte porteña.

Desde el punto de vista operativo, la unificación de recorridos podría permitir una mayor regularidad o una organización más simple de los servicios. Sin embargo, la empresa no precisó si la modificación traerá cambios en las frecuencias, los tiempos de viaje o la ubicación de algunas paradas.

La 130 mantiene una fuerte demanda por su extensión y por la cantidad de puntos que conecta: zonas residenciales, áreas laborales, polos turísticos, centros de salud, instituciones educativas y nodos de transbordo como Retiro. Por eso, cualquier ajuste en su recorrido repercute rápidamente en la rutina de miles de pasajeros.

El cambio ya se encuentra vigente desde este mes y obliga a los usuarios del ramal Panamericana a prestar atención al nuevo esquema, especialmente si su viaje habitual tenía como destino o punto de paso los Bosques de Palermo y sus alrededores.

En un contexto donde los recorridos de colectivos se reconfiguran por razones operativas, urbanas y de demanda, la modificación de la línea 130 vuelve a mostrar cómo un pequeño cambio de traza puede alterar la movilidad cotidiana de quienes dependen del transporte público todos los días.

Colectivos del interior en alerta: empresas advierten por posibles cancelaciones de servicios desde el lunes

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FATAP aseguró que el sistema urbano y suburbano atraviesa una “situación límite” por deudas, suba de costos, tarifas desactualizadas y falta de renovación de unidades. Si no hay respuestas urgentes, podrían registrarse restricciones en distintas provincias.

El transporte público de pasajeros del interior del país volvió a encender una señal de alarma. La Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros, FATAP, advirtió que las empresas del sector atraviesan una crisis crítica que podría derivar en restricciones, reducciones de frecuencia o cancelaciones de servicios a partir del lunes 22 de junio, si no se alcanza una solución en las próximas horas.

El reclamo apunta principalmente a la falta de pago de fondos y compensaciones correspondientes a 2026, tanto por parte del Estado nacional como de distintos gobiernos provinciales. Según la entidad empresaria, la situación financiera de las compañías ya no permite sostener la operación normal de los servicios urbanos y suburbanos fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires.

Desde FATAP remarcaron que la intención no es perjudicar a los usuarios, pero señalaron que el sistema llegó a una instancia límite. La entidad sostuvo que el transporte del interior enfrenta una combinación de factores que se acumularon durante los últimos años: aumento del combustible, suba de repuestos, mayores costos laborales, tarifas que no alcanzan para cubrir la operación, falta de actualización de compensaciones y una fuerte paralización en la renovación de flota.

La advertencia llega en un momento especialmente sensible para millones de pasajeros que dependen del colectivo para estudiar, trabajar, acceder a servicios de salud o trasladarse dentro de sus ciudades. El posible recorte de prestaciones impactaría de manera directa en la movilidad cotidiana de numerosas localidades del país.

Uno de los puntos centrales del reclamo tiene que ver con los fondos destinados a cubrir beneficios sociales en el transporte. FATAP señaló que las empresas del interior están financiando con recursos propios descuentos y atributos definidos por políticas públicas, como los vinculados a jubilados, beneficiarios de programas sociales, becas Progresar, Veteranos de Malvinas y otros usuarios alcanzados por los Atributos Sociales de la SUBE.

El cuadro también golpea a los trabajadores. En paralelo al reclamo empresario, la Unión Tranviarios Automotor mantiene pedidos de recomposición salarial, mientras que muchas compañías advierten que no están en condiciones de afrontar el pago del medio aguinaldo en tiempo y forma. Algunas empresas incluso analizan la posibilidad de abonarlo de manera desdoblada, lo que suma tensión al conflicto laboral.

La federación empresaria también advirtió sobre un deterioro estructural del sistema. Entre 2024 y 2026, el transporte automotor de pasajeros del interior habría perdido entre 9.000 y 11.000 puestos de trabajo, según los datos difundidos por la entidad. A esto se suma la imposibilidad de renovar unidades, lo que obliga a extender la vida útil de colectivos más antiguos y repercute en la calidad del servicio.

En ese contexto, las empresas aseguran que la crisis ya no se limita a una discusión de costos, sino que amenaza la continuidad misma de las prestaciones. Menos frecuencia, unidades más antiguas, servicios más espaciados y eventuales cancelaciones aparecen como consecuencias posibles si no se destraban los pagos reclamados.

El conflicto vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo: cómo se financia el transporte público en el interior del país y qué diferencias existen respecto del AMBA. Mientras los costos operativos crecen mes a mes, las empresas aseguran que el esquema actual no alcanza para sostener un servicio regular, previsible y de calidad.

Desde FATAP pidieron una respuesta integral y urgente de las autoridades nacionales y provinciales para evitar un escenario de mayor conflictividad. La entidad insistió en que defender el transporte público no implica solamente sostener a las empresas, sino garantizar el derecho de millones de personas a moverse, trabajar, estudiar y desarrollar su vida cotidiana.

De no aparecer una solución en el corto plazo, el lunes 22 podría marcar un nuevo punto de tensión para el transporte del interior, con servicios reducidos o cancelados en distintas jurisdicciones y un impacto directo sobre usuarios, choferes y empresas.

ADN Bondi: El juego que convirtió los colores de los colectivos en una pasión colectiva

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La sección lanzada por Revista Colectibondi logró una alta participación en redes sociales al desafiar a los lectores a identificar líneas de colectivo únicamente por sus colores, historia y lugares emblemáticos.

Lo que comenzó como una propuesta para hablar de identidad visual terminó convirtiéndose en una de las iniciativas con mayor participación de la comunidad de Revista Colectibondi. A pocas semanas de su lanzamiento, ADN Bondi ya se consolidó como un espacio donde historia, diseño y cultura busóloga se combinan para poner a prueba el conocimiento de miles de seguidores.

Hay líneas de colectivo que no necesitan mostrar su número para ser reconocidas. Basta una combinación de colores, una franja característica o un esquema de pintura histórico para que cualquier pasajero habitual sepa exactamente qué unidad se acerca.

Sobre esa idea nació ADN Bondi, la nueva sección de Revista Colectibondi presentada el pasado 1° de junio, con el objetivo de descubrir la identidad de cada línea a través de sus colores, transformando un aspecto cotidiano del transporte público en una experiencia visual, cultural y participativa.

La propuesta debutó con una consigna sencilla pero efectiva: mostrar únicamente los colores característicos de una línea y algunas pistas relacionadas con su historia, recorrido o lugares emblemáticos, invitando a los seguidores a adivinar de qué línea se trata antes de revelar la respuesta.

Lo que parecía un simple juego visual rápidamente se transformó en una conversación permanente entre los lectores. En cada publicación comenzaron a aparecer decenas de comentarios, debates y recuerdos vinculados con distintas líneas del AMBA, demostrando que los colores también forman parte de la memoria colectiva de quienes viajan todos los días.

Una identidad que va más allá del número

Desde sus primeras entregas, ADN Bondi puso el foco en un aspecto pocas veces analizado del transporte público: la identidad cromática.

Mientras muchas personas identifican una línea por su recorrido o por la empresa operadora, los fanáticos del transporte suelen reconocerla a cientos de metros simplemente por sus colores. Esa capacidad de asociación fue precisamente el punto de partida de la sección.

Las primeras publicaciones estuvieron dedicadas a líneas emblemáticas y rápidamente comenzaron a sumar nuevas entregas con recorridos históricos, curiosidades y referencias urbanas que permitían a los lectores resolver cada desafío.

Del juego a la cultura bondiera

Uno de los aspectos más interesantes de ADN Bondi es que logró trascender el formato de trivia.

Cada respuesta se convirtió en una oportunidad para contar la historia detrás de una línea, explicar la evolución de sus colores, destacar lugares emblemáticos de su recorrido y rescatar elementos de la cultura popular vinculados al transporte público.

Así, líneas como la 60, la 152, la 114, la 39, la 12 o la 109 pasaron a ser mucho más que un número: se transformaron en símbolos urbanos reconocibles por generaciones de pasajeros.

La sección también permitió poner en valor un patrimonio visual que forma parte del paisaje cotidiano de Buenos Aires y el AMBA desde hace décadas.

Una comunidad que juega, debate y comparte

Uno de los datos más destacados de estas primeras semanas fue la respuesta del público.

Las publicaciones generaron una alta participación orgánica, con usuarios que intentaban adivinar la respuesta apenas aparecían los colores, mientras otros aportaban anécdotas, recuerdos o detalles históricos sobre las líneas protagonistas.

El formato, pensado especialmente para redes sociales, demostró una gran capacidad de generar interacción y de atraer tanto a fanáticos del transporte como a usuarios que simplemente reconocen los colores de la línea que utilizan todos los días.

El futuro de ADN Bondi

Con el éxito de las primeras semanas, ADN Bondi ya se perfila como una de las secciones visuales más fuertes de Revista Colectibondi.

La propuesta continuará incorporando nuevas líneas, recorridos históricos, versiones especiales y desafíos cada vez más complejos, manteniendo el mismo espíritu con el que fue presentada: demostrar que detrás de cada combinación de colores existe una historia, una identidad y millones de viajes compartidos.

Porque en el mundo busólogo, los colores también cuentan historias.

El uso de la SUBE en el AMBA cayó después del pico de 2023 y sigue en baja durante 2026

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Los registros oficiales muestran que la cantidad de tarjetas utilizadas en colectivos, trenes y subtes todavía no recuperó los niveles previos a la pandemia. El retroceso es especialmente fuerte en los modos ferroviarios.

La cantidad de personas que utilizan diariamente la tarjeta SUBE en el Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa una etapa de contracción luego de la recuperación registrada tras la pandemia. Según datos de la Dirección Nacional de Desarrollo Tecnológico del Ministerio de Transporte, el promedio diario de tarjetas usadas en el AMBA alcanzó su nivel más alto reciente en 2023 y comenzó a descender a partir de 2024.

La base analizada comprende información diaria entre el 1 de enero de 2020 y el 6 de junio de 2026, desagregada por colectivo, subte y tren. Los datos contabilizan tarjetas únicas y no necesariamente viajes: una misma persona puede realizar más de un traslado o utilizar distintos medios de transporte durante una jornada.

En 2023 se registró un promedio de aproximadamente 3,25 millones de tarjetas por día en el conjunto del sistema. Fue el mayor valor anual del período analizado. En 2024, el promedio descendió a cerca de 3,18 millones y en 2025 volvió a bajar, hasta ubicarse en torno a los 2,99 millones diarios.

La tendencia negativa continuó durante los primeros meses de 2026. Entre el 1 de enero y el 6 de junio, el promedio fue de aproximadamente 2,73 millones de usuarios por día, un 5,4% menos que en el mismo período de 2025.

El subte y el tren, los modos más afectados

La caída no fue igual en todos los medios de transporte. El colectivo continúa siendo el modo con mayor cantidad de usuarios y también el que muestra una mayor capacidad de recuperación.

En la comparación entre los primeros meses de 2026 y el mismo período de 2025, la cantidad de tarjetas utilizadas en colectivos cayó cerca de un 5,9%. En el caso del subte, la reducción fue del 13,2%, mientras que en los trenes alcanzó el 11,8%.

La diferencia se mantiene incluso al comparar únicamente los días hábiles, lo que permite reducir el efecto de fines de semana y feriados. Bajo ese criterio, el total de usuarios cayó alrededor de un 4,3%, pero el subte y el tren continuaron mostrando retrocesos superiores al 10%.

La situación del subte es particularmente significativa. En 2025, su promedio diario disminuyó aproximadamente un 28% en relación con el año anterior. Fue, por amplia diferencia, el modo con la mayor caída relativa.

Una recuperación que quedó incompleta

La serie permite observar con claridad el impacto de la pandemia. El 12 de marzo de 2020, pocos días antes del inicio de las restricciones sanitarias, el sistema había registrado cerca de 4,48 millones de tarjetas en una sola jornada. Diez días después, el 22 de marzo, el número cayó a apenas 234 mil.

Desde entonces, la utilización del transporte público comenzó una recuperación gradual. El promedio diario pasó de 1,49 millones de usuarios en 2020 a 2,20 millones en 2021 y superó los 3 millones en 2022. Sin embargo, la recuperación perdió fuerza después de 2023.

Al comparar los días hábiles de los primeros meses de cada año, el nivel de 2026 todavía se encuentra cerca de un 20% por debajo del registrado antes de la pandemia.

La brecha es diferente según el modo. Frente a comienzos de 2020, el uso del colectivo se encuentra aproximadamente un 18% por debajo, mientras que el tren presenta una caída cercana al 36%. En el subte, la diferencia ronda el 58%.

Los datos sugieren que los cambios en los hábitos de movilidad posteriores a la pandemia no afectaron a todos los medios por igual. El trabajo remoto, la menor frecuencia de traslados hacia las áreas centrales y la modificación de las rutinas laborales y educativas podrían haber tenido un mayor impacto en el subte y en los ferrocarriles metropolitanos.

Martes, miércoles y jueves concentran la mayor demanda

El análisis por día de la semana muestra una fuerte concentración de usuarios durante las jornadas laborales.

En 2025, el martes fue el día con mayor utilización promedio, con cerca de 3,55 millones de tarjetas. Los miércoles y jueves presentaron valores similares, mientras que los viernes mostraron una leve reducción.

Durante los fines de semana, la demanda cayó de manera marcada. El sábado registró alrededor de 2,26 millones de usuarios diarios y el domingo apenas 1,29 millones.

En comparación con el martes, el uso del transporte público disminuyó alrededor de un 36% los sábados y un 64% los domingos. El patrón refleja el peso que todavía tienen los viajes asociados al trabajo, el estudio y las actividades administrativas.

Una misma tarjeta puede aparecer en más de un modo

Los datos por tipo de transporte no deben sumarse de forma directa. Una misma tarjeta puede ser utilizada, por ejemplo, primero en un colectivo y luego en un tren o en el subte.

En 2025, el total diario fue de aproximadamente 2,99 millones de tarjetas únicas, pero la suma de usuarios registrados por modo alcanzó unos 3,56 millones. La diferencia, cercana a 569 mil registros, responde en buena medida a personas que combinaron distintos medios durante el mismo día.

Este dato permite aproximarse al nivel de multimodalidad del sistema. La superposición entre medios fue más alta en 2022 y 2023 y luego comenzó a disminuir. Eso podría indicar una reducción de los viajes combinados, aunque para confirmarlo sería necesario contar con información más detallada sobre las secuencias de uso de cada tarjeta.

Faltantes y jornadas atípicas

La base presenta algunas limitaciones. No incluye registros para agosto de 2022 ni para enero de 2024, lo que representa un total de 62 días faltantes.

La ausencia de esos períodos afecta las comparaciones anuales, especialmente la de 2024. Enero suele ser un mes de menor demanda por las vacaciones, por lo que su falta puede elevar artificialmente el promedio de ese año.

También aparecen jornadas con valores extremadamente bajos en algunos modos. En determinadas fechas de 2024 y 2026, los registros de subte o tren fueron prácticamente nulos. Estos casos podrían estar relacionados con paros, interrupciones del servicio, problemas operativos o errores de carga, aunque la base no incluye información suficiente para determinar la causa.

Un cambio estructural en la movilidad metropolitana

Los datos muestran que el transporte público del AMBA logró recuperar una parte importante de los usuarios perdidos durante la pandemia, pero no consiguió volver de manera sostenida a los niveles anteriores a 2020.

El pico de 2023 marcó el final de la recuperación acelerada. Desde entonces, la cantidad de tarjetas utilizadas por día comenzó a caer, con un impacto mucho más fuerte en el subte y en el tren.

La evolución futura dependerá de múltiples factores: el precio de las tarifas, la calidad y frecuencia de los servicios, el nivel de actividad económica, el empleo, la presencialidad laboral, la inseguridad, los paros y los cambios en la organización urbana.

Por ahora, la información oficial permite señalar una conclusión clara: en el AMBA se viaja menos en transporte público que antes de la pandemia y, dentro del sistema, los medios ferroviarios son los que más dificultades encuentran para recuperar pasajeros.

Fuente:

Portal de Datos Abiertos de la República Argentina: https://datos.gob.ar

TodoBus acelera su transformación: proyecta que hasta el 90% de su producción sea de colectivos a gas

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La carrocera argentina fabrica actualmente 50 unidades mensuales, aumentó un 25% su producción y llevó su plantel a 220 trabajadores. Guillermo Farrapeira, ingeniero de la compañía, anticipó que el diésel perderá protagonismo frente al gas y la electromovilidad.

TodoBus atraviesa una etapa de fuerte transformación productiva impulsada por el crecimiento de los colectivos propulsados a gas y la aparición de nuevos proyectos eléctricos. Actualmente, la mitad de los vehículos fabricados por la empresa todavía utiliza motorización diésel, aunque la compañía proyecta modificar profundamente esa proporción antes de finalizar el año.

“Hoy estamos en un 50% de producción diésel. El resto está repartido en un 30% de gas y un 20% de eléctricos”, explicó Guillermo Farrapeira, ingeniero de TodoBus, durante una entrevista con El Expreso TV.

Según el especialista, la intención de la carrocera es adaptar progresivamente su producción a la nueva demanda del mercado.

“Vamos a migrar hacia un 80% o 90% de gas y el resto eléctrico, progresivamente de acá a fin de año”, anticipó.

La proyección refleja el cambio que comenzó a experimentar el transporte urbano argentino, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde diferentes operadoras incorporaron colectivos a gas natural y comenzaron a probar unidades eléctricas.

Una producción cada vez más diversificada

La transformación no se limita al tipo de combustible utilizado. TodoBus trabaja simultáneamente en vehículos urbanos de piso bajo, modelos interurbanos, unidades de 12 metros y colectivos articulados.

Esta variedad introduce nuevas exigencias dentro de la planta. De acuerdo con Farrapeira, la empresa optó por estabilizar el volumen de fabricación para absorber el aumento en la complejidad de los productos.

“No decidimos crecer solamente en número porque crecimos en dificultad, en variedad y en versatilidad”, señaló.

Uno de los ejemplos es el desarrollo de vehículos destinados a recorridos de media distancia. Estos modelos necesitan disponer de bauleras, algo que obliga a utilizar configuraciones de piso alto y que no puede trasladarse directamente a un colectivo urbano de piso bajo.

“La baulera está pensada para recorridos más largos, pero para eso tiene que tener piso alto, como un interurbano de la Línea 57. La idea es poder abarcar los dos mercados”, explicó el ingeniero.

TodoBus ya fabrica 50 colectivos por mes

La planta se encuentra funcionando entre el 80% y el 90% de su capacidad y produce actualmente unas 50 unidades mensuales.

“Creemos que podemos alcanzar un límite de 60 unidades por mes”, afirmó Farrapeira.

En comparación con el año anterior, la producción de TodoBus creció aproximadamente un 25%. No obstante, la compañía enfrenta una limitación física que condiciona la posibilidad de continuar expandiéndose.

“El espacio es la principal limitación porque es la más difícil de suplir. Para compensarla necesitamos organización y mayor capacidad productiva”, detalló.

La empresa lleva entre ocho y nueve meses trabajando para reorganizar los procesos y responder al incremento de los pedidos.

Entre los compromisos pendientes se encuentran cerca de 50 unidades vinculadas con el proyecto del Trambús, incluyendo vehículos articulados y modelos de 12 metros.

De 120 trabajadores a un plantel de 220 personas

El crecimiento también tuvo un impacto directo sobre la cantidad de empleados. En apenas un año, TodoBus pasó de contar con alrededor de 120 o 140 trabajadores a tener una dotación de 220 personas.

“Ese fue el primer gran cambio. Incorporamos muchísima gente y prácticamente se duplicó la cantidad de personas por sector”, destacó Farrapeira.

Cada vez que un nuevo producto ingresa a la línea, la empresa realiza capacitaciones internas. El entrenamiento comienza con grupos reducidos y posteriormente se traslada al resto de los trabajadores involucrados en la producción.

La diversificación de chasis, energías y configuraciones obliga a actualizar permanentemente los conocimientos técnicos de operarios, soldadores, electricistas y responsables de montaje.

Cómo se refuerzan los colectivos a gas

La incorporación de cilindros de gas sobre el techo de los colectivos requiere modificaciones estructurales y un análisis específico de las cargas.

Farrapeira explicó que los tubos no representan una carga significativa respecto de la capacidad estructural para la cual fue diseñada la carrocería. Sin embargo, la empresa decidió incorporar refuerzos adicionales.

Tradición porteña sobre un colectivo a GNC: La Línea 12 ya tiene su TodoBus fileteado

“El techo está reforzado para soportar la fatiga y los diferentes esfuerzos, especialmente las vibraciones, y para preservar las soldaduras de los anclajes”, precisó.

El trabajo no contempla únicamente el peso estático de los cilindros. También debe considerar el movimiento permanente de la carrocería, las irregularidades de la calzada y los esfuerzos acumulados durante toda la vida útil del vehículo.

Nuevos modelos en desarrollo

Además de atender el crecimiento de la producción, TodoBus cuenta con un sector dedicado específicamente a mejorar los modelos existentes y avanzar en nuevos desarrollos.

“Más allá de que ya estamos lanzando nuevos productos al mercado, estamos pensando en el que va a seguir”, adelantó el ingeniero.

Para Farrapeira, la capacidad de fabricar vehículos diésel, a gas y eléctricos constituye actualmente uno de los principales diferenciales de la compañía.

Detrás de escena: Así se fabrica un colectivo en Argentina en 100 fotos

“La visión de la dirección fue muy acertada al adaptarse a la nueva demanda del mercado. Hoy nos destacamos por ser una de las pocas empresas que puede ofrecer esta versatilidad”, concluyó.

La transición energética del transporte comienza así a modificar no solamente las flotas que circulan por las calles, sino también la organización interna de las fábricas argentinas. TodoBus busca posicionarse en ese proceso con mayor capacidad, nuevos trabajadores y una producción cada vez menos dependiente del diésel.

Radiografía de los colectivos del AMBA: Más de 1.100 trayectos y 569 variantes de recorrido

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Un análisis del archivo oficial de recorridos georreferenciados permite dimensionar la complejidad de la red de colectivos de jurisdicción nacional que circula por el Área Metropolitana de Buenos Aires. La base reúne 138 líneas, 90 empresas operadoras y más de 37.500 kilómetros de trazas.

La red de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires puede observarse como una extensa trama de recorridos que se concentra en la Ciudad de Buenos Aires y los partidos más próximos del conurbano, pero que también se expande hacia el norte, el oeste y el sur de la región.

El análisis del archivo georreferenciado, publicado en el Portal de Datos Abiertos de la República Argentina, permite dimensionar esa estructura: la base contiene 1.128 trayectos, correspondientes a 138 líneas nacionales y 569 variantes de recorrido.

Del total de trazas registradas, 566 corresponden a servicios de ida y 562 a servicios de vuelta. La diferencia entre ambos sentidos es pequeña, aunque muestra que no todas las variantes cuentan necesariamente con una representación idéntica en ambas direcciones.

La información también identifica a 90 empresas operadoras. Todas las trazas incluidas en el archivo aparecen bajo jurisdicción nacional, por lo que el relevamiento no representa la totalidad de los colectivos urbanos del AMBA, sino el universo específico contenido en esta base oficial.

Una red con cientos de ramales

Uno de los principales rasgos del sistema es la diversidad de variantes que puede tener una misma línea. El caso más destacado es el de la línea 96, que reúne 35 recorridos diferentes.

En segundo lugar aparecen las líneas 57 y 129, con 19 variantes cada una. Luego se ubica la línea 176, con 15; las líneas 88 y 160, con 14; las líneas 15 y 28, con 12; y las líneas 21 y 79, con 11 variantes.

Esta multiplicidad de ramales refleja la complejidad operativa del transporte metropolitano. Una misma línea puede ofrecer servicios cortos, largos, expresos, fraccionados o con desvíos, y conectar distintas cabeceras mediante recorridos parcialmente superpuestos.

Por ese motivo, la cantidad de líneas por sí sola no alcanza para describir la cobertura real del sistema. Las variantes permiten observar con mayor precisión cómo se distribuyen los servicios y qué sectores del territorio son conectados por cada operador.

Más de 37.500 kilómetros de trazas

La suma de las distancias aproximadas de todos los recorridos incluidos en el archivo alcanza los 37.584 kilómetros. En promedio, cada trayecto tiene una extensión cercana a los 33,3 kilómetros.

El recorrido más largo detectado en la base corresponde a la línea 57, ramal B, en sentido ida, con una distancia aproximada de 131,7 kilómetros. Su extensión da cuenta del alcance territorial que pueden tener algunos servicios nacionales, capaces de atravesar varios municipios y conectar zonas muy alejadas del centro metropolitano.

Las distancias fueron calculadas a partir de las coordenadas que componen cada traza, por lo que deben interpretarse como una estimación geográfica del recorrido representado en el archivo y no necesariamente como el kilometraje operativo informado por cada empresa.

Concentración en los corredores centrales

La visualización conjunta de los recorridos muestra una fuerte densidad de servicios en el núcleo conformado por la Ciudad de Buenos Aires y los municipios más próximos del conurbano.

Desde ese centro, las trazas se extienden de manera radial hacia distintos puntos del AMBA. Los principales corredores presentan una importante superposición de líneas y ramales, especialmente en los accesos a la Ciudad y en los ejes que conectan los grandes centros urbanos de la región.

El mapa también permite reconocer áreas con una mayor dispersión de servicios. En los sectores periféricos, los recorridos suelen ser más extensos y menos densos, mientras que en las zonas centrales varias líneas comparten tramos o circulan por corredores paralelos.

Esta configuración responde a la estructura histórica del transporte metropolitano, organizada en gran medida para conectar los municipios del conurbano con la Ciudad de Buenos Aires, aunque también existen recorridos transversales y servicios que vinculan distintas localidades sin ingresar al área central.

Una base para estudiar cobertura y conectividad

La publicación de datos georreferenciados permite realizar análisis que van más allá del listado tradicional de líneas y ramales. A partir de estas trazas es posible estudiar la cobertura territorial, la superposición de servicios, la extensión de los recorridos y la relación entre las distintas zonas del AMBA.

Sin embargo, la información debe leerse como una fotografía de la base disponible. Los recorridos pueden modificarse por cambios operativos, obras, desvíos o nuevas autorizaciones, y el archivo no incluye por sí solo datos sobre frecuencias, cantidad de pasajeros, horarios o calidad del servicio.

Aun con esas limitaciones, el conjunto de datos ofrece una imagen clara de la magnitud del sistema: 1.128 trayectos, 569 variantes, 138 líneas y 90 empresas, distribuidos en una red que supera los 37.500 kilómetros de trazas georreferenciadas.

La infografía que acompaña este artículo resume los principales indicadores y permite observar cómo se despliega la red de colectivos nacionales sobre el territorio metropolitano.

 

Fuente:

Portal de Datos Abiertos de la República Argentina: https://datos.gob.ar

Personas con discapacidad: La adhesión a la SUBE es opcional y el CUD físico continúa vigente

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Quienes cuenten con Certificado Único de Discapacidad (CUD) podrán asociarlo, de manera opcional, a su tarjeta SUBE para viajar en colectivos de jurisdicción nacional y trenes. El CUD físico continuará siendo válido.

A partir del 19 de junio, las personas con discapacidad podrán acceder, si así lo desean, al descuento del 100% en viajes en colectivos de jurisdicción nacional y trenes a través de la tarjeta SUBE y sin necesidad de presentar el CUD físico en cada viaje.

Es importante destacar que el Certificado Único de Discapacidad en formato físico seguirá siendo válido y aceptado por los choferes de colectivos de jurisdicción nacional, y en los trenes, sin ninguna restricción para su uso.

La adhesión a la SUBE es opcional y sin plazos

Es fundamental remarcar que vincular el CUD a la tarjeta SUBE es una alternativa adicional, no una obligación. Cada persona con discapacidad podrá decidir libremente:

  • Continuar viajando como hasta ahora, presentando su CUD físico, sin necesidad de realizar ningún trámite ni cambio.
  • Optar por asociar su CUD a la tarjeta SUBE si considera que esta modalidad le resulta más cómoda.

Esta decisión no tiene fecha límite. No existe un plazo o vencimiento para adherirse al nuevo sistema: cada persona podrá hacerlo cuando lo desee, o bien optar por no hacerlo y seguir utilizando el CUD físico.

Cómo asociar el Certificado Único de Discapacidad (CUD) a la tarjeta SUBE

El objetivo de esta medida es ampliar las opciones disponibles para acceder al beneficio, resguardando la información personal de los usuarios y minimizando el uso de documentación más propensa al fraude, sin que esto implique en ningún caso la eliminación o restricción del mecanismo vigente.

Los dos sistemas convivirán sin fecha de finalización

Para utilizar la modalidad con la SUBE, las personas beneficiarias deberán vincular su CUD con la tarjeta SUBE registrada a su nombre. La tarjeta SUBE se incorpora, entonces, como una nueva alternativa más, simple y ágil, para quienes elijan utilizarla, sumándose al mecanismo existente sin reemplazarlo y respetando la libre decisión de cada persona con discapacidad.

Cómo acceder al beneficio quienes decidan utilizar la tarjeta SUBE

Las personas con discapacidad deberán registrar su tarjeta SUBE y asociarla a su número de CUD a través del sitio oficial de SUBE.

En los casos en que el beneficio incluya un acompañante, el descuento del 100% quedará asociado a la misma tarjeta SUBE utilizada por la persona con discapacidad.

Paso a paso: cómo obtener el beneficio con la tarjeta SUBE
  1. Registrar la tarjeta SUBE en el sitio oficial de SUBE. Si el usuario ya cuenta con SUBE registrada, comenzar por paso 2.
  2. Ingresar a la cuenta personal y dirigirse a la sección “Beneficios”.
  3. Cargar el número de CUD (Certificado Único de Discapacidad), compuesto por diez dígitos.
  4. Activar el beneficio mediante alguna de las siguientes opciones:
    • Apoyar la tarjeta en una Terminal Automática SUBE.
    • Utilizar la aplicación SUBE, seleccionando la opción “Acreditá o consultá saldo” y luego “Ver Saldo” y apoyando la tarjeta SUBE en la parte de atrás del celular (disponible para dispositivos Android 6 o superior con tecnología NFC).
    • Activar el beneficio en las validadoras de pago de los colectivos, informando al conductor que se desea realizar la activación.

Las personas con discapacidad podrán viajar sin costo utilizando su tarjeta SUBE

¿Cómo viajar con la tarjeta SUBE?

En colectivos de jurisdicción nacional

  1. Informar al conductor el destino del viaje.
  2. Apoyar la tarjeta en la validadora hasta que se confirme la operación.

En trenes

  1. Apoyar la tarjeta en el molinete al inicio del viaje (check-in).
  2. Volver a apoyarla al finalizar el recorrido (check-out).

Importante: En todos los casos, si la persona con discapacidad viaja junto a un acompañante, deberá repetir el procedimiento para registrar ambos pasajes.

Más información:

Para obtener más información, se podrá consultar el sitio web de la Secretaría Nacional de Discapacidad, ó comunicarse telefónicamente de lunes a viernes, de 8 a 18 horas, al 0800-555-3472 .

Las preguntas frecuentes sobre la implementación de esta medida estarán disponibles aquí.

Un siglo de transformación: Buenos Aires, entre dos postales

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Hay imágenes que no solo muestran una ciudad: la explican. Una vieja fotografía de 1930, con colectivos rudimentarios, choferes posando orgullosos y una Buenos Aires todavía en construcción, permite asomarse a una época en la que el transporte público era sinónimo de expansión, modernidad y promesa.

Casi cien años después, una recreación realizada con inteligencia artificial proyecta esa misma escena hacia 2030: unidades más limpias, diseño futurista, paradas inteligentes y una ciudad que parece avanzar hacia otro tipo de movilidad.

Entre una postal y la otra no solo cambió el aspecto de los vehículos. Cambió Buenos Aires.

En la imagen de 1930 se ve una ciudad mucho más áspera, más mecánica, más vinculada al esfuerzo físico y al crecimiento acelerado. Los colectivos de entonces eran parte de una revolución silenciosa: empezaban a conectar barrios, a acortar distancias y a transformar la vida cotidiana de miles de personas. Eran tiempos en los que moverse por la ciudad implicaba otra relación con el espacio, con el tiempo y con la propia idea de progreso. El transporte representaba una herramienta de integración en una Buenos Aires que crecía a gran velocidad y que empezaba a consolidarse como una gran metrópoli latinoamericana.

Autocolectivos en Buenos Aires a principios de la década del 1930. (Fotografía coloreada digitalmente)

 

100 años después, Buenos Aires debería verse así…

La escena imaginada hacia 2030, en cambio, muestra una ciudad más ordenada, más tecnológica y más consciente del valor del espacio público. Ya no aparecen aquellos vehículos pesados y abiertos a la improvisación, sino unidades modernas, estilizadas, probablemente menos contaminantes y mejor integradas a una lógica urbana más eficiente. La calle, aunque reconocible, también es otra: más limpia visualmente, más preparada para convivir con nuevos sistemas de movilidad y más orientada a una experiencia urbana donde la conectividad y la sustentabilidad tienen un rol central.

Ese salto visual resume buena parte de la historia porteña del último siglo. Buenos Aires pasó de ser una ciudad que crecía empujada por la inmigración, la expansión comercial y la consolidación de sus barrios, a convertirse en una capital compleja, tensionada, diversa y permanentemente desafiada por sus propias dimensiones. En estos casi cien años hubo avances inmensos: se multiplicó la infraestructura, se profesionalizó el transporte, se extendieron servicios, se modernizaron calles, avenidas y redes, y la movilidad dejó de ser una cuestión meramente funcional para convertirse también en una discusión sobre calidad de vida.

Pero el progreso nunca fue lineal.

La ciudad mejoró en muchos aspectos, aunque también arrastró viejos problemas y sumó nuevos. Buenos Aires creció, sí, pero no siempre de manera equilibrada. Ganó densidad, actividad económica y centralidad regional, pero también sufrió desigualdades, saturación, contaminación, deterioro del espacio urbano y una convivencia cada vez más exigente entre autos, peatones, bicicletas, colectivos, trenes y subtes. La modernización, muchas veces, llegó de forma desigual: más visible en algunas zonas, más lenta o incompleta en otras.

Por eso, la comparación entre 1930 y 2030 no debería leerse solo como una celebración estética del cambio. También invita a preguntarse qué tipo de ciudad se construyó y cuál todavía está pendiente. Porque si algo enseña este contraste es que Buenos Aires avanzó muchísimo en tecnología, diseño e infraestructura, pero todavía tiene deudas profundas en accesibilidad, integración urbana, planificación a largo plazo y equidad territorial.

La Buenos Aires que viene necesita algo más que vehículos modernos o calles más lindas. Necesita un sistema de movilidad verdaderamente articulado, donde el transporte público vuelva a ser protagonista no solo por necesidad, sino por calidad. Necesita pensar mejor sus conexiones entre norte y sur, entre centro y periferia, entre desarrollo urbano y vida cotidiana. Necesita recuperar la lógica del progreso como mejora colectiva y no solamente como actualización visual.

Las dos imágenes, puestas una al lado de la otra, generan una sensación poderosa. En la de 1930 hay orgullo de origen, esfuerzo y nacimiento de una ciudad moderna. En la de 2030 hay promesa, innovación y la idea de una metrópoli que quiere adaptarse a su tiempo. En el medio, casi un siglo entero de historia argentina pasó por esas calles: cambios políticos, crisis económicas, transformaciones culturales, nuevas tecnologías y millones de viajes anónimos que fueron moldeando la identidad porteña.

¿Llegará el futuro a Buenos Aires?

Buenos Aires cambió muchísimo en estos casi cien años. Lo suficiente como para que una misma calle parezca pertenecer a dos mundos distintos. Pero también conserva algo esencial: su vocación de movimiento. La ciudad sigue siendo, en el fondo, un gran sistema vivo de personas que van, vienen, trabajan, sueñan, esperan y avanzan.

Tal vez allí esté la verdadera continuidad entre 1930 y 2030. No en el modelo del colectivo, ni en la arquitectura, ni en la tecnología. Sino en esa necesidad constante de seguir andando.

Y quizás también en la certeza de que, aun después de casi un siglo de transformaciones, Buenos Aires todavía está en obra.

El Gobierno unificó los códigos de infracciones de tránsito para aplicar el scoring en todo el país

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La Agencia Nacional de Seguridad Vial aprobó una codificación única para las faltas incluidas en el Sistema de Puntos de la Licencia Nacional de Conducir. La medida busca ordenar la registración de infracciones entre jurisdicciones y facilitar la interoperabilidad de los antecedentes viales.

La Agencia Nacional de Seguridad Vial aprobó una nueva herramienta operativa para el funcionamiento del sistema de scoring en la Licencia Nacional de Conducir: desde ahora, cada infracción contemplada dentro del régimen nacional de puntos tendrá un código unívoco de identificación.

La medida fue oficializada a través de la Disposición 167/2026, publicada el 18 de junio de 2026 en el Boletín Oficial. Según el texto oficial, la decisión apunta a unificar criterios entre las distintas jurisdicciones del país, en un contexto donde las normas locales de tránsito conviven con la necesidad de contar con registros compatibles a nivel nacional.

El cambio no crea un nuevo sistema de multas ni modifica por sí mismo los valores de las sanciones, sino que ordena la manera en que se identifican y registran las infracciones dentro del Sistema de Puntos aplicable a la Licencia Nacional de Conducir. La propia disposición aclara que los códigos aprobados son de “índole operativo” para el funcionamiento del scoring.

Un lenguaje común para las infracciones

Uno de los puntos centrales de la norma es la necesidad de construir un “lenguaje común” entre provincias, municipios y organismos nacionales. La ANSV señala que la normativa de tránsito presenta una pluralidad de regulaciones locales, algo propio del esquema federal, pero que requiere mecanismos de armonización para lograr criterios homogéneos de clasificación y una adecuada interoperabilidad de los sistemas de registración y antecedentes.

En términos prácticos, esto significa que una misma falta de tránsito podrá ser identificada con el mismo código dentro del sistema nacional, independientemente de la jurisdicción donde haya sido labrada. Esa estandarización busca facilitar la equivalencia entre infracciones, mejorar la registración y fortalecer la aplicación del scoring en todo el país.

La disposición también indica que los códigos se aplicarán a las actas de infracción labradas por las distintas jurisdicciones, tomando como referencia el modelo aprobado oportunamente por la ANSV. El objetivo es que las faltas puedan ser cargadas, interpretadas y asociadas correctamente al historial del conductor.

El antecedente del scoring nacional

El sistema de puntos para la Licencia Nacional de Conducir tiene como base el Decreto 437/2011 y sus modificatorios. La nueva disposición se apoya en ese marco normativo y aprueba los códigos correspondientes a las infracciones incluidas en el Anexo I de dicho decreto.

El texto recuerda además que el Convenio Federal sobre Acciones en Materia de Tránsito y Seguridad Vial, firmado en 2007 y luego ratificado por ley, estableció la necesidad de adoptar un sistema unificado de puntos para las licencias de conducir en todas las jurisdicciones del país.

En 2019, durante una reunión del Consejo Federal de Seguridad Vial realizada en El Calafate, las provincias también habían reconocido la importancia de consolidar el sistema de puntos como instrumento básico de alcance nacional. Según la ANSV, la aprobación de estos códigos responde a esa línea de trabajo y busca darle mayor seguridad jurídica a los usuarios de la vía pública.

Cuándo empieza a regir

La Disposición 167/2026 fue firmada el 16 de junio por el director ejecutivo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, Francisco Díaz Vega, y publicada en el Boletín Oficial el 18 de junio. De acuerdo con el artículo 3°, la medida comienza a regir a partir del día siguiente al de su publicación, es decir, desde el 19 de junio de 2026.

Con esta decisión, el Gobierno nacional avanza en la estandarización del sistema de antecedentes de tránsito. La clave no está en una nueva multa, sino en cómo se ordena la información: cada infracción tendrá una identificación común para que el scoring pueda aplicarse con mayor claridad, trazabilidad y coherencia en todo el país.

Suecia: Un bus autónomo de Karsan protagonizó un choque con un tranvía en Gotemburgo

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El incidente ocurrió apenas una hora después del inicio de una prueba con pasajeros pagos, pero no dejó heridos

Un bus eléctrico autónomo Karsan e-ATAK que participaba de una prueba piloto de transporte público en Gotemburgo, Suecia, se vio involucrado en un incidente vial con un tranvía el pasado 25 de mayo de 2026. El hecho ocurrió alrededor de una hora después de que la unidad comenzara a trasladar pasajeros pagos dentro de un ensayo de operación autónoma previsto por un año.

Según la información difundida por Sustainable Bus, el vehículo fue impactado desde atrás por un tranvía durante la operación en tránsito urbano. No se registraron personas heridas. Patrik Chi, vocero del organizador de transporte público Västtrafik, señaló a Reuters que “el bus frenó y fue golpeado por el tranvía”.

El dato no es menor: la prueba de Gotemburgo incluye un conductor de seguridad a bordo, preparado para intervenir y tomar el control del vehículo si la situación lo requiere. Esto forma parte de los protocolos habituales en este tipo de ensayos, especialmente cuando se trata de servicios con pasajeros en entornos urbanos reales.

Karsan sostiene que el sistema autónomo no habría causado el incidente

Tras el choque, Karsan emitió un comunicado en el que afirmó que su unidad Autonomous e-ATAK sufrió daños como consecuencia del contacto con un tranvía que se aproximaba desde atrás durante la circulación. De acuerdo con la empresa turca, las evaluaciones técnicas preliminares indicaron que el sistema de conducción autónoma “funcionó como estaba previsto durante todo el proceso”.

La compañía sostuvo además que el vehículo detectó los obstáculos del entorno y continuó operando dentro de los protocolos de seguridad establecidos. Según su interpretación inicial, el tranvía no habría mantenido una distancia suficiente y terminó haciendo contacto con el bus.

En esa línea, Karsan remarcó que, con los primeros datos disponibles, el hecho “no parecería estar relacionado con el sistema de conducción autónoma”, sino con un incidente propio de la circulación urbana. De todos modos, Västtrafik indicó que las circunstancias del choque siguen bajo investigación.

Un modelo clave para la movilidad autónoma en Europa

El vehículo involucrado es el Karsan Autonomous e-ATAK, uno de los modelos más visibles dentro del avance de los buses autónomos en Europa. Sustainable Bus destaca que se trata del único bus autónomo de Nivel 4 disponible actualmente en el mercado europeo.

El desarrollo comenzó a partir de la plataforma eléctrica Atak, lanzada por Karsan en 2019. Luego, en 2020, la marca anunció el trabajo sobre una versión automatizada de Nivel 4 junto a Adastec. El modelo fue presentado posteriormente como Autonomous e-ATAK y comenzó a operar en experiencias reales en Europa a partir de 2022.

Uno de sus hitos más importantes fue su puesta en servicio en Stavanger, Noruega, donde se convirtió en el primer bus autónomo de tamaño completo en operar dentro de una ruta de transporte público en el continente europeo. Desde entonces, también participó en proyectos y ensayos en Finlandia, Alemania, Países Bajos y otros mercados europeos.

La paradoja de probar el futuro en el tránsito real

El incidente de Gotemburgo vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes desafíos de la movilidad autónoma: probar tecnologías avanzadas en entornos urbanos donde conviven peatones, autos, ciclistas, buses, tranvías y múltiples situaciones imprevistas.

Aunque el choque no dejó heridos y la empresa afirma que el sistema autónomo respondió correctamente, el episodio muestra que la seguridad de este tipo de servicios no depende únicamente del software del vehículo. También intervienen la infraestructura, la convivencia con otros modos de transporte, las distancias de frenado, la reacción de terceros y la gestión integral del tránsito.

En ese sentido, el caso puede leerse más como una prueba de estrés para el ecosistema de movilidad autónoma que como un freno a su desarrollo. Los ensayos con pasajeros reales permiten obtener información valiosa sobre cómo se comportan estos vehículos en condiciones cotidianas, pero también exigen protocolos claros, investigaciones transparentes y comunicación pública precisa.

Un avance que seguirá bajo observación

Karsan informó que todos los detalles del incidente continúan siendo evaluados junto con las autoridades locales y los actores del sistema de transporte. La investigación será clave para determinar responsabilidades y confirmar si, como sostiene la empresa, el sistema autónomo actuó dentro de los parámetros previstos.

Mientras tanto, el caso de Gotemburgo deja una postal muy representativa del momento actual de la industria: los buses autónomos ya no son una promesa de laboratorio, sino vehículos que empiezan a compartir la calle con el transporte tradicional. Y justamente por eso, cada ensayo, cada avance y cada incidente se convierten en parte central del aprendizaje hacia una movilidad pública más automatizada, eléctrica y conectada.

El Museo del Colectivo presentó una nueva joya restaurada: un Mercedes-Benz 1112 de la Línea 157

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El histórico vehículo, carrozado por El Detalle y modelo 1971, fue mostrado por el Museo del Colectivo, el Ómnibus y el Trolebús junto a otra unidad clásica de la Línea 60. La restauración recupera los colores de la antigua Expreso Río de la Plata y suma una nueva pieza al patrimonio bondiero argentino.

El Museo del Colectivo, el Ómnibus y el Trolebús volvió a emocionar a los fanáticos del transporte argentino con la presentación de una nueva unidad restaurada: un Mercedes-Benz LO 1112 modelo 1971, carrozado por El Detalle, con los colores de la histórica Línea 157.

La unidad fue difundida por el museo en sus redes sociales, donde también se mostró junto a otro clásico de época: un Mercedes-Benz LO 1114 modelo 1970, con carrocería El Cóndor, perteneciente a la Línea 60. En la publicación, el museo destacó a ambas unidades como dos verdaderas joyas del transporte urbano argentino, recién recuperadas para ser vistas por el público en futuras exposiciones.

Un 1112 con historia y colores de la 157

El protagonista de la novedad es el Mercedes-Benz LO 1112 carrozado por El Detalle, una combinación emblemática de los años 70. Según había informado Revista Colectibondi en 2023, esta unidad tuvo un pasado muy particular: perteneció al Regimiento de Patricios, donde fue utilizada para el traslado de músicos de la banda, antes de iniciar su proceso de restauración con los colores de la antigua Línea 157 Expreso Río de la Plata.

Restaurarán un Mercedes Benz 1112 que perteneció al Ejército con los colores de la antigua Línea 157

La recuperación del coche fue realizada con la gentileza y el trabajo de Carrocería Buenos Aires, que permitió devolverle vida a una unidad que representa no solo a una línea, sino también a una etapa completa del colectivo porteño y bonaerense.

El Detalle, Mercedes-Benz y una época dorada

Durante décadas, modelos como el LO 1112 y el LO 1114 marcaron el pulso del transporte urbano argentino. El LO 1112 fue uno de los clásicos “nariz corta” de Mercedes-Benz, una plataforma muy recordada por su robustez y por haber servido tanto para colectivos como para camiones.

El LO 1114, por su parte, fue un desarrollo de Mercedes-Benz Argentina que se convirtió en uno de los grandes íconos del colectivo nacional. Presentado como evolución del LO 1112, incorporó mejoras mecánicas y mayor potencia, lo que lo volvió muy popular para el exigente servicio urbano.

En ese universo, El Detalle ocupó un lugar central como una de las carroceras más reconocidas del país. Sus diseños formaron parte del paisaje cotidiano de miles de pasajeros y hoy son recordados como parte fundamental de la identidad visual del colectivo argentino.

Patrimonio sobre ruedas

La aparición de esta unidad restaurada de la Línea 157 refuerza el rol del Museo del Colectivo, el Ómnibus y el Trolebús como espacio de preservación de la memoria del transporte. No se trata solamente de conservar vehículos antiguos: cada restauración permite recuperar colores, tipografías, filetes, recorridos, empresas y recuerdos que forman parte de la historia urbana.

En este caso, el 1112 de la 157 se suma a una colección que sigue creciendo y que permite que nuevas generaciones puedan ver de cerca cómo eran los colectivos que circularon por Buenos Aires y sus alrededores hace más de medio siglo.

La presentación junto al Mercedes-Benz LO 1114 de la Línea 60 le dio además un condimento especial: dos líneas históricas, dos carrocerías emblemáticas y dos modelos Mercedes-Benz que representan una etapa irrepetible del transporte argentino.

Una vez más, el pasado vuelve a ponerse en marcha. Y esta vez, lo hace con los colores de la 157.

Italia: Trieste Trasporti inauguró una nueva estación de carga para buses eléctricos con 14 puntos de recarga

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La ciudad italiana acelera su transición hacia una flota urbana más limpia, con 25 eléctricos ya en servicio y un plan para superar las 130 unidades a batería hacia 2030

La electrificación del transporte público no depende solo de incorporar buses eléctricos. También exige preparar depósitos, redes de carga, obras civiles, planificación energética y nuevos esquemas de operación. En esa dirección avanzó Trieste Trasporti, operador de transporte público de la ciudad italiana de Trieste, con la inauguración de una nueva estación de carga para buses eléctricos en su depósito Broletto.

La nueva infraestructura fue puesta en marcha a mediados de mayo de 2026 y cuenta con 14 puntos de carga: 12 posiciones dedicadas a buses eléctricos dentro del predio principal y 2 puntos adicionales ubicados en el edificio contiguo Esercito. La obra forma parte de un programa más amplio de electrificación de flota e infraestructura impulsado por la compañía.

Una red urbana que empieza a cambiar de tecnología

Actualmente, 25 buses eléctricos ya circulan en la red urbana de Trieste. A esa flota se sumarán 15 unidades adicionales antes de septiembre de 2026, en el marco de una inversión superior a los 24 millones de euros.

El objetivo de Trieste Trasporti es mucho más ambicioso: la empresa proyecta adquirir 137 buses eléctricos a batería para 2030, una cifra que representaría más de la mitad de su flota total. De concretarse, la ciudad daría un salto significativo en la reducción de emisiones locales y en la modernización de su sistema de transporte urbano.

La apertura de la estación de carga en Broletto aparece, entonces, como una pieza clave dentro de ese proceso. No se trata únicamente de sumar cargadores, sino de preparar la base operativa para una flota que, en los próximos años, tendrá una presencia eléctrica cada vez mayor.

Depósitos: el nuevo corazón de la electromovilidad

La transición hacia buses eléctricos está transformando el rol tradicional de los depósitos. Antes, estos espacios estaban pensados principalmente para guarda, mantenimiento, limpieza y abastecimiento de combustible. Ahora, también deben funcionar como centros energéticos capaces de cargar decenas o cientos de unidades durante la noche o en ventanas operativas específicas.

En ese sentido, el caso de Trieste refleja una tendencia cada vez más visible en Europa: la infraestructura de carga comienza a planificarse en paralelo con la compra de vehículos. Sin cargadores suficientes, potencia disponible y obras adaptadas, la incorporación de buses eléctricos puede convertirse en un cuello de botella para la operación diaria.

La compañía también prevé ampliar su infraestructura a medida que crezca la flota. Según la información difundida, a fines de mayo comenzará una nueva intervención estructural en el depósito San Marco, ubicado en via Caduti sul Lavoro, con finalización prevista para 2028.

Nuevas licitaciones y horizonte 2030

Además de las obras en depósitos, Trieste Trasporti lanzó en febrero de 2026 una licitación para la compra de nuevos buses eléctricos. Este movimiento confirma que la estrategia no se limita a una incorporación puntual, sino que forma parte de una renovación progresiva de la flota.

El horizonte 2030 marca el ritmo de esa transformación. Con 137 unidades eléctricas previstas, la ciudad busca consolidar un modelo de transporte público más silencioso, eficiente y alineado con los objetivos ambientales europeos.

Para Trieste, el desafío será combinar tres variables al mismo tiempo: disponibilidad de vehículos, capacidad de carga e infraestructura de mantenimiento. La estación Broletto es uno de los primeros pasos visibles de ese camino.

Una postal del futuro eléctrico del transporte urbano

La inauguración de los 14 puntos de carga muestra que la electromovilidad ya dejó de ser una prueba aislada para convertirse en una etapa concreta de planificación urbana. En ciudades como Trieste, los buses eléctricos empiezan a ganar espacio no solo en las calles, sino también en los patios operativos donde se define buena parte de la eficiencia del sistema.

Cada nuevo cargador instalado es, en definitiva, una señal de hacia dónde se mueve el transporte público: menos emisiones locales, más tecnología en los depósitos y una operación cada vez más dependiente de la gestión inteligente de la energía.

Pehuenche renovó casi toda su flota y ya tiene colectivos con apenas un año y medio de antigüedad promedio

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La empresa cipoleña incorporó cerca de 40 unidades nuevas para sus servicios urbanos, interurbanos e interprovinciales. El objetivo es completar el recambio total durante este año y sostener una mejora visible en el transporte del Alto Valle.

En un contexto donde muchas empresas de transporte público enfrentan dificultades para renovar unidades, sostener frecuencias y absorber el aumento de los costos operativos, Pehuenche avanza en sentido contrario: la firma cipoleña prácticamente completó la renovación de su flota de colectivos y apunta a terminar el año con el recambio total de sus unidades.

La empresa, con fuerte presencia en Cipolletti, Neuquén y distintas localidades del Alto Valle, incorporó en los últimos tiempos cerca de 40 colectivos nuevos destinados a los diferentes servicios que presta en la región. La renovación alcanza recorridos interprovinciales, interurbanos y urbanos, entre ellos Cipolletti-Neuquén, Cipolletti-Cinco Saltos, Centenario-Neuquén, Neuquén-Añelo y el nuevo Transporte Urbano de Cipolletti, conocido como TUC.

Según explicó Juan Manuel Trasarti, propietario de Pehuenche, la compañía cambió “prácticamente en un 100 por ciento” las unidades utilizadas en los servicios interurbanos e interprovinciales entre Cipolletti y Neuquén, además de renovar casi por completo las prestaciones hacia Cinco Saltos, otras localidades del Alto Valle Oeste y el corredor Centenario-Neuquén.

Uno de los datos más llamativos es la baja antigüedad del parque móvil. Pehuenche cuenta actualmente con alrededor de 60 colectivos, con una antigüedad promedio de apenas un año y medio. Incluso, la unidad más antigua en servicio es modelo 2023, una cifra muy por debajo del límite máximo de 12 años permitido por la normativa vigente para que un colectivo pueda circular.

El proceso de renovación todavía no terminó. La empresa anticipó que ya se encuentran en producción nuevas unidades para el servicio Senillosa-Neuquén, que podrían estar disponibles en menos de un mes. Con esa incorporación, Pehuenche busca seguir completando el recambio de los pocos vehículos que aún restan reemplazar.

La modernización también se refleja en el sistema urbano de Cipolletti. Los colectivos que conforman el TUC son 0 km y forman parte del nuevo servicio licitado por el Municipio, con Pehuenche como empresa adjudicataria. Para la ciudad, la puesta en marcha del transporte urbano representó un cambio relevante después de años de reclamos por una prestación local más ordenada y estable.

Desde la compañía remarcan que la renovación de flota no solo mejora la imagen del servicio, sino también las condiciones de viaje. Unidades más nuevas permiten ofrecer mayor comodidad, mejor seguridad operativa y una experiencia más confiable para quienes utilizan el colectivo todos los días para trabajar, estudiar o trasladarse entre ciudades del Alto Valle.

El caso de Pehuenche también muestra el esfuerzo empresarial detrás de la renovación. Trasarti destacó que la firma tiene 30 años de trayectoria, es una empresa familiar y actualmente emplea a unas 140 personas. En ese marco, sostuvo que la inversión en unidades nuevas se logró con austeridad, planificación y reinversión permanente dentro de la propia empresa.

El empresario reconoció que el transporte es una actividad compleja, especialmente porque funciona los 365 días del año y exige responder a costos, obligaciones laborales, reclamos de usuarios, mantenimiento y continuidad operativa. Aun así, remarcó que la clave está en sostener un equipo de trabajo comprometido y corregir sobre la marcha los problemas que puedan aparecer.

La empresa también desmintió versiones sobre una posible eliminación del ramal B del servicio Cipolletti-Neuquén. Trasarti aseguró que ese ramal continuará funcionando y explicó que la confusión se originó por la suspensión temporal del recorrido hasta la Terminal de Ómnibus de Neuquén, debido a obras viales que complicaban el cumplimiento de los horarios. Frente a esa situación, Pehuenche implementó trasbordos sin cargo con otros servicios.

Con una flota casi completamente renovada, unidades en producción y un promedio de antigüedad excepcionalmente bajo para el transporte regional, Pehuenche se posiciona como uno de los casos más destacados de modernización privada en el interior del país. Para los usuarios del Alto Valle, la renovación ya se percibe en la calle: colectivos más nuevos, mejor presencia y una apuesta concreta por sostener la conectividad entre ciudades.

Alemania lanza un nuevo programa para financiar al menos 1.500 buses cero emisiones

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El Ministerio Federal de Transporte abrió una nueva convocatoria nacional para apoyar la compra de buses eléctricos, a hidrógeno y la infraestructura asociada. Desde 2021, el país ya aprobó fondos para más de 5.300 unidades limpias.

Alemania vuelve a poner recursos públicos sobre la mesa para acelerar la transformación de su transporte público. El Ministerio Federal de Transporte —BMV— lanzó una nueva convocatoria de financiamiento destinada a incorporar al menos 1.500 buses adicionales con tecnologías cero emisiones, como parte de su política nacional de apoyo a los sistemas de propulsión alternativa.

La nueva directiva, publicada oficialmente el 6 de mayo de 2026 en el Boletín Federal, abrirá la recepción de solicitudes desde el 26 de mayo hasta el 21 de julio de 2026. El programa busca continuar el esquema de apoyo iniciado en 2021 para buses eléctricos a batería, buses con celda de combustible de hidrógeno, trolebuses con baterías y conversiones de unidades convencionales hacia tecnologías cero emisiones.

La convocatoria no se limita a la compra de vehículos. También contempla financiamiento para la infraestructura necesaria: cargadores, estaciones de repostaje, instalaciones de mantenimiento y equipamiento asociado. Ese punto es clave, porque la transición eléctrica no depende únicamente de adquirir buses nuevos, sino de preparar depósitos, redes energéticas y operaciones completas para sostenerlos en servicio diario.

Más de 5.300 buses ya fueron aprobados desde 2021

Desde el lanzamiento de la primera directiva de financiamiento en 2021, Alemania aprobó fondos para más de 5.300 buses climáticamente amigables en alrededor de 330 operadores de transporte público. De ese total, más de 2.300 unidades ya se encuentran en operación.

El ministro federal de Transporte, Patrick Schnieder, señaló que el país ya invirtió cerca de 1.500 millones de euros en estos programas y remarcó que, solo con el presupuesto disponible para 2026, el gobierno busca sumar otros 1.500 buses eléctricos a la operación nacional.

El dato muestra la escala de la política pública alemana. Mientras muchas ciudades del mundo avanzan con pruebas piloto o compras puntuales, Alemania sostiene un esquema federal de apoyo que busca transformar el parque de buses urbanos de manera progresiva y coordinada.

Casi la mitad de los nuevos buses urbanos ya son cero emisiones

El avance de Alemania en electromovilidad ya empieza a reflejarse en las matriculaciones. Según los datos citados por Sustainable Bus, en 2025 casi la mitad de los nuevos buses urbanos registrados en Alemania fueron cero emisiones. Ese mismo año, el sector incorporó 1.397 buses libres de emisiones, llevando la flota nacional a 4.752 unidades en operación.

Ese volumen representa alrededor del 14% de una flota urbana estimada en aproximadamente 35.000 buses. Aunque el diésel todavía conserva una presencia mayoritaria, la tendencia empieza a cambiar con fuerza, especialmente en las grandes ciudades y operadores que ya cuentan con experiencia en flotas eléctricas.

De acuerdo con los planes de compra informados por operadores alemanes, el país podría sumar unos 6.400 buses cero emisiones adicionales hacia 2030, llevando la flota total por encima de las 11.000 unidades.

Dos vías de financiamiento: activación y escalamiento

La nueva convocatoria introduce dos pilares de financiamiento. Por un lado, mantiene un programa de activación, similar a las rondas anteriores, orientado a operadores que inician o amplían sus primeras incorporaciones de buses cero emisiones. Por otro, incorpora un programa de escalamiento, pensado para empresas que ya tienen un nivel significativo de electrificación y buscan expandir sus operaciones limpias.

Esta división refleja una nueva etapa del mercado. Algunos operadores todavía necesitan dar sus primeros pasos, mientras otros ya pasaron la fase piloto y requieren apoyo para crecer en escala, ordenar sus depósitos, ampliar infraestructura y reemplazar volúmenes mayores de flota diésel.

Los proyectos serán seleccionados mediante un proceso competitivo que evaluará criterios como contribución ambiental, eficiencia en el uso de fondos públicos, posibilidades de implementación, despliegue operativo y conceptos energéticos.

Menos porcentaje de subsidio, pero continuidad del programa

Uno de los cambios importantes está en el nivel de apoyo económico. Hasta ahora, los operadores podían recibir financiamiento de hasta el 80% de los costos adicionales frente a un bus diésel comparable. Con la nueva directiva, la cobertura bajará a un máximo de 70% para operadores con bajo nivel de electrificación y a 55% para el resto.

En infraestructura, el gobierno federal continuará financiando hasta el 40% de las inversiones en carga, repostaje y mantenimiento.

La reducción del porcentaje de ayuda generó advertencias dentro del sector. La VDV, asociación alemana de empresas de transporte, valoró la continuidad del programa, pero señaló que la nueva ronda solo podrá alcanzar el objetivo de 1.500 buses porque bajan las tasas de subsidio. También advirtió que todas las convocatorias anteriores estuvieron ampliamente sobredemandadas, una señal de que los operadores quieren avanzar, pero necesitan más respaldo económico.

El financiamiento como motor real de la electromovilidad

El caso alemán deja una conclusión clara: la transición hacia buses cero emisiones no depende solo de la tecnología disponible. También necesita políticas públicas sostenidas, presupuestos específicos y reglas claras para que los operadores puedan planificar compras de largo plazo.

Los buses eléctricos ya demostraron capacidad operativa en muchas ciudades europeas, pero su adopción masiva sigue enfrentando barreras: mayor costo inicial, obras eléctricas, instalación de cargadores, adaptación de talleres y formación de personal técnico. Por eso, los programas nacionales de financiamiento se convierten en una herramienta decisiva para acelerar el reemplazo de unidades diésel.

En Alemania, el nuevo llamado busca dar continuidad a una transformación que ya está en marcha. Con más de 5.300 buses aprobados, 4.752 cero emisiones en operación y una meta de al menos 1.500 unidades adicionales en esta nueva etapa, el país confirma que la electromovilidad del transporte público dejó de ser un proyecto experimental para convertirse en política de Estado.

Una referencia para otros mercados

Para América Latina y países como Argentina, el caso alemán ofrece una lectura interesante. La diferencia no está únicamente en la disponibilidad tecnológica, sino en la existencia de programas estables de financiamiento que permiten escalar la transición.

El desafío regional es similar: renovar flotas, reducir emisiones y mejorar la calidad del servicio. Pero sin herramientas financieras, infraestructura y planificación pública, los buses eléctricos quedan limitados a experiencias aisladas.

Alemania muestra otro camino: financiamiento federal, criterios competitivos, apoyo a infraestructura y continuidad en el tiempo. Esa combinación es la que permite pasar de los anuncios a los vehículos en la calle.

Alemania: El Allianz Arena de Múnich activa cargadores de alta potencia para camiones eléctricos y futuros buses de larga distancia

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El estadio del Bayern Múnich suma dos estaciones de 400 kW con cuatro bahías para vehículos pesados, aprovechando su conexión eléctrica y su ubicación estratégica junto a las autopistas A9 y A99

El Allianz Arena de Múnich empieza a cumplir un nuevo rol dentro de la transición energética del transporte pesado europeo. El estadio, conocido mundialmente por ser la casa del Bayern Múnich, puso en marcha un sitio de carga de alta potencia para camiones eléctricos, con infraestructura preparada también para futuros buses y coaches eléctricos.

La instalación cuenta con dos estaciones de carga de 400 kW, capaces de abastecer cuatro bahías para camiones ubicadas en el área de estacionamiento de buses del estadio. El proyecto aprovecha una característica clave de los grandes recintos deportivos: cuentan con conexiones eléctricas robustas, amplios espacios de estacionamiento y una utilización intensa solo en días de evento.

El sitio se encuentra junto al intercambiador Múnich Norte, donde se conectan las autopistas A9 y A99, dos corredores estratégicos para el transporte pesado. Según la información difundida, por esa zona circulan hasta 10.000 camiones por día, lo que convierte al Allianz Arena en un punto potencialmente relevante dentro de una futura red europea de carga para vehículos comerciales eléctricos.

Un estadio convertido en nodo energético

La lógica del proyecto es simple pero innovadora: utilizar la infraestructura eléctrica existente del estadio fuera de los días de partido. Durante los eventos, la demanda energética del Allianz Arena es muy elevada, pero en jornadas sin actividad esa capacidad puede destinarse a la carga de vehículos pesados.

Por ahora, la operación de carga se suspende en días de partido debido a los requerimientos energéticos del estadio. Sin embargo, en el resto de las jornadas, el sitio puede funcionar como un punto de abastecimiento para camiones eléctricos de larga distancia que circulan por el corredor metropolitano de Múnich.

La estación también ofrece servicios complementarios como estacionamiento seguro y baños, dos elementos importantes para que un punto de carga pesado sea útil en la práctica. En el transporte de larga distancia, el tiempo de carga debe integrarse con los tiempos de descanso, la seguridad del conductor y la planificación de ruta.

Pensado también para coaches eléctricos

Aunque la infraestructura inicial está orientada a camiones eléctricos, el proyecto fue diseñado con una mirada más amplia. A largo plazo, el Allianz Arena también podría servir como punto de carga para coaches eléctricos, incluidos los utilizados por clubes, delegaciones deportivas o grupos de hinchas.

Este punto es especialmente interesante para el mundo del transporte de pasajeros. Los buses de larga distancia eléctricos todavía están en una etapa inicial en Europa, pero el desarrollo de unidades de mayor autonomía y la llegada de nuevos modelos —como los futuros coaches eléctricos de MAN— exigirá una red de carga de alta potencia más extendida.

En ese contexto, los estadios, centros de convenciones, predios feriales y grandes espacios de eventos pueden convertirse en nodos estratégicos. Tienen playas de estacionamiento, acceso vial, demanda ocasional y una conexión eléctrica dimensionada para grandes consumos.

MAN, Milence y el modelo de colaboración

El proyecto fue desarrollado con participación de MAN Transport Solutions, que colaboró desde las primeras etapas con análisis de carga de red, dimensionamiento de infraestructura y diseño del sistema. La planificación incluyó modelos de perfiles de carga, flujos de vehículos y demanda energética para definir la capacidad necesaria.

Según la información publicada, el Allianz Arena es propietario de la infraestructura, mientras que el soporte operativo está a cargo de Milence, la compañía respaldada por Traton, Volvo y Daimler para desarrollar infraestructura de carga de vehículos pesados en Europa.

El esquema combina tres piezas clave: un dueño de sitio con infraestructura disponible, especialistas en transporte pesado y un operador con experiencia en redes de carga. Ese modelo podría repetirse en otros puntos donde existan condiciones similares.

Carga de alta potencia y futura capacidad megawatt

La estación fue concebida con posibilidad de expansión futura, incluyendo compatibilidad con sistemas de carga de mayor potencia, como el megawatt charging. Esta tecnología será clave para camiones y buses de larga distancia, donde los tiempos de carga deben ser lo suficientemente breves como para no afectar la productividad ni la operación.

Hoy, los 400 kW ya representan una potencia considerable para vehículos pesados. Pero a medida que crezcan las baterías de camiones y coaches eléctricos, los puntos de carga deberán escalar hacia niveles superiores. Por eso, el proyecto del Allianz Arena no se presenta solo como una instalación puntual, sino como un posible modelo para futuros corredores eléctricos.

Los estadios como parte de la red de transporte limpio

El caso de Múnich abre una mirada distinta sobre la infraestructura de electromovilidad. Hasta ahora, muchos proyectos de carga pesada se pensaban en estaciones de servicio, depósitos logísticos, terminales o áreas de descanso en autopistas. El Allianz Arena muestra que los grandes recintos urbanos también pueden tener un rol.

Muchos estadios europeos reúnen las condiciones necesarias: conexión de media tensión, grandes superficies, baja utilización fuera de eventos, seguridad, accesos viales y cercanía a corredores de transporte. Si esos espacios se integran a redes de carga pública o semipública, podrían acelerar la expansión de la electromovilidad pesada.

Para el transporte de pasajeros, esta lógica también puede ser útil. Un estadio con cargadores de alta potencia podría abastecer buses turísticos, servicios especiales, coaches de equipos, traslados de hinchas o unidades interurbanas durante ventanas operativas.

Una nueva función para los grandes eventos

La activación de los cargadores del Allianz Arena muestra que la transición energética no solo depende de fabricar vehículos eléctricos. También exige encontrar lugares inteligentes para cargarlos.

En Múnich, un estadio se convierte en infraestructura de transporte pesado. La postal es potente: el mismo espacio que concentra miles de hinchas en días de partido puede funcionar, el resto de la semana, como nodo de carga para camiones eléctricos y futuros buses de larga distancia.

Si el modelo se replica en otros estadios, ferias y predios de eventos, Europa podría sumar una red de puntos estratégicos para acelerar la electrificación del transporte pesado. En ese camino, el Allianz Arena deja de ser solo una cancha: empieza a funcionar también como una pieza más del mapa de la movilidad cero emisiones.

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