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Reino Unido sancionará con multas de hasta 100 libras a quienes escuchen música sin auriculares en los colectivos

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El Gobierno británico anunció nuevas medidas para combatir los comportamientos molestos en el transporte público. Escuchar música o reproducir videos a través de los parlantes del celular podrá ser sancionado en los colectivos, mientras que en los trenes las multas pueden alcanzar las 1.000 libras. Los choferes no tendrán que intervenir: el control estará a cargo de personal especializado.

Escuchar música a todo volumen, reproducir videos sin auriculares o realizar llamadas mediante el altavoz del celular son situaciones habituales en el transporte público de numerosas ciudades del mundo. En Inglaterra, las autoridades decidieron reforzar las herramientas para combatir estas conductas y mejorar la convivencia entre pasajeros.

El 19 de octubre de 2026, el Gobierno británico presentó una serie de medidas destinadas a reducir los comportamientos antisociales en colectivos y trenes. La iniciativa contempla multas de hasta 100 libras esterlinas para quienes provoquen molestias en los colectivos, además de una campaña nacional para promover el uso de auriculares en los servicios ferroviarios.

La medida forma parte de un programa que busca mejorar la experiencia cotidiana de viaje y reducir situaciones que afectan la comodidad de los usuarios.

Multas de hasta 100 libras en los colectivos

Las nuevas disposiciones permiten a las autoridades locales de transporte de Inglaterra establecer y aplicar normas contra diferentes comportamientos considerados molestos o perjudiciales para el resto de los pasajeros.

Entre las conductas contempladas se encuentran reproducir música o videos a volumen elevado, vapear dentro de los vehículos, arrojar basura y mantener actitudes amenazantes.

El respaldo legal para estas medidas proviene de la Bus Services Act 2025, que amplió las facultades de las autoridades locales para regular determinados aspectos del transporte en colectivo.

Las nuevas atribuciones entraron en vigor el 5 de agosto de 2026, mientras que el 19 de octubre se publicaron las directrices oficiales para facilitar su implementación.

Esto no significa que todas las ciudades apliquen automáticamente la misma multa: cada autoridad local deberá establecer sus propias disposiciones, que necesitarán la aprobación de la Secretaría de Estado de Transporte antes de entrar en vigencia.

Los choferes no serán responsables de aplicar las sanciones

Uno de los aspectos más relevantes del anuncio es que los conductores de colectivos no tendrán la responsabilidad de confrontar ni sancionar a los pasajeros que incumplan las normas.

El procedimiento quedará en manos de agentes autorizados, entre ellos oficiales de seguridad del transporte y efectivos policiales.

El Gobierno estableció una estrategia de intervención gradual:

  1. Acercarse al pasajero que está generando molestias.
  2. Explicarle las normas y las consecuencias de su comportamiento sobre los demás usuarios.
  3. Aplicar las medidas correspondientes si se niega a cumplir las indicaciones.

El objetivo declarado es promover primero un cambio de comportamiento y reservar las sanciones para los casos en los que no exista colaboración.

En los trenes, las multas pueden alcanzar las 1.000 libras

Las autoridades también anunciaron una campaña nacional para reducir el denominado loudcasting, expresión utilizada para describir la reproducción de música, videos u otros contenidos sonoros a través de los parlantes de dispositivos personales.

Bajo el lema «Compartí el viaje, no el ruido», las empresas ferroviarias incorporarán mensajes de concientización mediante carteles, anuncios de audio, redes sociales y canales digitales.

En el sistema ferroviario ya existen disposiciones que permiten actuar contra quienes reproducen sonidos molestos sin respetar las indicaciones del personal autorizado.

Si un pasajero se niega a interrumpir esa conducta, podrá ser retirado del tren en la siguiente estación y enfrentar procedimientos que pueden derivar en multas de hasta 1.000 libras.

Por lo tanto, la novedad no consiste en crear desde cero una prohibición ferroviaria, sino en reforzar su difusión y aplicación mediante una campaña coordinada.

Londres ya había comenzado una campaña para promover el uso de auriculares

La iniciativa nacional tiene un antecedente en Transport for London (TfL), el organismo responsable de buena parte del transporte público de la capital británica.

En agosto de 2025, TfL lanzó la campaña «Headphones On», destinada a recordarles a los usuarios que deben utilizar auriculares para evitar molestar a otros pasajeros.

Inicialmente difundida en la Elizabeth Line y en redes sociales, la iniciativa fue ampliada posteriormente al Metro de Londres y a los colectivos.

La campaña forma parte de Travel Kind, un programa de comunicación orientado a promover comportamientos respetuosos dentro de la red de transporte.

Las autoridades londinenses también confirmaron que sus agentes de fiscalización pueden intervenir ante casos de reproducción de contenidos a volumen elevado, priorizando primero el diálogo con los pasajeros.

El Gobierno busca mejorar la convivencia durante los viajes

La secretaria de Transporte, Heidi Alexander, señaló que resulta frustrante cuando unas pocas personas afectan negativamente el viaje de los demás, ya sea mediante el vapeo, la basura o la reproducción de música a volumen elevado.

Desde el Gobierno consideran que modificaciones relativamente pequeñas en la conducta de los usuarios pueden generar mejoras importantes en la experiencia del transporte público.

Las medidas también recibieron el respaldo de Campaign for Better Transport, una organización británica que promueve mejores servicios de movilidad.

Su director ejecutivo, Ben Plowden, destacó que los comportamientos antisociales pueden desalentar el uso del transporte público, especialmente entre personas con necesidades específicas de accesibilidad.

Los trabajadores del transporte reclaman medidas de seguridad más profundas

No todas las reacciones fueron favorables.

Sharon Graham, secretaria general del sindicato Unite, consideró que las medidas anunciadas, aunque bien intencionadas, resultan insuficientes para enfrentar los problemas de violencia y agresiones que sufren los trabajadores del transporte.

La organización sostiene que las sanciones contra comportamientos molestos no reemplazan la necesidad de establecer mecanismos de protección más amplios para conductores y otros empleados del sector.

Este planteo introduce un debate sobre el alcance de las nuevas disposiciones: mientras las autoridades buscan mejorar la convivencia entre usuarios, los sindicatos reclaman respuestas concretas frente a situaciones que comprometen la seguridad laboral.

¿Podría aplicarse una medida similar en los colectivos argentinos?

La decisión británica también abre un interrogante sobre los hábitos de convivencia dentro del transporte público argentino.

La reproducción de música, videos y mensajes de audio sin auriculares es una situación que puede generar conflictos entre pasajeros, especialmente durante los trayectos prolongados o en unidades con elevada ocupación.

Sin embargo, la iniciativa anunciada en Inglaterra no tiene aplicación en Argentina y no implica que exista una propuesta equivalente en nuestro país.

Más allá de las diferencias normativas, el caso plantea una discusión sobre el equilibrio entre la libertad individual, el respeto por los demás pasajeros y la responsabilidad de las autoridades de transporte.

El enfoque británico combina campañas de concientización, normas locales y controles realizados por personal autorizado, procurando evitar que los conductores tengan que asumir tareas de fiscalización.

El mensaje central es sencillo: disfrutar de música o contenidos audiovisuales durante un viaje es compatible con el transporte público, siempre que no se impongan esos sonidos al resto de los pasajeros.

 

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Fuente:

Gobierno UK

El Metrobús San Martín cambia el nombre de una de sus estaciones

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La parada ubicada frente a la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA fue rebautizada oficialmente tras la sanción de la Ley 6991. El cambio reconoce la trayectoria de la institución universitaria y contempla la actualización de la cartelería y los sistemas de información para los pasajeros.

El Metrobús de la avenida San Martín, en la Ciudad de Buenos Aires, incorporó una nueva denominación a su red de estaciones. La tradicional parada Empedrado pasó a llamarse Ciencias Veterinarias, en homenaje a la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires (UBA), ubicada en las inmediaciones del corredor.

La modificación quedó formalizada mediante la Ley 6991, cuya publicación en el Boletín Oficial porteño N.º 7475, del 16 de octubre de 2026, completó el proceso legislativo para cambiar el nombre de la estación.

La medida establece que el Gobierno de la Ciudad deberá adecuar la señalización correspondiente, tanto en los elementos físicos instalados en la parada como en los sistemas digitales de información utilizados por los pasajeros.

¿Dónde está ubicada la estación Ciencias Veterinarias?

La estación se encuentra sobre la avenida San Martín, entre las calles General Rivas y Basilio Cittadini, en una zona de confluencia de los barrios de Agronomía, Villa del Parque y La Paternal.

Su ubicación resulta especialmente relevante por la cercanía con uno de los principales accesos al predio universitario y al Hospital Escuela de la Facultad de Ciencias Veterinarias.

La parada constituye un punto de acceso al transporte público para estudiantes, docentes, trabajadores universitarios, vecinos y personas que concurren a las instalaciones académicas y asistenciales.

El cambio no implica la construcción de una estación nueva ni una modificación anunciada en los recorridos de colectivos: se trata de una actualización de la denominación oficial de una parada existente.

Una iniciativa impulsada desde la universidad

La propuesta de reemplazar el nombre Empedrado por Ciencias Veterinarias surgió de la propia comunidad universitaria.

Autoridades, docentes y graduados de la Facultad promovieron la iniciativa para reconocer la presencia histórica de la institución en el barrio y su vinculación con el desarrollo académico y científico de la Ciudad.

El proyecto también contó con el acompañamiento de la Comuna 15 y posteriormente avanzó dentro de la Legislatura porteña.

El procedimiento atravesó distintas instancias legislativas, incluida una audiencia pública realizada durante 2026, hasta alcanzar su aprobación definitiva.

Un homenaje a la movilización universitaria de 1972

Uno de los fundamentos históricos del cambio de nombre está relacionado con los acontecimientos ocurridos en 1972, cuando estudiantes de la carrera de Veterinaria protagonizaron una movilización que incluyó una huelga de hambre para reclamar su autonomía académica.

Aquella lucha constituye un antecedente fundamental en el proceso que permitió consolidar la Facultad de Ciencias Veterinarias como una unidad académica independiente dentro de la Universidad de Buenos Aires.

La nueva denominación de la estación busca reconocer tanto ese episodio como la trayectoria institucional desarrollada posteriormente.

Desde la Facultad destacaron que el reconocimiento representa un homenaje a su historia y a la comunidad universitaria, además de poner en valor su presencia en la vida cotidiana de los barrios cercanos.

Cómo se implementará el cambio en el Metrobús

Con la modificación ya formalizada, el Gobierno porteño deberá actualizar los elementos de identificación de la estación para que la denominación Ciencias Veterinarias reemplace a Empedrado.

La adecuación incluye la cartelería física y las plataformas digitales de información del transporte público.

Esto permitirá que el nuevo nombre figure de manera uniforme en los distintos soportes destinados a orientar a los pasajeros.

Hasta el momento, no se informó un cronograma específico para completar el reemplazo de toda la señalización ni se confirmó que la totalidad de los sistemas de información ya haya sido actualizada.

El transporte público y la identidad de los barrios

La decisión incorpora un nuevo reconocimiento institucional dentro de la nomenclatura del transporte porteño.

Las denominaciones de estaciones y paradas no sólo sirven como referencia para localizar puntos de ascenso y descenso de pasajeros, sino que también pueden reflejar la historia, las instituciones y los lugares representativos de cada barrio.

En este caso, el nombre Ciencias Veterinarias vincula directamente una estación del Metrobús San Martín con una institución pública de enseñanza superior que forma parte de la identidad del entorno urbano.

De esta manera, los pasajeros que utilizan diariamente el corredor comenzarán a familiarizarse con una nueva denominación que reemplaza a la histórica Empedrado, sin que se hayan anunciado modificaciones operativas en el servicio por este motivo.

Puerto Madryn: avanza en comisión una tarifa social del 55% para jubilados

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El proyecto obtuvo despacho favorable en la Comisión de Gobierno del Concejo Deliberante y podría votarse el 17 de septiembre, luego de que la sesión prevista para esta semana fuera postergada. La iniciativa propone que jubilados y pensionados paguen un 55% menos durante todos los días y horarios, mientras que el Municipio deberá compensar a la empresa por los viajes subsidiados. También contempla gratuidad para personas con CUD. Por ahora, ninguno de esos beneficios está vigente.

Puerto Madryn está a un paso de crear un nuevo régimen municipal de beneficios para viajar en colectivo.

La Comisión de Gobierno del Concejo Deliberante dio despacho favorable al proyecto impulsado por el concejal Federico Garitano, que propone aplicar una reducción del 55% sobre la tarifa plana para jubilados y pensionados y mantener la gratuidad para las personas que acrediten un Certificado Único de Discapacidad vigente.

Pero existe una precisión importante: el proyecto todavía no fue aprobado por el Concejo Deliberante.

La intención era llevarlo al recinto en la sesión de esta semana, pero la 16ª sesión ordinaria fue postergada. El propio Garitano indicó que ahora se buscará votarlo el jueves 17 de septiembre.

La noticia, entonces, no es que Puerto Madryn ya tenga una nueva tarifa social.

Es que el mecanismo avanzó una instancia legislativa clave y empieza a mostrar, además, cómo pretende financiarse el descuento.

Un descuento que funcionaría todo el día

Uno de los puntos centrales del proyecto es que el beneficio para jubilados y pensionados no tendría restricciones horarias.

El descuento del 55% debería aplicarse todos los días y durante todo el horario de funcionamiento del transporte urbano, sin limitarse a determinadas franjas ni jornadas.

Para acceder, los beneficiarios deberían acreditar identidad y condición previsional.

En el caso de las personas con discapacidad, el proyecto establece la presentación de DNI y CUD vigente. Cuando el certificado indique expresamente que la persona necesita asistencia, el acompañante también podría acceder al viaje gratuito.

La propuesta busca además evitar un problema bastante habitual en los regímenes sociales: tener que realizar permanentemente renovaciones administrativas.

Una vez otorgado, el beneficio permanecería vigente mientras continúe existiendo la condición que le dio origen, y los trámites de solicitud, actualización o eventual renovación deberán ser gratuitos.

Con la tarifa actual, un jubilado pagaría alrededor de $796

Desde el 30 de julio, el boleto urbano de Puerto Madryn tiene un valor informado de $1.768,51, de acuerdo con la actualización comunicada para el servicio prestado por Ceferino del Sur.

Si el descuento del 55% se aplicara sobre ese mismo valor, un jubilado o pensionado abonaría aproximadamente $796 por viaje, mientras que los restantes $973 aproximadamente representarían la diferencia respecto de la tarifa plena.

Ese cálculo sirve únicamente como referencia con el cuadro tarifario vigente al momento de publicarse estas fuentes. Si el boleto cambia antes de la implementación, también cambiará el monto final abonado por el beneficiario.

Y ahí aparece la pregunta más interesante del proyecto.

¿Quién paga esos $973 que el pasajero dejaría de abonar?

El descuento no desaparece: lo paga el Municipio

La iniciativa establece expresamente que el costo de los viajes bonificados no deberá ser absorbido directamente por jubilados, pensionados o personas con discapacidad.

Será el Departamento Ejecutivo Municipal el encargado de establecer un sistema de compensación económica para la empresa prestataria por los viajes realizados con tarifa reducida o gratuita.

Eso significa que, desde el punto de vista económico, el viaje no pasa a costar 45% menos.

Lo que cambia es quién aporta cada parte del dinero.

El jubilado pagaría el 45% de la tarifa correspondiente.

El Municipio debería financiar la diferencia prevista por el régimen.

Y en los viajes gratuitos, la compensación pública debería cubrir el monto que corresponda según las condiciones que finalmente establezca la reglamentación.

Es exactamente por eso que el sistema de registro de viajes pasa a ser tan importante como el porcentaje de descuento.

Cada viaje deberá poder comprobarse

El proyecto exige utilizar datos verificables para determinar cuántos viajes fueron realizados dentro de cada categoría beneficiaria.

No es un detalle técnico.

Si una empresa afirma que transportó 50.000 pasajeros con descuento durante un mes, el Municipio necesita poder comprobar esas 50.000 validaciones antes de transferir una compensación.

De lo contrario, el sistema quedaría basado en estimaciones o declaraciones empresariales difíciles de auditar.

Un esquema electrónico puede registrar para cada operación, entre otros datos, el beneficio aplicado, fecha y hora, línea utilizada y valor correspondiente.

Así, la compensación puede calcularse sobre viajes realmente efectuados y registrados, en lugar de utilizar una cifra global.

SUBE apareció en el centro de la discusión

Precisamente por ese motivo, durante el análisis en comisión algunos concejales reclamaron que la implementación del régimen quede vinculada con la utilización de SUBE.

Andrea Rueda, Lucila González y Hernán Pereira plantearon que se exija la incorporación del sistema en el transporte urbano local.

La discusión tiene un antecedente muy reciente.

Puerto Madryn adjudicó este año nuevamente el transporte urbano a Ceferino del Sur, mediante un contrato por nueve años con posibilidad de extensión, y dentro de las condiciones de la nueva prestación quedó contemplada la implementación de medios electrónicos de pago compatibles con SUBE.

El nuevo proyecto incluso intenta anticiparse al cambio tecnológico.

Establece que la llegada de SUBE u otro medio electrónico no podrá eliminar, reducir ni interrumpir los descuentos o gratuidades municipales. El Municipio deberá garantizar que los beneficios sean migrados al nuevo sistema.

Es una cláusula particularmente relevante porque evita que una modificación del medio de pago obligue a comenzar desde cero con todo el régimen social.

SUBE puede ser mucho más que una tarjeta para pagar

Desde el punto de vista de la gestión, la discusión va más allá de reemplazar efectivo o tarjetas locales.

Un sistema electrónico permite construir una base de datos mucho más precisa sobre cómo se utilizan realmente los colectivos.

Cuántos viajes realizan jubilados.

En qué horarios.

En qué líneas.

Cuántos corresponden a gratuidades.

Cuál es el monto mensual que debe compensarse.

Y cómo evoluciona ese gasto con el tiempo.

Esos datos pueden servir tanto para liquidar correctamente a la prestataria como para planificar el propio transporte.

Si, por ejemplo, una determinada línea concentra una proporción muy alta de viajes de adultos mayores, esa información podría utilizarse para analizar frecuencias, accesibilidad de las unidades o ubicación de paradas.

El Municipio tendría que presupuestar el beneficio

El proyecto no plantea que la compensación salga de una fuente indefinida.

Los gastos derivados del régimen deberían afrontarse mediante partidas del Presupuesto Municipal y contemplarse también en ejercicios posteriores.

Esto transforma al descuento en una política pública con costo fiscal.

Cuanto más se utilice el beneficio, mayor será el monto que potencialmente deberá aportar la Municipalidad.

Por eso existen dos variables fundamentales que todavía habrá que conocer una vez que el sistema comience a funcionar, si finalmente es aprobado.

La primera será cuántas personas quedan efectivamente alcanzadas.

La segunda, cuántos viajes realiza cada beneficiario.

Un jubilado registrado que utiliza el colectivo dos veces al mes tiene un impacto presupuestario muy diferente de otro que realiza dos viajes diarios.

El Concejo recibiría informes cada seis meses

La propuesta incorpora también una herramienta de control legislativo.

La autoridad responsable deberá enviar al Concejo Deliberante, como mínimo cada seis meses, información sobre cantidad de beneficiarios, viajes realizados, recursos utilizados para compensar a la empresa e inconvenientes o reclamos registrados.

Este punto puede resultar especialmente importante para saber si el esquema funciona como fue diseñado.

No bastará con anunciar cuántas personas se inscribieron.

Será necesario conocer cuánto cuesta realmente el programa.

Y también si las compensaciones se pagan en término.

Porque una tarifa social puede terminar generando un nuevo problema si el pasajero recibe el descuento pero la empresa acumula meses de pagos pendientes por parte del Estado.

El riesgo de los atrasos

Los sistemas de compensación presentan siempre una tensión financiera.

El colectivo presta el servicio hoy.

El combustible, los salarios y el mantenimiento también se pagan en períodos relativamente cortos.

La compensación pública puede llegar después.

Si los mecanismos administrativos son demasiado lentos, se genera una brecha entre el momento en que la empresa transporta al pasajero y el momento en que cobra la parte del boleto que no abonó el usuario.

Por eso, además de determinar el beneficio, una futura reglamentación debería establecer con claridad cómo se liquida, cuándo se certifica y en qué plazo se paga la compensación.

Son cuestiones menos visibles que anunciar un 55% de descuento, pero fundamentales para que el mecanismo pueda sostenerse.

El nuevo contrato vuelve todavía más importante esa discusión

Ceferino del Sur quedó este año nuevamente al frente del servicio después de ser la única oferente de la Licitación Pública 02/26.

La adjudicación contempla una prestación por nueve años y una propuesta económica que, a valores de marzo de 2026, ascendía a $772,5 millones mensuales con IVA incluido, según la información publicada sobre el contrato.

Ese monto no debe confundirse con la recaudación tarifaria ni con el costo específico del nuevo beneficio.

Pero permite dimensionar el tamaño económico del sistema dentro del cual se incorporaría la tarifa social.

La gratuidad y los descuentos municipales pasarían a formar parte de una estructura contractual mucho mayor que deberá convivir con revisiones tarifarias, costos operativos y mecanismos de pago.

¿El 55% es mucho o poco?

El porcentaje elegido tampoco parece casual.

Durante el debate legislativo se mencionó expresamente la referencia del 55% de descuento que utiliza la Tarifa Social SUBE para determinados grupos beneficiarios.

Algunos concejales incluso plantearon que, para los jubilados, podría analizarse directamente la gratuidad total.

Son dos modelos con impactos presupuestarios muy distintos.

Con un descuento del 55%, existe un reparto del costo entre pasajero y Estado.

Con gratuidad completa, la Municipalidad tendría que asumir una proporción mayor de la tarifa por cada viaje.

El porcentaje elegido intenta establecer un punto intermedio: reducir considerablemente el costo para el usuario sin trasladar automáticamente toda la tarifa al presupuesto municipal.

Gratuidad para CUD: una precisión necesaria

También conviene separar dos discusiones.

La novedad política central es la creación de un régimen municipal de tarifa social y su mecanismo de compensación.

La referencia a las personas con CUD no debería presentarse de forma aislada como si hasta ahora no existiera ningún marco de derechos para el transporte de personas con discapacidad.

El proyecto local regula cómo deberá instrumentarse el beneficio dentro del sistema urbano municipal y cómo se financiarán esos viajes.

La importancia periodística está, entonces, en la arquitectura administrativa y económica que pretende darle Puerto Madryn, no en sugerir que el derecho a la accesibilidad o al transporte para personas con discapacidad aparece recién con esta ordenanza.

Un beneficio social también es un sistema contable

La discusión de Puerto Madryn muestra algo que suele quedar detrás de los anuncios tarifarios.

Decir que un pasajero tendrá 55% de descuento ocupa una línea.

Hacer que funcione todos los días implica mucho más.

Hay que identificar beneficiarios.

Registrar viajes.

Calcular diferencias.

Certificar la información.

Asignar presupuesto.

Transferir compensaciones.

Auditar pagos.

Mantener los beneficios cuando cambia la tecnología.

Y controlar que el operador aplique correctamente cada categoría.

Es decir, detrás de una tarifa social existe también una pequeña infraestructura financiera y de datos.

La votación ahora apunta al 17 de septiembre

El proyecto ya superó su discusión inicial en comisión y tiene despacho favorable.

Sin embargo, a diferencia de lo informado originalmente, no llegará al recinto esta semana.

La sesión fue postergada y Federico Garitano señaló que la intención es tratar la iniciativa el 17 de septiembre.

Hasta entonces seguirá siendo solamente un proyecto.

No corresponde, por lo tanto, anunciar que los jubilados de Puerto Madryn “ya pagan 55% menos”.

Eso ocurrirá solamente si el Concejo sanciona la ordenanza, se produce su promulgación y se cumplen las condiciones necesarias para instrumentarla.

Pero el debate ya dejó planteada una pregunta que excede a Puerto Madryn.

Cuando una ciudad decide que determinados pasajeros deben pagar menos por el colectivo, el costo del viaje no desaparece.

Alguien debe cubrir la diferencia.

La propuesta madrynense intenta responder esa pregunta mediante compensaciones municipales calculadas sobre datos verificables.

Y ahí probablemente esté lo más interesante del proyecto: no solamente quién recibe el descuento, sino cómo se registrará cada viaje y quién terminará pagando la parte del boleto que el pasajero deja de abonar.

Vietnam lanzó 50 colectivos eléctricos gratuitos para llevar estudiantes a la escuela

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La provincia de Quảng Ninh puso en marcha un sistema específico de transporte escolar con colectivos eléctricos operados por VinBus. La primera etapa cuenta con 50 unidades de 30 plazas distribuidas en seis recorridos y apunta a atender a unos 2.000 alumnos. Para los estudiantes habilitados, el costo del viaje está cubierto en un 100% por fondos públicos.

Vietnam acaba de sumar una nueva aplicación para el colectivo eléctrico: llevar alumnos a la escuela.

Desde el 5 de septiembre, estudiantes de Hạ Long, Hồng Gai y Hà Tu, en la provincia nororiental de Quảng Ninh, cuentan con un sistema específico de transporte escolar operado íntegramente con colectivos eléctricos de VinBus. La iniciativa fue presentada oficialmente dos días antes y, según las autoridades locales, convierte a Quảng Ninh en la primera jurisdicción vietnamita en implementar un programa gratuito de este tipo.

La primera etapa comprende aproximadamente 50 colectivos eléctricos de 30 plazas, distribuidos en seis recorridos principales, para atender a alrededor de 2.000 estudiantes de 22 establecimientos educativos.

El dato interesante no está solamente en la cantidad de vehículos.

El proyecto combina electromovilidad, transporte público y política educativa, utilizando una flota que durante los horarios de entrada y salida funciona específicamente para trasladar estudiantes.

El viaje es gratuito para los alumnos

El programa fue aprobado el 25 de agosto por el Consejo Popular de Quảng Ninh para el ciclo lectivo 2026-2027.

Los estudiantes de instituciones educativas alcanzadas por la iniciativa reciben una subvención del 100% del valor del pasaje, financiada mediante el presupuesto estatal y canalizada a través del prestador del servicio de transporte.

En la práctica, para las familias significa disponer de un viaje escolar sin costo directo.

Al 19 de agosto, antes incluso del inicio formal de las operaciones, 1.728 alumnos pertenecientes a 14 escuelas ya se habían registrado para utilizar los colectivos.

Otras cifras oficiales difundidas durante el lanzamiento elevaban a algo más de 2.100 estudiantes la demanda prevista para la primera etapa, por lo que los números todavía pueden variar a medida que termine de consolidarse el esquema.

Seis líneas pensadas alrededor de las escuelas

Los recorridos conectan establecimientos de las zonas de Hạ Long, Hồng Gai y Hà Tu.

La operación se realiza principalmente de lunes a viernes, aunque algunos servicios también circulan los sábados de acuerdo con los horarios escolares.

El objetivo declarado por las autoridades no es solamente facilitar el traslado.

Quảng Ninh espera que el sistema permita reducir la cantidad de vehículos particulares concentrados frente a las escuelas, disminuir la congestión en los horarios de entrada y salida y comenzar a generar entre los alumnos el hábito de utilizar transporte colectivo.

Es un enfoque particularmente interesante porque intenta intervenir sobre uno de los momentos más problemáticos del tránsito urbano: los pocos minutos en los que cientos de familias llegan simultáneamente en autos y motos a los establecimientos educativos.

En lugar de tratar de ordenar ese tránsito una vez generado, la propuesta intenta evitar parte de esos viajes particulares desde el origen.

Cada alumno queda registrado al subir y bajar

El esquema incluye además un sistema específico de control.

Los estudiantes utilizan tarjetas electrónicas de identificación para registrar el ascenso y descenso del colectivo. Cada unidad opera con un conductor y un acompañante encargado de supervisar a los pasajeros.

Al finalizar cada recorrido, ese acompañante debe revisar completamente el interior para comprobar que no haya quedado ningún alumno ni pertenencias dentro del vehículo.

Paralelamente, el centro de operaciones supervisa la circulación de los colectivos para poder intervenir ante eventualidades durante el servicio.

Esto convierte al sistema en algo diferente de simplemente permitir que los estudiantes utilicen gratuitamente una línea urbana convencional.

Se trata de transporte colectivo dedicado a la actividad escolar, con vehículos, recorridos y procedimientos específicos.

50 eléctricos para reemplazar viajes particulares

Desde el punto de vista ambiental, la lógica también es interesante.

Un colectivo eléctrico no genera emisiones locales provenientes de un motor de combustión mientras circula. Pero el impacto potencial del programa aumenta si, además, consigue reemplazar una cantidad significativa de desplazamientos individuales en automóvil o motocicleta.

Ahí aparece una cuestión que será importante medir cuando el programa acumule algunos meses de funcionamiento.

No bastará con conocer cuántos alumnos utilizan los 50 vehículos.

También será interesante determinar cuántos de esos estudiantes eran trasladados anteriormente en vehículos particulares.

Ese indicador permitiría conocer con mayor precisión el verdadero efecto de la medida sobre congestión, circulación alrededor de las escuelas y emisiones urbanas.

VinBus ya opera cientos de colectivos eléctricos

La escala del proyecto tampoco puede entenderse sin mirar lo que sucede en el resto de Vietnam.

VinBus fue creada en 2019 dentro del grupo Vingroup y comenzó a desplegar colectivos eléctricos en 2021. Actualmente opera servicios en varias ciudades vietnamitas utilizando vehículos fabricados por VinFast, compañía perteneciente al mismo conglomerado.

Para mayo de 2026, alrededor de 2.000 colectivos eléctricos VinFast estaban circulando en Vietnam, de los cuales unos 600 eran operados directamente por VinBus. La flota propia había acumulado aproximadamente 73 millones de kilómetros hasta fines de 2025.

Es decir, los 50 buses escolares de Quảng Ninh no son un experimento aislado con unidades prototipo.

Se incorporan a un ecosistema de electromovilidad que ya funciona a una escala considerable.

Cómo son los eléctricos que utiliza VinBus

Sustainable Bus señala que la oferta vietnamita de VinFast incluye actualmente eléctricos urbanos de 6, 8 y 10 metros, dimensiones relativamente compactas frente a los tradicionales colectivos de 12 metros utilizados en otros mercados.

Durante una visita realizada este año a las operaciones de VinBus en Hanoi, la publicación informó que determinadas unidades utilizadas localmente cuentan con baterías CATL de 281 kWh y realizan alrededor de 260 kilómetros por carga en la operación observada.

Ese dato no necesariamente corresponde de forma exacta a los 50 vehículos escolares de Quảng Ninh —las fuentes del nuevo programa no identifican públicamente en detalle su configuración técnica—, pero permite dimensionar el nivel de madurez alcanzado por la plataforma eléctrica del fabricante.

VinFast, además, ya comenzó a mirar fuera de Asia.

La compañía desarrolló los EB 8 y EB 12 para Europa, y el EB 12 de doce metros ya obtuvo homologación para ese mercado.

Electrificación con un objetivo diferente

La experiencia de Quảng Ninh muestra otra posibilidad dentro del debate sobre la transición energética del transporte.

Habitualmente, una ciudad reemplaza colectivos diésel por eléctricos manteniendo prácticamente intacta la estructura del servicio: misma línea, recorrido similar y mismos pasajeros.

En este caso, la electrificación sirve para crear un servicio específico que antes no existía en estas condiciones.

El vehículo eléctrico se combina con una política pública de gratuidad, recorridos diseñados alrededor de los establecimientos y un sistema electrónico para controlar el viaje de los estudiantes.

Por eso, los 50 vehículos constituyen solamente una parte de la noticia.

Un modelo interesante para mirar desde Argentina

La experiencia también plantea una pregunta aplicable a ciudades argentinas.

En numerosos municipios, los horarios de ingreso y salida de las escuelas generan una fuerte concentración de automóviles particulares, remises y otros vehículos alrededor de los establecimientos.

Un sistema escolar organizado mediante colectivos podría atacar simultáneamente varios problemas: reducir viajes particulares, disminuir congestión, mejorar la previsibilidad del traslado y aumentar la utilización del transporte colectivo desde edades tempranas.

Que los vehículos sean eléctricos agrega una ventaja adicional, especialmente porque gran parte de esos recorridos se desarrolla dentro de áreas urbanas densamente pobladas.

Eso no significa que un modelo como el vietnamita pueda copiarse directamente. Habría que estudiar costos, distancias, distribución geográfica de los alumnos, infraestructura de carga y mecanismos de financiamiento.

Pero sí muestra que la electromovilidad puede pensarse más allá de la simple sustitución tecnológica.

Quảng Ninh no puso 50 eléctricos en la calle solamente para reemplazar colectivos diésel.

Los utilizó para crear una nueva red de transporte escolar público y gratuito.

Y probablemente ese sea el aspecto más interesante de la experiencia: demostrar que electrificar una ciudad también puede ser una oportunidad para preguntarse qué nuevos servicios de movilidad podrían ofrecerse con esos vehículos, y no solamente qué motor utilizará el colectivo que ya existe.

Neuquén proyecta un hub que integrará colectivos, trenes y vuelos en el aeropuerto

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Neuquén avanza con el desarrollo de un nuevo nodo de transporte que busca convertir al aeropuerto provincial en un punto de conexión entre vuelos, colectivos y servicios ferroviarios.

La iniciativa fue anunciada por el Gobierno de Neuquén, que informó que se encuentra preparando la licitación para desarrollar un hub de transporte dentro del entorno aeroportuario, con el objetivo de mejorar las conexiones entre la capital provincial y distintas localidades del interior.

Uno de los componentes centrales será la construcción de una terminal de colectivos, pensada para concentrar servicios de transporte terrestre que actualmente conectan distintos puntos de la provincia y la región.

El proyecto también contempla una futura vinculación con el sistema ferroviario, lo que permitiría conformar un nodo donde los pasajeros puedan combinar diferentes modos de transporte dentro de un mismo complejo.

Un nodo multimodal para la región

La propuesta apunta a aprovechar la posición estratégica del Aeropuerto Internacional Presidente Perón y transformarlo en un centro de transferencia de pasajeros.

De concretarse, un viajero podría arribar en avión y continuar su recorrido utilizando un colectivo hacia otra localidad neuquina o mediante una conexión ferroviaria, reduciendo traslados entre diferentes terminales.

El concepto responde al modelo de estaciones intermodales, donde distintos sistemas de transporte convergen en un mismo punto para simplificar conexiones y tiempos de viaje.

Además del movimiento de pasajeros de la ciudad de Neuquén, el futuro nodo podría funcionar como puerta de entrada para destinos turísticos, productivos y energéticos del interior provincial.

Un proyecto que todavía está en preparación

Por el momento, el Gobierno provincial presentó la iniciativa como un proyecto en desarrollo.

Todavía no fueron publicados los pliegos de licitación, el presupuesto estimado, el cronograma de ejecución ni el detalle de las intervenciones ferroviarias necesarias para concretar la integración prevista.

Tampoco se anunció hasta ahora una empresa adjudicataria ni una fecha definitiva para el inicio de las obras.

Por ese motivo, el futuro hub debe considerarse actualmente como un proyecto oficial en etapa de preparación, cuya configuración definitiva dependerá de las condiciones que establezca la próxima licitación.

Si avanza según lo previsto, Neuquén podría sumar uno de los nodos multimodales más importantes de la Patagonia, integrando en un mismo punto transporte aéreo, ferroviario y servicios de colectivos de corta y media distancia.

Bernardo Brandão, Presidente FPT: “Argentina tiene gas, Brasil tiene etanol”

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El presidente de FPT para América Latina habla del futuro de los colectivos a GNC, la electrificación, el biometano, la multienergía, los sistemas híbridos y la importancia estratégica de la planta de Córdoba.

El futuro de los colectivos no dependerá de una única tecnología. Esa es la visión que Bernardo Brandão, presidente de FPT para América Latina, compartió en una entrevista con Revista Colectibondi. Para el ejecutivo, cada alternativa —diésel, gas, electricidad o combustibles renovables— debe evaluarse de acuerdo con la matriz energética disponible, las necesidades de operación y la posibilidad de recuperar la inversión.

En la conversación, Brandão se refirió al potencial del GNC y el biometano en la Argentina, a las posibilidades de nuevos proyectos de buses a gas, a las oportunidades de la hibridación y al uso de datos para desarrollar mejores motores. También destacó el papel de Córdoba como centro industrial y exportador dentro de la estrategia regional de FPT.

—Llevás pocos meses al frente de FPT para América Latina. ¿Cómo estás viviendo esta etapa?

Tengo 16 años en el grupo, entonces FPT no es nada nuevo para mí. Pero es una compañía distinta dentro del grupo, porque es el único negocio del grupo que puede trabajar con todas las compañías del sector. Nosotros hablamos de que somos una marca open market, porque podemos comercializar motores y soluciones de tren de potencia para todos los jugadores del mercado y para varios segmentos distintos.

Es una marca muy especial para mí y para el grupo. Son seis meses que parecen seis años, pero me siento en casa porque, trabajando con camiones y buses, ya hablábamos muchísimo de soluciones de powertrain. El potencial es increíble. Cómo se puede hacer negocio con todos: el potencial es ilimitado. Ha sido un camino muy interesante en los primeros seis meses y espero que podamos hacer muchas cosas interesantes para FPT en los próximos años. Todavía estoy conociendo muchísimo a las personas y los negocios.

—¿Cómo definís hoy el posicionamiento de FPT en la región y qué significa la estrategia multienergía?

Hoy tenemos una posición de liderazgo en la región y también en Argentina, donde somos muy fuertes. Somos una referencia en estrategia de multienergía, que es la combinación de distintas tecnologías de propulsión: eléctricos, gas, diésel. Tenemos un portafolio muy amplio de soluciones que podemos combinar.

Para nosotros, la multienergía es el futuro. No es solamente una tecnología, sino la combinación de diferentes tecnologías. Esa es nuestra posición estratégica. Creemos que es la manera más técnica y comercialmente viable de descarbonizar, porque tiene que tener sentido para el cliente final. Tiene que tener sentido desde el punto de vista del negocio, de la inversión y de recuperar esa inversión. Hay soluciones que son mejores o peores para determinadas aplicaciones; por eso hay que tener la posibilidad de combinar diferentes tecnologías.

—En el transporte de pasajeros argentino, ¿por qué el gas aparece como una alternativa más inmediata que la electrificación?

Si miramos lo que tenemos en FPT globalmente, nosotros somos líderes en buses eléctricos también. Tenemos una posición muy fuerte. Pero acá la situación es un poco distinta, porque siempre hablamos de que tiene que tener sentido con la matriz energética de donde estamos.

Tenemos la posibilidad de hacer muchísimo biometano y tenemos Vaca Muerta en Argentina, que da prácticamente autonomía en gas. Entonces tiene más sentido dar un paso intermedio. Hoy, pensando en infraestructura y en tener un retorno de la plata que se coloca en el producto, el bus eléctrico es muy complejo para Argentina. Yo creo que el gas es una opción muy interesante, una opción intermedia que es más accesible en el momento inicial.

—¿FPT está en condiciones de acompañar la aparición de nuevos colectivos de piso bajo a gas?

Nosotros tenemos la tecnología y somos socios ideales porque tenemos producción local de motores a gas en Argentina, en Córdoba. Entonces es un producto nacional. Hoy estamos hablando con muchos potenciales socios. Estamos preparados.

—Además del gas natural, ¿qué lugar puede ocupar el biometano en el transporte?

Yo creo que para Argentina el gas es la solución más obvia, por Vaca Muerta y por la capacidad de tener el combustible de manera muy competitiva. Pero, cuando hablamos de gas, también tenemos que hablar de biometano, porque Argentina es un país que tiene una economía muy ligada al sector agrícola.

El sector agrícola tiene un gran potencial para producir biometano, que es un combustible muy verde. El gas de Vaca Muerta no es renovable; el biometano es una fuente renovable. Entonces hay que combinar diferentes tipos de gas. Un motor a gas puede funcionar con biometano o con gas de Vaca Muerta. Para el motor no cambia nada.

—Pensando especialmente en el AMBA, con miles de colectivos en servicio intensivo, ¿cómo imaginás la transición?

Creo que el gas, inmediatamente, es la solución más obvia. Pero algo de eléctrico va a suceder también, porque en misiones específicas puede ser que el eléctrico tenga una ventaja competitiva: ómnibus chiquitos que hacen soporte a los ómnibus más grandes.

Vamos a tener un mix, por supuesto, y es lo que creemos en FPT: la multienergía. Pero yo creo que va a estar muchísimo más orientado al gas en un primer momento, por el costo y por la facilidad de infraestructura en el país. Va a empezar un movimiento de eléctricos que después puede evolucionar hacia algo como un híbrido o un eléctrico mejor. Yo creo que la transición es gas en el primer momento, no tanto eléctrico.

—Mencionaste los híbridos. ¿Qué posibilidades ves en una propulsión eléctrica apoyada por un motor a combustión?

Yo creo que la opción híbrida es muy interesante, porque se puede tener un vehículo eléctrico con un motor que funciona solamente como generador de energía. El vehículo es eléctrico fundamentalmente: el motor no hace que el vehículo ande, sino que genera energía para recargar baterías más chicas y tener una autonomía muy grande.

Entonces es una combinación de tecnologías. Tenemos en América Latina una abundancia muy grande de gas. Se puede usar un motor chiquito a gas para generar energía para un eléctrico, por ejemplo. Hay mucho para evolucionar.

—En ese escenario, ¿qué lugar le queda al diésel?

Se puede combinar un generador diésel con un eje eléctrico. Se puede combinar un generador a etanol o a gas con un eje eléctrico. Esa es la ventaja de estar avanzando en múltiples soluciones, porque nosotros tenemos todo.

El diésel va a quedar muy utilizado porque es una plataforma muy sólida, que tiene un costo operacional muy bien establecido. Va a quedar muy relevante.

—¿Por qué es tan importante dimensionar la batería según el trabajo real del vehículo?

En un eléctrico no se puede tener más autonomía que la necesaria, porque se pierde mucha capacidad de carga. La batería es muy pesada. El eléctrico es tailor-made para cada operación. Si va a andar 100 kilómetros, tiene que tener 120 kilómetros de autonomía en baterías. No mucho más, porque está desperdiciando capacidad de carga.

El gas es distinto: es como un vehículo diésel, pero con otro combustible.

—¿Cómo está evolucionando FPT desde el fabricante tradicional de motores hacia las soluciones integrales?

FPT tiene el corazón de los productos de nuestros clientes. Tenemos que hacer una integración muy bien hecha porque, si no, el resultado final no queda bien. La servitización es algo muy importante para nosotros porque actuamos no solamente en transporte y maquinaria agrícola y de construcción, sino también en generación de energía y otras aplicaciones industriales.

Tener la posibilidad de tener conectividad en el motor es muy importante. Hoy FPT tiene myFPT, que es la solución de conectividad del motor. Podemos conectar los motores, hacer monitoreo remoto, solucionar un problema muy rápido y evitar que un problema obligue a interrumpir una operación.

Todos los proyectos son paquetes personalizados, todos. Cada vez que empezamos un proyecto con un cliente es algo muy específico para ese cliente.

—¿Qué utilidad tienen los datos del motor para el cliente y para los desarrollos futuros?

Hay dos maneras en las que utilizamos la información. Una es para el éxito del cliente, la parte preventiva y todo lo demás. Pero hay un valor muy grande en la información que tenemos dentro de casa, porque nos guía en los desarrollos futuros para hacer productos mejores y entender las aplicaciones.

Una cosa es lo que nosotros y nuestros socios planificamos que el cliente va a hacer con su equipamiento; otra cosa es lo que los clientes realmente hacen. El monitoreo nos permite tener la realidad de la aplicación en el campo. Eso es información muy valiosa para nosotros. Tenemos gigabytes y gigabytes de datos que utilizamos en nuestros desarrollos para mejorar los productos.

—Si volvemos a conversar dentro de diez años, ¿cómo creés que será la propulsión de un colectivo urbano?

Con la nueva regulación que hay en Argentina, creo que el cambio va a suceder rápidamente, especialmente en Buenos Aires. Pero, si miramos diez años, es prácticamente imposible decir lo que va a pasar. Hay una ecuación muy relacionada con las baterías de los vehículos eléctricos. Una cosa es un auto que podés cargar en casa y que puede quedar ocho horas cargando sin problema; otra cosa es un vehículo comercial, donde la productividad es necesaria.

Yo creo que vamos a caminar hacia un extremo y después volver a algo un poquito intermedio. Ahí sí creo que la solución híbrida va a ganar muchísimo espacio. En algún momento todo va a convergir y utilizar una mezcla de varias tecnologías para hacer algo accesible, que también descarbonice y utilice mejor los recursos de cada región.

Argentina tiene gas; Brasil tiene etanol. Tenemos que mirar muy bien la matriz energética, porque no tiene sentido simplemente copiar por copiar. Podemos hacer cosas un poco más inteligentes. Pero decir lo que va a pasar de acá a diez años es imposible.

—¿Qué variables debería analizar una empresa antes de elegir entre diésel, gas, híbridos o eléctricos?

Es una ecuación. Tiene que mirar la forma más barata de tener energía. Tiene que mirar la tecnología con mejor madurez y disponibilidad, y tiene que mirar la misión: dónde se va a aplicar la tecnología. La combinación de los tres va a ser para el cliente final la mejor opción. Pero no es tan simple.

En los autos se puede pensar en una recarga de treinta minutos, pero es muy distinto cuando vamos a aplicaciones comerciales. Es completamente distinto. Todavía hay una ecuación que necesitamos cerrar para que tenga sentido.

—¿Qué importancia tiene la planta de Córdoba dentro de la estrategia industrial de FPT en América Latina?

En América Latina tenemos un setup industrial con dos fábricas: Sete Lagoas, en Brasil, y Córdoba. Córdoba es, en realidad, la planta más moderna de FPT América Latina. Tenemos procesos de altísima complejidad, pero las dos plantas trabajan en conjunto. Hay procesos que empiezan en Sete Lagoas y terminan en Córdoba.

Una parte muy grande de lo que hacemos en Argentina es exportada. Casi el 70%, si no recuerdo mal, de lo que fabricamos en Argentina se exporta para otros países y otras regiones. Tenemos un polo exportador en Argentina, y eso es importante también para el país.

América Latina es muy estratégica para el grupo porque, después de Europa, es el segundo mercado más importante para Iveco Group en general, y para FPT no es distinto.

—¿Cómo observás la apertura del mercado argentino y las posibilidades de exportación?

Va a haber más competencia, naturalmente. Estamos acostumbrados, porque en Brasil y en todos los otros mercados donde actuamos es así desde hace mucho tiempo. Pero Argentina ahora es un potencial origen de abastecimiento para otras regiones.

Nosotros en FPT vemos eso de manera muy positiva. Sí, vamos a tener más competencia en Argentina, es parte del juego, pero vamos a poder utilizar nuestra estructura industrial para acceder a otros mercados de manera más competitiva también. Para nosotros eso es increíble.

Ahora miramos lo que se puede vender dentro, pero también lo que se puede vender fuera. Es un período de adaptación porque cambia la dinámica competitiva y la mentalidad de las personas, pero yo creo que es positivo. Argentina va a continuar siendo una fábrica muy importante por las posibilidades que tenemos en el futuro. Es estratégico.

—Para cerrar, ¿qué apuesta tecnológica resume mejor el futuro que busca FPT?

Pensá que nosotros vamos a tener un mismo motor, por ejemplo el Cursor, y con la misma plataforma de motor vamos a poder tener una solución diésel, gas o etanol. Es lo que queremos: que el cliente tenga la capacidad de tener una única plataforma de motor. Tecnológicamente es más simple, porque tiene que lidiar con solamente un proveedor, un socio, una tecnología, y va a poder hacer el mismo producto con diésel, gas y etanol.

Es una estrategia que nosotros creemos que es muy buena también para la posventa y para los servicios del producto. Nosotros hacemos prototipos con los clientes, porque quieren probar la tecnología. Es un proceso de mediano a largo plazo: poner un nuevo motor en un vehículo es técnicamente muy intensivo. Es el corazón de la máquina. Tiene que estar bien hecho, bien probado y ser muy confiable. Hacer los motores para nuestros clientes es una responsabilidad muy grande.

Agradecemos a Bernardo por el tiempo y la predisposición para la entrevista ¡Muchas gracias!

Tarifas de colectivos en Argentina: cuánto cuesta viajar en octubre y las enormes diferencias entre ciudades y jurisdicciones

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Mientras las líneas nacionales del AMBA mantienen el boleto mínimo en $742,81, los colectivos porteños ya cobran $920,48 y los bonaerenses alcanzan los $1.215,09. En el interior de la provincia de Buenos Aires hay ciudades donde el pasaje supera los $3.000, mientras que algunos servicios expresos de larga distancia dentro de la región llegan a costar más de $9.000. Un relevamiento de Revista Colectibondi permite conocer los valores vigentes y comparar cuánto cuesta viajar en diferentes puntos del país.

Viajar en colectivo en Argentina puede representar un gasto muy diferente según la ciudad, la jurisdicción de la línea y la distancia recorrida. Incluso dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde miles de pasajeros utilizan diariamente servicios que atraviesan distintos municipios, el precio del boleto presenta diferencias significativas.

El último relevamiento del comparador de tarifas de Revista Colectibondi, actualizado al 15 de octubre de 2026, refleja un escenario en el que los servicios nacionales, porteños y provinciales mantienen esquemas tarifarios diferentes.

A esta situación se suman las variaciones entre ciudades del interior y los valores particulares de los servicios semirrápidos y expresos, cuyos recorridos pueden alcanzar importes considerablemente superiores a los boletos urbanos convencionales.

Octubre llegó con nuevos aumentos en CABA y la provincia de Buenos Aires

El 8 de octubre de 2026 comenzaron a regir nuevos cuadros tarifarios para los colectivos de jurisdicción porteña y bonaerense.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el incremento fue del 3,66%, lo que llevó el boleto mínimo para recorridos de hasta tres kilómetros a $920,48.

En la provincia de Buenos Aires, el ajuste alcanzó el 4,35%, ubicando la tarifa mínima de los colectivos provinciales en $1.215,09.

La situación es distinta para las líneas de jurisdicción nacional, que mantienen el boleto mínimo en $742,81, según el cuadro vigente desde julio de 2026.

De esta manera, un pasajero que realiza un viaje de hasta tres kilómetros puede pagar $742,81, $920,48 o $1.215,09 dependiendo de la jurisdicción del colectivo que utiliza, siempre considerando la tarifa correspondiente a una tarjeta SUBE registrada.

La diferencia pone de manifiesto una de las particularidades del sistema metropolitano: colectivos que circulan por una misma región pueden tener precios diferentes porque dependen de distintas autoridades de transporte.

Cuánto cuesta viajar en colectivo según la jurisdicción

En las líneas nacionales del AMBA, comprendidas principalmente entre la 1 y la 199, con excepción de aquellas transferidas a la órbita porteña, el boleto mínimo es de $742,81. Para quienes utilizan una SUBE sin registrar, ese mismo tramo cuesta $1.485,62.

En los colectivos administrados por la Ciudad de Buenos Aires, el pasaje comienza en $920,48 para distancias de hasta tres kilómetros y llega a $1.138,77 para viajes superiores a los 27 kilómetros, de acuerdo con los valores publicados.

Por su parte, los servicios de jurisdicción provincial bonaerense, que incluyen líneas numeradas entre el 200 y el 499 y numerosos recorridos municipales desde el 500 en adelante, tienen una tarifa mínima de $1.215,09. Sin SUBE registrada, ese importe asciende a $2.430,18.

El Gran La Plata constituye otro esquema específico. En los servicios urbanos de La Plata, Berisso y Ensenada, el boleto mínimo se ubica en $1.268,20, mientras que los recorridos de entre tres y seis kilómetros cuestan $1.398,11.

Para viajes de seis a doce kilómetros, el valor asciende a $1.560,77; entre doce y veintisiete kilómetros alcanza los $1.871,76; y para distancias superiores llega a $2.177,59.

En ese sistema, el cuadro publicado también contempla una tarifa social mínima de $608,74. Los valores corresponden a septiembre de 2026.

El mapa bonaerense: desde $1.215 hasta más de $3.000 por boleto

Las diferencias tarifarias no se limitan al AMBA.

El mapa de tarifas elaborado por Revista Colectibondi permite observar importantes variaciones entre localidades de una misma provincia, asociadas a los diferentes sistemas de transporte y cuadros tarifarios.

En la provincia de Buenos Aires, los valores disponibles en el relevamiento van desde $1.215,09 hasta $3.176.

Pinamar aparece con uno de los boletos más elevados de los registros bonaerenses publicados, con un valor de $3.176. Le sigue Pergamino, con $2.332.

En otras ciudades, el boleto también se aproxima a los $2.000. Bahía Blanca registra $1.942; San Nicolás, $1.935; Mar del Plata, $1.923; Tandil, $1.915; y Necochea, $1.900.

Por debajo de esos valores aparecen Punta Alta, con $1.840; Olavarría, con $1.717; Balcarce, con $1.422; y Ramallo, con $1.400.

El mapa también presenta un registro de $1.323,33 para La Plata, que corresponde a su cuadro tarifario dentro del módulo provincial y debe distinguirse del cuadro específico de Gran La Plata.

Estas cifras muestran que el precio del transporte urbano no responde a una tarifa uniforme en todo el territorio bonaerense. Además, los registros corresponden a las últimas actualizaciones disponibles para cada sistema, por lo que no necesariamente tienen la misma fecha de vigencia ni representan recorridos de idéntica extensión.

Los expresos y semirrápidos: viajes que superan los $9.000

Otro capítulo del relevamiento está dedicado a los servicios diferenciales, semirrápidos y expresos que operan en el AMBA y sus corredores de conexión.

En este segmento, los valores pueden superar ampliamente los boletos mínimos urbanos debido a las características de cada recorrido.

Entre los importes máximos publicados se destaca la línea 57, en su servicio expreso entre Palermo y Mercedes, con una tarifa de $9.138,60.

La misma línea registra $8.073,90 para el expreso Once–Mercedes/Navarro y $5.292,40 para el servicio expreso Once–Luján. Su recorrido común entre Palermo y Luján figura con un valor máximo de $3.597,90.

También aparece la línea 194, cuyo servicio directo entre Once y Zárate alcanza los $6.538,30.

En los corredores hacia La Plata, la línea 195 presenta un valor máximo de $4.997,30 para el recorrido Retiro–La Plata por autopista. La línea 129 registra $4.883,20 entre Once y La Plata y $4.730,70 para la conexión desde Retiro.

Otros servicios destacados son la línea 51 a Cañuelas, con $4.981,60, y el rápido de la línea 60 hacia Escobar, con $3.684,85.

Estos importes corresponden a los valores máximos relevados para los servicios diferenciales, con vigencia indicada en julio de 2026. No representan necesariamente el costo de todos los viajes que pueden realizarse dentro de cada línea.

Un comparador para entender cuánto cuesta viajar en Argentina

Frente a la diversidad de sistemas y cuadros tarifarios, Revista Colectibondi desarrolló una sección destinada a concentrar información sobre el costo del transporte automotor de pasajeros.

La herramienta reúne tarifas vigentes por jurisdicción, un mapa interactivo de Argentina, registros históricos de aumentos y un comparador que permite seleccionar hasta cuatro ciudades o sistemas de transporte.

El comparador también permite estimar el gasto mensual en colectivos. Como referencia inicial utiliza 40 viajes, aunque el usuario puede modificar la cantidad de desplazamientos diarios y los días de utilización.

La sección incorpora además una evolución histórica del boleto en el AMBA, con registros diferenciados para líneas nacionales, servicios porteños y colectivos bonaerenses.

Para reconstruir esa evolución se utilizan datos de organismos como el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), la Secretaría de Transporte de la Nación, RED SUBE, AAETA y diferentes organismos provinciales y municipales, según la jurisdicción.

Un mismo transporte, múltiples realidades tarifarias

El relevamiento permite observar un fenómeno que atraviesa al transporte público argentino: el precio de viajar en colectivo depende cada vez más del sistema y la jurisdicción en la que se presta el servicio.

La coexistencia de diferentes tarifas dentro del AMBA, las variaciones entre ciudades bonaerenses y los precios de los servicios expresos ponen de manifiesto la complejidad del esquema tarifario.

Para los pasajeros, estas diferencias tienen una consecuencia concreta: el presupuesto destinado al transporte puede cambiar considerablemente según los recorridos utilizados.

Al mismo tiempo, la comparación exige tener en cuenta la fecha de vigencia, la distancia recorrida, el tipo de servicio y las condiciones tarifarias de cada sistema.

En un escenario de actualizaciones periódicas y diferencias entre jurisdicciones, disponer de información comparable y actualizada resulta fundamental para comprender cuánto cuesta realmente moverse en colectivo por Argentina.

Los valores, mapas y registros históricos pueden consultarse en el especial permanente de Revista Colectibondi:

https://revistacolectibondi.com.ar/tarifas/

Fuente: Revista Colectibondi — Comparador de tarifas de colectivos de Argentina. Última actualización de datos publicada: 15 de octubre de 2026. Los importes de cada jurisdicción corresponden a sus respectivas fechas de vigencia.

Moreno cambia otra vez las reglas del transporte: Elimina el canon y divide sus colectivos en cuatro zonas para atraer empresas

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Tras una licitación que dejó dos de las tres zonas originales sin oferentes, el Municipio aprobó un nuevo pliego que elimina las contraprestaciones económicas y reorganiza los recorridos comunales. El sistema contempla 268 unidades y concesiones por diez años. Con enero de 2027 cada vez más cerca, el principal desafío será conseguir operadores que puedan garantizar la continuidad del servicio.

La transformación del transporte público de Moreno sumó un nuevo capítulo. Después de que el primer llamado a licitación no consiguiera atraer suficientes empresas para hacerse cargo de los recorridos comunales, el gobierno municipal encabezado por Mariel Fernández decidió modificar nuevamente las condiciones de concesión.

El Concejo Deliberante aprobó el viernes 16 de octubre un nuevo pliego que introduce dos cambios fundamentales: elimina el canon que debían afrontar las empresas adjudicatarias y amplía de tres a cuatro las zonas operativas en las que se dividirá el transporte municipal.

La decisión representa una modificación sustancial respecto del modelo aprobado durante julio y licitado en septiembre. También pone de manifiesto las dificultades económicas que enfrenta el proyecto de reorganización de un servicio históricamente concentrado en Transportes La Perlita, operadora de la línea comunal 501.

El objetivo continúa siendo implementar una nueva estructura de transporte desde enero de 2027. Sin embargo, el Municipio deberá resolver primero una cuestión determinante: encontrar empresas dispuestas a invertir en unidades, infraestructura y operación bajo las condiciones económicas actuales.

De tres zonas a cuatro: la licitación que obligó a modificar el esquema

Como informó Revista Colectibondi el pasado 8 de septiembre, la apertura de ofertas de la Licitación Pública N.º 14/2026 había dejado un escenario complejo.

De las tres zonas previstas originalmente, solamente una recibió una propuesta empresarial. Transportes Panamericana SRL, firma que desarrolla actividades en San Luis, fue la única interesada y presentó una oferta por la Zona 1.

Las zonas 2 y 3, que concentraban aproximadamente el 70% del paquete licitado, quedaron sin oferentes.

La histórica prestataria La Perlita había decidido no participar del procedimiento, luego de formular cuestionamientos sobre las exigencias técnicas, económicas y jurídicas del pliego.

El resultado obligó al Ejecutivo municipal a revisar su estrategia. Lo que inicialmente se había presentado como un esquema destinado a incorporar tres operadores distintos encontró dificultades para atraer empresas capaces de asumir las concesiones.

El canon desaparece: el cambio económico más importante

Una de las modificaciones centrales del nuevo pliego es la eliminación del canon municipal.

En los modelos anteriores, determinadas concesionarias debían asumir contraprestaciones vinculadas con la entrega de material asfáltico, aportes calculados en función del combustible o la ejecución de obras viales.

Estas obligaciones se sumaban a las inversiones necesarias para renovar las unidades, instalar infraestructura operativa y sostener las frecuencias.

La particularidad del primer llamado fue que la única empresa interesada se presentó justamente para la zona que no tenía la misma exigencia de canon que las otras dos.

El nuevo pliego extiende esa condición a todas las zonas, eliminando las contraprestaciones municipales previstas anteriormente.

Las futuras concesiones tendrán una duración prevista de diez años, sin la obligación de abonar el canon que contemplaban las versiones anteriores del proyecto.

La medida busca mejorar la ecuación económica de los potenciales operadores y reducir una de las barreras que habían generado cuestionamientos en el sector.

Sin embargo, eliminar el canon no equivale a garantizar la rentabilidad. Las empresas seguirán enfrentando costos de combustible, salarios, mantenimiento, renovación de flota e infraestructura, mientras sus ingresos dependerán de la recaudación tarifaria y las compensaciones correspondientes.

Cómo se dividirán las cuatro zonas del nuevo transporte

La reorganización contempla un parque móvil de 268 colectivos, distribuidos entre cuatro áreas operativas.

ZonaUnidades previstas
Zona 175
Zona 2117
Zona 351
Zona 425
Total268

La Zona 1 corresponde al sector por el que se presentó Transportes Panamericana.

La Zona 2 concentra el mayor parque móvil, con 117 unidades y 18 recorridos identificados en los anexos del pliego. Entre ellos aparecen conexiones con Villa Salas, Manantiales, Rififí, Lomas de Moreno, La Reja y un circuito céntrico sanitario.

La Zona 3 reúne 51 colectivos distribuidos en 11 recorridos, con conexiones hacia Francisco Álvarez, El Quijote, La Reja, Los Robles y otros sectores del distrito.

Por su parte, la Zona 4 contará con 25 unidades asignadas a recorridos que incluyen Cuartel V, Don Sancho, La Esperanza, El Vergel y La Unión, además de un circuito sanitario previsto en la documentación.

La nueva distribución permite identificar paquetes operativos de diferentes dimensiones, desde una zona de 117 unidades hasta otra de apenas 25.

Esta diferencia podría resultar relevante para el interés de las empresas, ya que las necesidades de capital, infraestructura y personal no serán iguales en cada concesión.

Panamericana y el futuro de La Perlita

La situación de Transportes Panamericana constituye otro de los puntos centrales del proceso.

La empresa fue la única que presentó una propuesta durante septiembre para operar la Zona 1, con 75 unidades previstas.

Según la información publicada por el medio local Desalambrar, junto con la reformulación del sistema se impulsó la homologación de la adjudicación de ese circuito a Panamericana y la declaración de las otras dos zonas originales como desiertas.

La concreción de esa adjudicación y el cumplimiento de los requisitos para comenzar a operar serán aspectos importantes para seguir durante los próximos meses.

Mientras tanto, La Perlita continúa siendo una protagonista inevitable de la transición. La empresa, que presta servicios comunales desde hace más de seis décadas, deberá afrontar el vencimiento del esquema concesional vigente y la eventual transferencia de recorridos a nuevos operadores.

El nuevo pliego también refuerza las disposiciones destinadas a preservar la continuidad laboral de los trabajadores que deban incorporarse a las empresas adjudicatarias.

Vía Moreno: la alternativa público-privada que prepara el Municipio

En paralelo a la reformulación de la licitación, el Concejo Deliberante aprobó durante septiembre la creación de Vía Moreno, una Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria (SAPEM).

La nueva estructura contempla que el Municipio conserve al menos el 51% del capital social, con la posibilidad de incorporar socios privados minoritarios.

La sociedad fue concebida como una herramienta para intervenir en el transporte local, administrar servicios, incorporar vehículos y eventualmente participar en la operación de recorridos.

Su creación adquiere especial importancia frente a la experiencia del primer llamado, en el que la mayor parte del sistema quedó sin empresas interesadas.

No obstante, contar con una sociedad aprobada no significa disponer automáticamente de una flota, instalaciones, personal operativo y financiación suficientes.

Vía Moreno podría convertirse en una alternativa para sostener servicios que no consigan adjudicatarios privados, aunque su capacidad efectiva dependerá de los recursos y acuerdos que logre reunir.

Los subsidios, otra variable que condiciona la operación

La reorganización también deberá contemplar la estructura de financiamiento del transporte provincial.

De acuerdo con datos del Ministerio de Transporte bonaerense correspondientes a agosto de 2026, difundidos por Desalambrar, La Perlita recibió aproximadamente $1.669 millones en compensaciones para los servicios comunales, con 243 unidades subsidiadas.

El nuevo modelo contempla 268 colectivos, es decir, 25 unidades más que las registradas en esa referencia de subsidios.

Esta diferencia plantea un interrogante: ¿cómo se financiará la ampliación del parque móvil si las compensaciones no crecen en la misma proporción?

La cantidad de unidades contempladas en una licitación no determina automáticamente el monto de subsidios que recibirán las empresas. También intervienen los costos reconocidos, la demanda de pasajeros, la recaudación y los mecanismos de distribución de fondos.

Por lo tanto, el atractivo económico del nuevo pliego no dependerá exclusivamente de la eliminación del canon, sino de la sustentabilidad integral de cada zona.

Enero de 2027: el verdadero desafío será garantizar el servicio

Con el calendario avanzando hacia enero de 2027, Moreno enfrenta una etapa decisiva para reorganizar su transporte comunal.

La aprobación del nuevo pliego permite reformular la oferta territorial y aliviar ciertas obligaciones económicas de los futuros concesionarios. Pero todavía quedan pasos fundamentales: convocar a las empresas, recibir propuestas, evaluar su solvencia, completar adjudicaciones y asegurar los recursos necesarios para comenzar a operar.

También deberá garantizarse una transición ordenada para los trabajadores y usuarios, evitando que los cambios administrativos se traduzcan en interrupciones de recorridos o frecuencias.

El Municipio sostiene como objetivo ampliar la cobertura territorial, mejorar las conexiones entre barrios y reducir la dependencia de un único prestador. Son metas que deberán contrastarse posteriormente con los servicios efectivamente implementados.

La incorporación de nuevas empresas podría modificar una estructura que durante décadas estuvo concentrada en La Perlita. Sin embargo, la división territorial por sí sola no implica que exista competencia directa entre operadores, especialmente cuando cada empresa recibe un área determinada.

El desafío de Moreno ya no consiste solamente en dividir el transporte entre distintas compañías, sino en conseguir que esas compañías puedan sostenerlo económicamente.

Después de una primera licitación con escasa participación empresarial, el Municipio decidió eliminar el canon y rediseñar las zonas para intentar atraer oferentes.

La respuesta del sector determinará si el nuevo modelo logra ponerse en marcha durante enero de 2027 o si la administración municipal deberá recurrir a nuevas soluciones transitorias para garantizar que los colectivos sigan circulando.


Nota relacionada de Revista Colectibondi: Moreno: una sola empresa ofertó y dos de las tres zonas del transporte quedaron desiertas — 8 de septiembre de 2026

Coronel Dorrego pide que todos los servicios de Vía Tac vuelvan a ingresar a la Terminal de Ómnibus

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El Concejo Deliberante aprobó una resolución para solicitar a la empresa que sus micros lleguen hasta la terminal de la ciudad. Actualmente algunos servicios paran sobre la Ruta Nacional 3, una situación que genera dificultades de acceso y preocupación por la seguridad de los pasajeros.

El Concejo Deliberante de Coronel Dorrego aprobó una resolución mediante la cual solicita a Vía Tac que todos los servicios de larga distancia que pasan por la ciudad ingresen a la Terminal de Ómnibus.

El planteo apunta a solucionar una dificultad cotidiana para pasajeros que actualmente deben abordar o descender de determinados servicios en una parada ubicada sobre el acceso a la ciudad, junto a la Ruta Nacional 3.

Según lo señalado en la resolución, no todas las prestaciones de la empresa llegan actualmente hasta la terminal ubicada dentro del casco urbano.

El cambio obliga a algunos viajeros a trasladarse hasta una garita situada en el acceso conocido como El Cristo, en inmediaciones de calle Casal Varela.

Para los concejales, esta modalidad genera problemas tanto de accesibilidad como de seguridad.

Una conexión clave para los vecinos

Vía Tac permite conectar Coronel Dorrego con diferentes localidades bonaerenses, la Ciudad de Buenos Aires y otros destinos del país.

Por ese motivo, el pedido no se limita a una cuestión de comodidad.

El Concejo destacó especialmente la situación de personas que necesitan utilizar los micros para viajar hacia centros médicos de mayor complejidad, establecimientos educativos, organismos públicos o lugares de trabajo.

Para pasajeros sin vehículo particular, llegar hasta una parada ubicada sobre una ruta puede implicar depender de familiares, remises u otros medios adicionales.

El problema se agrava en determinados horarios y para adultos mayores, personas con movilidad reducida o viajeros que transportan equipaje.

También existe una cuestión vinculada con la seguridad vial y personal, debido a las características propias de una parada ubicada en el acceso a la ciudad frente a una terminal diseñada específicamente para la llegada y salida de pasajeros.

El pedido del Concejo

La resolución aprobada solicita concretamente que la empresa restablezca el ingreso de todos sus servicios hasta la Terminal de Ómnibus de Coronel Dorrego.

Los concejales recordaron además que anteriormente Vía Tac realizaba habitualmente operaciones desde la terminal urbana.

El reclamo se apoya en la necesidad de garantizar la conectividad del distrito y facilitar el acceso de los habitantes al transporte interurbano e interjurisdiccional.

Ahora el planteo deberá llegar a la empresa, que tendrá que evaluar la posibilidad operativa de modificar nuevamente los puntos de ascenso y descenso de los servicios involucrados.

El caso de Coronel Dorrego muestra una problemática que se repite en distintas localidades del interior: cuando los servicios de larga distancia dejan de ingresar a las terminales y trasladan sus paradas hacia rutas o accesos periféricos, una modificación aparentemente pequeña en el recorrido puede convertirse en una barrera importante para los pasajeros.

India acelera la electrificación: Switch Mobility suministrará 650 colectivos eléctricos para Mumbai y Pune

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El fabricante del grupo Hinduja recibió un pedido de 650 colectivos eléctricos de nueve metros que operarán en dos de las mayores áreas urbanas de India. Serán incorporados bajo la segunda fase del programa estatal PM E-DRIVE: 450 unidades con aire acondicionado irán a Mumbai y otras 200, sin climatización, a Pune. El contrato refleja además un modelo cada vez más extendido en el país: el operador privado compra, mantiene y explota los vehículos mientras las autoridades pagan por kilómetro recorrido.

India continúa llevando la electrificación de sus colectivos a una escala difícil de encontrar en otros mercados.

Switch Mobility obtuvo un pedido para suministrar 650 colectivos eléctricos de nueve metros destinados al transporte público de Mumbai y Pune, dos de las principales ciudades del estado de Maharashtra.

Los vehículos serán adquiridos por Sai Green Projects, empresa seleccionada como operadora dentro de la licitación organizada por Convergence Energy Services Limited (CESL) bajo la segunda fase del programa nacional PM E-DRIVE. Una vez incorporados, trabajarán para BEST en Mumbai y PMPML en Pune.

La cantidad por sí sola convierte al contrato en uno de los pedidos recientes más relevantes del mercado indio.

Pero detrás de los 650 colectivos existe algo todavía más interesante: India está construyendo un sistema en el que la electrificación no depende únicamente de que cada ciudad compre unidades, sino de licitaciones nacionales, operadores privados, contratos por kilómetro e infraestructura asociada a la operación.

450 para Mumbai y 200 para Pune

El pedido está compuesto por unidades de nueve metros en dos configuraciones diferentes.

Según la documentación de la licitación analizada por medios especializados, 450 colectivos de piso bajo y con aire acondicionado serán destinados a Mumbai, mientras que 200 unidades de piso bajo sin aire acondicionado operarán en Pune.

Los primeros se incorporarán a servicios de Brihanmumbai Electric Supply and Transport (BEST), uno de los sistemas de transporte urbano más grandes del país.

Las unidades de Pune, por su parte, prestarán servicio para Pune Mahanagar Parivahan Mahamandal Limited (PMPML).

La elección de colectivos de nueve metros muestra además un enfoque diferente al de muchos grandes programas europeos, donde buena parte de las incorporaciones eléctricas se concentra en vehículos rígidos de 12 metros o articulados de 18.

En ciudades extremadamente densas y con calles de geometría variable, una unidad más corta puede ofrecer ventajas de maniobrabilidad sin abandonar el concepto de piso bajo y operación urbana intensiva.

El Estado no compra necesariamente el colectivo

Uno de los aspectos más interesantes del programa PM E-DRIVE está en cómo se contratan los vehículos.

Sai Green Projects no aparece simplemente como intermediario.

Es el operador seleccionado mediante la licitación de CESL y tendrá a su cargo la adquisición, operación y mantenimiento de los colectivos dentro de un esquema de Gross Cost Contract (GCC).

En este modelo, la autoridad de transporte no necesita necesariamente comprar y ser propietaria de cada colectivo.

Una empresa privada incorpora los vehículos, desarrolla la infraestructura correspondiente, los mantiene y los opera durante el período contractual.

A cambio recibe una remuneración principalmente vinculada a los kilómetros efectivamente prestados.

El Ministerio de Industrias Pesadas de India explica que, bajo PM E-DRIVE, los operadores seleccionados son responsables tanto de la compra y mantenimiento de los colectivos como de desarrollar la infraestructura eléctrica y civil necesaria para cargarlos en los depósitos.

Es un cambio importante respecto del modelo tradicional.

La discusión deja de ser únicamente “cuánto cuesta comprar un colectivo eléctrico” y pasa a ser “cuánto cuesta garantizar un kilómetro de servicio eléctrico durante varios años”.

Pune: 55,55 rupias por kilómetro

La licitación incluso permite observar el costo económico ofrecido por los operadores.

Para las 200 unidades sin aire acondicionado de Pune, Sai Green Projects presentó la propuesta más baja: 55,55 rupias por kilómetro, sin impuestos.

En Mumbai, CESL había licitado un lote mucho mayor de 1.500 colectivos eléctricos de nueve metros con aire acondicionado.

GreenCell Mobility presentó la oferta más baja, de 60,25 rupias por kilómetro, mientras que Sai Green Projects quedó segunda con 60,99. Según las condiciones de adjudicación, la compañía pudo quedarse con 450 unidades después de aceptar igualar la tarifa del oferente más económico.

El resto de las 1.500 unidades de Mumbai quedó asignado al primer adjudicatario.

Este mecanismo permite que una misma ciudad distribuya la operación entre distintos operadores sin abandonar una referencia competitiva de costo por kilómetro.

Un programa para más de 14.000 eléctricos

Los 650 colectivos forman parte de un plan muchísimo mayor.

El programa PM E-DRIVE contempla fondos por 4.391 crore de rupias específicamente destinados a apoyar la incorporación de 14.028 colectivos eléctricos mediante empresas y organismos públicos de transporte.

La primera fase de las licitaciones de CESL comprendió 10.900 unidades.

La segunda agregó otras 2.900, distribuidas principalmente entre Mumbai, Pune, Hyderabad y Ahmedabad.

Para Mumbai fueron asignados en esa segunda etapa 1.500 colectivos eléctricos, mientras que Pune recibió 1.000.

Eso permite poner los 650 de Switch Mobility en perspectiva.

El contrato es enorme para cualquier fabricante individual, pero representa solamente una parte de un proceso nacional que busca electrificar simultáneamente miles de unidades.

Switch viene creciendo rápidamente

El pedido encuentra además a Switch Mobility en un momento de fuerte expansión.

Durante el primer semestre de 2026, la compañía registró 830 colectivos eléctricos en India, alcanzando una participación de mercado del 28,2% y ubicándose en el primer lugar del segmento durante ese período.

En total, India registró 2.944 e-buses durante esos seis meses, un crecimiento interanual del 40%.

Según la propia compañía, ya existen más de 2.500 colectivos eléctricos Switch desplegados en India.

Su flota eléctrica global habría recorrido en conjunto más de 185 millones de kilómetros.

La escala acumulada empieza a ser especialmente importante.

A medida que aumenta la cantidad de colectivos eléctricos en servicio, los fabricantes dejan de vender solamente vehículos y pasan a ofrecer experiencia en mantenimiento, baterías, infraestructura, software y operación de grandes flotas.

¿Serán los nuevos EiV9?

El pedido llegó pocas semanas después de que Switch Mobility presentara su nueva plataforma EiV9, desarrollada específicamente como colectivo eléctrico urbano de nueve metros.

La coincidencia de dimensiones hace pensar que el nuevo modelo podría ser utilizado para parte o la totalidad del contrato.

Sin embargo, existe una precisión importante: Switch Mobility no identificó oficialmente en el anuncio del pedido qué modelo exacto compondrá las 650 unidades, por lo que no corresponde darlo todavía por confirmado. Sustainable Bus también señala expresamente que el fabricante no publicó la configuración de baterías, autonomía, cronograma de entregas ni infraestructura de recarga asociada al contrato.

El EiV9, presentado en julio durante Prawaas 5.0, sí permite conocer qué tecnología tiene disponible actualmente la compañía para ese segmento.

Hasta 213 kW y carga con doble conector

El nuevo EiV9 utiliza un motor eléctrico PMVR —Permanent Magnet Variable Reluctance— de hasta 213 kW de potencia máxima.

La plataforma está preparada para distintas configuraciones de batería, de manera que cada operador pueda adaptar la capacidad energética al recorrido y al ciclo de trabajo que deberá cubrir.

Otros datos publicados sobre el modelo mencionan paquetes de 183 y 284 kWh, con autonomías declaradas superiores a 200 kilómetros dependiendo de la configuración y condiciones de operación.

También incorpora carga rápida CCS2 mediante dos conectores simultáneos, una solución que permite incrementar la potencia recibida y reducir el tiempo que el colectivo permanece detenido.

A esto se suma frenado regenerativo, encargado de recuperar parte de la energía durante las desaceleraciones.

Nuevamente, estos datos corresponden a la plataforma EiV9 y no deben trasladarse automáticamente a las 650 unidades del contrato hasta que Switch confirme su especificación definitiva.

No todo es autonomía

La posibilidad de configurar diferentes baterías vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente en la electrificación del transporte.

¿Conviene instalar la batería más grande disponible?

No necesariamente.

En un colectivo urbano, una mayor capacidad energética puede extender la autonomía, pero también incrementa peso y costo.

Si el recorrido permite realizar recargas en el depósito o durante determinadas ventanas de operación, puede resultar económicamente más eficiente utilizar una batería menor.

Por eso, el diseño de una flota eléctrica comienza mucho antes de elegir el modelo de colectivo.

Es necesario conocer cuántos kilómetros recorre cada unidad, cuántas horas trabaja, cuánto tiempo permanece detenida y cuánta potencia eléctrica existe en sus cabeceras o depósitos.

Suspensión neumática y piso bajo

El EiV9 también incorpora suspensión neumática en ambos ejes y está diseñado bajo una arquitectura específica para operación eléctrica urbana.

Entre el equipamiento informado por el fabricante aparecen frenos a disco en ambos ejes, puertos USB individuales y distintas configuraciones interiores según el tipo de servicio.

También dispone de sistemas de detección y supresión de incendios, un aspecto que adquirió especial relevancia con el crecimiento de las grandes baterías de tracción.

El objetivo declarado por Switch es reducir el costo total de operación, una variable fundamental dentro de licitaciones en las que la competencia se define justamente por el precio ofrecido por kilómetro.

Mumbai ya se está convirtiendo en un enorme laboratorio eléctrico

La escala planificada para Mumbai merece atención por sí misma.

Sólo dentro de la segunda fase de PM E-DRIVE, la ciudad tiene asignados 1.500 nuevos colectivos eléctricos.

Sumados a otras incorporaciones y contratos existentes, esto convierte a la metrópolis india en uno de los mayores laboratorios del mundo para observar qué ocurre cuando la electromovilidad deja de medirse en decenas de unidades y empieza a implementarse por miles.

El desafío cambia completamente.

Ya no alcanza con instalar algunos cargadores.

Una flota semejante necesita potencia eléctrica a escala industrial, gestión simultánea de cientos de cargas, talleres adaptados, disponibilidad permanente de repuestos, técnicos especializados y sistemas capaces de decidir qué colectivo debe cargarse primero.

De comprar colectivos a comprar kilómetros eléctricos

Tal vez ese sea el aspecto más interesante del contrato.

Desde Argentina, muchas veces la discusión sobre electromovilidad comienza preguntando cuánto cuesta un colectivo eléctrico frente a uno diésel o a GNC.

El modelo indio propone mirar otra variable.

¿Cuánto cuesta contratar un kilómetro de transporte público durante toda la vida del vehículo?

Ahí entran no solamente el precio inicial, sino también energía, mantenimiento, batería, infraestructura, disponibilidad y riesgo operativo.

Si un operador puede ofrecer ese kilómetro a un valor competitivo, la autoridad pública puede electrificar el servicio sin tener que asumir directamente toda la inversión inicial.

Es una lógica especialmente interesante para ciudades que necesitan renovar grandes cantidades de vehículos.

650 colectivos son sólo una parte de algo mucho mayor

Switch Mobility suministrará 650 unidades.

Sai Green Projects deberá operarlas.

BEST y PMPML incorporarán capacidad eléctrica a sus redes.

Y el Gobierno de India utilizará PM E-DRIVE para apoyar financieramente una transformación que pretende superar las 14.000 unidades.

La noticia, entonces, no es solamente que Mumbai y Pune tendrán más colectivos eléctricos.

Es que India está intentando construir un mecanismo capaz de electrificar el transporte masivamente sin obligar a cada ciudad a inventar su propio sistema de compra desde cero.

Licitaciones agregadas, contratos por kilómetro, operadores privados, infraestructura incluida y miles de vehículos pedidos en bloques.

En un mercado donde muchos países todavía celebran incorporaciones de diez o veinte eléctricos, India empieza a hablar en cientos.

Y cada vez más, en miles.

Del coche al pasajero: cómo funciona el nuevo registro que busca controlar todo el transporte sanjuanino

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San Juan comenzó a transformar la forma en que registra y controla su sistema de transporte.

Desde el 8 de septiembre se encuentra operativo el Registro Provincial del Transporte (ReProTran), una plataforma digital desarrollada por el Gobierno provincial para concentrar en un único sistema la información de quienes prestan, conducen, contratan y utilizan servicios de transporte.

La herramienta fue implementada por el Ministerio de Gobierno y la Secretaría de Tránsito y Transporte como parte del nuevo régimen establecido por la Ley Provincial Nº 2799-A.

El cambio es considerable: el sistema busca pasar de registros y habilitaciones fragmentados a una base digital capaz de relacionar empresa, vehículo, conductor y actividad realizada.

Todo el transporte dentro de una misma plataforma

ReProTran centraliza seis grandes grupos de información:

  • prestadores; conductores; vehículos; contratantes; viajes; pasajeros.

De esta manera, la Provincia busca construir una trazabilidad completa de la actividad y disponer de una herramienta integrada para las tareas de habilitación, fiscalización y control.

La plataforma forma parte de una modificación más profunda de la regulación provincial.

El sitio oficial del sistema explica que la Ley 2799-A reemplaza el histórico esquema de licencias por un registro único, abierto y verificable.

Esto implica que la habilitación deja de funcionar bajo la lógica de una licencia que puede constituir un derecho transferible entre particulares y pasa a depender de la inscripción y del cumplimiento de los requisitos establecidos por la normativa.

Ingreso con Ciudadano Digital

Para utilizar ReProTran no es necesario crear una identidad digital independiente.

El ingreso se realiza mediante Ciudadano Digital —CiDi—, la plataforma utilizada por San Juan para diferentes trámites provinciales.

Pueden registrarse tanto personas físicas como jurídicas.

Entre los datos iniciales solicitados se encuentran domicilio, número de teléfono y correo electrónico. Una vez iniciado el proceso, el sistema envía un código de validación para verificar la cuenta.

La intención es que el procedimiento pueda completarse 100% online, reduciendo la necesidad de presentar documentación físicamente en dependencias públicas.

El sistema controla licencia, vehículo y seguro

Uno de los cambios más importantes aparece en la validación de documentación.

ReProTran puede verificar información correspondiente a licencias de conducir, vehículos y seguros, permitiendo determinar digitalmente si cada elemento cumple con los requisitos necesarios para prestar el servicio.

Por ejemplo, un conductor puede iniciar su inscripción seleccionando el tipo de transporte que realizará.

El sistema consulta la información correspondiente a su licencia y, una vez validados los requisitos, permite avanzar con la registración.

Los vehículos también deben incorporarse a la plataforma mediante su dominio y documentación asociada.

La digitalización de estos controles había sido precisamente uno de los principales desafíos para poner en funcionamiento el nuevo régimen: meses antes del lanzamiento, el Gobierno provincial había explicado que trabajaba en la integración informática necesaria para comprobar online la vigencia de licencias y seguros.

Un vehículo puede tener varios choferes

La plataforma también permite establecer relaciones entre quienes participan del servicio.

Un propietario o prestador puede, por ejemplo, asignar diferentes conductores a un mismo vehículo utilizando sus números de DNI.

El chofer recibe entonces una notificación dentro de su cuenta y debe aceptar la vinculación después de revisar los datos correspondientes.

De esta forma, la Provincia puede conocer no solamente qué vehículo está habilitado sino también qué conductor se encuentra autorizado para utilizarlo dentro de una determinada actividad.

Ese vínculo digital entre prestador, vehículo y chofer constituye uno de los ejes del nuevo sistema.

Un QR para verificar la habilitación

Una vez completadas las inscripciones, ReProTran permite emitir constancias digitales en formato PDF acompañadas por un código QR.

Ese código permite verificar la documentación asociada al conductor y al vehículo.

En términos prácticos, un control puede comprobar digitalmente si el chofer y la unidad se encuentran correctamente registrados sin depender exclusivamente de credenciales o documentación impresa.

La plataforma oficial define justamente al nuevo modelo a partir de tres conceptos: registro único, trazabilidad y certificación verificable.

Taxis, remises y aplicaciones también quedan dentro del nuevo esquema

Uno de los sectores donde el cambio tuvo impacto inmediato fue el transporte no regular de pasajeros.

Desde el primer día comenzaron a incorporarse conductores de taxis, remises y vehículos vinculados a plataformas de viajes.

A pocas horas de habilitarse el sistema ya se habían registrado más de cien personas para prestar este tipo de servicios, según información oficial citada por medios provinciales.

El nuevo marco normativo busca precisamente ampliar y ordenar la competencia tanto dentro del transporte regular como en las modalidades no regulares.

La propia plataforma oficial menciona entre sus objetivos fomentar la competencia entre colectivos, taxis, remises y aplicaciones, al mismo tiempo que incrementa las herramientas de fiscalización.

Más información para fiscalizar el transporte

Pero ReProTran va más allá de saber qué colectivo, taxi o remís está habilitado.

Al integrar también información de contratantes, viajes y pasajeros, el sistema fue concebido como una base mucho más amplia sobre la actividad del transporte provincial.

El objetivo declarado es obtener mayor trazabilidad, agilizar trámites y fortalecer los mecanismos de transparencia y control.

La Ley 2799-A también endurece determinados controles: incorpora infracciones calificadas como gravísimas, eleva sanciones y refuerza las obligaciones relacionadas con seguridad vial y protección de los usuarios.

Del papel a una base conectada

La puesta en marcha de ReProTran marca entonces algo más profundo que la digitalización de un trámite.

Hasta ahora, muchos controles dependían de documentación presentada individualmente por empresas, propietarios y conductores.

El nuevo modelo apunta a que esas piezas estén relacionadas dentro de una misma base.

Quién presta el servicio, qué vehículo utiliza, quién lo conduce y bajo qué habilitación opera pasan a formar parte de un mismo circuito digital.

Para los usuarios, la cara visible será probablemente el QR.

Para el Estado, en cambio, el cambio más relevante estará detrás de esa credencial: una base capaz de seguir digitalmente buena parte de la cadena del transporte sanjuanino, desde el vehículo y el conductor hasta el viaje que realizan.

Colectivos que cargan sin enchufe: WiTricity amplía el desarrollo de carga inalámbrica para buses eléctricos

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La empresa estadounidense inauguró un nuevo laboratorio de investigación y desarrollo en Florida para adaptar y validar sistemas de carga inalámbrica para vehículos eléctricos. La tecnología transfiere energía desde una base instalada en el suelo hacia un receptor ubicado debajo del vehículo, sin cables ni conectores. Para aplicaciones pesadas, WiTricity trabaja con potencias de 75 kW o superiores y menciona expresamente colectivos y flotas de transporte entre los usos posibles.

La escena podría parecer propia de un celular sobre una base de carga, pero aplicada a un vehículo de varias toneladas.

Un colectivo eléctrico llega a una terminal, se posiciona sobre una plataforma instalada en el suelo y comienza a recuperar energía sin que nadie conecte un cable, levante un pantógrafo o manipule un enchufe.

Ese es uno de los escenarios que WiTricity quiere llevar a mayor escala con su nuevo laboratorio de investigación y desarrollo inaugurado en Stuart, Florida, donde la compañía ampliará sus trabajos de diseño, prototipado, simulación, ensayos, validación e integración de sistemas de carga inalámbrica para vehículos eléctricos.

Aunque buena parte del foco comercial actual está puesto en automóviles, robotaxis y vehículos autónomos, la empresa también está desarrollando soluciones de 75 kW o más para aplicaciones pesadas, entre las que identifica expresamente colectivos, operaciones de transporte público, vehículos de puertos y aeropuertos, equipos de logística y maquinaria industrial.

Para el transporte público, la idea abre una discusión particularmente interesante: ¿podrían los colectivos eléctricos del futuro recargarse simplemente estacionándose en determinados puntos de su recorrido?

Cómo se carga un colectivo sin enchufarlo

El principio básico es relativamente sencillo. El vehículo lleva instalado un receptor en la parte inferior del chasis. En el suelo se coloca una plataforma transmisora.

Cuando ambos elementos quedan correctamente enfrentados, la energía se transfiere mediante acoplamiento magnético resonante hacia la batería del vehículo, sin necesidad de establecer una conexión física mediante cables.

No significa que la electricidad “viaje libremente por el aire” a grandes distancias.

El sistema funciona cuando el vehículo queda colocado sobre una zona específicamente preparada para realizar la transferencia.

WiTricity sostiene que sus sistemas pueden alcanzar velocidades de carga comparables con soluciones convencionales mediante enchufe dentro de la misma categoría de potencia.

La consecuencia operativa es evidente. El conductor llega a una posición determinada, estaciona correctamente el colectivo y la carga puede comenzar automáticamente.

No tiene que bajar. No tiene que conectar un CCS. No existe una manguera de carga que deba manipularse. Y tampoco hay un brazo mecánico que descienda sobre el techo.

75 kW o más para vehículos pesados

El nuevo laboratorio estará particularmente orientado a sistemas de potencia media que actualmente abarcan un rango de 7,2 a 50 kW, utilizados en automóviles eléctricos, vehículos autónomos, robotaxis y flotas de última milla.

Sin embargo, WiTricity afirma que su tecnología se extiende a 75 kW y potencias superiores para aplicaciones heavy-duty.

Entre ellas incluye:

  • colectivos y flotas de transporte;
  • vehículos de movimientos internos y logística;
  • operaciones portuarias;
  • montacargas;
  • equipos aeroportuarios;
  • vehículos pesados de patios y terminales.

La empresa no anunció con la apertura del laboratorio un nuevo cargador específico de determinada potencia para colectivos, ni publicó un cronograma para su utilización comercial en una ciudad concreta.

Ese detalle es importante. El nuevo centro amplía la capacidad para adaptar y validar una tecnología que ya existe, y no representa el lanzamiento de un sistema de carga completamente nuevo.

No es lo mismo que cargar mientras el colectivo circula

La idea de “carga inalámbrica” puede llevar fácilmente a imaginar carreteras capaces de alimentar un vehículo permanentemente mientras avanza. No es eso lo que WiTricity está anunciando ahora.

Las aplicaciones planteadas para colectivos se basan principalmente en carga automática cuando el vehículo se detiene sobre una plataforma, ya sea en un depósito, una terminal o determinados puntos de espera del recorrido.

Es lo que en la industria suele denominarse opportunity charging, o carga de oportunidad.

Un colectivo puede comenzar su jornada con la batería cargada y aprovechar posteriormente las pausas normales de la operación para recuperar pequeñas cantidades de energía.

Cinco minutos en una cabecera. Una espera programada entre vueltas. Una detención prolongada en una terminal.

En lugar de ser tiempos improductivos, esos minutos pueden transformarse en ventanas de recarga.

Una batería más chica puede cambiar toda la ecuación

Ahí aparece uno de los aspectos más interesantes de la tecnología para un colectivo urbano.

Actualmente existe una tendencia a equipar ciertos buses eléctricos con baterías cada vez más grandes para garantizar que puedan trabajar durante toda la jornada sin volver a cargarse.

Pero más batería también significa, generalmente, más peso, más costo y mayor cantidad de materiales embarcados.

Si un vehículo puede recuperar energía de forma repetida a lo largo de su jornada, el diseño del sistema podría permitir utilizar una batería de menor capacidad.

La ecuación deja entonces de ser: “¿Cuántos kilómetros puede recorrer este colectivo con una sola carga?”

y pasa a ser: “¿Cuánta energía necesita llevar consigo si puede recargar automáticamente varias veces por día?”

Esa diferencia podría ser significativa en recorridos con cabeceras fijas y tiempos de regulación previsibles.

WiTricity promociona precisamente la posibilidad de cargar colectivos y otros vehículos urbanos durante la operación y reducir el tiempo que permanecen fuera de servicio exclusivamente para recuperar energía.

Sin cables, pero con infraestructura

La carga inalámbrica no elimina la necesidad de infraestructura.

La cambia.

En lugar de instalar solamente cargadores con cables, el sistema necesita plataformas de transmisión, electrónica de potencia, conexión eléctrica y un receptor integrado en cada vehículo.

Además, el colectivo debe estacionarse con suficiente precisión sobre la zona de carga.

La infraestructura eléctrica que existe detrás tampoco desaparece: una base de carga de alta potencia sigue necesitando recibir esa energía desde la red.

Por lo tanto, “inalámbrico” no significa “sin cargador”.

Significa que desaparece la conexión física entre el cargador y el vehículo.

Una ventaja para depósitos con decenas de colectivos

En una cochera tradicional de colectivos eléctricos, cada unidad puede necesitar un cable conectado durante varias horas.

Cuando la flota pasa de cinco vehículos a cincuenta o cien, esa operación deja de ser trivial.

Hay conectores que manipular, cables expuestos, procedimientos de seguridad y una planificación precisa para garantizar que cada unidad quede correctamente cargada antes de volver al servicio.

La arquitectura inalámbrica intenta automatizar parte de ese proceso.

WiTricity destaca que la interfaz carece de conectores expuestos y de partes móviles en el punto de transferencia, y que la carga puede repetirse automáticamente cada vez que el vehículo estaciona sobre la plataforma.

En teoría, un colectivo podría regresar al depósito, estacionarse en su posición habitual y comenzar a cargar sin ninguna intervención adicional.

La autonomía también necesita una carga autónoma

Existe otra aplicación donde esta tecnología deja de ser simplemente una cuestión de comodidad.

Los vehículos sin conductor.

Joe Benz, CEO de WiTricity, resumió el problema con una idea: un vehículo autónomo deja de ser completamente autónomo si al finalizar su recorrido necesita que una persona se acerque para conectarle un cable.

En un colectivo convencional esto puede no representar una dificultad demasiado grande.

En una futura flota de minibuses autónomos operando permanentemente, sí.

Un vehículo podría terminar un recorrido, estacionarse sobre una base de carga, recuperar energía y volver a salir sin intervención humana en todo el proceso.

Por eso WiTricity considera la carga automática una pieza particularmente importante para robotaxis, vehículos autónomos de reparto y buses sin conductor.

Yutong ya probó el concepto en un colectivo autónomo

La vinculación de esta tecnología con el transporte público no es solamente teórica.

En 2023, WiTricity anunció una colaboración con Yutong para aplicar carga inalámbrica al Xiaoyu 2.0, un pequeño colectivo eléctrico autónomo utilizado en Zhengzhou, China.

El vehículo, de nivel 4 de automatización y capacidad para diez pasajeros, fue presentado con aproximadamente 150 kilómetros de autonomía.

La experiencia fue anunciada entonces como la primera aplicación comercial de la tecnología inalámbrica de WiTricity en un e-bus autónomo.

La conexión con Yutong resulta especialmente interesante porque demuestra que el sistema puede integrarse directamente en una plataforma de transporte y no solamente en automóviles particulares.

Un laboratorio para adaptar la tecnología a cada vehículo

El nuevo centro de Stuart deberá resolver precisamente ese tipo de integración.

WiTricity señala que allí podrá trabajar con fabricantes de vehículos, proveedores Tier 1, operadores de flotas y socios tecnológicos para adaptar sus sistemas a plataformas concretas.

Entre las actividades previstas aparecen: diseño de ingeniería; prototipado específico; simulación electromagnética; simulación del sistema completo; ensayos; validación; y trabajo de integración sobre vehículos.

Esto es especialmente importante porque un sistema de carga inalámbrica no puede analizarse únicamente como una “base” colocada en el piso.

Hay que determinar dónde instalar el receptor, cómo protegerlo, qué comportamiento térmico tendrá, cómo se comunica con la batería y qué interferencias electromagnéticas puede producir.

¿Puede competir con el pantógrafo?

Para los colectivos eléctricos existe actualmente otra solución automática mucho más visible: el pantógrafo.

Varias ciudades europeas utilizan cargadores de alta potencia instalados en terminales. El colectivo se detiene y un sistema mecánico establece automáticamente la conexión para transferir energía.

La carga inalámbrica intenta resolver la misma necesidad sin contacto físico. Cada alternativa tiene ventajas y limitaciones.

El pantógrafo puede trabajar con potencias muy elevadas y ya cuenta con numerosas implementaciones comerciales en grandes buses urbanos.

El sistema inductivo elimina mecanismos móviles y contactos expuestos, pero debe demostrar que puede ofrecer potencia, eficiencia, costos e interoperabilidad competitivos a escala de grandes flotas.

Por ahora, WiTricity confirma capacidades de 75 kW y superiores para aplicaciones pesadas, pero no presenta en este anuncio cifras que permitan comparar directamente sus mayores sistemas con cargadores ultrarrápidos de varios cientos de kW utilizados actualmente en algunos buses con pantógrafo.

¿Y frente a la carga convencional del TramBus?

La discusión también resulta interesante para Buenos Aires.

Con la llegada de nuevas flotas eléctricas y proyectos como el TramBus, las ciudades argentinas empiezan a enfrentarse a una cuestión que hasta hace pocos años prácticamente no existía: cómo organizar la carga diaria de decenas de colectivos eléctricos.

Hoy las soluciones más inmediatas pasan por cargadores convencionales instalados en depósitos.

Pero a medida que aumente la cantidad de vehículos habrá que decidir si conviene continuar aumentando la autonomía mediante baterías mayores, instalar cargadores ultrarrápidos, utilizar pantógrafos o introducir sistemas de carga de oportunidad.

La tecnología inalámbrica suma una cuarta alternativa.

No existe por ahora ningún anuncio que vincule a WiTricity con el TramBus porteño ni con un proyecto argentino, por lo que cualquier aplicación local es solamente una posibilidad tecnológica y no un desarrollo confirmado.

La parada del futuro podría ser también un cargador

La aplicación más atractiva quizá no esté dentro de una cochera. Está en la calle.

Una base inalámbrica instalada en una cabecera podría permitir que cada colectivo recupere energía durante los minutos normales de regulación entre servicios.

Desde la perspectiva del pasajero, prácticamente nada cambiaría. El colectivo llegaría, permanecería detenido y volvería a salir. Debajo del piso, sin embargo, estaría recargando su batería.

WiTricity plantea incluso la carga en puntos del recorrido como una posible herramienta para transporte urbano.

Si la tecnología consigue suficiente potencia y una ecuación económica favorable, las propias terminales podrían empezar a funcionar simultáneamente como paradas, reguladores operativos y estaciones energéticas.

El cargador empieza a desaparecer

Durante más de un siglo, abastecer un vehículo implicó una acción física evidente.

Introducir una manguera de combustible. Conectar un enchufe. Acoplar un pantógrafo. La carga inalámbrica propone que esa operación deje de ser visible. El conductor estaciona. El colectivo está correctamente posicionado. Y la energía comienza a transferirse.

El nuevo laboratorio de WiTricity en Florida no significa que mañana todos los colectivos eléctricos vayan a abandonar sus cables. La propia compañía continúa trabajando sobre diferentes mercados y todavía deberá demostrar hasta qué punto las soluciones de alta potencia pueden escalar económicamente en grandes flotas.

Pero sí muestra hacia dónde podría evolucionar una parte de la infraestructura eléctrica.

Hasta ahora, buena parte de la carrera de los fabricantes se concentró en conseguir baterías más grandes y mayor autonomía.

La próxima etapa podría plantear otra solución: que el colectivo no necesite llevar energía para todo el día porque pueda recargar automáticamente cada vez que se detiene en el lugar correcto.

Y si esa idea consigue llegar a escala masiva, uno de los componentes más visibles de la electromovilidad podría terminar desapareciendo. El cable.

Las cámaras empresarias advierten que podrían reducir los servicios de colectivos ante la emergencia económica del sector

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CEAP, CETUBA, CTPBA y CEUTUPBA alertaron sobre la crítica situación financiera que atraviesan las empresas de colectivos de jurisdicción nacional. Denuncian un desfasaje de $40.000 millones en la recaudación proyectada y advierten que, de no obtener respuestas urgentes del Gobierno, podrían comenzar a restringir progresivamente las prestaciones para evitar una paralización total del sistema.

Las cuatro cámaras empresarias que representan a operadores del transporte público automotor de pasajeros de jurisdicción nacional difundieron un comunicado conjunto en el que expresaron su preocupación por la situación económica del sector y reclamaron medidas urgentes para garantizar la continuidad de los servicios.

A continuación, Revista Colectibondi reproduce el comunicado de prensa completo:


EL TRANSPORTE PÚBLICO DE PASAJEROS DE JURISDICCIÓN NACIONAL EN ESTADO DE EMERGENCIA

Las cámaras empresarias CEAP, CETUBA, CTPBA y CEUTUPBA, representantes del transporte público automotor de pasajeros de jurisdicción nacional, expresan su profunda preocupación por la crítica situación económica y financiera que atraviesan las empresas prestadoras. La gravedad del escenario pone en riesgo la continuidad y regularidad de los servicios.

Pese a las gestiones y reuniones mantenidas con las autoridades nacionales, aún no se han definido mecanismos concretos para actualizar la estructura de costos ni recomponer los ingresos del sector.

La situación se agravó por un error en la proyección de la recaudación entre junio y octubre, que sobreestimó en 40.000 millones de pesos los ingresos previstos. Este desfasaje generó un perjuicio económico que todavía no ha sido compensado.

A ello se suman reclamos históricos por costos insuficientemente reconocidos, como la adquisición de unidades, el gerenciamiento y otros gastos indispensables para la prestación del servicio. Además, los índices de operatividad penalizan a las empresas por la antigüedad de sus unidades, cuando las condiciones económicas impiden renovar el parque móvil.

El panorama se vuelve más crítico ante la proximidad del pago de aguinaldos, nuevas negociaciones paritarias y el incremento sostenido de los costos de explotación, sin definiciones claras sobre política tarifaria ni compensaciones.

Las empresas han hecho esfuerzos para sostener los servicios, pero resulta imposible continuar absorbiendo el creciente desequilibrio entre costos reales e ingresos reconocidos.

Por ello, si no se obtienen respuestas urgentes, las compañías se verán obligadas a restringir progresivamente la prestación de los servicios, administrando los recursos disponibles para evitar una paralización total del sistema.

Somos conscientes de las dificultades que esta situación ocasionará a los millones de pasajeros que diariamente utilizan el transporte público y les pedimos sinceras disculpas por los inconvenientes que puedan generarse. Precisamente por ello advertimos con anticipación sobre la gravedad del escenario y la necesidad de soluciones inmediatas.

La continuidad del transporte público requiere una estructura de costos realista, recursos suficientes y reglas claras y previsibles.

Reiteramos nuestra disposición al diálogo, pero es imprescindible que los compromisos asumidos se traduzcan en decisiones concretas que garanticen la continuidad de un servicio público esencial.

CEAP – CETUBA – CTPBA – CEUTUPBA

¿Y si Buenos Aires volviera a tener tranvías modernos? Del VLT de Río de Janeiro al nuevo TramBus porteño

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Mientras ciudades como Río de Janeiro y Mendoza apuestan por el transporte eléctrico sobre rieles, Buenos Aires avanza con el TramBus, un sistema de vehículos eléctricos sobre neumáticos que busca transformar la movilidad en superficie. ¿Qué ocurriría si la capital argentina incorporara una red de tranvías modernos, con unidades de gran capacidad, estaciones accesibles y recorridos integrados a la ciudad? La comparación abre un debate sobre el futuro del transporte público porteño.

Imaginar un moderno tranvía circulando por las avenidas de Buenos Aires puede parecer una postal futurista. Sin embargo, la idea tiene mucho más de historia que de ciencia ficción.

Durante décadas, los tranvías formaron parte del paisaje cotidiano porteño. Sus vías atravesaban barrios, avenidas y centros comerciales, convirtiéndolos en protagonistas de la movilidad urbana. Con el tiempo, aquel sistema desapareció de las calles y fue reemplazado principalmente por colectivos.

Más de sesenta años después de la desaparición de la red tradicional, la tecnología ofrece una nueva oportunidad para pensar el transporte de superficie.

Los vehículos actuales poco tienen que ver con aquellos tranvías históricos. Son unidades articuladas, eléctricas, silenciosas, accesibles y capaces de transportar grandes cantidades de pasajeros.

Y no hace falta viajar a Europa para conocerlos. Río de Janeiro ya cuenta con un sistema de Vehículos Leves sobre Trilhos (VLT) que transformó parte de la movilidad de su centro urbano.

La pregunta es inevitable: ¿podría Buenos Aires desarrollar algo semejante?

Río de Janeiro: un tranvía del siglo XXI

Inaugurado en 2016, el VLT Carioca representa una forma diferente de concebir el transporte urbano.

Su red cuenta con aproximadamente 28 kilómetros de infraestructura, cuatro líneas y 30 estaciones y paradas operativas, conectando puntos estratégicos como el Aeropuerto Santos Dumont, la estación ferroviaria Central do Brasil, la terminal de ómnibus, el área portuaria y el Terminal Intermodal Gentileza.

Pero uno de sus aspectos más interesantes no está solamente en los vehículos, sino en su integración con el espacio público.

Las formaciones circulan sobre vías insertadas en la trama urbana, atravesando avenidas, plazas y corredores peatonales. En determinados sectores, el tranvía comparte el entorno con personas que caminan, comercios y espacios culturales, dentro de un esquema de circulación regulada.

Además, utiliza una tecnología particularmente llamativa: la alimentación eléctrica desde el suelo, conocida como APS.

Este sistema permite prescindir de los tradicionales cables aéreos en gran parte de la red. Según la concesionaria, aproximadamente el 95% de la infraestructura utiliza esta modalidad, que energiza determinados segmentos únicamente cuando circula el vehículo.

El resultado es un sistema de transporte moderno que puede integrarse visualmente con edificios históricos, plazas y áreas de interés turístico sin incorporar una red continua de cables suspendidos.

El VLT no reemplaza al metro, al ferrocarril ni a los colectivos. Su función es complementar esos servicios, ofreciendo conectividad en superficie y facilitando los trasbordos.

Buenos Aires ya tuvo su oportunidad: el Tranvía del Este

La capital argentina no parte de cero cuando se habla de transporte tranviario moderno.

En julio de 2007 comenzó a funcionar el denominado Tranvía del Este, también conocido como Tranvía de Puerto Madero.

Con una traza de aproximadamente 2,1 kilómetros y unidades modernas Alstom Citadis, el servicio representó un intento de recuperar este medio de transporte para la ciudad.

Sin embargo, su recorrido limitado, la escasa integración con otros sistemas y la falta de continuidad de las ampliaciones previstas condicionaron su utilidad.

El tranvía dejó de funcionar en 2012 y parte de su infraestructura fue posteriormente retirada durante las obras del Paseo del Bajo.

Aquella experiencia dejó una enseñanza para cualquier futuro proyecto: un tranvía moderno necesita algo más que vehículos atractivos y vías nuevas. Necesita pasajeros, conectividad, una función concreta dentro de la red y continuidad operativa.

Buenos Aires conserva, de todos modos, un sistema ferroviario urbano en superficie: el Premetro E2, inaugurado en 1987, que vincula sectores del sur porteño con la Línea E de subterráneos.

Su existencia demuestra que la operación tranviaria no es completamente ajena a la ciudad.

El TramBus: la respuesta porteña a la movilidad eléctrica

En lugar de construir una nueva red sobre rieles, Buenos Aires está avanzando con otro concepto: el TramBus.

Se trata de un sistema de transporte público de superficie basado en unidades 100% eléctricas, equipadas con neumáticos, que circularán por carriles exclusivos o preferenciales y contarán con prioridad semafórica en sectores de su recorrido.

La primera traza, denominada T1, tiene aproximadamente 20 kilómetros proyectados entre el Centro de Trasbordo Sáenz, en Nueva Pompeya, y el Aeroparque Jorge Newbery.

El proyecto contempla estaciones accesibles, mejoras en la infraestructura urbana y conexiones con cinco líneas de subte y distintos servicios ferroviarios metropolitanos.

La estimación oficial es que el corredor pueda transportar alrededor de 50.000 pasajeros diarios una vez completado.

Durante 2026 avanzaron las obras de infraestructura, mientras que las unidades comenzaron una experiencia piloto sobre el ramal C de la línea 34.

En septiembre, la Ciudad formalizó mediante la Resolución 204/2026 la implementación del corredor T1 y sus parámetros operativos.

A diferencia del VLT de Río, el TramBus no necesita vías férreas. Utiliza la infraestructura vial, lo que permite mayor flexibilidad para adaptar recorridos y reduce la necesidad de determinadas obras ferroviarias.

Ambos sistemas comparten objetivos relacionados con la movilidad eléctrica, la accesibilidad y la integración del transporte público, aunque utilizan tecnologías diferentes.

¿Cómo sería Buenos Aires con un VLT?

Imaginemos por un momento una red de tranvías modernos recorriendo algunos sectores de la capital.

Una formación articulada, de piso bajo y amplias superficies vidriadas, circulando por un corredor con prioridad semafórica, estaciones de diseño contemporáneo y espacios verdes integrados.

En lugar de instalar un sistema exclusivamente destinado al turismo, podría pensarse como parte de la movilidad cotidiana.

Un corredor que conectara Retiro con el área de Puerto Madero y avanzara hacia el sur, por ejemplo, permitiría estudiar una alternativa de movilidad entre centros de trasbordo, áreas de oficinas, equipamientos culturales y barrios residenciales.

No se trata de una propuesta oficial ni de un recorrido técnicamente definido, sino de un ejercicio para imaginar las posibilidades de esta tecnología.

Otros corredores urbanos podrían analizarse a partir de criterios como la concentración de pasajeros, las combinaciones con subtes y trenes, la disponibilidad de espacio vial y las posibilidades de reorganización del tránsito.

Un VLT de estas características podría incorporar vehículos bidireccionales, andenes a nivel del piso, información en tiempo real y sistemas de pago integrados.

También podría utilizar alimentación eléctrica sin catenaria en sectores donde la preservación del paisaje urbano resultara especialmente importante.

Pero trasladar el modelo de Río de Janeiro a Buenos Aires no sería simplemente una cuestión de comprar unidades.

Exigiría estudiar interferencias con redes subterráneas de servicios, radios de giro, demanda potencial, circulación de colectivos, cruces peatonales, prioridad semafórica y costos de construcción y mantenimiento.

Y, fundamentalmente, definir qué función cumpliría frente a una red de transporte que ya cuenta con numerosos servicios de colectivos, subtes y ferrocarriles.

¿VLT o TramBus? Dos caminos para transformar la superficie

La principal diferencia entre ambas alternativas está en su infraestructura.

El VLT circula sobre rieles y requiere una instalación ferroviaria permanente. Esa característica permite operar composiciones de diferentes longitudes y capacidades, pero también implica una inversión específica en vías, aparatos de cambio, alimentación eléctrica y mantenimiento.

El TramBus, en cambio, utiliza vehículos sobre neumáticos y puede aprovechar corredores viales especialmente acondicionados. Su trazado puede modificarse con mayor facilidad, aunque depende de la capacidad vial, las características de las unidades y el nivel de prioridad que reciba respecto del resto del tránsito.

En ambos casos, contar con propulsión eléctrica no garantiza por sí solo un servicio rápido.

La velocidad comercial depende de factores como la cantidad de paradas, las intersecciones, la prioridad semafórica y la segregación de los carriles.

Un tranvía que deba detenerse constantemente por el tránsito puede perder buena parte de sus ventajas operativas. Del mismo modo, un autobús eléctrico que circule sin infraestructura prioritaria puede enfrentar las mismas demoras que cualquier colectivo convencional.

Por eso, más allá de los rieles o los neumáticos, la discusión también debería centrarse en cómo se distribuye el espacio público y qué prioridad se otorga al transporte de pasajeros.

Mendoza y Río de Janeiro muestran dos experiencias diferentes

El crecimiento del Metrotranvía de Mendoza aporta otra referencia interesante dentro de la Argentina.

A diferencia del VLT carioca, que fue concebido para mejorar las conexiones del área central y portuaria, el sistema mendocino aprovecha corredores ferroviarios para vincular diferentes sectores metropolitanos.

Su ampliación hacia el Aeropuerto El Plumerillo y Luján de Cuyo busca extender la cobertura territorial del transporte eléctrico.

Ambas experiencias muestran que no existe un único modelo de tranvía moderno.

Los vehículos ligeros sobre rieles pueden funcionar como sistemas de distribución urbana, corredores metropolitanos o complementos de redes ferroviarias y subterráneas, siempre que su diseño responda a necesidades concretas.

Buenos Aires podría estudiar estas experiencias sin necesidad de reproducirlas exactamente.

Una ciudad que alguna vez fue tranviaria

Durante buena parte del siglo XX, los tranvías ayudaron a estructurar el crecimiento de Buenos Aires.

El colectivo terminó ocupando gran parte de ese espacio y se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de la movilidad porteña.

Hoy, la llegada del TramBus representa una nueva etapa en la electrificación y reorganización del transporte público de superficie.

Sin embargo, la experiencia internacional invita a considerar una pregunta más amplia: ¿la modernización debería limitarse a incorporar vehículos eléctricos o también podría contemplar nuevos sistemas ferroviarios urbanos?

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El VLT de Río de Janeiro, el Metrotranvía de Mendoza y el TramBus porteño muestran diferentes respuestas a un mismo desafío: trasladar más personas de manera eficiente, accesible y con menor impacto ambiental local.

Cualquier proyecto de VLT para Buenos Aires debería demostrar su conveniencia mediante estudios de demanda, costos, integración y espacio urbano. No todos los corredores necesitan rieles, así como tampoco todas las necesidades de movilidad pueden resolverse únicamente con autobuses.

Tal vez el futuro del transporte porteño no pase por elegir entre colectivos, TramBus o tranvías, sino por descubrir cómo podrían complementarse dentro de una red verdaderamente integrada.

Después de todo, Buenos Aires fue una ciudad de tranvías mucho antes de convertirse en la ciudad de los colectivos. Y quizás algún día ambas identidades puedan volver a convivir.

 

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El Gobierno nacional formalizó un nuevo paso administrativo para la ampliación del Metrotranvía de Mendoza. A través de una resolución publicada en el Boletín Oficial, aprobó el modelo de acuerdo que permitirá a la provincia utilizar gratuitamente sectores de la red ferroviaria nacional y establecer las condiciones necesarias para habilitar nuevos cruces. El proyecto busca conectar el sistema con el aeropuerto El Plumerillo y extenderlo hacia Luján de Cuyo.

El Ministerio de Economía de la Nación aprobó, mediante la Resolución 1807/2026, publicada el 15 de octubre en el Boletín Oficial, el modelo de acuerdo destinado a regular el uso, la conservación y el mantenimiento de distintos sectores ferroviarios utilizados por el Metrotranvía de Mendoza.

La decisión representa un avance institucional para uno de los proyectos de transporte público más importantes de la provincia, que actualmente moviliza a más de 400.000 pasajeros mensuales y se encuentra en pleno proceso de expansión.

La normativa contempla el uso gratuito por parte del Gobierno de Mendoza de los sectores de la Red Ferroviaria Nacional comprendidos entre las estaciones Mendoza Central y Panquehua, y entre Panquehua y Espejo, estableciendo las responsabilidades de los organismos involucrados y las condiciones para garantizar la seguridad de la operación ferroviaria.

Un acuerdo clave para la ampliación

El documento aprobado deberá ser suscripto por el Gobierno de Mendoza, la Sociedad de Transporte de Mendoza (STM), Belgrano Cargas y Logística, la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) y la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).

Uno de los aspectos centrales de la resolución es la reorganización administrativa de los sectores ferroviarios utilizados por el Metrotranvía, que serán reasignados a ADIF de acuerdo con la delimitación que establezcan los organismos involucrados.

Esta medida busca ordenar la convivencia entre los servicios del Metrotranvía y la infraestructura ferroviaria vinculada a Belgrano Cargas, particularmente en aquellos sectores donde ambas operaciones se desarrollan sobre trazas próximas.

El acuerdo también establece los lineamientos jurídicos y técnicos necesarios para garantizar la continuidad del servicio actual y facilitar futuros proyectos de ampliación.

Nuevos pasos a nivel para acompañar el crecimiento

Otro punto relevante de la resolución está relacionado con los cruces ferroviarios.

La normativa contempla la autorización excepcional y de carácter precario para abrir o modificar determinados pasos a nivel públicos incluidos en los anexos del acuerdo.

Sin embargo, estas autorizaciones estarán sujetas al cumplimiento previo de las condiciones técnicas y de seguridad exigidas a la provincia.

Además, Mendoza deberá asumir los costos de ejecución de las obras y su posterior mantenimiento, una responsabilidad expresamente establecida en la resolución nacional.

La definición de estas condiciones resulta fundamental para acompañar la expansión del Metrotranvía, especialmente en los sectores donde será necesario adecuar la infraestructura vial y ferroviaria a los nuevos recorridos.

Del aeropuerto El Plumerillo a Luján de Cuyo

La medida se enmarca en el proyecto de ampliación del Metrotranvía mendocino, que contempla la incorporación de las etapas III y IV a la red existente.

Hacia el norte, la extensión permitirá conectar el sistema con el Aeropuerto Internacional Gobernador Francisco Gabrielli, conocido como El Plumerillo, ubicado en el departamento de Las Heras.

Por el sector sur, el proyecto prevé prolongar el recorrido hasta la intersección de la calle Almirante Brown, en el departamento de Luján de Cuyo.

Estas ampliaciones apuntan a fortalecer la conectividad metropolitana y ampliar las alternativas de movilidad mediante un sistema de transporte eléctrico sobre rieles.

El Metrotranvía ya constituye una pieza importante de la movilidad cotidiana en Mendoza, vinculando sectores de Ciudad, Las Heras, Godoy Cruz, Guaymallén y Maipú.

Su crecimiento permitirá extender esa cobertura territorial y consolidar una red con mayor capacidad de integración entre distintos puntos del Gran Mendoza.

Un proyecto que continúa sumando etapas

La historia del Metrotranvía mendocino está vinculada con la recuperación y adaptación de antiguos corredores ferroviarios para el transporte urbano de pasajeros.

En 2006 comenzaron a establecerse los acuerdos nacionales y provinciales que hicieron posible su desarrollo, mientras que diferentes resoluciones posteriores permitieron avanzar con la utilización de la infraestructura ferroviaria.

En mayo de 2019 comenzó a funcionar el tramo comprendido entre Mendoza Central y Panquehua, bajo la operación de la Sociedad de Transporte de Mendoza.

La nueva resolución busca dar mayor respaldo jurídico y operativo a esa infraestructura, al mismo tiempo que incorpora previsiones para los proyectos de expansión.

Un avance administrativo, mientras continúan las obras

Si bien la Resolución 1807/2026 representa un paso importante para la continuidad y ampliación del Metrotranvía, no implica la inauguración inmediata de nuevos tramos ni establece una fecha de puesta en servicio.

La disposición aprueba el modelo de acuerdo y define las condiciones institucionales, técnicas y operativas que deberán cumplirse para avanzar con las actuaciones previstas.

Tampoco introduce modificaciones presupuestarias para las obras de ampliación.

De esta manera, el Gobierno nacional aporta un nuevo marco administrativo para el desarrollo de las etapas III y IV, mientras Mendoza continúa con el desafío de extender su principal sistema ferroviario urbano hacia dos destinos estratégicos: el aeropuerto internacional y Luján de Cuyo.

 

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Fuente:

Ministerio de Economía de la Nación — Resolución 1807/2026, Boletín Oficial del 15 de octubre de 2026.