Claudio Rodríguez, gerente de Servicios de Pudong Motors (Distribuidor oficial de buses King Long en Argentina, dialogó con Revista Colectibondi durante ExpoTransporte 2026 y detalló cómo trabaja la marca china para adaptar sus unidades a las exigencias argentinas. Confirmó que hay nuevos colectivos en producción, otros esperando embarque y unidades navegando hacia el país, mientras la compañía fortalece la postventa, desarrolla proveedores nacionales y apuesta al GNC y la electromovilidad como protagonistas de la transición energética.
La presencia de los fabricantes chinos en el transporte público argentino dejó de ser solamente una cuestión de importación de vehículos. El desafío ahora pasa por adaptar los productos, garantizar repuestos, capacitar a los operadores y construir una estructura de postventa capaz de acompañar a las unidades durante toda su vida útil.
Ese es uno de los principales ejes sobre los que trabaja King Long en Argentina, según explicó Claudio Rodríguez, gerente de Servicios de la marca, durante una entrevista realizada por Revista Colectibondi en ExpoTransporte 2026.
Su función, explicó, consiste precisamente en actuar como vínculo directo entre los operadores argentinos y la fábrica china.
“Mi función es acercarle al cliente la fábrica directamente. Hacemos toda la vinculación, el asesoramiento en cuanto al producto, la customización, el vínculo técnico, comercial y después el logístico”.
El trabajo, sin embargo, comienza mucho antes de que un colectivo llegue al puerto argentino.
Colectivos diseñados prácticamente a medida
Una de las particularidades de King Long es la posibilidad de configurar las unidades de acuerdo con las necesidades de cada operador.
Rodríguez explicó que la fábrica puede recibir desde especificaciones técnicas hasta esquemas de pintura, logos, escudos y elementos gráficos particulares, de manera que las unidades lleguen a la Argentina prácticamente listas para comenzar a trabajar.
Incluso los colectivos que actualmente circulan con el esquema oficial de la Ciudad de Buenos Aires fueron pintados directamente en China siguiendo los colores y especificaciones correspondientes.
“Lo que vos definís en el documento de producción, la fábrica te lo produce y te lo entrega”, resumió.
Ese nivel de personalización es especialmente importante en un mercado como el argentino, donde las características de los colectivos urbanos difieren considerablemente de las utilizadas en otros países.
Más King Long vienen en camino
La expansión de la marca tampoco se detiene.
Rodríguez confirmó que actualmente existen unidades pertenecientes a clientes argentinos en distintas etapas del proceso logístico.
“Hoy por hoy tenemos unidades de clientes en línea de producción, tenemos unidades esperando subir al barco y tenemos unidades en el barco”, señaló.
Esto significa que durante las próximas semanas y meses continuarán incorporándose nuevos King Long al parque argentino.
La llegada de estos vehículos obliga también a desarrollar una estructura capaz de brindar asistencia técnica y disponibilidad de componentes, uno de los aspectos históricamente observados con mayor atención por los empresarios cuando aparece una nueva marca en el mercado.
El desafío de la postventa
King Long busca responder a esa preocupación con una estrategia que combina repuestos importados con el desarrollo y certificación de componentes fabricados localmente.
Según explicó Rodríguez, junto con la llegada de una flota de alrededor de 150 unidades ingresaron al país diferentes contenedores con repuestos.
Pero la estrategia apunta a ir más allá.
La compañía ya cuenta, por ejemplo, con dos proveedores argentinos certificados por la fábrica para producir vidrios laterales, lunetas y parabrisas. También se encuentran disponibles localmente componentes como espejos y paragolpes.
La ventaja es evidente: reducir los tiempos asociados a importar una pieza desde China y permitir que los operadores puedan resolver determinadas reparaciones directamente en Argentina.
La postventa incluye además mantenimiento, resolución de garantías y capacitación técnica, especialmente frente a tecnologías que todavía son relativamente nuevas para muchas empresas.
La “argentinización” del colectivo chino
Uno de los conceptos más interesantes de la entrevista apareció cuando Rodríguez explicó el proceso de adaptación que realizó King Long para ingresar al mercado local.
Lo denominó directamente “la argentinización del coche”.
King Long exporta vehículos a numerosos mercados y, naturalmente, las configuraciones varían según cada país. Un colectivo utilizado en China puede tener dos puertas, filas dobles de asientos y una distribución interior completamente diferente a la requerida en Buenos Aires.

La fábrica debió entonces trabajar junto con el equipo argentino para modificar esa configuración.
“En China están acostumbrados a otro tipo de coche, a otro tipo de servicio, dos puertas, filas dobles, otras frecuencias”, explicó. En Argentina, en cambio, fue necesario trabajar sobre circulación interior, elementos de sujeción, accesibilidad y numerosos detalles vinculados con la operación cotidiana.
El resultado buscado es que, a pesar de haber sido producido a miles de kilómetros de distancia, el colectivo se comporte y se perciba como un vehículo pensado específicamente para el transporte argentino.
Un producto adaptado también a la normativa
La personalización no responde solamente a las demandas de los pasajeros o empresarios.
También existe un intenso proceso de homologación.
Rodríguez destacó el trabajo realizado con la normativa argentina y los organismos correspondientes para certificar los vehículos.
Uno de los ejemplos mencionados durante la entrevista fue la accesibilidad del modelo urbano de entrada baja.
Al analizar la altura de acceso, recordó una particular conversación durante el proceso de evaluación:
“Me dijeron: ‘esto supera lo que te pide el reglamento’. Porque lo que te pedían eran los 20 centímetros de escalón. Y acá le digo: ‘pero no tengo escalón’”.
El ejecutivo explicó que con ese mismo criterio se trabajó sobre la certificación del colectivo urbano GNC de entrada baja, adaptando sus dimensiones y configuración para cumplir con las exigencias locales.
Desde los asientos hasta la electrónica
Las posibilidades de configuración son numerosas.
Tapizados, pisos, distribución interior, pintura y equipamiento electrónico pueden seleccionarse de acuerdo con las necesidades del operador.
Incluso existen soluciones avanzadas como contadores de pasajeros inteligentes capaces de generar mapas de calor de utilización durante los recorridos, además de sistemas electrónicos que pueden integrarse con otras plataformas.
La lógica es similar a la industria automotriz: existe una configuración determinada y, a partir de allí, diferentes opcionales que incrementan el equipamiento y también el valor final del vehículo.
“Si querés un bus básico que te pueda dar el servicio esencial, con este estándar, lo podés tener”, explicó Rodríguez. Pero también existe la posibilidad de incorporar tecnologías adicionales según las necesidades de cada operador.
Un colectivo puede fabricarse en apenas dos semanas
Otro dato llamativo está relacionado con la capacidad industrial de King Long.
Una vez aprobado el documento definitivo de producción y activada la fabricación, Rodríguez explicó que una flota puede atravesar el proceso productivo en aproximadamente 14 días.
El ciclo comienza con la estructura y continúa con un proceso industrial que incluye 18 baños de electroforesis, destinados a proteger la carrocería contra la corrosión.
Según indicó, la estructura cuenta con una garantía de ocho años.
Ese punto resulta especialmente relevante para el mercado argentino, donde los colectivos pueden permanecer en servicio hasta 10 años por normativa y posteriormente continuar operando fuera del AMBA para otro tipo de servicios.
GNC o eléctrico: la decisión que comienza a tomar el mercado
La conversación también permitió abordar uno de los grandes interrogantes que atraviesa actualmente al transporte público: qué tecnología reemplazará progresivamente al diésel.
Para Rodríguez, el sector se encuentra ante un verdadero momento de decisión.
Por un lado aparece la electromovilidad. Por el otro, el GNC, una alternativa que ya comenzó a ganar presencia dentro de las flotas urbanas y para la cual Argentina dispone de un recurso energético abundante.
King Long pretende ofrecer ambas posibilidades y permitir que los empresarios puedan evaluar cada tecnología en condiciones reales de operación.
“Tenés un momento de transición”, señaló Rodríguez, quien destacó que la empresa acompaña a los operadores para analizar si avanzarán hacia el eléctrico o hacia el GNC.
La ecuación no se limita únicamente al valor de compra.
También aparecen el costo del combustible, el mantenimiento, la infraestructura necesaria y los eventuales incentivos económicos para renovar las flotas.
Rodríguez remarcó que el GNC puede ofrecer una reducción del costo operativo vinculada al combustible y que el mantenimiento también presenta diferencias respecto de las tecnologías tradicionales.
China fabrica, pero Argentina define el colectivo
La estrategia de King Long deja así una conclusión interesante.
La fabricación puede realizarse completamente en China, pero la configuración del vehículo comienza mucho antes, en diálogo con el operador argentino.
Puertas, distribución interior, pintura, pisos, tapizados, electrónica, accesibilidad y equipamiento pueden formar parte de un documento de producción diseñado específicamente para cada cliente.
A eso se suma ahora otro desafío: construir alrededor del producto una verdadera estructura argentina de soporte técnico, capacitación y provisión de repuestos.
Con unidades en producción, otras esperando embarque y más colectivos viajando hacia el país, King Long busca que su desembarco deje de ser simplemente la llegada de buses chinos para convertirse en una presencia estable dentro del mercado argentino.
Y en ese camino aparece una palabra que probablemente vuelva a escucharse: “argentinización”. Un proceso mediante el cual un colectivo producido en China termina siendo diseñado, configurado y preparado para las particularidades de las calles, operadores y pasajeros argentinos.
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