De los históricos coches de madera del subte porteño a los grandes ómnibus estadounidenses, imaginamos qué vehículo representaría a algunos de los pontífices más conocidos de la historia. Un viaje que combina religión, transporte, nacionalidades y curiosidades.
La historia de la Iglesia católica se extiende durante casi dos mil años y comprende 267 pontífices reconocidos en su sucesión histórica. Cada uno estuvo marcado por su lugar de origen, la sociedad en la que vivió y las circunstancias que acompañaron su pontificado.
Pero ¿qué pasaría si trasladáramos esas características al mundo del transporte?
En Revista Colectibondi decidimos imaginarnos una flota muy particular: una en la que cada Papa tiene asignado un vehículo. Algunos por su origen, otros por su estilo y otros por algún vínculo real con los pasajeros y el transporte público.
1. Francisco: las Brujas de la Línea A y el colectivo 103
ARGENTINA · PONTIFICADO 2013–2025



Si hay un Papa que merece ocupar un lugar especial en esta selección, es Jorge Mario Bergoglio.
Antes de convertirse en Francisco, el arzobispo de Buenos Aires era conocido por utilizar el transporte público para desplazarse por la ciudad.
Uno de los testimonios visuales más emblemáticos es la fotografía tomada por Pablo Leguizamón el 24 de mayo de 2008, cuando Bergoglio viajaba en un coche de madera de la Línea A. Aquellos históricos vehículos belgas, conocidos popularmente como Las Brujas, habían comenzado a circular en 1913 y permanecieron en servicio regular hasta 2013.
Pero hay otra historia que también merece contarse. El sacerdote Fernando Gianetti recordó que Bergoglio llegó hasta una parroquia de Mataderos en una jornada de lluvia intensa, después de viajar en subte y en el colectivo 103. Su compromiso con la visita pudo más que el mal tiempo.
Así, Francisco tiene el privilegio de contar con dos vehículos en nuestra flota pontificia: los La Brugeoise como símbolo porteño y el 103 como parte de una historia real.
2. León XIV: el Greyhound estadounidense
ESTADOS UNIDOS / PERÚ · DESDE 2025

Robert Francis Prevost nació en Chicago, Estados Unidos, en 1955. Se convirtió en León XIV el 8 de mayo de 2025 y es el primer Papa nacido en territorio estadounidense.
Aunque también posee nacionalidad peruana, adquirida en 2015 después de desarrollar buena parte de su actividad pastoral en ese país, su origen norteamericano invita a elegir uno de los nombres más reconocibles del transporte por carretera de Estados Unidos: Greyhound.
Sus ómnibus de larga distancia forman parte del imaginario cultural estadounidense, con décadas de recorridos por rutas y terminales.
Para nuestra selección, León XIV podría estar representado por el legendario GMC Scenicruiser de Greyhound, con su inconfundible silueta de dos niveles parciales.
Eso sí, su historia permite imaginar una segunda alternativa: una combi peruana, como guiño a su extensa trayectoria en Chiclayo. La nacionalidad lo lleva a Greyhound; su biografía también lo conecta con el transporte latinoamericano.
3. Juan Pablo II: el Jelcz 043, un clásico de las rutas polacas
POLONIA · PONTIFICADO 1978–2005

Karol Wojtyła, nacido en Wadowice, Polonia, fue elegido Papa en 1978 y permaneció al frente de la Iglesia hasta 2005.
Para representarlo elegimos un vehículo profundamente vinculado con la historia del transporte polaco: el Jelcz 043, popularmente conocido como Ogórek —pepino— por las formas redondeadas de su carrocería.
Este ómnibus fue una presencia habitual en las rutas y servicios de pasajeros de Polonia durante varias décadas. Su diseño robusto y su condición de clásico lo convierten en un representante ideal del país de Juan Pablo II.
Tambien recordamos que Juan Pablo II se subiò a un Mercedes Benz 1114 en Argentina cuando visitó Luján.

Al igual que el Jelcz, Juan Pablo II se convirtió en una figura reconocible mucho más allá de su país de origen. La asociación es simbólica, pero ambos forman parte de la memoria histórica polaca.
4. Benedicto XVI: un Mercedes-Benz O 305 alemán
ALEMANIA · PONTIFICADO 2005–2013

Joseph Ratzinger nació en Baviera, Alemania, y asumió el pontificado en abril de 2005.
¿Qué vehículo podría representarlo?
Nuestra elección es el Mercedes-Benz O 305, uno de los diseños clásicos del transporte urbano alemán.
Su arquitectura funcional, sus líneas sobrias y su construcción orientada al servicio cotidiano encajan con la imagen de orden y tradición que suele asociarse con la ingeniería alemana.
Benedicto XVI fue un teólogo destacado y un pontífice ligado al estudio y la reflexión doctrinal. En nuestro juego de comparaciones, el O 305 representa precisamente esa combinación de estructura, tradición y sobriedad.
5. Juan XXIII: el Fiat 306, un italiano entrañable
ITALIA · PONTIFICADO 1958–1963

Angelo Giuseppe Roncalli, conocido como Juan XXIII, fue el Papa que convocó el Concilio Vaticano II, una de las grandes transformaciones de la Iglesia contemporánea.
Para él elegimos el Fiat 306, presentado en 1956, apenas dos años antes del comienzo de su pontificado.
Este modelo marcó una etapa importante para la industria italiana: fue desarrollado específicamente como autobús, en lugar de derivar directamente de un camión. Su historia ya fue abordada por Revista Colectibondi en un artículo sobre los diseños de Fiat.
El paralelismo resulta interesante: mientras Juan XXIII impulsaba una renovación en la Iglesia, Fiat avanzaba hacia una nueva concepción del transporte de pasajeros. Dos transformaciones italianas de una misma época, aunque en mundos muy diferentes.
6. Pablo VI: el Fiat 418, la evolución del transporte urbano
ITALIA · PONTIFICADO 1963–1978

Giovanni Battista Montini, Pablo VI, tuvo la tarea de continuar y concluir el Concilio Vaticano II, iniciado durante el pontificado anterior.
Para esta comparación proponemos el Fiat 418, símbolo de una etapa de modernización de los servicios urbanos italianos.
Su asociación no depende solamente del país de origen, sino de la idea de continuidad y cambio: así como el transporte incorporaba nuevas soluciones para movilizar pasajeros, la Iglesia atravesaba un período de renovación institucional.
7. Juan Pablo I: el minibús de un recorrido breve
ITALIA · PONTIFICADO 1978

Albino Luciani pasó a la historia como Juan Pablo I y tuvo uno de los pontificados más breves de la época contemporánea: apenas 33 días.
En este caso, la comparación no gira alrededor de una marca específica, sino de un concepto.
Si Juan Pablo II fue un gran ómnibus internacional de largo recorrido, Juan Pablo I podría ser un pequeño autobús de una ruta corta: un servicio que duró poco, pero que dejó una huella en la memoria de sus pasajeros.
La elección es una metáfora sobre la duración de su pontificado, no sobre el tamaño de su figura histórica.
Una flota que atraviesa siglos
Desde los antiguos coches belgas que transportaron a Bergoglio por Buenos Aires hasta los imponentes Greyhound estadounidenses, esta particular selección muestra cómo dos universos aparentemente distantes pueden encontrarse a través de la cultura y la historia.
Los Papas y los colectivos comparten, al menos en nuestra imaginación, algo fundamental: sus recorridos están ligados a las personas, las ciudades y las transformaciones de cada época.
Y aunque ninguno de estos modelos fue oficialmente asignado a un pontífice, salvo los viajes efectivamente documentados en el caso de Francisco, el ejercicio permite observar el transporte desde una perspectiva diferente. Porque al final, tanto en las calles como en la historia, lo importante no es únicamente el destino, sino también el camino recorrido.
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