Un robot repartidor cruzó en rojo, chocó con un colectivo y provocó heridas a varios pasajeros en Estonia

El insólito accidente ocurrió en Tallin, capital de Estonia, cuando un robot autónomo de entregas ingresó a un cruce peatonal con el semáforo en rojo. El conductor del colectivo intentó evitar la colisión, pero la maniobra provocó la caída de varios pasajeros. La empresa fabricante reconoció problemas en la interpretación de las señales luminosas y anunció mejoras en el sistema.

Un episodio que parece extraído de una película futurista volvió a poner en discusión los desafíos que plantea la convivencia entre vehículos tradicionales y sistemas autónomos de reparto en las ciudades.

El pasado 26 de octubre, alrededor de las 18 horas, un colectivo del sistema de transporte público de Tallin, capital de Estonia, protagonizó un accidente con un pequeño robot repartidor que circulaba de manera autónoma por la vía pública.

El incidente ocurrió en la intersección de las calles Luise y Tehnika, cuando el dispositivo ingresó a un cruce peatonal pese a que el semáforo indicaba luz roja.

Según informó la empresa municipal Tallinn Transport (TLT), el conductor del colectivo intentó evitar el accidente mediante una frenada brusca. Sin embargo, la maniobra provocó que varios pasajeros que viajaban de pie perdieran el equilibrio y cayeran dentro de la unidad.

De acuerdo con las primeras estimaciones de la operadora, hasta nueve pasajeros habrían sufrido lesiones como consecuencia del episodio.

El momento del accidente quedó registrado en video

Las cámaras instaladas en el colectivo permitieron reconstruir parte de la secuencia.

En las imágenes se observa cómo el robot repartidor avanza sobre el cruce peatonal y realiza varias detenciones antes de quedar en la trayectoria del colectivo.

El conductor, al advertir la presencia inesperada del dispositivo, acciona los frenos para reducir la velocidad y evitar un impacto de mayor gravedad.

A pesar de la maniobra, el colectivo termina entrando en contacto con el robot y lo desplaza varios metros sobre la calzada.

El episodio se produjo en horario de alta circulación y cuando ya había oscurecido, dos condiciones que posteriormente resultaron relevantes para comprender el comportamiento del sistema autónomo.

¿Por qué el robot cruzó con el semáforo en rojo?

El dispositivo involucrado pertenece a la tecnología desarrollada por Starship Technologies, compañía especializada en robots autónomos destinados a entregas de última milla.

Estos pequeños vehículos eléctricos utilizan cámaras, sensores y sistemas informáticos para desplazarse por las veredas, detectar obstáculos y atravesar intersecciones.

Tras el accidente, la compañía reconoció que el robot había interpretado incorrectamente las señales luminosas presentes en el cruce.

Pepe Aaviksoo, responsable de operaciones de Starship Technologies, explicó que las condiciones de iluminación habrían influido en el funcionamiento del sistema.

En la intersección existía un anuncio publicitario luminoso ubicado detrás de los semáforos. Además, las señales destinadas a peatones y automóviles se encontraban prácticamente en la misma línea visual.

Esta combinación, sumada a una sensibilidad a la luz que no funcionaba correctamente, habría provocado que el dispositivo evaluara de manera equivocada la situación y decidiera avanzar.

La compañía anunció que implementará modificaciones de software para mejorar la interpretación de las señales y reducir la posibilidad de que se repitan situaciones similares.

La polémica por el robot que abandonó el lugar

Uno de los aspectos más llamativos del accidente fue lo ocurrido después de la colisión.

Desde Tallinn Transport señalaron inicialmente que el robot había abandonado el lugar antes de la llegada de la Policía.

Sin embargo, Starship Technologies ofreció una explicación diferente.

Según la empresa, el dispositivo estableció comunicación con su equipo de asistencia remota después del impacto. Posteriormente, fue desplazado hasta un sector seguro junto al cordón de la vereda, donde habría permanecido aproximadamente diez minutos.

La diferencia entre ambas versiones también forma parte de las circunstancias que deberán esclarecerse durante la investigación.

Qué ocurrió con los pasajeros y el conductor

La empresa de transporte explicó que, inmediatamente después del accidente, el conductor consultó a los pasajeros si necesitaban asistencia médica.

En ese momento, ninguno solicitó una ambulancia y, debido a que los daños del colectivo eran mínimos, se resolvió continuar el servicio para evitar mayores complicaciones en la circulación.

Posteriormente, la operadora recibió un reclamo relacionado con el estado de salud de uno de los pasajeros.

El chofer, por su parte, manifestó que no se encontraba en condiciones emocionales de continuar su jornada laboral, por lo que fue relevado y reemplazado por otro conductor.

Tallinn Transport presentó una denuncia policial para que se investiguen las responsabilidades del episodio.

Un antecedente ocurrido en 2020

No es la primera vez que un robot repartidor protagoniza un incidente con una unidad de transporte público en Estonia.

En abril de 2020, otro dispositivo autónomo chocó contra una rueda de un colectivo en el distrito de Mustamäe, también en Tallin.

En aquella oportunidad no se registraron personas heridas, aunque el hecho ya había expuesto algunas de las dificultades que pueden presentarse cuando diferentes sistemas de movilidad comparten el espacio urbano.

Un nuevo desafío para la seguridad del transporte público

Más allá de lo particular del accidente, el episodio abre un debate sobre el futuro de la movilidad en las grandes ciudades.

Los robots de reparto representan una alternativa tecnológica para realizar entregas de corta distancia, reducir determinados desplazamientos motorizados y automatizar tareas logísticas.

Sin embargo, su incorporación al tránsito urbano exige sistemas capaces de reconocer correctamente los semáforos, anticipar situaciones inesperadas y reaccionar de manera segura frente a peatones, ciclistas y vehículos de mayor porte.

En el caso de los colectivos, estas situaciones adquieren especial importancia debido a que transportan numerosos pasajeros, muchos de los cuales viajan de pie.

Una frenada de emergencia, incluso cuando evita una colisión más grave, puede provocar caídas y lesiones dentro del habitáculo.

El accidente de Tallin demuestra que la seguridad vial del futuro no dependerá exclusivamente de los vehículos autónomos, sino también de su capacidad para interactuar con los sistemas de transporte que ya forman parte de la vida cotidiana.

Mientras avanza la automatización de las ciudades, la protección de los pasajeros y de todos los usuarios de la vía pública deberá continuar siendo una prioridad.

Fuentes: ERR News (Estonian Public Broadcasting), Tallinn Transport y declaraciones de Starship Technologies. Información complementaria: LA NACION.

Artículos Relacionados

Redes Sociales

255,500FansMe gusta
52,600SeguidoresSeguir
10,360SeguidoresSeguir
spot_img

Últimas Noticias

spot_img