Con 281 puntos de ascenso y descenso y 53 líneas diferentes, el histórico corredor porteño encabeza ampliamente el ranking. Tiene 152 paradas más que la avenida Santa Fe y supera incluso la suma de Santa Fe y Corrientes.
La avenida Rivadavia no es solamente uno de los grandes ejes urbanos de Buenos Aires. También es la avenida con mayor presencia del transporte colectivo de pasajeros: a lo largo de su recorrido dentro de la Ciudad concentra 281 paradas y registra el paso de 53 líneas diferentes.
El dato surge del análisis de la base geográfica de paradas de colectivo de la Ciudad de Buenos Aires, integrada por 6.962 registros distribuidos entre los distintos barrios y comunas porteñas.

De esta manera, Rivadavia reúne por sí sola aproximadamente el 4% de todas las paradas registradas en CABA. Dicho de otra manera, una de cada 25 paradas porteñas está ubicada sobre esta avenida.
Más del doble que avenida Santa Fe
La diferencia con el resto de las grandes arterias de Buenos Aires resulta contundente. La avenida Santa Fe ocupa el segundo lugar con 129 paradas, menos de la mitad de las registradas sobre Rivadavia.
La brecha entre ambas es de 152 paradas. En términos porcentuales, Rivadavia tiene aproximadamente un 118% más de puntos de ascenso y descenso que Santa Fe.
El contraste es todavía más llamativo si se observa que las 281 paradas de Rivadavia superan incluso la suma de las ubicadas sobre Santa Fe y Corrientes. Entre ambas totalizan 237, es decir, 44 menos que el corredor que atraviesa la Ciudad de este a oeste.
Las cinco avenidas con más paradas
El ranking elaborado a partir de la base porteña queda conformado de la siguiente manera:
- Avenida Rivadavia: 281 paradas
- Avenida Santa Fe: 129 paradas
- Avenida Corrientes: 108 paradas
- Avenida Eva Perón: 105 paradas
- Avenida Cabildo: 100 paradas
Rivadavia es la única avenida que supera las 200 paradas. También es la única que representa por sí sola una porción tan significativa de toda la infraestructura de ascenso y descenso del sistema porteño.
Un corredor con 53 líneas diferentes
La importancia de Rivadavia no se explica solamente por la cantidad de paradas. La avenida también registra la circulación de 53 líneas de colectivo distintas, aunque no todas la recorren en toda su extensión.
Algunas ingresan durante unas pocas cuadras en el centro porteño, otras acompañan el corredor durante varios barrios y muchas la atraviesan para continuar hacia diferentes sectores de la Ciudad o del conurbano.

Contabilizando cada aparición de una línea en una parada, Rivadavia acumula 555 relaciones entre líneas y puntos de ascenso y descenso. Esto representa un promedio cercano a dos líneas por parada, por encima del promedio general de la base porteña, ubicado en aproximadamente 1,65.

La avenida funciona así como una extensa plataforma de conexiones, combinaciones y alternativas de viaje. Su influencia se extiende desde el área de Plaza de Mayo hasta Liniers y la avenida General Paz, articulando el centro de Buenos Aires con numerosos barrios del oeste.
La columna vertebral del transporte porteño
El predominio de Rivadavia tiene una explicación geográfica. Se trata de un corredor transversal que atraviesa una parte considerable del territorio de la Ciudad y conecta zonas con gran movimiento comercial, residencial e institucional.
A lo largo de su trazado aparecen algunos de los centros de transbordo y concentración de pasajeros más importantes de Buenos Aires: Plaza de Mayo, Congreso, Once, Caballito, Flores y Liniers, entre otros puntos estratégicos.

En varias de estas zonas, el colectivo se combina con el Subte A, el ferrocarril Sarmiento y diferentes servicios que ingresan desde el Área Metropolitana. Esa superposición convierte a la avenida en un eje fundamental dentro de la movilidad cotidiana.
También explica la gran cantidad de líneas que utilizan determinados tramos para acercarse al centro, atravesar barrios densamente poblados o conectarse con estaciones ferroviarias.
Más paradas no significa necesariamente mejor servicio
El liderazgo de Rivadavia debe interpretarse con precisión. La cantidad de paradas permite medir la presencia territorial del colectivo, pero no determina por sí sola la calidad del servicio.
Para establecer si una avenida está mejor atendida también habría que considerar la frecuencia de cada línea, la cantidad de unidades, los horarios, la demanda de pasajeros, la distancia entre paradas y las condiciones de accesibilidad.
Por eso, las 281 paradas no significan necesariamente que los usuarios esperen menos. Sí demuestran que ninguna otra avenida porteña posee una infraestructura de detención tan extensa ni reúne semejante variedad de líneas.
Una avenida construida alrededor del viaje
Rivadavia es comercio, viviendas, estaciones, cruces, plazas y movimiento permanente. Pero también es espera: filas en las esquinas, carteles con números, pasajeros que suben y bajan y colectivos que utilizan la avenida como parte de recorridos muy diferentes.
Los datos terminan de confirmar una imagen conocida por generaciones de porteños. Desde el centro hasta el límite con el conurbano, Rivadavia es mucho más que una avenida: es la gran autopista del colectivo de Buenos Aires.







