Un cruce entre 1.104 trazas de colectivos y las mediciones de APrA permite observar cuántas líneas circulan cerca de las estaciones de Córdoba, La Boca y Parque Centenario. Los resultados muestran coincidencias, pero también diferencias que impiden responsabilizar al transporte público como única fuente de contaminación.
La contaminación del aire suele analizarse mediante siglas, concentraciones y promedios difíciles de relacionar con la vida cotidiana. Sin embargo, detrás de esos números aparecen elementos muy concretos: avenidas, recorridos de colectivos, horarios de mayor circulación, obras, fuentes industriales y condiciones meteorológicas.
Para acercar esos dos mundos, Colectibondi cruzó las coordenadas de las estaciones ambientales porteñas con 1.104 trazas georreferenciadas de colectivos, diferenciadas por línea, ramal y sentido de circulación.
El objetivo fue responder una primera pregunta: ¿cuántas líneas pasan cerca de los lugares donde Buenos Aires mide su calidad del aire?

Tres estaciones y tres entornos diferentes
La red ambiental cuenta con tres estaciones activas: Córdoba, Parque Centenario y La Boca.
La estación Córdoba está ubicada en la intersección de la avenida Córdoba y Rodríguez Peña. Según su ficha técnica, representa un área residencial-comercial con tránsito vehicular alto y escasa incidencia de fuentes fijas.

Parque Centenario se encuentra en Ramos Mejía al 800, dentro de una zona de tránsito medio, próxima a un espacio arbolado y con muy poca influencia declarada de fuentes fijas.
La Boca, por su parte, está instalada en avenida Brasil al 100, dentro de una zona mixta con tránsito medio-bajo e incidencia de fuentes fijas, en el área de influencia de la cuenca Matanza-Riachuelo.
Estas diferencias son importantes: las estaciones no fueron colocadas en lugares equivalentes y cada una representa una combinación urbana particular.
Córdoba, la estación con más líneas inmediatas
El cruce geográfico encontró diez líneas con alguna traza a menos de 100 metros de la estación Córdoba:
29, 37, 75, 99, 106, 109, 124, 132, 140 y 150.
En La Boca se identificaron seis:
4, 8, 129, 130, 159 y 195.
Alrededor de Parque Centenario aparecieron cuatro:
15, 65, 119 y 145.
La proximidad no implica necesariamente que todas las líneas pasen por la puerta de la estación ni que tengan la misma frecuencia. Algunas pueden contar con varios ramales, circular solamente en uno de los sentidos o utilizar calles ubicadas dentro del radio analizado.
De todos modos, el resultado permite construir una primera medida territorial de exposición a corredores de transporte.
Qué ocurrió con el aire en 2025
La comparación con las medianas de 2025 muestra que Córdoba, la estación con más líneas inmediatas, también encabezó dos de los tres contaminantes estudiados.
Su mediana de monóxido de carbono fue de 0,54 ppm, frente a 0,41 en Centenario y 0,28 en La Boca. En PM10 alcanzó 22 µg/m³, contra 21 en La Boca y 19 en Centenario.

Pero el dióxido de nitrógeno rompió el patrón. La Boca registró una mediana de 26 ppb, claramente por encima de los 18 de Córdoba y los 14 de Parque Centenario.
Si la cantidad de líneas cercanas explicara por sí sola la contaminación, Córdoba debería haber liderado los tres indicadores. El hecho de que La Boca haya presentado más NO₂ demuestra que intervienen otros factores.
Tres contaminantes que cuentan historias distintas
El monóxido de carbono, o CO, aparece principalmente cuando un combustible no se quema completamente. En las ciudades suele estar relacionado con vehículos, maquinarias, calefacción y otras combustiones.
El NO₂ o dióxido de nitrógeno también está asociado con procesos de combustión, especialmente a altas temperaturas. Puede reflejar la actividad del tránsito, aunque una estación no puede distinguir si proviene de colectivos, automóviles, camiones o fuentes fijas.

El PM10, en cambio, no es un gas. Se trata de partículas inhalables de hasta 10 micrómetros, que pueden incluir polvo, hollín, cenizas y materiales liberados o resuspendidos por obras, pavimento, neumáticos y frenos.
Por eso, los tres indicadores no necesariamente aumentan o disminuyen al mismo tiempo.
Fuente:
Elaborado con datos de APrA + GCBA







