El gremio que conduce el dirigente Roberto Fernández decidió postergar el paro nacional que estaba dispuesto a partir de la medianoche de este miércoles.
El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria en el conflicto salarial de los choferes, por lo cual los micros de corta y media distancia circularán normalmente al quedar sin efecto la medida de fuerza que había convocado la Unión Tranviarios Automotor (UTA) desde esta medianoche.
El secretario de Prensa de la UTA, Mario Caligari, informó a Télam que la medida de fuerza «en reclamo de una recomposición salarial que devuelva el poder adquisitivo a los trabajadores se postergó porque el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria para destrabar el conflicto».
El paro por 48 horas y de alcance nacional había sido anunciado para la medianoche del martes, pero ayer las partes acordaron un cuarto intermedio hasta este miércoles.
Las discusiones entre las cámaras empresarias y la UTA, que se desarrollaban en la tarde del miércoles por medios electrónicos, volvieron a empantanarse y frente a ello la cartera laboral dictó la conciliación obligatoria.
«Por la decisión ministerial fuimos convocados para un nuevo encuentro virtual para el martes próximo y esperamos que el sector empresario se allane a recomponer el salarios de los miles de choferes de corta y media distancia como merecen», señaló el dirigente sindical.
Acerca de cuales serán los próximos pasos de la organización sindical, Caligari expresó que la conciliación obligatoria será acatada y durante su vigencia se buscará un acuerdo.
«Si ello no ocurre, cuando finalice la medida de Trabajo, utilizaremos las herramientas necesarias para que se escuchen nuestros reclamos», advirtió.
Para la vuelta a clases, quienes tengan que utilizar el transporte público tendrán que contar con el permiso.
La Ciudad de Buenos Aires definió que desde esta semana volverán las clases bajo la nueva normalidad para los alumnos del último año de cada ciclo escolar, es decir, los de 5º de las escuelas media, los de 6º de escuelas técnicas y los de 7º de escuelas primarias. Aquellos docentes afectados al regreso podrán utilizar el transporte público, pero antes deberán tramitar el permiso de circulación.
“En el caso de los docentes, ya pueden utilizar el transporte público. Van a tener que tramitar su permiso en www.argentina.gob.ar/circular, y va a poder acceder a los establecimientos educativos el personal docente y no docente que tenga que sumarse para estas actividades, sin ningún inconveniente”, explicó el secretario de Transporte y Obras Públicas, Juan José Mendez.
Mendez aseguró que “venimos trabajando para garantizar que el transporte público sea seguro en la Ciudad de Buenos Aires” y, en este caso, dijo que “estamos trabajando en conjunto con el Gobierno nacional para incorporar al transporte público a los chicos y chicas que vuelvan a clase en los próximos días”.
Por último, afirmó que “la mayoría de los chicos y chicas que acceden a la educación en estos días lo hacen caminando o en bici”, y que “para ese grupo que necesita una respuesta desde el sistema de transporte público, en las próximas horas vamos a estar confirmando cómo vamos a incorporarlos”.
Por su parte, la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, explicó que “vamos a trabajar de a grupos de diez chicos y chicas, con un docente, con un formato que se llama ‘burbuja’, que quiere decir que no se van a cruzar con otro grupo, y esto nos va a permitir que, en caso de detectarse algún chico o docente con síntomas, se aísla a ese grupo y no se tiene que aislar a toda la escuela”.
Ayer se viralizó un video donde se vio a dos choferes intentando circular por una calle donde había dos autos mal estacionados. Al no poder pasar, terminaron chocando a ambos y arrastrando a uno de ellos a la vereda. La empresa terminó suspendiendo a los conductores por el hecho.
Metropol, salió a aclarar el hecho e informó que suspendió a ambos choferes que manejaban los internos 1726 y 1714.
Lamentamos el hecho ocurrido en el día de ayer, entre dos unidades de la línea 276 en General Rodriguez. Pedimos disculpas a todos aquellos que se vieron afectados, los conductores ya fueron suspendidos por este accionar.
Línea 365 suspendió los servicios de los ramales Derqui – Saavedra x Lamas , Derqui – Saavedra x San Atilio y Derqui Jose C. Paz, hasta nuevo aviso por hechos de inseguridad sufridos en la mañana del día de hoy.
#Línea365 Los ramales Derqui – Saavedra x Lamas , Derqui – Saavedra x San Atilio y Derqui Jose C. Paz, quedan suspendidos hasta nuevo aviso por hechos de inseguridad sufridos en la mañana del día de hoy.
Lamentamos los inconvenientes que esto pueda ocasionar.
Una unidad de la linea 365 sufrió un hecho de inseguridad hoy bien temprano en calle Lamas, Derqui. Cuatro personas subieron a robarle a los pasajeros todo lo que tenian, agredieron al conductor, dándole un culatazo, en donde se les escapó un tiro que salio por una de las ventanas sin herir a nadie. El conductor llego a accionar el botón antipánico para que la policía llegue a la zona.
Ocurrió en el barrio porteño de Once. El gendarme tuvo que se trasladado al Hospital Ramos Mejía. Hubo pánico entre los pasajeros.
Momentos de pánico se vivieron arriba de un colectivo de la línea 26 el miércoles pasado cuando los pasajeros escucharon un disparo.
Lo que había ocurrido no era más que un descuido. Un gendarme que se encontraba arriba del transporte público tuvo un disparo accidental de su arma reglamentaria que le impactó en la pierna.
El personal de seguridad debió ser trasladado al Hospital Ramos Mejía sin correr en riesgo su vida. Todos los pasajeros que viajaban en el colectivo tuvieron que ser desalojados del interno.
La medida de fuerza se concretará si vuelven a fracasar las negociaciones entre las partes, que mantendrán un encuentro virtual, con el monitoreo de los ministerios de Trabajo y de Transporte.
La Unión Tranviarios Automotor (UTA), que conduce el dirigente Roberto Fernández, advirtió hoy que realizará un paro nacional de choferes de micros de corta y media distancia, si no llega mañana a un acuerdo salarial con las cámaras empresarias.
La advertencia sindical fue ratificada esta mañana en declaraciones a Télam por el secretario de prensa del gremio, Mario Caligari, luego de lo que había señalado en el mismo sentido el viernes pasado en un comunicado de prensa el titular de la UTA.
Según insistió Caligari, la medida de fuerza se concretará si vuelven a fracasar las negociaciones entre las partes, que mantendrán mañana desde las 14.30 un encuentro virtual, con el monitoreo de los ministerios de Trabajo y de Transporte.
En el comunicado del viernes, se indicó que «en muestra de buena fe de los trabajadores que siguen prestando un servicio esencial en medio de esta crisis sanitaria, se ha aceptado participar de una última audiencia paritaria».
En ese marco, se anticipó que, «de no mediar un acuerdo satisfactorio en la oportunidad, se concretará una medida de fuerza de alcance nacional por 48 horas de los choferes de corta distancia».
El decreto fue firmado por el presidente de la nación y las operaciones serán coordinadas con los gobiernos de las provincias.
El Decreto 792, publicado este lunes en el Boletín Oficial, refiere a la habilitación del “transporte público interurbano e interjurisdiccional”, lo que no sólo permitirá que vuelvan las operaciones aéreas domésticas e internacionales, sino que posibilitará que los micros de media y larga distancia también vuelvan a operar.
“También se estará trabajando esta semana”, dijo una fuente del Ministerio de Transporte, aunque aclaró que “la implementación puede tardar un poco más ya que tienen que preparar la operación a cada destino”.
La fuente especificó que, en lo que hace a los vuelos, hay protocolos que se han estado consensuando con los diferentes sectores y, al haber vuelos especiales que se están realizando, esos protocolos ya se están aplicando, pero en lo que hace a los micros, las operaciones especiales son menores, por lo que llevará más de tiempo.
Así como en el caso de los vuelos, las operaciones serán coordinadas con los gobiernos de las provincias a los fines de establecer una operatoria segura, bajo la consigna que marcaron desde la Presidencia de la Nación desde el inicio de la pandemia, que es preservar la salud.
No obstante, señalaron que “los sistemas de desinfección que se han estado probando en trenes y aviones y que también serán aplicados a los micros, hace que se pueda avanzar en una implementación de operaciones seguras”.
“Tenemos todo absolutamente diseñado, terminado todo en cada uno de sus pasos, no sólo dentro del viaje sino también en el arribo a cada una de las terminales”, había dicho Meoni la semana pasada en oportunidad de su visita a la ciudad de Posadas, Misiones.
En esta primera etapa los servicios solamente van a ser utilizados por pasajeros exceptuados y esenciales, como personas con tratamiento médico y también para algunas cuestiones especiales y para los trabajadores golondrinas, destacaron las fuentes, añadiendo que posteriormente se irá adecuando el servicio conforme a la evolución de la pandemia.
La protesta se da en el cruce con la Avenida General Paz. Pertenecen a varias líneas que recorren el AMBA. Reclaman un 50% de aumento y un bono por ser personal esencial. Convocan a más trabajadores del sector a unirse.
Desde las 10am, choferes pertenecientes a las líneas 78, 87, 111, 127, 110, entre otras, se autoconvocaron y realizan un corte sobre Avenida Constituyentes a la altura de la Avenida General Paz.
“Tenemos una responsabilidad grande y demasiados riesgos. Cobramos un sueldo miserable. Año por año, en las paritarias fuimos perdiendo puntos y hoy estamos debajo de la línea de la pobreza. Consideramos que ninguna persona que trabaje en nuestro rubro debe sufrir alguna necesidad” expresaba uno de los trabajadores que se encontraba allí, a quien reservamos su derecho a la identidad.
Denuncian la ausencia de su sindicato (UTA) ante sus reclamos. “No quieren que nos juntemos. Necesitamos un paro nacional para visibilizar lo que vivimos en este momento” contaba el trabajador citado anteriormente.
Los autoconvocados, quienes se los pueden encontrar en redes sociales como Somos choferes unidos”, no piensan en abandonar sus reclamos gremiales. “Estamos tratando de convocar a los choferes de todas las líneas y lo único que queremos es nuestra dignidad. Estamos tratando de hacer este movimiento lo más grande posible y que se unan los choferes y los trabajadores del transporte público” comentaba uno de ellos al ser consultado sobre cómo continuará su lucha.
Van a pintar de verde los eléctricos y Euro VI. Pero concejales lo ven como un gesto político.
En un patio en el suroccidente de Bogotá se encuentran desde hace varios meses 371 buses nuevos del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Se trata de vehículos eléctricos que no han entrado a operar y que, por solicitud de la Alcaldía, deben ser pintados de verde.
Estos automotores llegaron al país importados de China con el tradicional color azul con el que se ha identificado el sistema zonal desde que empezó a operar en la ciudad. A ellos se espera que pronto se sumen otros 91, que ya se encuentran en Colombia, y otros más a gas de tecnología Euro VI. En total serían 583 los que se cambiarían, en principio, a verde.
Una fuente le dijo a este diario que los buses del SITP llegan azules porque así se ha identificado el sistema y por eso mismo los operadores los piden de ese color al adquirirlos en el exterior. Eso fue lo que pasó en el caso de la flota de eléctricos, que estarían en un patio taller en la zona del frigorífico de San Martín.
Cambiar de color cada bus, de acuerdo con una fuente cercana a un operador, cuesta cerca de 9 millones de pesos. Eso quiere decir que pintar esa flota nueva de buses eléctricos y Euro VI costaría aproximadamente 5.300 millones de pesos. Estos automotores serían del consorcio conformado por las empresas Grupo Expres y Somos K, que no asumirán el costo de la transformación.
Otra fuente le contó a este diario que se espera que en estos días empiecen a ser llevados los primeros vehículos eléctricos a la planta de Marco Polo, ubicada en la vía Siberia-Cota, donde serán nuevamente pintados. De hecho, allí están realizando las adecuaciones y recibiendo personal para empezar esa labor.
Felipe Ramírez, gerente de la empresa TransMilenio, le confirmó a EL TIEMPO que se va a cambiar la flota de buses eléctricos y a gas Euro VI y aseguró que ese costo no lo va a sumir la ciudad, sino la empresa Enel-Codensa, en principio. Cabe recordar que el Distrito es socio de esta compañía.
«El cambio de color no se va hacer en ninguno de los buses que ya están rodando. Y eso es muy importante porque no tiene asociado ningún costo adicional. Es sobre buses nuevos que van a entrar, los eléctricos y Euro VI», explicó Ramírez.
La idea, según el funcionario, es que los buses eléctricos que se liciten lleguen a la ciudad con el color verde y no azul.
En este debate entró esta mañana el exalcalde Enrique Peñalosa, quien en un tuit dice que «La alcaldesa ha dedicado mucho tiempo a lograr pintar de verde los buses azules eléctricos que compramos a ver si se apropia algo de ellos. Espectáculo».
La decisión del cambio de azul a verde se habría tomado hace algunos meses, sin embargo, no se ha hecho por el costo que le representaba a la ciudad. Por eso mismo, según trascendió, la Alcaldía buscó una empresa que patrocine el cambio de imagen.
Ante esa decisión, la concejala Lucía Bastidas (Partido Alianza Verde, el mismo de la alcaldesa) le envió ayer un derecho de petición al gerente de TransMilenio, Felipe Ramírez, en el cual le solicita “informar si se tiene planeado cambiar el color” de los buses a gas de tecnología Euro VI y los nuevos buses eléctricos.
Incluso, le pide información sobre el color con el que llegaron esos automotores al país, el costo que tendría ese cambio, si esos valores los asumirá el Distrito o los operadores y las “razones técnicas y jurídicas para la modificación del color de los buses”.
Nosotros con nuestra gerente de TransMilenio María Consuelo Araújo compramos 500 buses eléctricos que llegan pronto. La alcaldesa ha dedicado mucho tiempo a lograr pintar de verde los buses azules eléctricos que compramos a ver si se apropia algo de ellos. Espectáculo🤷🏻♂️
“No estoy de acuerdo. Hay una imagen corporativa y cada sistema tiene su identidad, que en el caso de los zonales es azul”, dijo Bastidas, quien agregó: “El cambio va a costar millonarios recursos que se pueden usar en temas sociales, como empleo, y no por capricho. Ni regalados ni prestados esos recursos se deben destinar al cambio de color de buses”.
La concejala considera que con el color verde la alcaldesa quiere es “poner la impronta de su partido político (el Verde), eso no tiene ningún sentido”.
Sobre el mismo tema expresó su inquietud el concejal Jorge Colmenares (Centro Democrático), quien le dijo a eltiempo.com que es un gasto “innecesario” que no se justifica en la actual coyuntura, y aseguró: “Espero que no sea para incentivar al partido de la alcaldesa. Supuestamente por austeridad ella dijo que no iba a cambiar el logo de la Administración y por eso dejó el institucional”.
“La Alcaldía tiene que explicar por qué y para qué se cambia de color, y qué va a hacer la diferencia”, insistió Colmenares.
Sin embargo, el gerente de TransMilenio dice que la explicación del cambio de color no es otra que «la ciudad empiece a ver el cambio de esta flota que está ayudando al medio ambiente y que empiece a ver que en efecto hay un cambio importante para los bogotanos».
Ramírez dice también que el verde lo que significa es un tema ambiental y que el cambio de color «se hace alineado y acordado con los operadores, si no fuera así, no se podría hacer».
El gerente también aclara que todo el proceso de adecuación de los buses nuevos del SITP «está dentro del cronograma».
En ese cambio de imagen no estaría la nueva flota de buses a gas Euro VI, de la cual se espera que 48 entren a operar el próximo martes en la localidad de Ciudad Bolívar.
En medio de este debate se conoció que algunos operadores han expresado su preocupación porque Transmilenio no ha ordenado que se empiecen a probar los vehículos y a instalar los equipos necesarios, como torniquetes y cámaras, a fin de que puedan salir a prestar el servicio de transporte en la ciudad. Esos buses exigen también que se instalen cargadores en patios especiales.
De hecho, como lo denunció EL TIEMPO a principios de marzo pasado, en una bodega de la zona industrial de Puente Aranda continúan guardados equipos nuevos que fueron importados hace varios años para que sean utilizados por los buses zonales que no han podido entrar a operar.
Los colores de los colectivos es un tema que siempre está en boca de todos los fanáticos del transporte. Es algo que caracteriza a Buenos Aires (y a otras partes del país) y que con el paso del tiempo se fueron «destiñendo».
El avance de granes grupos empresarios sobre empresas independientes hizo que las flotas cambien sus colores a modo de homogeneizarlas. No hay ninguna ley que lo impida por lo cual, si una persona compra una línea de colectivos, podría colocarle el color que más le guste o dejarla con los que tiene.
En estos últimos años, mucha empresas han cambiado de colores y de diseños exteriores como es el caso de la mítica Línea 60, que ha perdido el color amarillo para ser solamente roja y blanca con un número grande en su lateral.
Estos cambios no son algo aislado. En otros países de Latinoamérica también han realizado este tipo de cambios. En Chile, más precisamente en Santiago, la flota del Transantiago pasó por varios colores en estos últimos años. Primero se reestructuraron las líneas y ahora los buses pasarán a ser todos de color rojo (y eléctricos), continuando con el proyecto de RED Movilidad.
Ahora en Bogotá, los buses azules 0 km quieren que sean verdes y un periodista de un medio de ese país publicó un artículo de opinión al respecto.
El Artículo original fue redactado por Ernesto Cortés para El Tiempo en Bogotá, Colombia
El color de los buses, nuestro mal menor / Voy y Vuelvo
Por:Ernesto Cortés – 12 de octubre 2020 , 09:40 a. m.
Yo no sé si ocurra en otras regiones del país, pero en Bogotá somos expertos en armar trifulca por todo. Como si nos faltaran problemas por resolver –qué tal el millón de empleos que se han perdido en la pandemia, las miles de empresas quebradas, la lenta recuperación de la economía, la incertidumbre de los jóvenes por su futuro–, ahora resulta que nos hemos enfrascado en un debate porque a los buses del Sistema Integrado (SITP) les cambiarán de color. ¡Hágame el favor!
La historia es simple: desde hace varias semanas, más de 300 buses eléctricos se encuentran guardados en un patio, sin entrar a operar aún porque se les quiere cambiar el color a verde. Vienen de China y antes de que finalice el año serán 500, la cuota inicial de lo que debería ser el transporte público del futuro: limpio.
Esos buses llegan a la ciudad por gestión del exalcalde Enrique Peñalosa y de su entonces gerente de TransMilenio María Consuelo Araújo, que recibieron palo porque incluyeron flota de gas y Euro VI también.
Mucha tinta se ha gastado alrededor de este debate, y los gobernantes de turno pagaron un alto costo en imagen y prestigio por cuenta de ambientalistas y seudoambientalistas que reclamaban buses eléctricos como si la plata nos sobrara. Pero llegaron.
El punto es que ahora la discordia –una más, como si no nos sobraran problemas, insisto– es por el bendito cambio de color. Que si se dejan azules, que si mejor verdes, que para qué el cambio, que eso cuánto vale, que quién lo paga, que lo que se quiere es promover el color del partido político de la alcaldesa, que eso es botar la plata, que hay algún negocio oscuro, en fin.
Dije aquí hace ya un tiempo que lo peor que le podía pasar a una ciudad era ponerles apellido a sus obras, como si fueran del alcalde de turno y no de los ciudadanos que pagamos impuestos. Samuel Moreno detestaba TransMilenio y su color rojo porque solía decir que era como ver una valla peñalosista rodando por la ciudad. Lo enfurecía el tema y prometió acabar con él una vez fuera alcalde. Hoy sigue preso.
Recuerdo que también hubo varios intentos por erradicar el famoso eslogan de ‘Bogotá, 2.600 metros más cerca de las estrellas’, por la misma razón, hasta que sabiamente se suprimió cualquier marca personalizada para la ciudad.
Pero, volviendo al tema de los buses y su fachada, el problema no es si se les cambia el color o cuánto cuesta. Ya dijeron que eso lo paga Enel-Codensa. La pregunta es para qué. ¿En qué cambia eso la realidad del transporte público en Bogotá? ¿Qué diferencia hay entre que sea un bus eléctrico azul o marrón o verde, como se pretende ahora?
La explicación del gerente es que así se podrá identificar a los vehículos ambientalmente amigables. Tampoco lo entiendo. Y si esa es la razón de fondo, por qué no se le cuenta a la gente, por qué no se socializa el tema, por qué no se llenan de argumentos para evitar que el mensaje se tergiverse, como en efecto sucedió. Pasó lo mismo con la ciclorruta de la séptima, un día cualquiera se impuso para evitar el debate público.
Si la lógica es que se quieren distinguir los buses contaminantes de los no contaminantes, por qué no se ordena que todo vehículo eléctrico que se venda en la ciudad sea verde y listo. Si el cambio de color en el servicio público significara una mejora en la prestación del servicio, una mayor seguridad para el pasajero, mejores desplazamientos, pocas demoras, recorridos más cortos y eficaces, vaya y venga.
Cambiar el color de los buses es innecesario, a mi modo de ver, así no nos cueste un peso. Ahora bien, si la decisión está tomada, como también lo expresó el gerente de TransMilenio, ¿de qué sirve patalear? ¿De verdad creen que eso se convertirá, como en el caso de los articulados rojos, en una valla para Claudia López y su movimiento político? ¿Hasta ese grado llega la polarización? ¿Amenaza eso la gobernabilidad de la ciudad? ¿Les resta méritos a otros partidos políticos que se sentirán en desventaja? ¡Por favor!
Si para algo ha servido este debate –a todas luces insulso– es para confirmarnos, una vez más, que en Bogotá seguimos más preocupados por la forma que por el fondo de las cosas. Guardar buses para pintarlos en secreto fue darles un papayazo a los políticos para que se despacharan en críticas contra la Administración y para alimentar unas redes que magnifican lo que no merecería más que un anuncio. Hay mucha susceptibilidad alborotada con este asunto.
Si para algo ha servido este debate –a todas luces insulso– es para confirmarnos, una vez más, que en Bogotá seguimos más preocupados por la forma que por el fondo de las cosas
Insisto: no veo la necesidad de cambiarles el color a los buses de azul a verde, pero tampoco una estrategia política y conspirativa detrás de todo. Y si así fuera, ¿eso le importa a la gente? Las obras, y quiero reiterarlo, son de quienes las pagamos, deberían llevar nuestro sello, nuestra impronta, así como la palabra Bogotá (Bacatá en muisca), que no le hace honor a figura alguna sino al lugar donde nacieron aquellos que poblaron estas tierras antes de la llegada de los conquistadores.
Lo que sí resultaría indecoroso sería que los buses eléctricos siguieran parqueados sin prestar servicio alguno mientras los que contaminan a mares continúan rodando.
Nuestra ciudad tiene desafíos en salud, pues no se descartan nuevos brotes de covid; en seguridad, particularmente en sectores donde la situación se ha vuelto crítica, como Engativá, Usaquén o Bosa; en el nuevo auge de los migrantes venezolanos, en el manejo y control del espacio público, en las protestas que se avecinan. Deberíamos estar dando un gran debate sobre estos asuntos.
Amigos, en serio, hay hermanos y sobrinos que perdieron sus trabajos en esta crisis, parientes que murieron por el covid, adolescentes preguntándose por su futuro, ¿de verdad creen que importa de qué color pintan los buses del SITP?
¿Es mi impresión o… íbamos haciendo un papelón con aquello del ranking del Banco Mundial?
Durante la pandemia creció el ciclismo urbano en la ciudad, sin embargo algunas medidas que se han impulsado en los últimos años desde el Concejo Municipal resultan obsoletas. Las razones
El 12 de octubre de 2017 se aprobó en el Concejo Municipal la Ordenanza Nº 12.433, de colocación de un sistema porta bicicletas en colectivos, y la Municipalidad de Santa Fe la puso en vigencia el 10 de noviembre del mismo año. A tres años, la normativa nunca fue implementada. La razón es que la medida va en contra del inciso q del artículo 48 de la Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449
La ordenanza fue impulsada por la exconcejal Marianela Blangini (PJ-Santa Fe es una Sola) –hoy directora provincial del Gobierno de Santa Fe en la sede Rosario. Allí se establece que las empresas prestadoras de servicios de transporte público de pasajeros por colectivos, deberán dotar a sus unidades con porta bicicletas en la parte delantera con capacidad para el transporte de dos rodados. Y luego de aprobada por el gobierno municipal, el Ejecutivo tenía 120 días para gestionar, ante las empresas prestatarias por colectivos, la implementación del sistema de porta bicicletas en al menos el 20 por ciento de las unidades en funcionamiento.
Según dispone la medida, para el logro del cumplimiento total en las flotas, el 80 por ciento de unidades restantes se deberían adecuar al tiempo de incorporar nuevas unidades, o al recambiar las que se encuentran en funcionamiento. Y, en caso de incumplimiento de ordenanza por parte de la empresa prestadora del servicio de transporte público de pasajeros por colectivos, será pasible de la sanción.
Sin embargo, en el la ley de tránsito se especifica que está prohibido: «Transportar cualquier carga o elemento que perturbe la visibilidad, afecte peligrosamente las condiciones aerodinámicas del vehículo, oculte luces o indicadores o sobresalga de los límites permitidos». Lucas Fernández, gerente de Autobuses Santa Fe, comentó a UNO sobre este tema: «La verdad es que va en contra de lo que dice la ley nacional, que el colectivo no puede tener ningún aditamento que sobresalga por ninguno de sus cuatro costados. Tienen que modificar la normativa nacional para que eso se pueda hacer, ese es el tema. Más allá de que podemos discutir la practicabilidad o no de eso. Lo que es mucho más básico, es que va en contra de una legislación nacional. No se le puede agregar algo al colectivo, por delante de la línea del paragolpes delantero sin que lo homologue la Secretaría de Industria de la Nación. Tampoco le puedo poner otro techo, ni modificar la cantidad de asientos, así como no podemos hacer un montón de cosas. El vehículo, me refiero al producto colectivo, es una unidad habilitada por dicha Secretaría que tiene determinados parámetros de construcción. No se puede ni alargar, ni acortar, ni modificar ninguna de las especificaciones que se trae de fábrica que es la que se encarga de homologar los productos. Sino cuando vamos a hacer la revisión técnica vehicular no la aprobamos».
Y agregó sobre esta ordenanza: «En los últimos tres años nunca fue un tema en agenda, nunca nos reunimos ni con la Municipalidad ni con el Concejo sobre esto en ningún gobierno». «Los concejales, absolutamente nada de lo que hacen, nada, tiene alguna relación con las empresas de colectivos en ningún aspecto. Por la experiencia que tengo, es imposible que, o rara vez, preguntan qué opinan sobre las medidas aquellos que las tienen que llevar adelante. Consultan a cualquier entidad pero no a nosotros. Si es posible o no, si el conductor tiene habilitación a bajarse del colectivo para poner la bicicleta, nada. Y si se roban esa bicicleta de quién es la responsabilidad. Si tenemos riesgo de ser demandados por pasajeros si alguien cuando baja o sube de ese colectivo se lastima, imaginate si se roban una bicicleta», sostuvo Fernández.
En esta línea, desde Santa Fe en Bici observaron este problema: «La ordenanza de los racks en los colectivos, es una medida que entra en conflicto con lo que indica la ley nacional de tránsito sobre elementos salientes de la carrocería de los vehículos motorizados, y con lo que las empresas aseguradoras se comprometen a cubrir en tanto se ajusten o no a las reglas del tránsito en casos de siniestros o hechos viales», coincide Yamila Riego, representante de la organización ciclista.
«Sucede, lamentablemente, muchas veces, que se aprueban ordenanzas que luego son de muy difícil cumplimiento. Y esto es sobre todo porque se piensan, se escriben y aprueban ordenanzas sin consulta ciudadana. Quienes están cumpliendo funciones públicas, tienen el deber de garantizar los espacios requeridos y dar las oportunidades para que las partes que se verán afectadas y beneficiadas por las políticas que buscan aplicar, se involucren y sean parte de las decisiones. Fundamentalmente, generar mecanismos de participación ciudadana, es un modo de demostrar que a los funcionarios públicos les importan las relaciones entre Estado y ciudadanía«, agregó.
Asimismo destacó Riego: «No está mal aprobar ordenanzas como esta. Lo que no está bueno es seguir haciendo política efectista que no tiene relación con lo que sucede en la calle, que no tiene aplicabilidad, que suma un conflicto más para las organizaciones sociales que promueven la movilidad sostenible que se ven en la situación de pedir ordenanzas y herramientas legislativas concretas para “emparchar” otras políticas mal aplicadas anteriormente. Por otro lado, el hecho de que se hayan vencido todos los plazos de implementación que propone la ordenanza, y que no haya cambios reales efectivos, pone en evidencia la situación sobre la falta de control y de implementación de políticas públicas a favor de la movilidad sostenible que en tres años nadie se ocupó de revisar«.
Por último, desde Santa Fe en Bici proponen: «La ordenanza en cuestión, y otras de similares características, deberían ser planteadas en favor de promover la multimodalidad urbana, que es la integración de distintos modos de movilidad en los trayectos urbanos que hacemos para llegar de un sitio a otro. Es decir, que tengamos la posibilidad de elegir más de una forma de movernos en un mismo viaje. Por ejemplo, poder hacer un tramo en bicicleta, luego tomar un colectivo y continuar a pie. Los viajes multimodales son especialmente favorables para quienes hacemos trayectos metropolitanos, por ejemplo, desde Santo Tomé, Rincón, Recreo hacia Santa Fe. Y teniendo en cuenta que, según estudios, somos las mujeres quienes mayormente nos movemos a pie o en transporte público, pensar políticas de movilidad en este sentido, es atender a las diversas necesidades según género que tenemos para movernos».
El actor Hugo Arana, de extensa trayectoria en teatro, cine y televisión murió a los 77 años en en el Sanatorio Colegiales. El reconocido artista había sido hospitalizado hace unos días por un accidente doméstico. Sin embargo allí le realizaron el hisopado, que confirmó que estaba contagiado de COVID-19.
“Lamentamos comunicar que en el día de hoy a las 0.30 horas se produjo el fallecimiento del señor Ricardo Hugo Arana”, sostiene un informe difundido por el centro médico donde estaba internado el actor. “El señor Arana ingresó el día 27/09/2020 producto de un cuadro sincopal en su domicilio. entre otros varios estudios que se realizaron a su ingreso, los que corresponden a imágenes de tórax fueron compatibles con infección de Covid, lo cual se corroboró en el hisopado por PCR que se realizó a continuación. El paciente permaneció aislado y con todos los cuidados necesarios para un cuadro de covid. Se le estaban realizando estudios de alta complejidad en relación a sus antecedentes cardiológicos severos, hasta el día de hoy donde falleció de un paro cardiaco súbito”, precisó la doctora María Cristina Lacunza, directora médica del sanatorio.
Hugo Arana perteneció a ese selecto grupo de gente imprescindible. Esas personas que trascienden no solo por su arte sino también por su coherencia. Querido y respetado por todos, logró transitar la última etapa de su vida en un estado reservado para pocos: la sabiduría. Porque Arana podía reírse de su falsa muerte anunciada tres veces por twiter y desmentir por enésima vez con una sonrisa que Facundo Arana fuera su hijo.
Pero también se lo veía marchar por las causas que consideraba justas, colaborando con cortos de algún estudiante de cine con más ideas que recursos o respondiendo con amabilidad y sinceridad las preguntas de un periodista famoso pero también las de un diario barrial o las de un alumno de una escuela de periodismo.
Su niñez y adolescencia transcurrieron lejos de los escenarios. Creció en Monte Grande donde sus padres eran los caseros de una quinta. El sueldo alcanzaba para cubrir apenas las necesidades básicas. La cocina funcionaba a leña, a la noche iluminaba un sol de noche, la ducha era una lata agujereada y el dentífrico se suplía con sal gruesa. “A los 11, nos mudamos a Lanús y para mí fue pisar el asfalto por primera vez. Cuando abrí la canilla y salió agua lo viví como un milagro”, recordaba sin rencores. En la adolescencia fue albañil, pintor, electricista, colocador de alfombras y hasta jugador de las inferiores de Lanús. Con un amigo, Carlos Herrera se hicieron amigos del proyectista del cine de la zona que desde la cabina y gratis les permitía disfrutar de las películas. No eran tiempo de combos de pochoclo pero sí de mate y bizcocho y de salir del cine soñando ser recio como Marlon Brando pero nunca actor.
Pero aunque la actuación no era su objetivo estaba en su destino. “Un día fui al Centro a comprar tornillos y vi un cartel que decía: Hágase actor, centro experimental cinematográfico. Y me quedé como helado. Yo nunca había visto teatro aunque me gustaba mucho el cine. Estaba desesperado por hacer algo en mi vida”. El día que cumplió 22 años, el 23 de julio del 65 se regaló la inscripción a la escuela. “Yo no tenía ni idea de actuación, pero a los pocos meses ya estaba con un papelito en un escenario en una obra sobre Lee Harvey Oswald, interpretado por Enrique Liporace. Y sentí: nadie me saca más de acá. Era la primera vez que algo me importaba”.
Fueron años intensos de trabajo y de formación con los maestros Marcelo Lavalle y Augusto Fernandes. Entre clases y escenarios conoció a Marzenka Nowak, el amor de su vida, tan bella como sorprendente, polaca de nacimiento, con un padre líder de la resistencia que actuaba en la clandestinidad contra los nazis. Ella era refinada, jamás se le escapaba un insulto y él era una mezcla de atorrante, ternura y arrabal. El descubrimiento de lo opuesto dio paso al amor, se casaron y se convirtieron en los padres de Juan Gonzalo. Estuvieron juntos 44 años cuando un ACV se llevó a Mayenka. ¿Extrañás la vida en pareja?, le preguntaban. “Extraño a mi esposa”, contestaba él atravesado por la pena. “Fueron muchos años, y bellos. No hubo un día que dijera: ‘Me voy’. Nunca. Ni ella ni yo. Creo que hay un concepto erróneo de lo que es una pareja. Para mí es como una huerta, hay que sacar los yuyos, hay que regar y volver a plantar, es un laburo. Es ingenuo creer en el milagro de que algo funciona porque sí, solo”.
Consolidado en la familia, con una carrera actoral que empezaba a ser reconocida por pares faltaba el gran salto a la popularidad y llegó de un modo impensado: con una publicidad. En 1970 una compañera del taller de teatro le contó que Juan José Jusid buscaba a un actor para una publicidad de vino. “Me negué rotundamente. Pero vi que Ulises Dumont hacía un aviso de calefones y Norman Briski, de hojas de afeitar y eran dos actores muy conocidos y admirables. Así que fui a la prueba y grabé el aviso”. Allí encarnaba a un hombre que se entera que será papá cuando su mujer le muestra unos escarpines. En el minuto diecinueve que dura el aviso –algo impensado para esta época- Arana despliega una serie de emociones que van desde el asombro a la felicidad pasando por la ternura y el miedo que le genera la noticia de su paternidad. El aviso impactó tanto y tan fuerte que en el año 2016 el actor recibió una estatuilla por “protagonizar la publicidad más recordada de la televisión argentina”. Esa imagen de hombre tierno, buenazo y leal lo acompañaría toda su vida. Porque Arana quizá nunca fue un galán que enamoraba pero si representaba ese yerno ideal, el amigo fiel que no te deja en la estacada. Los que lo conocieron y trabajaron con él, decían que nunca necesitó actuar de buen tipo porque simplemente lo era.
Siempre honrando el oficio de actor, en cine formó parte de más de cuarenta películas entre ellas El santo de la espada, La tregua, La vuelta de Martín Fierro, La historia oficial, Made in Argentina, Las puertitas del Sr. López, El lado oscuro del corazón, El verso, Yanka y el espíritu del volcán. En televisión participó en Papá Corazón, la banda del Golden Rocket, Buenos vecinos, Los exitosos Pells, Los Sónicos, Para vestir santos, Resistiré y La Leona entre los más recordados. Su gran éxito televisivo fue en Matrimonios y algo más. Allí dirigido por Hugo Moser encarnó al Groncho en el sketch El Groncho y la dama que protagonizaba con Cristina del Valle. Además personificó a Huguito Araña, que repetía el estereotipo de homosexual afeminado de esa época. El personaje nació en 1982 en plena dictadura y los militares lo quisieron prohibir por considerarlo “un mal ejemplo”. La solución fue “casar” al personaje con el de la actriz Mónica Gonzaga, pero manteniendo su identidad sexual. Huguito Araña realizaba entrevistas improvisadas que descolocaban al entrevistado como la que le hizo al arquero Sergio Goycochea luego de atajar los penales en el Mundial de Italia y se desmayó sobre él luego de oler su perfume.
El teatro fue su gran pasión protagonizó innumerables obras como “Baraka”, “El saludador”, “Filomena Marturano”, “La nona”, “Made in Lanús” y “Los tutores”. Reconocido por la crítica y sus pares, querido por el público, las luces de la fama nunca lo marearon. “Para mí, el éxito es la escalerita que uno se pone y va subiendo escalón a escalón, según cómo se sienta en cada paso. El éxito no está afuera, no es el reconocimiento. Eso no está en mis manos. Yo busco subir un escalón y sentir que puedo transformar un escobillón en un caballo blanco y andar a caballo”. Aseguraba que amaba la profesión porque lo ayudó a entender que la vida es un juego, pero un juego sagrado.
Quizás por eso añoraba las grandes novelas como las que se hacían en Canal 7, con ensayos de quince días y con actores de la talla de Norma Aleandro, Héctor Alterio y con ideas y guiones que se compraban en todo el planeta. Repetía con humor que no quería morirse arriba de un escenario porque le preocupaba la conmoción que causaría desplomarse adelante de colegas y del público y que prefería ahorrarles ese mal trago. “Actuaré hasta que pueda. No estudié teatro toda mi vida por el deber de nada, sino por el placer de la búsqueda de construir una conducta, un carácter”. Para él construir un personaje era siempre, una maravillosa aventura. Los que lo conocieron dicen que la verdadera maravilla era conocerlo a él.
Te invitamos a volver a ver la película El Verso de 1996
El verso es una película de Argentina filmada en colores dirigida por Santiago Carlos Oves sobre su propio guion que se estrenó el 15 de febrero de 1996 y que tuvo como actores principales a Luis Brandoni, Virginia Lago, Hugo Arana y Marcos Zucker.
Sinopsis
En un clima entre el sainete y el grotesco, un vendedor ambulante lucha contra sus problemas económicos mientras sus engaños y frustraciones alejan a su familia.
El gremio advirtió que tomarán una medida a nivel nacional si el miércoles no tienen avances en la negociación salarial con la patronal.
La Unión Tranviario Automotor (UTA) amenazó con un paro de colectivos de 48 horas a nivel nacional para la semana que viene, en caso de que no haya avances en la negociación paritaria que celebrarán el miércoles con las cámaras patronales.
La advertencia la hizo Roberto Fernández, el conductor del gremio que nuclea a choferes de corta, media y larga distancia, quien firmó un comunicado en el que hizo hincapié en “la falta de avances en la negociación salarial”. Al respecto, sostuvo que las negociaciones “se han prolongado más allá de lo razonable”.
Fernández, además, acusó a las empresas de colectivos de “dilatar” las negociaciones. “De no alcanzar un acuerdo satisfactorio en la última audiencia paritaria que tendrá lugar el miércoles 14 de octubre en el ámbito de la cartera laboral, se concretará una medida de fuerza de alcance nacional por 48 horas”, anunciaron.
Para que no suceda el paro de colectivos, más allá de su acatamiento o no en Mar del Plata, desde la UTA aclararon que esperan que el sector empresarial atienda “el gravísimo atraso salarial y la pérdida del poder adquisitivo y proponga una salida razonable y respetuosa para la dignidad de las personas”.
“Ya está diseñado, ya está planteado, se han modificado algunas cuestiones por planteos que han hecho distintos sectores”, afirmó este viernes el jefe comunal en diálogo con radio De La Azotea (88.7) sobre la inminente presentación del proyecto al Concejo Deliberante.
El empresario Marcelo Zbikoski aprovechó la visita del ministro de Transporte de Nación, Mario Meoni para mostrar las otras inversiones además del ferrocarril Casimiro que unirá a Posadas con Garupá. El grupo incorporó 70 nuevos colectivos urbanos y junto a Servicios Urbanos desarrolló una app para que el usuario pague sus viajes con una billetera electrónica.
Luego del recorrido en el tren metropolitano junto al Gobernador, Oscar Herrera Ahuad, el Diputado Sergio Massa y el Ministro de Transporte de Nación, Mario Meoni, Marcelo Zbiokoski presentó 40 de las 70 nuevas unidades que incorporó a la flota de colectivos.
Aparte del tren metropolitano de pasajeros, Marcelo Zbikoski no descuida la renovación de unidades, que demandaron una inversión superior a los 900 millones de pesos.
Cada unidad tiene un costo de 14 millones de pesos, explicó a Economis, lo que hace que la compra de las 70 unidades demande una inversión de 980 millones de pesos (Más de 11 millones de dólares al cambio oficial).
Además estas unidades ya tienen incorporados el sistema de cobro digital, que comenzó a probarse el pasado 23 de septiembre en dos unidades y en las estaciones Quaranta y UNaM.
El presidente de Servicios Urbanos S.A., Enrique Esmendi fue el encargado de explicarle a Meoni como funciona la Billetera Electrónica para el pago del boleto en el Transporte Público de Pasajeros de Posadas y su zona Metropolitana.
Esmendi señaló a Economis que la billetera electrónica servirá para el pago de los pasajes urbanos en los colectivos y en el servicio de tren metropolitano. “La idea es que el pasajero no tenga que llevar dinero, ni la Sube, solo con el celular puede viajar y pagará solo por los tramos que realice, porque valida al momento de subir y cuando baja”.
Con este sistema dijo Esmendi el pasajero podrá movilizarse utilizando únicamente el teléfono celular, se podrá recargar saldo a través de distintos medios de pagos y abonar el boleto dentro de la unidad mediante un código QR generado por la aplicación.
La empresa SAES suma tres unidades 0 km (TodoBus Pompeya III sobre chasis Agrale que se suman a cuatro 0 km TodoBus Retiro (El nuevo diseño de la carrocería) también sobre chasis Agrale. Las 7 unidades saldrán a las calles en 2021
Las mismas actualizan su diseño de pintura exterior donde además de sumarle el número de linea sobre el lateral y cambiar la morfología y disposición de sus colores le suman el color negro.
En realidad, no se lo suman, sino que vuelven a utilizarlo en homenaje a sus fundadores. Por otro lado, el corte amarillo central es un regreso a finales de los años 90 donde se utilizaba de esa forma.
Detectamos que posee un bloqueador de publicidad en su computadora. Nuestra fuente de ingresos es la publicidad. Sin ella, es difícil mantener el sitio. Por favor, desactive el bloqueador para continuar leyendo nuestro sitio. ¡Muchas gracias por colaborar!
×
error: Contenido Protegido
¡Agendala! Los colectivos antiguos estarán presentes en el 52° Aniversario del Museo Nacional FerroviarioCLICK PARA LEER LA NOTA COMPLETA
TEST
Texto de ejemplo.
Our Spring Sale Has Started
You can see how this popup was set up in our step-by-step guide: https://wppopupmaker.com/guides/auto-opening-announcement-popups/