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El TramBus T1 apunta a noviembre: qué falta para que comience a funcionar entre Pompeya y Aeroparque

La Ciudad de Buenos Aires prevé inaugurar durante noviembre de 2026 la primera línea completa del TramBus. El corredor tendrá 20 kilómetros, 71 paradores y conectará Nueva Pompeya con Aeroparque. Mientras avanzan las pruebas con unidades eléctricas en la línea 34, todavía resta completar la infraestructura necesaria para poner en marcha el nuevo servicio.

El TramBus porteño ya tiene un horizonte más preciso para comenzar a funcionar. La Ciudad de Buenos Aires prevé inaugurar en noviembre de 2026 la línea T1, que unirá Nueva Pompeya con Aeroparque Jorge Newbery.

La definición supone un avance respecto del cronograma conocido hasta ahora, que ubicaba el inicio del servicio simplemente hacia “fines de 2026”. Todavía no existe, sin embargo, una fecha exacta para la apertura.

La T1 será uno de los proyectos de transporte eléctrico más importantes desarrollados hasta el momento en Buenos Aires. El corredor tendrá aproximadamente 20 kilómetros de extensión y 71 paradores, atravesando diferentes sectores de la Ciudad y generando nuevas conexiones entre el sur, el centro y el norte porteño.

La inversión informada ronda los US$61 millones e incluye no solamente la compra de los vehículos eléctricos sino también obras de infraestructura, señalización, paradores, sistemas asociados a la operación y la instalación de cargadores.

Las estimaciones oficiales apuntan a que el corredor podrá transportar alrededor de 50.000 pasajeros diarios una vez que alcance su funcionamiento regular.

Del piloto de la línea 34 a la T1

La presencia de unidades TramBus transportando pasajeros por las calles porteñas puede generar cierta confusión respecto del estado del proyecto.

Los vehículos eléctricos que actualmente se encuentran prestando servicio forman parte de una prueba piloto sobre el ramal C de la línea 34, entre Liniers y Aeroparque. Esa operación no significa que la futura T1 ya se encuentre funcionando.

La experiencia sobre la línea 34 funciona como una etapa previa que permite evaluar los vehículos en condiciones reales de circulación, analizar consumos, autonomía, tiempos operativos, comportamiento de los sistemas y adaptación a la infraestructura urbana.

La normativa porteña autorizó la incorporación progresiva de hasta diez colectivos eléctricos dentro de la línea 34, reemplazando unidades convencionales con motor térmico.

El esquema establece además que la llegada de esos vehículos no puede incrementar la cantidad total de colectivos habilitados para la línea. Es decir, cada eléctrico que ingrese debe sustituir una unidad existente.

Qué deberá estar listo para noviembre

La diferencia entre el actual piloto y la futura línea T1 no está solamente en la cantidad de vehículos.

Para que el nuevo corredor pueda comenzar a funcionar deberán completarse las obras destinadas a conformar un sistema integral: los 71 paradores, la infraestructura vial asociada, la señalización, los puntos de carga y los sistemas necesarios para operar regularmente una flota eléctrica sobre un recorrido de 20 kilómetros.

También será clave la llegada y puesta en servicio de la totalidad de las unidades destinadas al corredor, junto con la organización de la operación diaria, las frecuencias y los sistemas de mantenimiento y recarga.

Noviembre aparece así como el próximo gran objetivo del proyecto.

La fecha permitirá comprobar si la experiencia obtenida durante el piloto de la línea 34 puede trasladarse a una operación de mayor escala y sobre un corredor diseñado específicamente para este sistema.

Un corredor eléctrico entre el sur y el norte

La T1 fue concebida para generar una nueva conexión transversal entre sectores de Buenos Aires que actualmente requieren múltiples combinaciones mediante colectivos, trenes o subtes.

Desde Nueva Pompeya hasta Aeroparque, el recorrido permitirá combinar con diferentes líneas de transporte y mejorar las conexiones entre el sur y el norte de la Ciudad.

Uno de los puntos centrales del proyecto será precisamente su capacidad de integración con la red existente.

En la presentación original del TramBus se destacó que el corredor permitiría vincularse con cinco líneas de subte, además de estaciones ferroviarias y numerosas líneas de colectivos.

De concretarse el cronograma previsto, Buenos Aires podría cerrar 2026 con uno de los primeros corredores eléctricos de gran escala del país plenamente operativo.

TramBus, tranvía o subte: el debate que viene

La puesta en marcha del proyecto también abrirá inevitablemente una discusión sobre el lugar que deben ocupar este tipo de sistemas dentro de las grandes ciudades.

Los buses eléctricos articulados o de alta capacidad ofrecen una implementación generalmente más rápida y con una inversión inicial inferior a la construcción de infraestructura ferroviaria.

Sin embargo, aparecen interrogantes relacionados con la capacidad máxima de transporte, la vida útil de los vehículos, el desgaste de baterías, los costos de renovación de la flota y el costo total del sistema a largo plazo.

Son variables que permiten comparar al TramBus no solamente con el colectivo tradicional sino también con alternativas como los tranvías modernos, sistemas BRT o nuevas extensiones de la red de subte.

La experiencia porteña comenzará a aportar datos concretos sobre esas cuestiones una vez que la T1 entre en servicio.

Por ahora, noviembre es la nueva fecha marcada en el calendario.

Si las obras, los vehículos y la infraestructura de carga cumplen con el cronograma previsto, el piloto de colectivos eléctricos que hoy puede verse dentro de la línea 34 dará paso a algo bastante más ambicioso: la primera línea completa del TramBus de Buenos Aires entre Nueva Pompeya y Aeroparque.

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