La Línea 39 fue la de mayor demanda de 2025, cinco líneas concentraron casi un tercio de las operaciones y los pagos con QR o tarjetas llegaron al 19,4% en diciembre. Las fusiones también modificaron el mapa estadístico de la red.
Los colectivos bajo jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires acumularon 240.222.430 transacciones durante 2025, de acuerdo con la base oficial que releva la actividad mensual de 31 líneas porteñas y del servicio eléctrico eBUS.
El promedio fue de 20.018.536 operaciones por mes, aunque el movimiento estuvo lejos de distribuirse de manera uniforme entre líneas y períodos del año.
La Línea 39 encabezó el ranking anual con 16.940.651 transacciones, equivalentes al 7,05% del total. El segundo puesto fue para la 132, con 16,28 millones, y el tercero para la 12, con 15,47 millones. Completaron los primeros cinco lugares la 34, con 14,35 millones, y la 68, con 13,17 millones.

El dato revela la existencia de un núcleo de corredores de enorme peso. Las cinco primeras líneas concentraron el 31,72% de todas las operaciones. Al ampliar el corte a las diez de mayor volumen, la participación llegó al 51,19%.
La Línea 39 tampoco ganó únicamente por acumulación. La 12 lideró en enero y febrero, pero desde marzo hasta diciembre la 39 ocupó el primer lugar durante diez meses consecutivos. Su máximo se produjo en octubre, con 1.594.873 transacciones.
Un año con dos picos diferentes
Octubre fue el mes con mayor volumen bruto de la red: 22.139.791 operaciones. Enero quedó en el extremo opuesto, con 17,22 millones.
Sin embargo, la cantidad de días de cada mes cambia la lectura. Al dividir los totales por días calendario, abril aparece como el período de mayor intensidad, con unas 722.846 transacciones diarias, por encima de las 714.187 de octubre.

En la comparación interanual, diciembre de 2025 terminó con 19.068.837 transacciones, un 7,06% menos que las 20.516.376 de diciembre de 2024.
La diferencia es relevante, aunque la base no permite atribuirla a una sola causa. Para comprenderla habría que incorporar información sobre jornadas hábiles, oferta prestada, frecuencias, vacaciones y modificaciones operativas.
La revolución frente a la validadora
La transformación más acelerada se produjo en los medios de pago. En mayo, las operaciones clasificadas como QR o tarjetas representaban apenas el 1,07% del total. En diciembre ya alcanzaban el 19,36%: casi una de cada cinco.
El QR cerró el año con una participación del 12,21%, equivalente a alrededor de 2,33 millones de transacciones en diciembre. Las tarjetas alcanzaron el 7,15%, unas 1,36 millones de operaciones.
La SUBE física o mediante aplicación conservó el 80,65% y siguió siendo ampliamente dominante, pero dejó de ser la única opción con peso estadístico.
Las líneas que cambiaron de identidad
Los datos también registran ceros que podrían inducir a error. La Línea 6 deja de aparecer desde mayo, la 90 desde septiembre y la 23 llega a cero en diciembre.
Los tres casos coinciden con fusiones oficiales: la 6 con la 50, la 90 con la 151 y la 23 con la 115.
Una parte de esas operaciones no desapareció, sino que comenzó a contabilizarse bajo otra denominación y dentro de recorridos modificados. Por eso, antes de afirmar que una línea perdió o ganó demanda, es necesario reconstruir qué ocurrió con sus ramales, cabeceras y parámetros operativos.
El balance de 2025 muestra así tres procesos simultáneos: un grupo estable de líneas de gran volumen, una red que empezó a reorganizarse mediante fusiones y una rápida diversificación de los medios de pago.
El colectivo sigue ocupando el mismo lugar cotidiano en la movilidad porteña, pero su estructura y la forma de abonar el viaje están cambiando.








