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La Ciudad instala tótems del Trambus en sus paradas con una estética que recuerda al Subte

Mientras avanzan las obras de infraestructura de la futura línea T1, comenzaron a aparecer en la vía pública nuevos elementos de señalización del TramBus. Los carteles circulares amarillos, elevados sobre postes y fácilmente reconocibles a distancia, buscan darle al sistema una identidad propia y diferenciar sus paradas dentro del paisaje urbano porteño.

El TramBus todavía está en pleno proceso de construcción, pero su imagen comienza a hacerse visible en las calles de Buenos Aires. A los nuevos paradores, carriles y modificaciones viales se suma ahora un elemento pequeño, aunque simbólicamente importante: la nueva cartelería identificatoria del sistema.
En distintos puntos comenzaron a instalarse tótems con el logotipo “TramBus – Buenos Aires Ciudad”, como el que puede verse en la imagen que acompaña esta nota. Se trata de una señal circular de color amarillo, colocada a una altura considerable sobre un poste oscuro y pensada para poder localizar la parada desde varios metros de distancia.
La solución remite inevitablemente a la lógica utilizada históricamente por el Subte porteño: un símbolo reconocible y repetible que identifica inmediatamente el acceso o punto de parada de un sistema de transporte.

No significa que el TramBus adopte la señalética del Subte, pero sí que empieza a construir un lenguaje visual más cercano al de una red integral de transporte que al de una línea de colectivo convencional.
Una marca visible desde la vereda
La aparición de estos tótems no es un detalle aislado. La Ciudad viene trabajando específicamente sobre la identidad visual del nuevo sistema.

Una resolución oficial publicada a comienzos de 2026 contempló la adecuación del señalamiento de paradas y del mobiliario urbano para el TramBus, incluyendo cambios gráficos en refugios y postes. El documento señala como objetivos mejorar la claridad y la legibilidad para los pasajeros y establecer una identidad visual única y homogénea a lo largo del recorrido.

La documentación oficial incluso define esta intervención como una adecuación integral de identidad visual destinada a permitir la convivencia entre diferentes sistemas de transporte sobre el mismo mobiliario urbano.

El nuevo tótem amarillo parece materializar precisamente esa idea: que el pasajero pueda reconocer una parada del TramBus incluso antes de poder leer qué servicios pasan por allí.

Del colectivo a un “sistema”
Ese cambio conceptual es importante.
Desde su presentación, el Gobierno porteño definió al TramBus no simplemente como una nueva línea de colectivos eléctricos, sino como un sistema de transporte en superficie complementario al Subte. Sus vehículos utilizarán neumáticos y no vías ferroviarias, aunque contarán con infraestructura específica, carriles exclusivos o preferenciales y prioridad semafórica.

La señalética acompaña esa estrategia.
Así como una entrada amarilla permite reconocer una estación de Subte sin necesidad de conocer previamente el nombre del lugar, los nuevos discos del TramBus buscan convertir al logotipo del sistema en un elemento habitual del paisaje porteño.

Es también una diferencia respecto de las tradicionales paradas de colectivo, donde la identificación está generalmente asociada al número de cada línea. Aquí aparece primero la marca del sistema y luego la información particular del servicio.
Paradores con una imagen diferenciada
La construcción de la infraestructura también avanza. A fines de julio, la Ciudad informó que 52 de los 71 paradores previstos para la traza completa ya se encontraban en ejecución. La T1 tendrá aproximadamente 20 kilómetros y unirá Nueva Pompeya con Aeroparque.

Dentro de ese conjunto habrá además paradores de mayor jerarquía en lugares estratégicos de combinación con trenes y subtes. La documentación de la licitación de los denominados “Paradores Icónicos” establece que tendrán infraestructura diferenciada justamente por su proximidad a otros medios de transporte.
El recorrido previsto permitirá combinar con las líneas A, B, D, E y H del Subte, además de servicios ferroviarios de las líneas Mitre, San Martín, Sarmiento y Belgrano Sur.

El TramBus ya empieza a aparecer en el paisaje porteño
Hasta ahora, buena parte de la transformación asociada al proyecto podía verse en forma de obras: vallados, repavimentaciones, nuevos carriles, plataformas y modificaciones de circulación.

La instalación de la nueva señalética marca otra etapa.
El TramBus comienza a dejar de ser solamente una obra para convertirse visualmente en un sistema reconocible en la calle.
El círculo amarillo con su nombre cumple una función sencilla, pero fundamental: decirle al pasajero, incluso desde la vereda de enfrente, “acá para el TramBus”.
Y, al igual que ocurre con los tradicionales carteles del Subte, si el diseño se extiende de manera uniforme a toda la T1, esos tótems podrían terminar convirtiéndose en uno de los elementos más reconocibles de la nueva red de transporte de Buenos Aires.

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