Con 54 unidades habilitadas, la línea 44 reúne cuatro categorías tecnológicas dentro de una misma flota. Los datos oficiales muestran una reducción de los colectivos Euro 3, un crecimiento del GNC y la presencia —todavía minoritaria— de una unidad eléctrica. Una radiografía en pequeña escala de la transición que atraviesa el transporte porteño.
La transformación tecnológica del transporte público no siempre se produce de manera lineal. Los colectivos más antiguos no desaparecen todos al mismo tiempo ni son reemplazados inmediatamente por vehículos eléctricos. Durante el proceso conviven distintas generaciones, normas de emisiones y fuentes de energía.
La línea 44 es posiblemente el ejemplo más claro de esa transición. Según los indicadores del parque móvil habilitado de las líneas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con datos actualizados a mayo de 2026, su flota está integrada por colectivos Euro 3, Euro 5, unidades a GNC y un vehículo eléctrico.

Ninguna otra línea numerada incluida en el relevamiento presenta, al mismo tiempo, participación en las cuatro categorías.
Una flota de 54 colectivos y cuatro tecnologías
A mayo de 2026, el parque móvil habilitado de la línea 44 estaba compuesto por 54 unidades:
- 38 colectivos Euro 5.
- 8 unidades a GNC.
- 7 colectivos Euro 3.
- 1 unidad eléctrica.
Los Euro 5 continúan siendo ampliamente mayoritarios y representan el 70,37% de la flota. Sin embargo, casi tres de cada diez unidades pertenecen a otras categorías: el GNC alcanza el 14,81%, los Euro 3 conservan una participación del 12,96% y el colectivo eléctrico representa el 1,85%.

La fotografía muestra una flota diversa, en la que conviven vehículos convencionales de distintas generaciones con alternativas energéticas que comienzan a ganar terreno.
Los Euro 3 se redujeron a la mitad
La evolución registrada entre enero y mayo permite observar que la composición de la línea 44 no permaneció estática.
En enero contaba con 53 unidades: 14 Euro 3, 33 Euro 5, cinco a GNC y una eléctrica. Cinco meses después, el parque aumentó levemente hasta alcanzar los 54 vehículos, pero su distribución interna cambió de manera significativa.
| Tecnología | Enero | Mayo | Variación |
|---|---|---|---|
| Euro 3 | 14 | 7 | -7 |
| Euro 5 | 33 | 38 | +5 |
| GNC | 5 | 8 | +3 |
| Eléctrico | 1 | 1 | Sin cambios |
| Total | 53 | 54 | +1 |
La cantidad de Euro 3 se redujo a la mitad y su participación cayó del 26,42% al 12,96%. En paralelo, la línea incorporó cinco unidades Euro 5 y tres colectivos clasificados como GNC.
El resultado no fue solamente una ampliación del parque, sino una modificación progresiva de su perfil tecnológico.
Una flota más joven
La transformación también se refleja en la antigüedad promedio. En enero, los colectivos habilitados de la línea 44 tenían una edad media de 4,39 años. En mayo, el indicador descendió hasta los 3,78 años.
La reducción fue de 0,61 años en apenas cinco meses. Este movimiento puede explicarse por el ingreso de vehículos más recientes, la salida de unidades antiguas o una combinación de ambos factores.
De todas maneras, la caída de la antigüedad coincide con la reducción de los Euro 3 y con el crecimiento de tecnologías más modernas dentro de la flota.
El eléctrico sigue siendo una excepción
La línea 44 conserva una sola unidad eléctrica durante todo el período analizado. Su presencia tiene un peso estadístico limitado, pero le permite formar parte del reducido grupo de servicios porteños que cuentan con esta tecnología.

De los 1.612 vehículos habilitados registrados en mayo, solamente 23 son eléctricos, equivalentes al 1,43% del parque relevado. Doce corresponden al sistema identificado como eBUS, diez pertenecen a la línea 34 y uno a la línea 44.
Esto convierte a la unidad eléctrica de la 44 en una excepción dentro de una flota que todavía depende principalmente de colectivos Euro 5 y que comienza a incorporar vehículos a GNC.
El desafío de operar una flota diversa
La convivencia de distintas tecnologías presenta oportunidades, pero también desafíos. Una flota de estas características puede requerir diferentes rutinas de mantenimiento, capacitación técnica, disponibilidad de repuestos e infraestructura específica para abastecer o recargar cada tipo de vehículo.
La experiencia también permite comparar consumos, autonomía, mantenimiento y desempeño operativo bajo condiciones similares de recorrido. En ese sentido, la línea 44 puede funcionar como un pequeño laboratorio en movimiento para observar cómo responden las distintas tecnologías dentro del servicio cotidiano.
No se trata todavía de una flota completamente renovada ni de una transición terminada. Precisamente allí se encuentra su valor: representa la etapa intermedia del cambio.
Una síntesis de la transformación porteña
En el conjunto del parque móvil porteño, los Euro 5 representan el 80,15% de las unidades habilitadas. Los colectivos a GNC alcanzan el 11,60%, los Euro 3 conservan el 6,82% y los eléctricos apenas llegan al 1,43%.

La línea 44 reúne esas cuatro realidades dentro de un mismo servicio. Tiene unidades antiguas que todavía permanecen activas, una mayoría Euro 5, una presencia creciente del GNC y un primer paso hacia la electromovilidad.
Más que una rareza estadística, su composición ofrece una fotografía precisa de la transición energética del transporte público: un proceso gradual, desigual y construido mediante la convivencia de distintas generaciones de colectivos.
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