La ciudad polaca sumará 20 Urbino 18 electric entre 2027 y 2028. Los articulados podrán transportar hasta 120 pasajeros y combinarán carga nocturna mediante enchufe con recargas de oportunidad a través de pantógrafos. También incorporarán paneles fotovoltaicos para alimentar sistemas auxiliares y monitoreo remoto de la flota.
Szczecin continúa avanzando con la electrificación de su transporte público y acaba de cerrar una nueva compra de colectivos de gran capacidad.
La ciudad polaca firmó con Solaris Bus & Coach un contrato para incorporar 20 Urbino 18 electric, articulados eléctricos de 18 metros que serán entregados durante 2027 y 2028.
Las nuevas unidades serán operadas por Szczecińskie Przedsiębiorstwo Autobusowe Klonowica (SPAK) y tendrán como base el depósito ubicado en la calle Klonowica.
Pero el aspecto más interesante del pedido no está solamente en la cantidad de colectivos.
Szczecin eligió una configuración que combina baterías de alta capacidad, carga mediante enchufe y recarga rápida por pantógrafo en cabeceras, una estrategia que permite utilizar los vehículos en recorridos urbanos y suburbanos de alta exigencia sin depender exclusivamente de una enorme batería para completar toda la jornada.
Veinte articulados para hasta 120 pasajeros cada uno
Cada Urbino 18 electric podrá transportar hasta 120 pasajeros.
La configuración contempla 35 asientos, de los cuales 11 serán accesibles directamente desde la zona de piso bajo, una característica relevante para personas mayores o con movilidad reducida.
También contarán con aire acondicionado y sistemas de información al pasajero.
Al tratarse de vehículos articulados, su utilización apunta principalmente a corredores donde un colectivo rígido convencional puede quedar limitado por capacidad.
Con 20 unidades y hasta 120 pasajeros por vehículo, el pedido representa una capacidad teórica máxima conjunta de 2.400 pasajeros transportados simultáneamente, aunque naturalmente la cantidad efectiva dependerá de la programación y ocupación de cada servicio.
Enchufe en el depósito y pantógrafo en las terminales
La elección del sistema de carga ayuda a entender la estrategia operativa.
Los nuevos Solaris podrán recuperar energía mediante conexión plug-in, pero también utilizando pantógrafos.
El segundo sistema permitirá realizar cargas de oportunidad durante las detenciones en las terminales.
En lugar de obligar al colectivo a regresar al depósito cuando la batería comienza a agotarse, determinados puntos de la red pueden convertirse en lugares de recarga.
El vehículo llega a la cabecera, se posiciona bajo el cargador, conecta automáticamente el pantógrafo y recupera parte de la energía mientras espera el inicio de su siguiente vuelta.
Este concepto puede resultar especialmente útil en líneas largas o de alta utilización diaria.
No elimina necesariamente la carga nocturna en el depósito, pero permite complementarla y ampliar el margen operativo durante el día.
Una discusión clave: batería contra infraestructura
La decisión de Szczecin muestra dos estrategias que actualmente conviven en la electromovilidad.
Una consiste en instalar baterías cada vez mayores para intentar que el colectivo complete toda la jornada sin recargar.
La otra combina una batería adecuada para el servicio con infraestructura de carga distribuida en puntos estratégicos.
Szczecin eligió mantener las dos posibilidades.
Solaris informó que las unidades utilizarán baterías High Energy, aunque el comunicado oficial del contrato no especifica la capacidad exacta instalada ni la potencia de la motorización.
Ese detalle es importante porque la actual plataforma Urbino 18 electric puede configurarse, en otras aplicaciones, con más de 800 kWh de baterías.
Solaris declara para la versión de máxima capacidad una autonomía de hasta 600 kilómetros bajo ensayo e-SORT2, aunque esa cifra corresponde a las características generales de la plataforma y no debe atribuirse automáticamente a los 20 colectivos encargados por Szczecin.
La ciudad podría optar por una configuración diferente precisamente porque dispone de pantógrafos para realizar recargas durante la operación.
Paneles solares, pero no para mover el colectivo
Otro detalle poco habitual de la configuración serán los paneles fotovoltaicos instalados sobre las unidades.
Su función, sin embargo, no será recargar directamente la enorme batería de tracción ni convertir al Urbino en un “colectivo solar”.
Solaris explica que los paneles estarán destinados a alimentar sistemas auxiliares, particularmente mientras los vehículos permanecen detenidos en las terminales.
La diferencia es importante.
En un vehículo eléctrico existen numerosos consumos que no están relacionados directamente con mover las ruedas: iluminación, sistemas electrónicos, información al pasajero, ventilación y otros equipos.
Cada kilovatio-hora que puede obtenerse de otra fuente reduce ligeramente la energía que debe extraerse de la batería principal.
No representa una revolución en la autonomía, pero sí una herramienta adicional para mejorar la eficiencia del conjunto.
El colectivo también será monitoreado a distancia
Szczecin contrató además eSConnect, la plataforma de Solaris para diagnóstico y monitoreo remoto de flotas.
El sistema permite recopilar información operativa del vehículo y conocer a distancia distintos parámetros relacionados con su funcionamiento.
En una flota eléctrica, este tipo de herramienta adquiere una importancia especialmente grande.
No solamente interesa saber dónde está cada colectivo.
También es necesario controlar estado de las baterías, consumo energético, comportamiento de los componentes, fallas, tiempos de carga y otros parámetros capaces de anticipar problemas antes de que una unidad quede fuera de servicio.
La electrificación, en ese sentido, cambia también el trabajo del taller.
Parte del mantenimiento empieza a realizarse a través de datos y diagnóstico remoto, antes incluso de que el colectivo ingrese físicamente al depósito.
Más sistemas para asistir al conductor
Los 20 vehículos incorporarán además una serie de sistemas avanzados de asistencia.
Entre ellos figuran MOIS, destinado a detectar riesgos durante el inicio de la marcha; BSIS, para supervisar puntos ciegos; ISA, que asiste respecto de los límites de velocidad; y sistemas de advertencia de somnolencia y pérdida de atención del conductor.
Este tipo de equipamiento está aumentando rápidamente en los colectivos europeos, en parte como consecuencia de las nuevas normativas de seguridad.
En un articulado de 18 metros, donde los puntos ciegos y maniobras urbanas adquieren una complejidad adicional, esas ayudas pueden resultar especialmente relevantes.
Szczecin ya tiene 34 eléctricos de Solaris
La compra tampoco representa el comienzo de la electromovilidad para la ciudad.
Solaris lleva años abasteciendo a Szczecin y hasta ahora entregó allí casi 200 colectivos, entre ellos 34 eléctricos y 17 híbridos.
La incorporación de los nuevos 20 permitiría llevar la cantidad acumulada de eléctricos Solaris recibidos por la ciudad a 54 unidades, siempre considerando que los vehículos actuales permanezcan operativos cuando se completen las entregas.
La transición fue progresiva.
Primero llegaron ocho Urbino 18 electric articulados, luego otro lote de ocho unidades y posteriormente se concretó una compra de 14 eléctricos en 2024, integrada por cuatro Urbino 12 y diez Urbino 18.
Es decir, Szczecin no intentó reemplazar de golpe toda su flota.
La electrificación fue creciendo contrato tras contrato.
La ciudad tampoco abandonó los híbridos
Hay otro dato interesante.
Mientras aumenta la cantidad de eléctricos, Szczecin continúa comprando vehículos con otras tecnologías.
Recientemente encargó 12 Urbino 18 mild hybrid, mientras Solaris también está fabricando 44 colectivos híbridos destinados al operador SPAD, con entregas previstas igualmente para 2027 y 2028.
La estrategia muestra que la renovación no está basada en una única tecnología.
Los eléctricos avanzan en determinados corredores y operaciones, mientras otras necesidades siguen cubriéndose mediante soluciones híbridas.
Es una transición más gradual que una sustitución inmediata de todos los sistemas de propulsión.
Un pedido que refuerza la posición de Solaris en Polonia
Solaris juega además de local.
Todos sus colectivos se producen en Polonia y la empresa, perteneciente al grupo español CAF, ya entregó cerca de 30.000 vehículos en unas 850 ciudades de 33 países.
En los últimos años, la compañía concentró buena parte de su desarrollo en colectivos eléctricos, trolebuses y unidades a hidrógeno.
El Urbino 18 electric se convirtió particularmente en una pieza importante para las ciudades que buscan electrificar corredores de gran capacidad sin abandonar el formato tradicional del colectivo articulado.
La arquitectura más reciente del modelo eliminó incluso la tradicional torre de motor interior: los componentes principales del sistema de propulsión se distribuyen entre el techo y la parte trasera, liberando espacio para pasajeros y ofreciendo mayor flexibilidad para ubicar las baterías.
El dato más interesante no está únicamente en los 20 colectivos
La noticia podría resumirse simplemente diciendo que Szczecin compró 20 eléctricos.
Pero la configuración elegida cuenta una historia más completa sobre cómo está evolucionando la electrificación del transporte urbano europeo.
La ciudad no sólo compra vehículos.
Está construyendo un sistema formado por colectivos, baterías, cargadores en depósitos, pantógrafos en cabeceras, monitoreo remoto y gestión energética.
Y probablemente allí esté una de las principales diferencias entre comprar un colectivo eléctrico y electrificar realmente una línea.
Un diésel necesita combustible y un lugar donde cargarlo.
Un eléctrico obliga a diseñar, además, cuándo carga, dónde carga, cuánta energía necesita almacenar y cuánta infraestructura conviene instalar a lo largo del recorrido.
Szczecin eligió responder esa ecuación con una solución híbrida desde el punto de vista de la carga: grandes baterías para asegurar autonomía, enchufes para el depósito y pantógrafos para extender la operación durante la jornada.
Cuando los primeros Urbino 18 electric de este nuevo lote comiencen a llegar en 2027, la ciudad sumará no solamente otros 20 colectivos sin emisiones locales.
Sumará otras 20 piezas dentro de una red de transporte que lleva años preparándose para utilizar la electricidad como parte estructural de su operación cotidiana.





