Seychelles dio su primer paso concreto hacia la electrificación del transporte público.
La empresa estatal Seychelles Public Transport Corporation (SPTC) puso en servicio el 24 de agosto de 2026 sus primeros dos colectivos eléctricos, iniciando un programa piloto que servirá para definir cómo deberá ser la futura flota cero emisiones del archipiélago.
Las unidades son Switch Mobility EiV9 de 34 plazas y llegaron acompañadas por una nueva estación de carga.
Pero el objetivo va mucho más allá de estos dos vehículos.
El Gobierno de Seychelles plantea alcanzar 100 colectivos eléctricos en operación durante 2028 y ubica como horizonte una flota de aproximadamente 250 unidades.
Antes de realizar compras a esa escala, sin embargo, quiere responder una pregunta fundamental:
¿qué características necesita realmente un colectivo eléctrico para funcionar todos los días en la geografía particular de Seychelles?
Pendientes, caminos angostos y tránsito real
El piloto se desarrollará en la isla de Mahé, principal núcleo poblacional del país.
Los dos colectivos serán utilizados en recorridos hacia Takamaka y Anse Etoile.
La elección no fue casual.
Ambos corredores permitirán analizar el comportamiento de los vehículos frente a algunas de las condiciones más exigentes de la red local: pendientes pronunciadas, calles estrechas, tránsito, diferentes niveles de ocupación y variaciones en la demanda energética.
Ese punto convierte al proyecto en algo más interesante que una simple presentación tecnológica.
Seychelles no busca demostrar únicamente que un colectivo eléctrico puede circular.
Busca determinar qué autonomía, potencia, capacidad de batería y esquema de carga necesita para trabajar correctamente bajo las condiciones reales del país.
Dos colectivos para decidir cómo serán los próximos 100
La lógica del proyecto es comenzar pequeño antes de realizar una inversión mucho mayor.
Durante los próximos meses, SPTC analizará variables como:
- autonomía real;
- consumo energético;
- comportamiento en pendientes;
- desempeño con alta carga de pasajeros;
- confiabilidad;
- tiempos de carga;
- disponibilidad diaria;
- demanda eléctrica;
- comportamiento en calles estrechas;
- necesidades de mantenimiento.
Los resultados servirán como base para preparar las especificaciones técnicas de futuras licitaciones.
Eso significa que los próximos colectivos eléctricos de Seychelles no necesariamente tendrán exactamente la misma configuración que estas primeras dos unidades.
El piloto permitirá comprobar qué funciona y qué debe modificarse antes de pasar a una escala masiva.
Los primeros Switch Mobility EiV9
Los vehículos incorporados pertenecen al modelo Switch Mobility EiV9, una plataforma eléctrica destinada al transporte urbano.
En la configuración utilizada por SPTC disponen de 34 plazas y fueron equipados con elementos orientados tanto al confort como a la seguridad.
Entre ellos se encuentran:
- aire acondicionado;
- Wi-Fi;
- puertos USB;
- sistemas de información al pasajero;
- cámaras de seguridad;
- mecanismos de protección vinculados con las puertas.
Uno de esos sistemas impide que el colectivo pueda desplazarse mientras las puertas permanecen abiertas.
Son características que muestran que la renovación no se limita exclusivamente al sistema de propulsión.
La llegada de los eléctricos también funciona como una oportunidad para modernizar el estándar tecnológico del transporte público.
El desafío de electrificar una isla
La experiencia de Seychelles tiene particularidades que la diferencian de los grandes programas de electrificación vistos en ciudades como Santiago, Bogotá o São Paulo.
Mahé posee un territorio relativamente pequeño, pero con una geografía compleja.
Las rutas pueden combinar tramos costeros, desniveles importantes y caminos estrechos.
Para un vehículo eléctrico, las pendientes tienen un efecto directo sobre el consumo.
Subir requiere más energía.
Descender, en cambio, permite recuperar parcialmente energía mediante el sistema de frenado regenerativo.
El balance final dependerá del recorrido, la cantidad de pasajeros, el uso del aire acondicionado y las condiciones de tránsito.
Por eso, la autonomía declarada por un fabricante no siempre coincide con la autonomía real obtenida durante una jornada de servicio.
Ese es precisamente uno de los datos que Seychelles quiere medir antes de comprar decenas de unidades.
La infraestructura será tan importante como los colectivos
La incorporación inicial incluye también una estación de carga.
Y este componente será decisivo si la flota crece hasta 100 o eventualmente 250 vehículos.
Con dos unidades, la gestión energética puede resolverse con una infraestructura relativamente pequeña.
Con 100 colectivos, la situación cambia por completo.
Será necesario definir cuántos cargadores instalar, qué potencia necesita cada depósito, cuánto tiempo permanece conectado cada vehículo y cómo se distribuye la carga para evitar que decenas de unidades demanden electricidad simultáneamente.
Además, será necesario coordinar los ciclos de carga con los horarios de salida y llegada de los servicios.
La electrificación obliga así a pensar el sistema completo.
No alcanza con comprar colectivos.
También hay que garantizar que todos puedan cargarse y volver a salir al día siguiente.
Objetivo: 100 eléctricos durante 2028
El Gobierno estableció como meta contar con 100 colectivos eléctricos operativos durante 2028.
Si el proyecto avanza según lo previsto, el salto será considerable.
Seychelles pasaría de apenas dos vehículos piloto en agosto de 2026 a una flota de tres cifras en poco más de dos años.
Pero las autoridades dejaron claro que las características de esas futuras compras dependerán de los resultados obtenidos durante esta primera experiencia.
La estrategia busca reducir uno de los riesgos frecuentes en los procesos de electrificación: realizar una compra importante antes de conocer exactamente cómo responde la tecnología en el entorno donde deberá trabajar.
En este caso, el país pretende utilizar datos reales de operación para diseñar posteriormente la flota.
Una flota futura cercana a 250 unidades
El objetivo de largo plazo es todavía más ambicioso.
La planificación del transporte público contempla una flota que podría acercarse a 250 vehículos.
Si buena parte de ese parque termina siendo eléctrica, la transición implicará una transformación casi completa del sistema público del país.
Para llegar a ese punto será necesario resolver financiamiento, infraestructura eléctrica, capacitación técnica, mantenimiento y disponibilidad de repuestos.
También habrá que decidir qué tipo de vehículos utilizar en cada corredor.
Los recorridos más exigentes pueden necesitar baterías o configuraciones diferentes de aquellos que circulen sobre trayectos planos y cortos.
El piloto actual permitirá justamente comenzar a construir esa clasificación.
Una prueba pequeña con consecuencias grandes
Dos colectivos pueden parecer una cifra mínima frente a los miles de eléctricos que ya circulan en algunas ciudades del mundo.
Pero en Seychelles cumplen otra función.
No representan todavía una renovación masiva.
Representan una herramienta de aprendizaje.
Cada kilómetro recorrido permitirá acumular información sobre autonomía, consumo, pendientes, desgaste, carga y comportamiento con pasajeros.
Y esos datos tendrán una consecuencia concreta: definirán cómo se invertirán los recursos necesarios para adquirir decenas de vehículos adicionales.
Primero medir, después escalar
La estrategia de Seychelles plantea una lógica que podría resultar útil para otros sistemas pequeños.
En lugar de comprar una gran flota basándose exclusivamente en especificaciones teóricas, el país decidió probar primero la tecnología en sus corredores más representativos.
Si un vehículo eléctrico puede superar diariamente las pendientes de Mahé, operar sobre calles angostas, transportar pasajeros con aire acondicionado y completar sus recorridos con autonomía suficiente, entonces habrá información sólida para avanzar.
Si aparecen limitaciones, las futuras especificaciones podrán corregirse antes de realizar las grandes compras.
El objetivo final sigue siendo ambicioso:
100 colectivos eléctricos en 2028 y una posible flota futura de alrededor de 250 unidades.
Pero el camino hacia esa cifra comenzó con apenas dos vehículos.
Y durante los próximos meses, cada subida, cada descenso y cada recarga ayudarán a responder la pregunta que definirá el futuro del transporte público del archipiélago:
¿cómo debe ser el colectivo eléctrico ideal para una isla como Seychelles?








