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Semáforos en CABA: proponen eliminar el amarillo antes del verde y sumar el ‘todo rojo’

Un proyecto presentado en la Legislatura porteña propone modificar el funcionamiento de los semáforos de la Ciudad de Buenos Aires. La iniciativa plantea que la luz amarilla se utilice únicamente entre el verde y el rojo y contempla sumar, en determinados cruces, un breve período en el que todas las señales permanezcan en rojo.

La forma en que funcionan los semáforos porteños podría cambiar si avanza un proyecto de ley presentado recientemente en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

La iniciativa, impulsada por la legisladora Silvia Imas, propone incorporar al Código de Tránsito y Transporte porteño una regulación específica sobre la secuencia que deben seguir las luces de los semáforos.

Uno de los principales cambios sería la eliminación de la luz amarilla antes del verde.

Según el esquema propuesto, la secuencia para una corriente vehicular sería:

Verde → Amarillo → Rojo → Verde

De esta manera, el amarillo se encendería exclusivamente al finalizar la fase verde para advertir que inmediatamente después comenzará la prohibición de paso.

Cuando termine el rojo, en cambio, el semáforo pasaría directamente al verde.

¿Por qué quieren eliminar el amarillo antes del verde?

Los fundamentos del proyecto cuestionan la utilización de la luz amarilla como anticipación del verde, una secuencia que actualmente puede observarse en algunas intersecciones porteñas.

La propuesta sostiene que esa señal puede generar una expectativa de arranque anticipado entre los conductores detenidos, incluso mientras el tránsito transversal todavía está terminando de atravesar la esquina.

El objetivo declarado es que cada color mantenga una interpretación uniforme: el verde habilita el paso, el amarillo advierte la finalización de esa habilitación y el rojo obliga a detenerse.

La iniciativa toma como referencia la Ley Nacional de Tránsito y Seguridad Vial N° 24.449 y el Sistema de Señalización Vial Uniforme.

Un momento con todos los semáforos en rojo

El proyecto incorpora además otro concepto: el intervalo de “todo rojo”.

Durante ese breve período, todas las corrientes de tránsito de una intersección tendrían simultáneamente la luz roja.

¿Para qué serviría?

Principalmente, para darle tiempo a los vehículos y peatones que comenzaron a cruzar durante la fase anterior para que puedan despejar completamente la intersección antes de que se habilite el siguiente sentido de circulación.

Una vez terminado ese intervalo de seguridad, el próximo movimiento recibiría directamente la luz verde.

No todos los cruces tendrían los mismos tiempos

La propuesta no fija una duración única para las distintas fases de los semáforos.

La definición quedaría en manos de la autoridad de aplicación, que podría adaptar los tiempos según las características de cada intersección.

Entre los elementos que deberían analizarse aparecen el ancho de la calzada, la velocidad máxima permitida, la geometría de la esquina y las condiciones de circulación tanto de vehículos como de peatones.

Esto permitiría, por ejemplo, que un cruce de grandes avenidas tenga un intervalo de despeje diferente al de una esquina de calles de menor tamaño.

Un año para adaptar los semáforos porteños

Si el proyecto finalmente es aprobado y convertido en ley, la Ciudad tendría 365 días para adecuar la programación de los semáforos existentes.

Las nuevas instalaciones, renovaciones o reprogramaciones realizadas después de la entrada en vigencia de la norma deberían incorporar la nueva secuencia desde el momento de su puesta en funcionamiento.

La modificación implicaría principalmente cambios en la programación de los controladores semafóricos, aunque su implementación dependería de las características técnicas de cada instalación.

El proyecto recién comienza su recorrido legislativo

Por el momento no hay cambios confirmados para los semáforos de Buenos Aires.

La iniciativa se encuentra en una etapa inicial de tratamiento legislativo. Según el registro parlamentario informado al momento de su presentación, todavía no tenía comisión asignada y su último movimiento registrado era del 15 de septiembre de 2026.

El proyecto deberá atravesar el procedimiento correspondiente dentro de la Legislatura antes de llegar eventualmente al recinto.

De avanzar, la modificación representaría un cambio cotidiano pero visible para quienes circulan por Buenos Aires: el tradicional amarillo previo al arranque desaparecería de los cruces donde todavía se utiliza y podría incorporarse un pequeño intervalo de seguridad entre una corriente de tránsito y la siguiente.

El debate que se abre ahora es si esa nueva secuencia puede contribuir a lograr cruces más previsibles, reducir los arranques anticipados y mejorar la seguridad en las intersecciones porteñas.

 

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