Las comparaciones entre un colectivo eléctrico y uno diésel suelen construirse a partir de fichas técnicas, simulaciones de consumo o proyecciones económicas.
Porto Alegre acaba de aportar algo bastante más valioso: dos años completos de datos obtenidos en servicio real.
La Municipalidad de la capital de Rio Grande do Sul publicó el balance de los primeros 24 meses de operación regular de 12 colectivos 100% eléctricos, que comenzaron a circular en agosto de 2024.
Entre el 19 de agosto de 2024 y el 18 de agosto de 2026, las unidades recorrieron aproximadamente 1,3 millones de kilómetros, realizaron 130.000 viajes y transportaron a más de 2,8 millones de pasajeros.
El resultado permite empezar a responder con cifras concretas una de las preguntas centrales de la electromovilidad:
¿cuánta energía necesita realmente un colectivo eléctrico cuando circula todos los días con pasajeros?
1,29 kWh por cada kilómetro recorrido
Las tres estaciones de carga rápida asociadas al proyecto suministraron durante los dos años 1.686.874 kWh de electricidad.
El consumo promedio registrado fue de 1,29 kWh por kilómetro recorrido.
Traducido a una escala más fácil de visualizar, significa aproximadamente:
129 kWh cada 100 kilómetros de operación.
No es una estimación de laboratorio ni el consumo anunciado por un fabricante.
Es el promedio obtenido después de más de un millón de kilómetros en las calles de Porto Alegre.
Y ese tipo de información resulta particularmente útil para planificar nuevas flotas, porque permite dimensionar baterías, cargadores, potencia eléctrica necesaria y costos energéticos sobre experiencias concretas.
2,8 millones de pasajeros en dos años
Los 12 vehículos forman parte de una experiencia iniciada en agosto de 2024.
Tres líneas funcionan íntegramente con colectivos eléctricos:
- E178 – Praia de Belas
- E378 – Integradora
- E703 – Vila Farrapos
Durante los primeros dos años, los vehículos acumularon aproximadamente 130.000 viajes y transportaron más de 2,8 millones de pasajeros.
Además, la ciudad comenzó posteriormente a incorporar eléctricos en algunas programaciones de las líneas 110 – Restinga Nova vía Tristeza y 165 – Cohab, extendiendo progresivamente la experiencia fuera de los tres recorridos originales.
R$ 2 millones de ahorro en combustible
El dato económico probablemente sea el que más atención genere entre operadores.
Según la Municipalidad de Porto Alegre, la sustitución del diésel por electricidad permitió obtener en los dos años un ahorro aproximado de R$ 2 millones solamente en combustible.
Tomando como referencia los 1,3 millones de kilómetros informados, el monto representa alrededor de R$ 1,54 por kilómetro recorrido de ahorro atribuido al componente energético frente a la operación convencional.
Pero existe una aclaración importante.
Los R$ 2 millones no representan necesariamente el ahorro económico total de poseer y operar los colectivos eléctricos.
El balance difundido no presenta en una misma comparación integral el valor de adquisición de los vehículos, el costo de la infraestructura de carga, el precio total de la electricidad ni todos los gastos de mantenimiento.
Por lo tanto, el dato debe interpretarse exactamente como fue presentado: un ahorro estimado en combustible, no como un cálculo completo del costo total de propiedad.
El segundo año mantuvo la escala del primero
La comparación con el balance publicado en 2025 permite observar además la evolución.
Durante los primeros doce meses, los colectivos habían transportado 1.240.375 pasajeros, realizado 71.819 viajes y recorrido 656.982 kilómetros.
En aquel período, el consumo medio había sido de 1,25 kWh por kilómetro y el ahorro estimado en combustible rondaba R$ 1 millón.
Al completar dos años, el kilometraje prácticamente se duplicó y el ahorro informado también se acercó al doble.
El consumo medio pasó de 1,25 a 1,29 kWh/km en el acumulado de 24 meses.
Es una variación relativamente pequeña y aporta otro dato interesante: el comportamiento energético se mantuvo dentro de niveles similares después de extender considerablemente la experiencia.
1.760 toneladas menos de emisiones
El Municipio también calculó el impacto ambiental.
Durante los dos años, la sustitución de unidades diésel evitó aproximadamente 1.760 toneladas de gases contaminantes, equivalentes —según la metodología utilizada por la administración— a las emisiones asociadas a la quema de 657.428 litros de combustible fósil.
La operación eléctrica tiene además una característica fundamental en ámbitos urbanos: los vehículos no generan emisiones provenientes de combustión en el lugar donde circulan.
Esto resulta particularmente relevante en corredores de alta densidad, donde miles de personas están expuestas diariamente a las emisiones del transporte.
El piloto ya definió la próxima compra
Los primeros 12 colectivos tuvieron también una función que excede a su operación cotidiana.
Sirvieron para que Porto Alegre pudiera aprender cómo electrificar a mayor escala.
Durante estos dos años, la ciudad acumuló información sobre autonomía, tiempos de recarga, infraestructura, demanda energética, organización de cocheras y funcionamiento de las unidades en líneas reales.
Esa experiencia ahora será utilizada para una expansión muchísimo mayor.
Porto Alegre consiguió R$ 447,7 millones de financiamiento del BNDES, mediante el Fondo Clima, para incorporar 100 colectivos eléctricos articulados a batería y los equipos necesarios para su recarga.
El salto es significativo.
La experiencia inicial utilizó 12 vehículos.
La siguiente etapa contempla otros 100.
De 12 unidades a una flota de articulados
La elección de vehículos articulados también modifica la escala operacional.
Ya no se trata únicamente de probar eléctricos en líneas determinadas.
Los articulados están destinados a transportar grandes volúmenes de pasajeros y requieren baterías, infraestructura y planificación energética adecuadas a jornadas intensivas.
Esto obligará a Porto Alegre a ampliar sustancialmente su red de carga.
Las tres estaciones utilizadas para la experiencia inicial no pueden simplemente replicarse sin planificación para atender una flota ocho veces mayor y formada además por vehículos de mayor capacidad.
Por eso, la propia Municipalidad destaca que la siguiente fase exige estudiar autonomía, tiempos de carga, potencia instalada, características de las cocheras y programación de las líneas.
El valor de medir antes de comprar 100
La experiencia de Porto Alegre plantea una metodología interesante.
Primero se incorporó una flota limitada.
Después se la operó durante dos años.
Se midió consumo.
Se midió kilometraje.
Se registraron pasajeros.
Se analizaron cargadores.
Y recién después se decidió avanzar hacia una compra de cien vehículos.
Esa secuencia reduce parte de la incertidumbre que acompaña a las grandes electrificaciones.
Una ficha técnica puede decir cuánto consume un colectivo bajo determinadas condiciones.
Pero solamente la operación cotidiana permite saber qué ocurre cuando intervienen tránsito, temperatura, cantidad de pasajeros, pendientes, aire acondicionado, conducción y horarios reales.
El dato más importante: 1,29 kWh/km
Por eso, dentro de todos los números publicados, uno adquiere una relevancia especial:
1,29 kWh por kilómetro.
Es una cifra sencilla, pero permite comenzar a calcular casi todo lo demás.
Cuánta energía necesita una línea.
Cuánto deberá contratar una cochera.
Cuántos cargadores hacen falta.
Cuánto puede costar diariamente la operación.
Y qué autonomía necesita realmente una batería.
Porto Alegre comenzó en 2024 con 12 colectivos para aprender.
Dos años, 1,3 millones de kilómetros y 2,8 millones de pasajeros después, tiene una base de datos real sobre la cual planificar la siguiente etapa.
Ahora deberá demostrar si esos resultados pueden mantenerse cuando la electrificación deje de medirse en una docena de vehículos y pase a una flota de más de cien unidades.







