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De cartonero a colectivero: Alejandro cumplió el sueño de manejar un colectivo de la Línea 124

Durante años recorrió las calles empujando un carro y recolectando cartones. Con esfuerzo, capacitación y el respaldo de su familia, consiguió convertirse en conductor profesional y estará al volante de la unidad 272.

La vida de Alejandro estuvo marcada durante mucho tiempo por el esfuerzo cotidiano. Mientras recorría las calles empujando su carro y recolectando cartones para sostener a su familia, guardaba un sueño que parecía difícil de alcanzar: convertirse en chofer de colectivo.

Ese objetivo, construido a fuerza de sacrificio, perseverancia y oportunidades, finalmente se hizo realidad. Alejandro completó su formación, logró recibirse como conductor profesional y ahora manejará la unidad 272 de la Línea 124, que comunica los barrios de Villa Devoto y el Abasto.

Las imágenes difundidas por TN registraron uno de los momentos más importantes de su vida: Alejandro dejó atrás la campera que utilizaba durante sus jornadas como cartonero y se puso la camisa y la corbata de la empresa de colectivos.

El cambio de vestimenta representó mucho más que el comienzo de un nuevo trabajo. Fue el cierre de una etapa atravesada por las dificultades económicas y el inicio de otra que durante años había imaginado junto a su familia.

“Salgo con amor y la gente me agradece”

A pesar de las adversidades, Alejandro nunca perdió el optimismo ni la voluntad de progresar. Durante el informe recordó cómo afrontaba sus jornadas en la calle mientras recolectaba materiales reciclables.

“Salgo con amor y la gente me agradece”, expresó emocionado al describir la actitud con la que encaraba diariamente su trabajo.

Su historia demuestra que detrás de cada carro que recorre la ciudad existe una persona con proyectos, responsabilidades familiares y sueños que muchas veces permanecen invisibles para quienes pasan a su lado.

Alejandro no solamente quería conseguir un empleo diferente. Su objetivo era capacitarse, obtener la licencia correspondiente y asumir la responsabilidad de transportar pasajeros por las calles de Buenos Aires.

Capacitación para transportar pasajeros

El camino para llegar hasta el puesto de conducción no fue sencillo. Además de trabajar para mantener a su familia, Alejandro tuvo que estudiar y capacitarse bajo las exigencias establecidas para los conductores del transporte público.

Como parte de ese proceso, recibió un reconocimiento vinculado con la Norma IRAM 3810, relacionada con las buenas prácticas y los procedimientos de seguridad y evacuación de pasajeros.

El certificado simbolizó otro de los pasos necesarios para transformar aquel sueño lejano en una oportunidad laboral concreta.

A partir de ahora, Alejandro deberá afrontar un nuevo desafío: conducir diariamente una unidad de la Línea 124 y transportar a cientos de pasajeros entre Devoto y el Abasto.

Un logro compartido por toda la familia

Uno de los momentos más emotivos del informe se produjo cuando Alejandro fue recibido por su esposa y su pequeña hija. Los abrazos y las lágrimas reflejaron que el logro no pertenecía únicamente al nuevo conductor.

Detrás de su recorrido hubo una familia que lo acompañó durante los momentos más difíciles, sostuvo su proyecto y nunca dejó de impulsarlo para que pudiera avanzar.

“Siempre pateamos para adelante”, resumieron sobre una familia que aprendió a superar los obstáculos sin abandonar sus objetivos.

La llegada de Alejandro a la Línea 124 representa, por eso, mucho más que un cambio laboral. También significa estabilidad, reconocimiento y la posibilidad de construir un nuevo futuro para su familia.

Del carro al colectivo

La historia recuerda otros casos difundidos por Revista Colectibondi, como el de Ezequiel, el joven de Virrey del Pino que recolectaba cartones con un carro acondicionado como si fuera un colectivo.

Con techo, parabrisas y espejos retrovisores, aquel vehículo fue bautizado como el “Carrobondi”. Mientras trabajaba en la calle, Ezequiel soñaba con obtener el registro profesional y convertirse algún día en conductor de la Línea 96.

Aunque se trata de protagonistas y recorridos diferentes, ambas historias están unidas por una misma pasión: el deseo de abandonar el carro de recolección para sentarse al volante de un colectivo.

En el caso de Alejandro, aquel objetivo finalmente dejó de ser una ilusión. Después de años de trabajo, capacitación y sacrificio, comenzará a recorrer la ciudad desde otro lugar.

Ya no empujará su carro por las calles. Ahora las atravesará conduciendo la unidad 272 de la Línea 124.

Una historia de superación que demuestra que los sueños pueden cumplirse cuando la perseverancia encuentra capacitación, acompañamiento y una oportunidad.

 

 

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El «Carrobondi» de Virrey del Pino: Ezequiel junta cartones y sueña con ser chofer de la Línea 96

 

Fuente:

Nota realizada por Guillermo Lobo para TN

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