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El TramBus empieza a cambiar el viaje antes de su llegada: 13 líneas ya usan sus nuevos carriles exclusivos

La avenida Rivadavia estrenó dos carriles reservados al transporte público entre Yatay/Muñiz e Hidalgo/Ángel Giménez. Funcionan las 24 horas y ya son utilizados por 13 líneas de colectivos. La infraestructura formará parte de la futura T1 del TramBus, prevista para fines de 2026 entre Nueva Pompeya y Aeroparque.

El TramBus todavía no comenzó a transportar pasajeros, pero parte de la infraestructura construida para su llegada ya está modificando la circulación de los colectivos porteños.

Desde el 29 de septiembre funcionan sobre la avenida Rivadavia dos nuevos carriles exclusivos para transporte público, en un tramo de aproximadamente diez cuadras comprendido entre Yatay/Muñiz e Hidalgo/Ángel Giménez, en los barrios de Almagro y Caballito. Los carriles permanecerán operativos durante las 24 horas.

Y no estarán reservados únicamente para la futura T1.

Desde su habilitación comenzaron a utilizarlos las líneas 2, 8, 15, 26, 55, 65, 85, 86, 88, 103, 119, 132 y 145, por lo que el proyecto empieza a generar cambios concretos en el transporte público varios meses antes de que los nuevos vehículos eléctricos entren en servicio.

Trece líneas ya circulan con prioridad

La intervención sobre Rivadavia funciona como una primera muestra de la infraestructura que utilizará el nuevo sistema.

La calzada fue señalizada para diferenciar los sectores de circulación exclusiva de aquellos puntos en los que otros vehículos pueden atravesar el corredor. Cuando la demarcación roja es continua, el espacio queda reservado al transporte público; en sectores con línea punteada se habilitan determinadas maniobras de vehículos particulares.

Los automovilistas podrán, por ejemplo, realizar giros a la derecha, aunque deberán incorporarse previamente al carril correspondiente. También existen excepciones para quienes necesiten acceder a cocheras ubicadas sobre el tramo intervenido.

Para los colectivos, en cambio, el objetivo es reducir uno de los principales factores que afectan la velocidad comercial en avenidas congestionadas: quedar atrapados detrás del tránsito general.

Y allí aparece uno de los puntos más interesantes de esta primera etapa.

Los beneficios —o las limitaciones— de la infraestructura podrán comenzar a observarse antes de que circule un solo TramBus.

El TramBus T1 llegará a fines de 2026

Según la información difundida por el Gobierno porteño, la primera línea del sistema, denominada T1, está prevista para fines de 2026 y conectará Nueva Pompeya con Aeroparque mediante vehículos 100% eléctricos.

La traza anunciada tendrá alrededor de 22 kilómetros y contará con 71 paradores, atravesando sectores de Nueva Pompeya, Parque Patricios, Parque Chacabuco, Boedo, Almagro, Caballito, Villa Crespo y Palermo. La proyección difundida más recientemente habla de unos 60.000 pasajeros diarios.

Además, permitirá combinar con las líneas A, B, D, E y H del subte, junto con distintos servicios ferroviarios metropolitanos.

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La infraestructura no estará formada únicamente por carriles segregados. El proyecto contempla también prioridad semafórica, de manera que determinados semáforos puedan extender la fase verde al detectar la aproximación de las unidades.

Según las estimaciones difundidas por la Ciudad, ese conjunto de medidas podría mejorar hasta un 30% la velocidad promedio del corredor.

De una hora y 40 minutos a alrededor de una hora

Uno de los principales objetivos anunciados para la T1 es reducir el tiempo necesario para conectar los extremos de su recorrido.

Actualmente, el desplazamiento entre la zona de Pompeya y Aeroparque puede demandar alrededor de una hora y 40 minutos utilizando el transporte público.

Cambio de paradas de colectivos:

Cambio de sentidos de circulación:

Con el TramBus, carriles prioritarios y semáforos coordinados, la estimación oficial difundida es llevar ese recorrido a aproximadamente una hora.

La diferencia sería considerable: unos 40 minutos menos por viaje entre ambos extremos.

Pero el corredor de Rivadavia permitirá comenzar a comprobar antes de la inauguración cuánto puede aportar realmente la separación física respecto del tránsito general.

Octubre traerá otra etapa de cambios

La transformación vial asociada al proyecto continuará durante octubre.

Entre las próximas modificaciones previstas aparecen cambios en avenida Acoyte, que pasará a funcionar con sentido único sur-norte e incorporará un carril exclusivo, y en avenida Honorio Pueyrredón, que tendrá circulación en sentido contrario.

Las obras también produjeron modificaciones previas en avenida La Plata, Quito, José Mármol, Pringles e Hipólito Yrigoyen, además de cambios de recorrido para algunas líneas, como la 2.

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De esta manera, el TramBus no implica únicamente incorporar una nueva línea eléctrica: también supone reconfigurar calles, sentidos de circulación, estacionamiento y prioridades del transporte público a lo largo de su recorrido.

Una oportunidad para medir si realmente mejora el viaje

La habilitación de estos diez primeros bloques sobre Rivadavia abre además una posibilidad particularmente interesante para analizar el proyecto.

Las 13 líneas que utilizan el corredor ya circulaban por la zona antes de la intervención. Por lo tanto, existe una oportunidad concreta de comparar los tiempos de viaje antes y después de la implementación de los carriles exclusivos.

Para Colectibondi, el seguimiento podría realizarse tomando varios servicios testigo de las líneas que atraviesan Rivadavia, registrando cuánto tardan en recorrer el tramo Yatay/Muñiz–Hidalgo/Ángel Giménez en diferentes horarios.

La comparación permitiría observar no solamente el tiempo promedio, sino también algo igualmente importante: la regularidad.

Si un colectivo tardaba, por ejemplo, seis minutos un día y quince al siguiente debido a la congestión, una infraestructura segregada podría resultar relevante incluso aunque la reducción del promedio no fuera extraordinaria, siempre que disminuyera esa variabilidad.

El TramBus comienza antes que sus colectivos

La imagen más visible del proyecto serán los nuevos vehículos eléctricos que recorrerán la Ciudad hacia fines de año.

Sin embargo, el cambio empieza antes.

Desde esta semana, 13 líneas convencionales ya utilizan una parte de la infraestructura construida para el futuro TramBus. Es una primera prueba en condiciones reales sobre uno de los ejes centrales del proyecto: separar al transporte público del tránsito general para aumentar su velocidad y previsibilidad.

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Por eso, quizás el dato más relevante de estas primeras diez cuadras de Rivadavia no sea solamente que el TramBus está cada vez más cerca.

Es que el corredor ya puede empezar a demostrar, con colectivos que circulan todos los días, si la infraestructura funciona como fue proyectada.

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