Carrocerías Ugarte presentó un nuevo sistema de combustión híbrido Diésel + GNC, desarrollado con el objetivo de mejorar la eficiencia de colectivos que ya se encuentran en circulación sin necesidad de reemplazar completamente su sistema de propulsión.
La propuesta apunta a realizar una conversión sobre unidades existentes, incorporando el Gas Natural Comprimido como combustible complementario al gasoil.
A diferencia de una transformación completa hacia GNC, el sistema mantiene al diésel como parte fundamental del funcionamiento del motor, permitiendo utilizar ambos combustibles durante la operación.

Según informó Carrocerías Ugarte, en condiciones de circulación urbana la tecnología puede permitir un ahorro de gasoil de hasta el 30%.
La reducción podría ser todavía mayor en servicios de ruta. De acuerdo con los datos difundidos por la empresa, bajo condiciones de velocidad constante el ahorro de combustible diésel podría alcanzar hasta el 50%.
Puede seguir funcionando sin GNC
Uno de los puntos destacados del desarrollo es que la disponibilidad de Gas Natural Comprimido no condiciona completamente la operación del vehículo.
En caso de agotarse el GNC o no existir infraestructura de carga disponible, la unidad puede continuar funcionando exclusivamente con diésel.

De esta manera, la solución busca combinar la reducción del consumo de gasoil con la autonomía y flexibilidad operacional de una motorización convencional.
Esta característica puede resultar especialmente relevante para vehículos que realizan servicios con recorridos variables o circulan por zonas donde todavía no existe una red amplia de estaciones de carga de GNC aptas para vehículos pesados.
Una alternativa para unidades que ya están circulando
Otro aspecto central de la propuesta de Ugarte es que no está pensada únicamente para colectivos nuevos.
El sistema fue desarrollado para transformar unidades que actualmente forman parte de las flotas, abriendo una alternativa intermedia entre continuar operando exclusivamente con diésel y avanzar hacia la incorporación de vehículos completamente nuevos con tecnologías de bajas emisiones.

Esto podría permitir a las empresas comenzar una transición energética aprovechando parte del parque existente.
La compañía también sostiene que la reducción en el consumo de gasoil permite disminuir las emisiones asociadas a la operación del vehículo desde el momento en que comienza a utilizarse el sistema.
Repago estimado entre 6 y 13 meses
Desde el punto de vista económico, Ugarte estima que la inversión necesaria para realizar la transformación podría alcanzar su punto de repago en un período de entre 6 y 13 meses.
El plazo dependerá de diferentes variables, como la cantidad de kilómetros recorridos, el tipo de servicio, la proporción de circulación urbana y en ruta, los precios relativos del gasoil y del GNC y el nivel de utilización de cada unidad.
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En vehículos con una utilización intensiva y altos kilometrajes diarios, el ahorro acumulado de combustible podría acelerar la recuperación de la inversión.
La presentación del sistema Diésel + GNC se suma así a las distintas alternativas que comienzan a aparecer dentro del transporte de pasajeros para reducir progresivamente el consumo de combustibles líquidos, junto con colectivos dedicados exclusivamente a GNC, modelos híbridos y unidades eléctricas.
En este caso, la propuesta de Carrocerías Ugarte introduce una diferencia: la posibilidad de aplicar la tecnología sobre vehículos que ya están trabajando, extendiendo la transición hacia combustibles alternativos también al parque actualmente en servicio.
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