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Necochea busca cómo sostener sus colectivos después de dos licitaciones y ninguna empresa interesada

El segundo llamado para concesionar por 20 años el transporte urbano de Necochea y Quequén volvió a quedar desierto. Ninguna empresa compró el pliego de $3 millones. Mientras corre una prórroga que vence el 2 de octubre, el Municipio analiza cambiar las condiciones y ya aparecieron dos firmas interesadas en conocer un eventual nuevo esquema.

El escenario que Revista Colectibondi había planteado como una posibilidad el 17 de agosto finalmente se concretó: el segundo intento para concesionar el transporte público de pasajeros de Necochea y Quequén volvió a fracasar.

Ninguna empresa adquirió el pliego necesario para participar de la licitación pública convocada por la Municipalidad y, por lo tanto, no hubo propuestas para abrir.

El plazo para comprar la documentación venció el 18 de agosto de 2026. La apertura de ofertas estaba prevista para el 21, pero la ausencia de interesados dejó nuevamente desierto el proceso.

Es exactamente lo mismo que había ocurrido apenas un mes antes.

El primer llamado tampoco había logrado atraer empresas, una situación que había obligado al Municipio a lanzar una segunda convocatoria prácticamente bajo las mismas condiciones. El Decreto Nº 2222/2026 dejó formalmente asentado aquel primer fracaso y estableció el nuevo proceso licitatorio.

Ahora la incógnita es mayor: ¿quién prestará el servicio después del 2 de octubre?

Una concesión por 20 años que no consiguió oferentes

La licitación buscaba entregar la explotación del Servicio de Autotransporte Urbano de Pasajeros de Necochea y Quequén durante 20 años, con posibilidad de prórroga según las condiciones previstas por la normativa municipal.

Para participar, las empresas debían adquirir un pliego cuyo valor fue establecido en $3 millones.

Pero ninguna lo hizo.

En el primer proceso, las firmas interesadas podían comprarlo hasta el 14 de julio. Ese plazo terminó sin ventas y la convocatoria fue declarada desierta.

El Municipio volvió a intentarlo inmediatamente: el segundo llamado comenzó el 22 de julio y estableció como nueva fecha límite el 18 de agosto.

El resultado fue idéntico.

Dos licitaciones consecutivas y cero empresas dispuestas a presentar una oferta formal.

El segundo llamado había mantenido prácticamente las mismas condiciones

Después del primer fracaso, el Ejecutivo decidió avanzar rápidamente con una nueva convocatoria.

El segundo llamado mantuvo el objetivo de otorgar una concesión por 20 años y salió nuevamente al mercado sin modificaciones sustanciales en el esquema planteado anteriormente.

La estrategia buscaba evitar mayores demoras administrativas, pero no consiguió modificar el comportamiento de los potenciales operadores.

El resultado vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que excede al caso puntual de Necochea: qué condiciones económicas y operativas necesita hoy un sistema de transporte urbano del interior argentino para resultar atractivo para una empresa privada.

Costos laborales, combustible, renovación de flota, kilómetros recorridos, demanda de pasajeros, tarifa y subsidios forman parte de una ecuación cada vez más difícil de cerrar.

La cuenta regresiva termina el 2 de octubre

Mientras no exista un nuevo concesionario, los colectivos seguirán funcionando mediante la prórroga actualmente vigente, que se extiende hasta el 2 de octubre de 2026.

Eso deja al Ejecutivo y al Concejo Deliberante con un margen temporal limitado para definir qué ocurrirá después.

Entre las alternativas que comenzaron a discutirse aparecen principalmente tres caminos:

  • realizar un tercer llamado a licitación;
  • modificar las condiciones y elaborar un nuevo pliego;
  • o extender nuevamente de manera transitoria la prestación actual.

El problema es que cada solución tiene tiempos administrativos, económicos y políticos diferentes.

Una tercera licitación realizada bajo condiciones similares podría repetir el resultado anterior. Una modificación profunda del pliego podría atraer empresas, pero demandaría una nueva revisión del esquema. Y otra prórroga resolvería la continuidad inmediata sin solucionar definitivamente el futuro del sistema.

El Concejo ya analiza cambiar el pliego

El fracaso de la segunda licitación llevó la discusión nuevamente al Concejo Deliberante.

El 24 de agosto, la Comisión de Transporte analizó formalmente la situación y debatió incluso un proyecto para declarar la emergencia del transporte público.

Durante esa reunión también participó un representante de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que manifestó preocupación por la continuidad de la actividad y por la situación de los trabajadores.

Pero uno de los puntos centrales fue otro: la posibilidad de elaborar un nuevo pliego con condiciones capaces de atraer prestadores.

Según informó oficialmente el Concejo Deliberante, los ediles plantearon la necesidad de revisar el esquema después de comprobar que dos convocatorias consecutivas no habían conseguido ningún oferente.

También se decidió solicitar información sobre las gestiones realizadas para contactar empresas y conocer la postura de la prestataria actual frente a una posible continuidad.

La Comisión resolvió intensificar el trabajo y realizar reuniones periódicas para encontrar una salida antes del vencimiento de la prórroga.

Una novedad: aparecieron dos empresas interesadas

Sin embargo, después de varios días de incertidumbre surgió un dato que podría modificar parcialmente el escenario.

El 27 de agosto, Ecos Diarios informó que dos empresas habían manifestado interés en analizar el transporte urbano de Necochea de cara a un eventual tercer llamado.

Una de ellas es Vía Rosario, empresa que presentó formalmente una carta de intención ante el Concejo Deliberante expresando su voluntad de conocer las condiciones y evaluar una propuesta para el sistema local.

La Comisión de Transporte prevé convocar a representantes de la compañía para conocer con mayor detalle qué esquema plantearía.

Además, otra empresa que actualmente presta servicios en Azul habría manifestado su intención de acercar una carta de interés para estudiar una posible participación.

Es importante marcar la diferencia: interés no significa oferta ni adjudicación.

Hasta el momento no existe un tercer proceso licitatorio abierto ni propuestas formales para hacerse cargo del sistema.

Pero después de dos convocatorias en las que ni siquiera se vendió un pliego, la aparición de empresas dispuestas al menos a discutir las condiciones representa una novedad.

Kilómetros, pasajeros, líneas y subsidios: qué podría cambiar

La discusión ahora podría trasladarse desde la búsqueda de empresas hacia las condiciones necesarias para que esas empresas efectivamente participen.

El director de Transporte municipal, Facundo Croci, señaló que para analizar el sistema deben contemplarse múltiples variables: cantidad de líneas, kilómetros recorridos, pasajeros transportados y esquema de subsidios, entre otros factores.

Y allí aparece probablemente una de las claves del próximo proceso.

Después de dos llamados desiertos, un eventual tercer intento difícilmente pueda analizarse únicamente como una repetición administrativa de los anteriores.

El desafío será determinar qué parte del modelo planteado alejó a los operadores y qué condiciones pueden modificarse sin deteriorar frecuencias, recorridos, inversiones o calidad del servicio para los pasajeros.

Un problema que va más allá de Necochea

Lo que ocurre en Necochea y Quequén también permite observar una dificultad que atraviesa a numerosos sistemas urbanos del interior.

Con menores volúmenes de pasajeros que el Área Metropolitana de Buenos Aires, estructuras de costos elevadas y esquemas de subsidios diferentes, lograr que una concesión de transporte público resulte económicamente sustentable puede convertirse en un desafío.

En este caso existe además un dato particularmente significativo.

No se trata de que las empresas hayan presentado propuestas que luego fueran rechazadas por el Municipio.

Directamente ninguna compró el pliego en dos oportunidades consecutivas.

Eso convierte el resultado en una señal más fuerte sobre la falta de atractivo que tuvo el esquema originalmente propuesto.

Del segundo fracaso a un posible tercer intento

La historia comenzó en junio con una licitación destinada a definir el transporte público de Necochea y Quequén para las próximas dos décadas.

En julio llegó el primer fracaso. En agosto, el Municipio volvió a intentarlo. Y nuevamente no apareció ninguna empresa. Ahora comienza una tercera etapa.

Con una prórroga que vence el 2 de octubre, el Municipio y el Concejo deberán decidir rápidamente si reformulan el modelo, convocan nuevamente a las empresas o extienden la situación actual.

La aparición de dos posibles interesados puede abrir una puerta que hasta hace pocos días no existía.

Pero la pregunta central continúa vigente: ¿qué condiciones deberá ofrecer Necochea para que, en un tercer intento, finalmente haya empresas dispuestas a hacerse cargo de sus colectivos?

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