La selección caribeña sorprendió al trasladarse hasta el estadio en un colorido autobús descubierto. La escena formó parte de la fiesta con la que la isla despidió al equipo antes de su primera participación en una Copa del Mundo.
Curazao se prepara para vivir el acontecimiento deportivo más importante de su historia. Antes de viajar hacia Norteamérica para disputar el Mundial 2026, la selección protagonizó una llegada tan particular como representativa de la cultura de la isla: los jugadores arribaron al estadio en un antiguo micro escolar, sin vidrios en las ventanas y con música a todo volumen.
El vehículo trasladó al plantel hasta el Estadio Ergilio Hato, en Willemstad, donde miles de hinchas esperaban para acompañar el último partido del seleccionado como local antes de su debut mundialista. Lejos de los modernos buses oficiales utilizados habitualmente por los equipos profesionales, Curazao eligió un transporte sencillo, abierto y convertido en una verdadera fiesta sobre ruedas.
La música se escuchaba desde varios metros antes de la llegada. Los futbolistas viajaron cantando y bailando, mientras saludaban a los simpatizantes a través de las ventanas abiertas del antiguo colectivo. Cuando el micro se detuvo frente al estadio, el recibimiento de los hinchas terminó de transformar el traslado en una celebración popular.
La elección del vehículo no fue improvisada. La selección de Curazao utiliza este tipo de autobuses para acudir a determinados partidos desde aproximadamente 2015, cuando el histórico exfutbolista neerlandés Patrick Kluivert se encontraba al frente del equipo. Con el paso del tiempo, el micro se convirtió en una suerte de símbolo de identidad para el conjunto caribeño.
Una goleada para cerrar la despedida
La fiesta continuó dentro del estadio, que cuenta con capacidad para alrededor de 15.000 espectadores. Ante un escenario colmado, Curazao derrotó por 4-0 a Aruba en su último amistoso en casa antes de partir hacia el Mundial.
Los cuatro goles llegaron durante el segundo tiempo. Joshua Brenet abrió el marcador a los 54 minutos; Jeremy Antonisse amplió la ventaja a los 68; Livano Comenencia convirtió el tercero a los 83, y Juninho Bacuna cerró la goleada en tiempo de descuento.
El triunfo permitió que el equipo se recuperara de la derrota por 4-1 sufrida anteriormente frente a Escocia y marcó, además, el regreso del experimentado entrenador neerlandés Dick Advocaat al banco de suplentes.
Advocaat, de 78 años, había asumido la conducción de Curazao en enero de 2024 y fue el encargado de llevar al seleccionado hasta su histórica clasificación. Durante las eliminatorias de la Concacaf, el conjunto caribeño terminó invicto, con siete victorias y tres empates en diez presentaciones.
El país más pequeño que llegó a un Mundial
Con una superficie aproximada de 444 kilómetros cuadrados y una población cercana a los 160.000 habitantes, Curazao se convirtió en el territorio más pequeño que consiguió clasificarse para una Copa Mundial masculina.
El equipo, conocido como La Ola Azul, integra el Grupo E junto con Alemania, Ecuador y Costa de Marfil. Gran parte de su plantel está formada por futbolistas que actúan en clubes de los Países Bajos, como PSV, NEC, Sparta Rotterdam, PEC Zwolle y FC Volendam.
La llegada en el viejo micro escolar dejó una de las imágenes más pintorescas de la previa mundialista. Sin lujos, sin vidrios y sin protocolos, Curazao convirtió el camino hacia el estadio en una celebración colectiva.
Para una selección que está a punto de disputar el primer Mundial de su historia, el particular colectivo representó mucho más que un medio de transporte: fue una manera de mostrarle al mundo la alegría, la identidad y el ritmo de una pequeña isla que consiguió ganarse un lugar entre las grandes selecciones del planeta.







