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Italia: Bolonia puso en marcha sus primeros buses a hidrógeno: Solaris inicia la operación de una flota que llegará a 127 unidades

Tper comenzó a operar los Solaris Urbino 12 hydrogen en líneas urbanas y suburbanas, tras completar la autorización de la estación de carga de hidrógeno en el depósito Via Battindarno

La ciudad de Bolonia dio un nuevo paso en su estrategia de transporte público cero emisiones. El operador Tper puso en servicio los primeros Solaris Urbino 12 hydrogen, marcando el inicio operativo de un proyecto que prevé incorporar progresivamente una flota de 127 buses a hidrógeno.

La entrada en servicio se concretó el 25 de mayo de 2026, luego de completarse el proceso de autorización de la infraestructura de abastecimiento de hidrógeno ubicada en el depósito Via Battindarno. Aunque las unidades ya habían sido entregadas durante 2025, su operación comercial dependía de la habilitación final de la estación de repostaje.

Los primeros vehículos comenzaron a circular en servicios seleccionados de las líneas 11, 14, 20, 36 y 92, dentro de la red de transporte público de Bolonia. La incorporación será progresiva, a medida que más unidades ingresen a la operación diaria.

Una flota de hidrógeno entre las más grandes de Europa

El proyecto de Tper contempla la introducción de 127 buses fuel cell, una cifra que posicionará a Bolonia entre las ciudades europeas con mayor cantidad de unidades a hidrógeno en operación. Los vehículos estarán destinados principalmente a recorridos urbanos que requieren buses de 12 metros, aunque también prestarán servicios en conexiones suburbanas dentro del área metropolitana.

La elección del hidrógeno responde a una lógica operativa específica. Este tipo de tecnología permite combinar cero emisiones locales con autonomías elevadas y tiempos de repostaje más cercanos a los de un bus convencional que a los esquemas de carga eléctrica nocturna. En el caso de los Solaris Urbino 12 hydrogen, Tper informó que las unidades pueden superar los 400 kilómetros de autonomía con un solo ciclo de abastecimiento.

Esa capacidad resulta clave para servicios de alta rotación, líneas largas o recorridos donde la planificación de carga eléctrica puede ser más compleja. En ciudades con redes extensas, el hidrógeno aparece como una alternativa complementaria a los buses eléctricos a batería, especialmente cuando se busca mantener disponibilidad operativa durante toda la jornada.

Solaris, protagonista de la transición

Los vehículos incorporados por Tper son Solaris Urbino 12 hydrogen, un modelo de 12 metros equipado con tecnología de celda de combustible. En este sistema, el hidrógeno se combina con oxígeno para producir electricidad a bordo, alimentando el motor eléctrico y emitiendo vapor de agua en lugar de gases contaminantes.

Además de la propulsión cero emisiones, las unidades cuentan con sistemas de climatización y equipamiento de accesibilidad para distintos perfiles de pasajeros. Esto permite que los nuevos buses se integren a la red convencional sin resignar estándares de confort ni operación urbana.

Para Solaris, el proyecto de Bolonia representa otro paso importante dentro del mercado europeo de hidrógeno. La marca polaca se convirtió en uno de los fabricantes con mayor presencia en este segmento, con entregas y contratos en distintas ciudades que buscan diversificar sus estrategias de descarbonización.

Hidrógeno, eléctricos, trolebuses y tranvía: una estrategia de varias tecnologías

La llegada de los buses a hidrógeno forma parte de una estrategia más amplia de movilidad cero emisiones en Bolonia. Tper viene desarrollando un esquema que combina buses eléctricos a batería, trolebuses, buses a hidrógeno y el futuro sistema de tranvía.

Este enfoque refleja una tendencia cada vez más común en Europa: las ciudades ya no apuestan necesariamente por una única tecnología, sino por una combinación de soluciones según el tipo de línea, la demanda, la autonomía necesaria, la infraestructura disponible y los objetivos ambientales.

En ese reparto, los buses eléctricos a batería suelen adaptarse bien a recorridos urbanos previsibles y con carga en depósito. Los trolebuses resultan útiles en corredores de alta demanda con infraestructura aérea. El tranvía puede ordenar ejes troncales de mayor capacidad. Y el hidrógeno aparece como opción para servicios que requieren más autonomía o una operación intensiva sin largos tiempos de carga.

Carbono neutralidad hacia 2030

El proyecto está vinculado a los plazos de implementación del PNRR italiano y a programas de la Comisión Europea orientados a financiar la transición hacia flotas de transporte público de bajas y cero emisiones. Según Tper, la incorporación de los buses a hidrógeno también contribuye al objetivo de neutralidad de carbono de Bolonia para 2030, dentro del programa europeo Mission Cities.

Ese horizonte ambiental convierte al transporte público en una herramienta central de política urbana. Renovar flota, reducir emisiones locales y mejorar la calidad del aire son parte de una misma agenda, especialmente en ciudades europeas que buscan cumplir metas climáticas cada vez más exigentes.

En este contexto, la infraestructura resulta tan importante como los vehículos. La autorización de la estación de hidrógeno de Via Battindarno fue el paso necesario para que los buses pudieran pasar de la entrega técnica a la operación real con pasajeros.

Bolonia empieza a escribir una nueva etapa

La puesta en marcha de los Solaris a hidrógeno marca el comienzo de una transformación visible en las calles de Bolonia. No se trata de una prueba aislada ni de una flota simbólica: el plan de 127 unidades ubica al hidrógeno como una pieza relevante dentro del sistema de transporte metropolitano.

El desafío ahora será sostener la operación, escalar el abastecimiento, integrar los nuevos vehículos a la programación diaria y demostrar que la tecnología puede aportar confiabilidad en condiciones reales de servicio.

Para Bolonia, el mensaje es claro: la transición energética del transporte público ya no se limita a electrificar con baterías. También incluye hidrógeno, trolebuses, tranvías y una planificación multimodal donde cada tecnología ocupa un rol específico. En esa combinación, los nuevos Solaris Urbino 12 hydrogen empiezan a circular como una postal concreta del transporte cero emisiones que Europa busca consolidar hacia 2030.

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