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China: Shenzhen comprará 1.220 buses eléctricos: Skywell, Zhongtong y BYD se quedan con contratos por 132 millones de euros

La ciudad china, pionera mundial en electrificación del transporte público, vuelve a mover el mercado con una adquisición masiva de unidades cero emisiones

Shenzhen Bus Group anunció los ganadores preseleccionados de una licitación para la compra de 1.220 buses eléctricos en la provincia china de Guangdong. El proceso contempla un valor total de 1.071 millones de yuanes, equivalentes a unos 132 millones de euros, y tendrá como proveedores principales a Skywell, Zhongtong y BYD.

La operación vuelve a poner a Shenzhen en el centro del mapa global de la electromovilidad. La ciudad es considerada una de las grandes referencias mundiales en buses eléctricos, luego de haber avanzado tempranamente hacia la electrificación total de su flota urbana. Ahora, con esta nueva compra masiva, refuerza el proceso de renovación tecnológica y confirma que la transición eléctrica no se detiene aun en mercados que ya cuentan con una base muy consolidada.

Una licitación dividida en tres grandes lotes

El proceso fue lanzado oficialmente el 2 de marzo de 2026 y luego republicado en la Shenzhen Sunshine Procurement Platform tras algunos ajustes en la documentación de la licitación. La convocatoria incluyó tres paquetes de compra, distribuidos por tipo y tamaño de vehículo.

El primer lote contempla 700 buses eléctricos urbanos de 8 metros. En este caso, el proveedor preseleccionado fue Skywell, con un valor de contrato de 530,95 millones de yuanes, equivalentes a unos 65 millones de euros. Se trata del paquete más grande de la licitación y apunta a unidades compactas, pensadas para recorridos urbanos de alta capilaridad, barrios, alimentadoras y servicios donde la maniobrabilidad resulta clave.

El segundo lote incluye 300 buses eléctricos urbanos de 10 metros. El ganador preseleccionado fue Zhongtong Bus, con un contrato de 326,55 millones de yuanes, unos 40,2 millones de euros. Esta configuración ofrece mayor capacidad que las unidades de 8 metros, pero mantiene una escala adecuada para servicios urbanos con demanda media o corredores donde no se requiere un bus de 12 metros.

El tercer lote corresponde a 220 buses eléctricos turísticos de 10,5 metros. En este caso, el proveedor preseleccionado fue BYD, con un valor de 214,10 millones de yuanes, aproximadamente 26,3 millones de euros. La participación de BYD refuerza la presencia de uno de los fabricantes chinos más reconocidos a nivel mundial en electromovilidad, aunque en esta licitación su participación quedó enfocada en el segmento turístico.

Shenzhen, una referencia mundial que sigue renovando

La magnitud de esta compra se entiende mejor si se observa el lugar que ocupa Shenzhen dentro de la historia reciente del transporte eléctrico. La ciudad fue una de las primeras en electrificar de manera masiva su flota de buses urbanos, convirtiéndose en un caso de estudio internacional para gobiernos, operadores y fabricantes.

Esa experiencia le permitió desarrollar no solo una flota eléctrica de gran escala, sino también un ecosistema completo de operación: infraestructura de carga, mantenimiento especializado, gestión energética, proveedores locales y planificación de servicios adaptada a la tecnología de baterías.

Por eso, esta nueva licitación no debe leerse como el inicio de una transición, sino como una etapa de madurez. Shenzhen ya no está probando si los buses eléctricos funcionan: está renovando, diversificando tamaños de flota y ajustando la oferta a distintos tipos de servicio.

Tres fabricantes chinos para distintas necesidades operativas

La presencia de Skywell, Zhongtong y BYD muestra también la profundidad del mercado chino de buses eléctricos. A diferencia de otros países donde la oferta todavía depende de pocos proveedores, China cuenta con varios fabricantes capaces de competir en grandes licitaciones y abastecer volúmenes importantes en plazos exigentes.

En el caso de Skywell, el contrato de 700 unidades de 8 metros lo posiciona como el principal adjudicatario de esta compra. Zhongtong, por su parte, se queda con el lote de 10 metros urbanos, un segmento de alta utilidad para redes que buscan equilibrar capacidad y eficiencia. BYD, uno de los nombres más internacionales de la industria, participará con unidades turísticas de 10,5 metros.

La división por lotes permite adaptar cada vehículo a una función concreta: servicios urbanos de menor escala, corredores urbanos de mayor demanda y transporte turístico. Esa segmentación es clave para una red grande como la de Shenzhen, donde no todas las rutas necesitan el mismo tipo de unidad.

La electromovilidad china entra en una etapa de renovación permanente

Mientras muchas ciudades del mundo todavía discuten cómo iniciar sus primeros programas de buses eléctricos, Shenzhen ya opera en otra etapa: la de la renovación permanente de una flota cero emisiones. Ese cambio de escala es importante porque muestra cómo será el futuro de los sistemas eléctricos maduros.

En los próximos años, cada vez más ciudades que iniciaron sus procesos de electrificación deberán enfrentar decisiones similares: reemplazo de primeras generaciones de vehículos, actualización tecnológica, mejoras de autonomía, incorporación de nuevos tamaños y optimización de infraestructura de carga.

La licitación de Shenzhen anticipa ese escenario. Los buses eléctricos ya no aparecen como una novedad aislada, sino como parte normal de la gestión de flota. Se compran por lotes, se segmentan por servicio y se integran a una operación donde la tecnología eléctrica es el estándar.

Una compra que vuelve a marcar el ritmo global

Con 1.220 unidades y contratos por 132 millones de euros, la nueva adquisición de Shenzhen confirma el peso de China en la industria mundial del bus eléctrico. El país no solo concentra algunos de los mayores fabricantes del sector, sino también ciudades con la escala suficiente para impulsar compras que impactan en toda la cadena productiva.

Para el resto del mundo, el caso Shenzhen sigue funcionando como referencia. Primero mostró que era posible electrificar una flota urbana completa. Ahora muestra cómo se gestiona la siguiente etapa: renovar, ampliar y diversificar una red eléctrica ya consolidada.

En un mercado global donde la electromovilidad avanza a distintas velocidades, Shenzhen vuelve a dejar una señal clara: el bus eléctrico ya no es el futuro del transporte público. En algunas ciudades, ya es el presente operativo sobre el cual se construye la próxima generación de movilidad urbana.

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