Con 137 unidades King Long y flotas completamente convertidas, los dos recorridos explican el 67,8% de todos los colectivos a gas registrados en las líneas porteñas. La escala de la operación cambió por sí sola el mapa energético del sistema.
El crecimiento del GNC en los colectivos porteños tiene muchas experiencias pequeñas, pero un protagonista de escala muy superior al resto: La Nueva Metropol.
La última actualización de los indicadores del parque móvil de la Ciudad muestra que las líneas 65 y 151 cuentan con flotas íntegramente propulsadas a gas. La primera registra 60 vehículos y la segunda 77. En total, reúnen 137 unidades a GNC.
La cifra adquiere otra dimensión cuando se la compara con el conjunto. En julio de 2026, las líneas bajo jurisdicción porteña sumaban aproximadamente 202 colectivos a gas. Es decir que las dos operaciones de Metropol explicaban por sí solas el 67,8% del total.
En términos simples, más de dos de cada tres colectivos a GNC registrados en la base porteña pertenecían a las líneas 65 y 151.
El salto que se produjo entre enero y febrero
La evolución mensual permite ver con claridad el efecto de la renovación. En enero, las líneas 65 y 151 registraban apenas cinco vehículos a GNC cada una. Un mes después, la base mostraba 61 unidades en la 65 y 78 en la 151.
Aquella incorporación masiva llevó el total general de colectivos a gas de 26 en enero a 156 en febrero. Ningún otro movimiento individual tuvo un impacto comparable durante el año.
Los ajustes posteriores fueron menores. En julio, el parque habilitado quedó compuesto por 60 unidades en la Línea 65 y 77 en la 151. La reducción de dos vehículos respecto del pico de febrero puede responder a altas y bajas administrativas, unidades de reserva, reasignaciones o actualizaciones del registro; el archivo agregado no permite reconstruir el motivo.
Lo central es que ambas líneas aparecen con un dato que no se repite en ningún otro recorrido porteño: 100% de participación del GNC.
King Long XMQ6127G: el modelo que cambió la escala
La renovación se realizó con el King Long XMQ6127G, un colectivo integral fabricado en China y desarrollado para operar con gas natural comprimido.
La compra total anunciada por Metropol fue de 150 vehículos y demandó una inversión de aproximadamente 45 millones de dólares. El padrón de julio no debe confundirse con el volumen comercial de la operación: contabiliza el parque móvil habilitado y afectado a cada línea en el corte mensual, no necesariamente la totalidad de las unidades adquiridas, en tránsito, disponibles como reserva o pendientes de asignación.
Además de las líneas 65 y 151, el mismo modelo comenzó a incorporarse en la Línea 109. El archivo de julio registra allí 11 colectivos a GNC sobre un parque de 45 unidades, equivalentes al 24,44% de la flota.
También aparece una unidad a gas en la Línea 64, identificada públicamente como un King Long prestado para pruebas. Sumando las líneas 65, 151 y 109, el modelo reúne al menos 148 vehículos afectados en el corte; con el coche de ensayo de la 64, la presencia identificada asciende a 149.
De la compra de coches a la infraestructura energética
Una renovación de esta magnitud no consiste solamente en reemplazar colectivos. Una flota completa a gas requiere garantizar abastecimiento, tiempos de carga, presión suficiente, mantenimiento especializado, protocolos de seguridad y disponibilidad de repuestos.
Metropol desarrolló infraestructura propia de carga para sostener el consumo diario de la operación. Ese factor es decisivo: las estaciones convencionales de GNC fueron pensadas principalmente para automóviles y utilitarios, no para atender en pocas horas a más de un centenar de colectivos que deben regresar a servicio con una programación estricta.
Por eso, el caso de las líneas 65 y 151 funciona como algo más que una renovación de flota. Es una prueba de escala sobre la capacidad de operar servicios urbanos completos sin gasoil.
Una concentración que también muestra el desafío pendiente
El liderazgo de Metropol permitió que el GNC alcanzara rápidamente el 12,63% del parque porteño. Pero la misma cifra muestra que la transición todavía está concentrada.
Si se excluyen las líneas 65 y 151, quedan 65 colectivos a gas repartidos entre otras 15 líneas. La mayoría de esos recorridos posee entre una y seis unidades, con las excepciones de la 44 —12 coches— y la 109 —11—.
La próxima etapa será comprobar si el modelo de flota completa puede replicarse en otras empresas y corredores o si el sistema avanzará mediante incorporaciones graduales. La obligación de que los nuevos vehículos porteños sean eléctricos o a GNC desde 2027 acelerará esa definición.
Por ahora, el dato es contundente: sin las líneas 65 y 151, la transición energética porteña tendría una escala mucho menor. Con ellas, el GNC dejó de ser experimental y pasó a formar parte estructural del sistema.
Fuente:
Buenos Aires Data








