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NAG-420: El nuevo marco que prepara a las estaciones para la llegada de más colectivos a GNC

La normativa 2026 de ENARGAS establece cómo deberán adaptarse y habilitarse las estaciones de carga para abastecer colectivos y otros vehículos pesados. Define requisitos de infraestructura, seguridad y operación y se convierte en una pieza clave para que el GNC pueda crecer dentro del transporte público.

La expansión de los colectivos impulsados a Gas Natural Comprimido suma un nuevo capítulo en Argentina. Mientras cada vez aparecen más unidades y proyectos vinculados con esta tecnología, el crecimiento del GNC también necesita una infraestructura preparada para abastecer vehículos de gran tamaño.

En ese escenario cobra especial importancia la NAG-420 Año 2026, la normativa de ENARGAS que establece los requisitos para ampliar la habilitación de las estaciones de carga que quieran recibir vehículos destinados al transporte de pasajeros y cargas.

La nueva regulación reemplaza a la NAG-420 de 2022 y su adenda de 2024 y establece un procedimiento específico para estaciones que necesiten abastecer vehículos de más de 5,79 metros de longitud.

La norma distingue dos categorías: los vehículos de porte medio, de entre 5,79 y 10 metros, y los de gran porte, superiores a los 10 metros. En esta última categoría queda comprendida buena parte de los colectivos urbanos convencionales.

Las estaciones también deberán transformarse

Uno de los principales conceptos de la NAG-420 es que la transición al GNC no depende únicamente de incorporar nuevos colectivos.

Las estaciones deberán demostrar que sus instalaciones permiten que estos vehículos ingresen, circulen, se posicionen frente al surtidor y egresen de manera segura.

Para colectivos de más de 10 metros se deberán estudiar radios de giro, carriles de circulación, trayectorias y espacios de carga, incluso utilizando herramientas de simulación para comprobar las maniobras.

Además, la longitud máxima admitida deberá quedar claramente señalizada y demarcada.

Más seguridad para los vehículos de gran porte

La normativa incorpora exigencias específicas para las estaciones que abastezcan colectivos y camiones de más de diez metros.

Entre ellas aparece la instalación de protecciones mecánicas en las cabeceras de las islas de carga, capaces de proteger el surtidor ante el impacto de un vehículo de 18 toneladas circulando a 10 km/h.

También deberá existir un carro extintor de polvo químico de al menos 70 kilogramos próximo al carril de abastecimiento.

Dentro de la estación, además, la velocidad máxima para estos vehículos será de 10 km/h y deberá estar correctamente señalizada.

Todos los pasajeros deberán descender

La NAG-420 también establece cómo deberá realizarse el abastecimiento.

Antes de comenzar la carga, el colectivo deberá permanecer inmovilizado, con el motor y el equipamiento eléctrico apagados.

Un punto especialmente relevante para el transporte público es que todos los ocupantes deberán descender del vehículo, sin excepción, y permanecer en una zona segura durante la carga.

El personal de la estación deberá estar capacitado para realizar estas operaciones y actuar ante posibles contingencias.

Un proceso con plazos definidos

El nuevo marco también establece tiempos para el procedimiento administrativo.

Una vez presentada toda la documentación, el habilitador tendrá hasta 15 días hábiles para evaluarla. Luego de las adecuaciones necesarias, contará con otros 15 días hábiles para realizar la inspección final.

Si la estación cumple con todos los requisitos, el certificado de ampliación deberá emitirse dentro de los 10 días hábiles posteriores a la inspección, indicando el largo máximo de los vehículos que podrá abastecer.

La infraestructura, clave para que el GNC pueda crecer

El cambio normativo aparece en un momento en el que el GNC comienza a ganar terreno como alternativa al diésel tradicional dentro del transporte público.

Pero una eventual incorporación masiva de colectivos a gas requerirá algo más que vehículos nuevos: también hará falta una red de estaciones y bases operativas capaces de cargarlos con seguridad y en condiciones compatibles con el funcionamiento cotidiano de las empresas.

La NAG-420 2026 comienza a ordenar ese escenario.

La transición hacia el GNC, por lo tanto, ya no se juega únicamente sobre las calles. También depende de preparar la infraestructura que deberá abastecer a la próxima generación de colectivos.

→ En nuestra nota especial analizamos en detalle todos los cambios de la NAG-420 2026, los requisitos técnicos, los procedimientos de carga y su impacto sobre el futuro de los colectivos a GNC.

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