La llegada del Trambus a la Ciudad de Buenos Aires ya empieza a sentirse antes de su puesta en marcha. El nuevo sistema de transporte público 100% eléctrico, que unirá Nueva Pompeya con Aeroparque, avanza con obras de infraestructura y traerá cambios importantes en la circulación de varias calles y avenidas, especialmente en el barrio de Caballito.
La primera línea, denominada T1, tendrá un recorrido transversal de aproximadamente 20 kilómetros y buscará conectar el sur y el norte porteño con unidades eléctricas, carriles exclusivos y prioridad semafórica. Según la planificación oficial, el servicio comenzaría a funcionar hacia fines de 2026 y permitiría reducir hasta un 40% los tiempos de viaje entre ambos extremos del recorrido.
Un transporte eléctrico sin vías
A diferencia de un tranvía tradicional, el Trambus circulará sobre neumáticos y no necesitará rieles. Esa característica le permite funcionar como un sistema de alta capacidad en superficie, pero con mayor flexibilidad de operación y menor intervención sobre la infraestructura urbana.

Las unidades serán 100% eléctricas, accesibles y estarán equipadas con piso bajo, rampas, espacios para personas con movilidad reducida, aire acondicionado, WiFi, puertos USB, información visual en tiempo real y sistema multipago. Además, incorporarán tecnología de asistencia a la conducción, como cámaras, GPS, monitoreo del conductor, detección de puntos ciegos y alertas de seguridad.
El objetivo del Gobierno porteño es que el Trambus funcione como complemento de la red de subtes, trenes, colectivos y corredores de Metrobus, reforzando la conexión entre distintos modos de transporte y reduciendo emisiones contaminantes y ruido urbano.
La traza T1: de Nueva Pompeya a Aeroparque
El primer corredor del Trambus conectará Nueva Pompeya con el Aeroparque Jorge Newbery. En su recorrido atravesará barrios como Parque Patricios, Boedo, Parque Chacabuco, Almagro, Caballito, Villa Crespo y Palermo, integrándose con puntos clave de la red de movilidad porteña.

La línea tendrá más de 70 paradores distribuidos aproximadamente cada 500 metros, con estaciones pensadas como nodos de combinación. Algunas de ellas serán paradores “icónicos”, ubicados en zonas estratégicas para facilitar la conexión con subtes, trenes, colectivos, Ecobici y otros servicios urbanos.
Entre las combinaciones previstas se encuentran las líneas A, B, D, E y H de subte, además de estaciones ferroviarias como Sáenz, Caballito, Villa Crespo, Palermo y Tres de Febrero. También habrá vinculación con corredores de Metrobus como Juan B. Justo, Cabildo y Del Sur.
Caballito, el barrio que empezará a cambiar
Uno de los puntos más sensibles de la obra será Caballito, donde la llegada del Trambus obligará a modificar sentidos de circulación y ordenar el tránsito para adaptar el corredor al nuevo sistema.
Desde octubre, la avenida Acoyte pasará a tener mano única en sentido sur-norte. Además, incorporará un carril exclusivo sobre la derecha para la circulación del Trambus, con el objetivo de darle mayor velocidad comercial y evitar interferencias con el tránsito general.
La famosa avenida que pasará a ser mano única por donde circulará el Trambus
Por su parte, Honorio Pueyrredón quedará con circulación en sentido norte-sur. Esta modificación será clave para ordenar el paso de las unidades y articular el recorrido con otros tramos del corredor.
Los cambios no se limitarán a esas dos avenidas. También se prevén modificaciones en calles cercanas: Felipe Vallese, entre Acoyte y Ambrosetti, pasará a tener doble sentido; Ambrosetti, entre Jauretche y Rivadavia, tendrá mano única hacia el sur; y Balcarce, entre Yerbal y Rivadavia, será mano única hacia el norte.
Carriles exclusivos y semáforos inteligentes
Uno de los aspectos centrales del proyecto será la prioridad de paso. El Trambus circulará por carriles exclusivos o preferenciales y contará con un sistema de semáforos inteligentes. A través de tecnología de detección y telemetría, los semáforos podrán anticipar la llegada de las unidades y extender la luz verde para evitar detenciones innecesarias.
Con esta combinación de unidades eléctricas, carriles exclusivos y prioridad semafórica, la Ciudad estima que viajes que hoy pueden superar los 90 minutos entre Nueva Pompeya y Aeroparque podrían realizarse en menos de una hora.

Durante las horas de mayor demanda, el sistema tendría una frecuencia estimada cercana a los cuatro minutos, lo que lo posicionaría como una alternativa de alta capacidad para un corredor transversal que conecta zonas históricamente complejas de unir con rapidez.
Una transformación para la movilidad porteña
La puesta en marcha del Trambus marcará una nueva etapa para el transporte público de la Ciudad. Más allá de la incorporación de vehículos eléctricos, el proyecto implica una reorganización urbana: nuevas paradas, carriles exclusivos, cambios de sentido, integración con otros modos de transporte y una apuesta por viajes más rápidos y sustentables.
En ese escenario, Caballito será uno de los primeros barrios donde los vecinos empezarán a ver los efectos concretos de la obra. La modificación de Acoyte, Honorio Pueyrredón y otras calles cercanas será el anticipo de un cambio mayor: la llegada de un sistema que busca combinar la lógica del colectivo, la eficiencia del tranvía y la tecnología de la movilidad eléctrica.
Si los plazos se cumplen, el Trambus T1 comenzará a funcionar hacia fines de 2026 y se convertirá en uno de los proyectos más importantes de transporte público en superficie de los últimos años en la Ciudad de Buenos Aires.







