La nueva norma obliga a sumar señalización visual dentro de los colectivos bonaerenses para facilitar la orientación de personas con discapacidad, pasajeros con dificultades en la comunicación, adultos mayores, niños y turistas.
La provincia de Buenos Aires dio un nuevo paso hacia un transporte público más accesible. El Senado bonaerense sancionó una ley que establece la incorporación de pictogramas en los colectivos, con el objetivo de mejorar la comunicación, la orientación y la autonomía de miles de pasajeros durante sus viajes cotidianos.
La medida apunta a eliminar barreras dentro del sistema de transporte y garantizar un servicio más inclusivo en todo el territorio provincial. Según informó El Cronista, la nueva legislación dispone que las empresas de transporte público deberán colocar pictogramas en el interior de las unidades para identificar de manera visual distintos espacios, servicios e indicaciones vinculadas al viaje.
Qué son los pictogramas y para qué servirán
Los pictogramas son símbolos gráficos simples, pensados para transmitir información de forma rápida y clara, sin depender exclusivamente de textos escritos. En el transporte público, pueden utilizarse para señalizar lugares, normas de uso, sectores reservados, puertas, timbres, prioridad de asiento, ubicación de rampas, espacios para personas con discapacidad o indicaciones básicas del recorrido.
Su implementación busca favorecer especialmente a personas con discapacidad, pasajeros dentro del espectro autista o personas con trastornos del lenguaje, ya que forman parte de los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación —SAAC—. Estos recursos ayudan a comprender mejor el entorno y a anticipar situaciones durante el viaje.
Pero el beneficio no se limita a un solo grupo. La señalización visual también puede ayudar a niños, adultos mayores, turistas, personas con dificultades de lectura o pasajeros que simplemente necesitan una orientación más clara dentro de la unidad.
También llegarán a paradas y terminales
La ley no solo contempla la colocación de pictogramas dentro de los colectivos. También establece que el Gobierno provincial tendrá la responsabilidad de distribuir la cartelería necesaria a los municipios para que sea instalada en terminales, paradas y otros espacios vinculados al transporte de pasajeros.
De esta manera, la accesibilidad no quedaría reducida al interior de las unidades, sino que se extendería a distintos puntos del recorrido: desde el momento en que una persona espera el colectivo hasta que se desplaza dentro del sistema.
Este punto es clave porque muchas de las barreras que enfrentan los usuarios no aparecen solamente arriba del vehículo. La falta de información clara en paradas, cabeceras, estaciones o centros de trasbordo también puede dificultar la experiencia de viaje.
El antecedente de la Línea 85
La iniciativa fue presentada por la diputada provincial Luciana Padulo y contó con el respaldo del Ministerio de Transporte bonaerense. Entre sus fundamentos se destacó la necesidad de cumplir con los principios de accesibilidad establecidos por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que promueve la igualdad de oportunidades en el acceso a los servicios públicos.
La línea 85 de Quilmes, pionera en sumar pictogramas para facilitar el viaje a personas con TEA
Uno de los antecedentes que impulsó el proyecto fue la experiencia de la Línea 85, que en 2023 incorporó pictogramas en sus unidades a través del programa “Salidas Inclusivas”. Según la información publicada, esa prueba permitió facilitar la orientación de los pasajeros y mejorar la comunicación durante los viajes.
Con la aprobación de la nueva ley, el objetivo ahora es llevar ese modelo a todas las líneas de transporte público de la provincia de Buenos Aires.
Un cambio simple, pero de alto impacto
La incorporación de pictogramas puede parecer una modificación menor dentro de la operación diaria de una línea de colectivos. Sin embargo, para muchos usuarios representa una herramienta concreta de autonomía.
En un sistema donde buena parte de la información suele estar pensada para quienes pueden leer carteles, interpretar recorridos, preguntar al chofer o comprender indicaciones verbales, los pictogramas suman una capa de comunicación más universal. Son señales visuales que permiten reconocer espacios y acciones sin necesidad de depender exclusivamente del lenguaje escrito o hablado.
El desafío ahora estará en la implementación: que la señalización sea clara, homogénea, visible y realmente útil para quienes la necesitan. También será importante que las empresas, los municipios y el Estado provincial trabajen con criterios comunes para evitar que cada unidad o parada tenga códigos diferentes.
La Provincia, así, avanza hacia colectivos más inclusivos. No se trata solo de sumar dibujos en una unidad, sino de reconocer que viajar también debe ser una experiencia accesible, comprensible y segura para todos.







