A pesar de la pandemia, Santiago y Bogotá impulsan la modernización de sus sistemas

A pesar de la pandemia, Santiago y Bogotá impulsan la modernización de sus sistemas

Santiago de Chile y Bogotá están ad-portas de vivir una nueva modernización de su red de transporte público.

Continuando con la modernización de su flota, estas dos capitales están planificando la incorporación de buses de alto estándar y confirman así su liderazgo en la transformación de la movilidad urbana en la región, en búsqueda de un aire más limpio para las ciudades.

En Santiago de Chile esta transformación se da por medio de los cerca de 2.000 buses de alto estándar que serán incorporados a través de una innovadora propuesta de licitación. Luego de múltiples esfuerzos, la contraloría de este país ha tomado razón sobre las bases del concurso, hito clave para la puesta en marcha del primer paso de la nueva estrategia de transporte público de la ciudad. Es así como Santiago busca expandir la flota limpia para la operación que incluye actualmente alrededor de 650 buses de estándar EURO VI y más de 400 buses eléctricos, completando así más de 3000 buses de alto estándar, en lo que se ha denominado el sistema RED (ex Transantiago).

Por su lado Bogotá está próxima a dar apertura al tercer proceso licitatorio por medio del cual se busca la incorporación de 1.314 buses de cero o bajas emisiones para el Sistema Integrado de Transporte Público – SITP – , después de haber adjudicado el año pasado 1.277 buses para el sistema Transmilenio y el SITP, de los cuales 797 buses son estándar Euro VI y 483 buses son eléctricos.

En la búsqueda de nuevos aliados

El sistema de transporte público de Santiago está compuesto por una red integrada de líneas de buses, 7 líneas de metro y un tren suburbano. Actualmente, la operación de los buses está distribuida entre un grupo acotado de empresas, las que además de gestionar las flotas están a cargo de la provisión de los buses y de los terminales desde donde operan los servicios.

En el caso de Bogotá la oferta actual está a cargo de nueve concesiones responsables de la provisión y la gestión de flota y próximamente iniciaran operación los buses adjudicados a finales de 2019, cuyos procesos licitatorios incluyeron varios de los cambios que estas dos nuevas licitaciones del 2020 traen respecto a la estructura organizacional y la distribución de roles.

El objetivo es aumentar la competencia y reducir las barreras de entrada, y en ese sentido se ha desarrollado una nueva estrategia para la organización de los sistemas, basada en la descomposición de las obligaciones relacionadas con los servicios de transporte de buses.

Por una parte, se establece la figura de los suministradores, quienes serán responsables de la adquisición y provisión de los buses. Por otra parte, se mantiene la figura de los operadores, cuyas obligaciones serán reducidas netamente a la prestación del servicio de transporte de pasajeros. Ambos tipos de actores se vincularán a través de contratos entre ellos y con el Estado. Estos contratos establecerán los términos de uso de los buses, la distribución de responsabilidades de mantención y las garantías de la flota, entre otros aspectos.

Al respecto, Bogotá tiene previsto dar la opción a ofertas acopladas y no acopladas. Para el caso de las ofertas no acopladas, es decir, que solamente incluyan la provisión de flota, la empresa gestora, Transmilenio S.A., deberá designar un operador para esos vehículos.

En relación con los patios – talleres, en el caso de Santiago, será el Estado el responsable de suministrar esta infraestructura para la gestión del operador de flota. Por su lado Bogotá asigna esta responsabilidad el proveedor de flota e incluye la infraestructura de carga, para el caso de buses eléctricos.

Una mejor calidad del servicio

Serán menores las barreras de entrada para participar en la licitación de la operación. Además de reducir la participación relativa de las empresas en cada sistema. Esto permitirá establecer contratos más cortos con los operadores, fomentar la competencia y aumentar los estándares de calidad exigidos por el Estado. Si un operador no cumple con los niveles esperados en su ejercicio, será más fácil desvincularlos y cubrir sus servicios por medio de otros operadores.

Buses más seguros y con menor impacto medioambiental

Las nuevas licitaciones establecen también requisitos para la adquisición de buses más modernos, que cumplan con mayores estándares de calidad, accesibilidad y seguridad. Establecen incentivos para la compra de buses más amigables con el medioambiente. Como la prolongación del contrato de 10 a 14 años para el caso de los buses eléctricos de Santiago y de 10 a 15 años en el caso de Bogotá. O tambien, la ponderación de la eficiencia energética del bus en el puntaje técnico para las ofertas de la licitación. Aumentará la flota de buses de alto estándar en las dos ciudades. Tambien lo hará el espacio para la entrada y evaluación de nuevas tecnologías, como la propulsión por hidrógeno.

El desafío de los costos

El efecto que tendrá este nuevo esquema de licitación en el financiamiento del sistema de transporte público de Santiago es aún incierto. Por un lado, son más los intermediarios que jugarán un rol dentro del esquema de operación y son mayores las exigencias de calidad, por lo que puede que el costo total del sistema aumente. Por otro lado, se espera que el nuevo esquema de suministro y operación aumente la competencia en las ofertas e incentive la llegada de nuevos actores, los que podrían ofrecer a precios más competitivos. De hecho, esta nueva licitación permite que los postulantes indiquen precios distintos para distintas cantidades de buses, mientras que antes estaban obligados a hacer ofertas por un precio único de cuota que no podía variar en función de la cantidad de buses.

Para el caso de Bogotá, la financiación se respalda con el Fondo de Estabilización Tarifaria. Este se apalanca en recursos distritales para completar los ingresos vía tarifa. A través de subsidios y de nuevas fuentes de financiación cubre los costos adquisición, operación, mantenimiento y administración.

En camino hacia un mejor sistema de transporte público

Un sistema de transporte público de calidad, confiable, eficiente y asequible es un desafío de muy alta complejidad. Se busca procurar altos niveles de movilidad, accesibilidad y confort para las personas. Esta reforma es una oportunidad para innovar con un mejor servicio. Buses de mayor calidad y menores impactos medioambientales, tendrán efectos positivos en la percepción de los usuarios sobre estos sistemas de transporte público.

Este podría ser un buen ejemplo para enfrentar los retos de la movilidad de forma eficiente en otras ciudades. Lograr un mejor servicio, de calidad y con estabilidad financiera es sin duda un gran desafío. Todos los sistemas de transporte público de la región deben mirar hacia un aire más limpio y una mejor calidad de vida para las personas.

 

Fuente:

MoviliBlog

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