Expreso Buenos Aires: Ablandes en Mendoza, fotos de sus micros e historia de la empresa

Expreso Buenos Aires: Ablandes en Mendoza, fotos de sus micros e historia de la empresa

Esta empresa fue una de las primeras beneficiadas con las concesiones que la Provincia de Buenos Aires comenzó a otorgar en 1934.

El 26 de septiembre de 1934 fue sancionada la Ley Provincial del Tránsito. Uno de los puntos principales de esta ley, que llevó el número 4247, fue la potestad otorgada a las autoridades provinciales para reglamentar el transporte intercomunal, que quedó sometido a su jurisdicción.

Durante ese año fue otorgada la concesión 101 al Expreso Buenos Aires, de Manuel Rey Darío Arrojo, que habilitó a la empresa a establecer servicios entre Buenos Aires y La Plata vía Gerli, con un parque móvil mínimo exigido de 12 microómnibus.

Si bien el 29 de octubre de 1934 se autorizó a iniciar los servicios, su habilitación se dilató hasta el vencimiento del plazo estipulado para su inicio.

Antes de la caída de la concesión un grupo de socios, encabezado por el Sr. Benjamín Lence, solicitó el recorrido y poco después, el 5 de enero de 1935, se iniciaron las prestaciones con seis micros International de 22 asientos o 5 unidades de marca no determinada de 20 asientos. Los datos se contradicen y no hemos podido, al menos hasta ahora, determinar cual de las dos versiones es la correcta.

Su primer recorrido unió el Puente Pueyrredón (lado provincia) y La Plata por el Camino General Belgrano. Los coches estaban pintados de azul en su sección inferior, con techo blanco y franja roja.

Según parece y de acuerdo a lo que se puede observar en las fotografías de la época, el primer azul que lució el Expreso Buenos Aires fue mucho más claro que el tradicional, bien conocido durante toda la existencia de la empresa y que ha llegado a hoy trasladado a los coches de las empresas El Cóndor y La Estrella, de las que fue su empresa madre.

Cuatro días después recibió el permiso nacional 5 P 5 y el 15 de marzo siguiente fue autorizada a prolongar al cruce de las calles Herrera y Puentecito (Hoy Luján), en el barrio de Barracas.

Los servicios tuvieron aceptación y ya en abril de 1935 la flota estaba compuesta de 12 micros. La empresa estaba conformada de acuerdo a la modalidad de sociedad colectiva y cada nuevo socio, al ingresar, debía hacer un aporte de 1000 pesos moneda nacional.

El 5 de octubre de 1935 la línea es habilitada por parte de la provincia y unos años después, hacia 1938, la sociedad colectiva es transformada en Sociedad de Responsabilidad Limitada.

En ese mismo año, exactamente el 20 de julio, la empresa obtiene la concesión provincial 101 A y el permiso nacional 122 P 59, que habilitó un nuevo recorrido entre Constitución y La Plata pero por vía Sarandí – Camino Centenario. La provincia exigió como mínimo, para cubrir esta ruta, 15 nuevos microómnibus.

Su flota se elevó a 35 coches y se estimó una cantidad de 4.500 pasajeros transportados por día. El boleto de ida y vuelta costaba, por aquellos tiempos, $ 1,60

La cantidad de pasajeros aumentaba constantemente. El servicio podía considerarse un éxito. Esto llevó, en 1940, a solicitar al Ministerio de Transportes de la Nación la renovación total de la flota existente, compuesta de 35 unidades de 21 asientos, por la misma cantidad, pero con 28 comodidades.

Y por lo visto las previsiones fueron humildes: en 1942 ya había 41 coches en servicio, de los cuales 37 eran International, carrozados por Gerónimo Gnecco, Agosti y El Halcón, además de uno con carrocería desconocida. Además, la empresa contaba con 3 Mack de 1941, dos de ellos carrozados por Gnecco y el otro por El Cóndor y un Studebaker de 1940 (carrozado por Industria Carrocera Argentina) y un solitario Ford de 1942, carrozado por Martín y Cía.

Un icono del Expreso Buenos Aires de fines de la década de 1940 y comienzos de la siguiente: Aclo Regal carrozado por El Halcón, construido aproximadamente hacia 1947/48. Su frente agresivo y su tan particular figura, cuyo dinamismo era resaltado por la peculiar ubicación y forma de la bagueta embellecedora en su lateral, fueron un verdadero clásico de esta empresa durante muchos años.
(Foto: Javier Marciano).

Los coches estaban numerados del 1 al 42 pues ningún coche ostentaba el número interno 13 en sus laterales.

Se lo puede considerar un raro caso de superstición. Según versiones, el primer y único coche 13 sufrió repetidos accidentes, uno de ellos contra un avión (¡!) y terminó sus días incendiado en otro hecho desgraciado. Tan mala suerte tuvo, que decidieron no reponerlo.

Al 11 de mayo de 1944 declaraba una frecuencia de 8 minutos en ambos recorridos y durante 1945 pidieron un ramal que pasaría por el Balneario de Quilmes y Punta Lara. En junio del mismo año, además, se sugirió implementar servicios expresos.

La cantidad de pasajeros continuó su constante aumento y la próspera empresa solicitó renovar los coches de 28 asientos por otros de 30 y 32.

Durante la década de 1950 la situación se mantuvo estable, con pocas modificaciones en lo que a recorridos se refiere. Hacia mediados de esa década comenzaron a aparecer nuevas unidades con un esquema de pintura modernizado. Muchas empresas de media y larga distancia, por aquellos años, comenzaron a desprenderse de la clásica disposición de colores mitad inferior / franja / mitad superior para reemplazarlas por libreas más imaginativas, con disposiciones de colores más modernas y profusión de franjas y recortes de formas no convencionales.

En el caso del Expreso Buenos Aires se adoptó un esquema mayoritariamente blanco, el azul se replegó a la pollera y una pequeña parte de la sección central del lateral, con una “V” oblicua en el centro del coche, que semejaba dinamismo. La franja continuó en color rojo y se agregaron ribetes y recortes en azul.

No obstante la librea tuvo repetidas modificaciones, en las que el blanco continuó su progresivo avance sobre el azul. Sería largo y tedioso enumerar a todas las variantes conocidas.

Entre todos los vehículos incorporados en esa época de modernización constante, sobresalen por lo extraño un grupo de 10 ómnibus Mack C-41 adquiridos en un remate y que provenían de la Corporación o de su sucesora, Transportes de Buenos Aires.

Fueron numerados del 61 al 70 y mayoritariamente utilizados para cubrir los servicios rápidos. Si bien conservaron prácticamente inalterada su fisonomía externa, se les cerró la puerta central para descenso y modificó su interior, para adaptarlos a su nueva función de vehículo interurbano.

A continuación, algunas fotos del ablande de una unidad ACLO carrozada por El Halcón de la familia Marciano en Mendoza:

Hacia 1959 ó 1960 casi todos ya había sido radiados de servicio. Se conservaba alguno suelto, que se utilizaba como refuerzo en los servicios al hipódromo.

Iniciada la década de 1960 la empresa comenzó un período expansionista. El 19 de septiembre de 1961 se autorizó una variante de recorrido de la línea a La Plata, por caminos Centenario y General Belgrano; el 9 de octubre siguiente se dio el visto bueno para implantar servicios especiales al hipódromo de La Plata los días de reuniones hípicas, que se identificaron como ramal 1 y el 23 del mismo mes se cerró el año con la autorización de efectuar una variante por Camino General Belgrano y avenida San Francisco Solano, con cabecera en la estación Solano del Ferrocarril Provincial de Buenos Aires.

Durante 1962, finalmente, se autorizó el ramal a Punta Lara, pedido muchos años atrás. Fue habilitado como ramal número 2 pero no duró mucho tiempo: el mal estado de los caminos hizo que la prestación fuera abandonada. El 21 de junio de 1967 su concesión quedó sin efecto.

Entretanto, en 1962 la empresa también había solicitado un recorrido entre Retiro y La Plata por dos variantes. Una discurriría por Dock Sud – Sarandí y la otra por Martín García – Gerli. La empresa El Cóndor, posteriormente absorbida por el Expreso Buenos Aires, había pedido una línea similar por Dock Sud y Bosques y por Constitución hasta las calles 77 y 66 de La Plata, con servicios rápidos y ordinarios. Ninguno de los dos pedidos llegó a buen término y la favorecida con la cabecera de Retiro fue, finalmente, la Río de la Plata.

No obstante, el Expreso Buenos Aires intentó nuevamente hacer pie en Retiro, mediante un ramal que se dirigiría a Solano aunque tampoco tuvo suerte: el 5 de julio de 1967 esta solicitud fue denegada.

En ese mismo año, además, inició un trámite para prolongar a Adrogué, que tampoco tuvo éxito.

Entretanto, la empresa, que a mediados de la década de 1960 ya se había constituido en sociedad anónima, denominada Expreso Buenos Aires S.A.T.A., había adquirido una multitud de empresas de larga distancia, lo que motivó la desatención de la línea madre.

En 1959 se adquirió la empresa La Estrella Sociedad Argentina de R.L. en un estado totalmente ruinoso: de los 8 coches que componían su flota sólo funcionaban 3. Éste fue el punto de partida para una etapa de gran expansión en el área de los servicios de larga distancia.

Muchas otras empresas pasaron a sus manos. Recordamos a la concesión provincial 211, adquirida el 12 de diciembre de 1961, cuyos últimos propietarios fueron Santos Lovecchio y José María Telles y que unía Azul y Olavarría.

Para cumplir con este servicio se agregaron 9 unidades, numeradas del 91 al 100. No obstante la  flota constaba con 99 coches, por la falta del interno 13.

Esta modalidad se repitió al incrementarse la flota con 30 micros, mayoritariamente Volvo, provenientes de La Estrella. Se los numeró del 101 al 131 y el 113 quedó vacante.

Las compras continuaron con la empresa Transportes Automotores Sud Argentino, más conocida como T.A.S.A. en 1964, a la totalidad o parte de la concesión nacional 612 P 245 original de la empresa El Rápido (de Tandil) que autorizaba un recorrido entre Buenos Aires, Tandil, Mar del Plata y otro a Santa Rosa, en la provincia de La Pampa y el permiso de la empresa City Mar entre Buenos Aires y San Clemente del Tuyú, que comenzó a prestarse con dos unidades agregadas a la flota, numeradas 132 y 133.

Más tarde esta concesión pasó a manos de La Estrella o de la Costera Criolla. No tenemos bien claro su destino final.

Se entablaron negociaciones, inclusive, para adquirir a la Empresa de Transportes Reconquista, prestataria del servicio San Isidro – La Plata que actualmente explota la empresa Transportes Automotores La Plata. Pese a que ambas compañías tenían componentes en común, la operación nunca llegó a concretarse.

En 1968 adquirió a otro de los puntales del grupo, la empresa El Cóndor, también en condiciones ruinosas. Pero una concesión nacional, la 628 P 254 perteneciente a la empresa S.E.R.A., gravitará fuertemente en la historia del Expreso Buenos Aires, pues por su intermedio accedió a las playas del actual Municipio Urbano de la Costa, mediante un recorrido entre Buenos Aires y Mar de Ajó.

Los Cametal doble camello, en este caso sobre chasis Volvo, fueron los últimos coches vistos con la razón social Expreso Buenos Aires en sus laterales. Si bien fue poco corriente su uso en los servicios cortos, fueron la columna vertebral de la línea a la Costa Atlántica al menos hasta fines de 1977.
Si bien continuaron algunos años más en servicio regular, la razón social fue sustituida por La Estrella, que continuó con las prestaciones tras el cese total de servicios del Expreso Buenos Aires.
(Foto: Publicación desconocida. Colección Carlos Bitti).

Este recorrido comenzó a prestarse con unidades del Expreso Buenos Aires y, con el correr de los años, despertaría más interés que el tradicional servicio Buenos Aires – La Plata, que comenzó a ser relegado y paulatinamente abandonado.

La flota, en su mayoría compuesta de Volvo Viking y Scania vestidos con varias carrocerías, envejeció rápidamente y no fue renovada al ritmo necesario. Además, se aprovechaban muchos coches antiguos y se los intentaba modernizar convirtiéndolos en improvisados camellos (el último grito de la moda carrocera por aquellos años) o se los rejuvenecía mediante el agregado de nuevas ventanillas con cristales inastillables y marco de aluminio, que actualizaban su aspecto.

No siempre estas reformas llegaban a buen término. Muchos coches quedaron convertidos en auténticos adefesios, sin gracia alguna.

Entretanto, la Río de la Plata mantenía un buen servicio con unidades en su mayoría de modelos actuales y con mejores frecuencias que el viejo Expreso. A finales de la década de 1960, además, la Río encaró una enorme renovación de sus ómnibus con los nuevos chasis Mercedes Benz O – 140. ¿Resultado? Una abismal diferencia de calidad entre las flotas de ambas empresas, que el Expreso Buenos Aires nunca pudo remontar.

El 2 de enero de 1969 entró en vigencia la resolución de la Secretaría de Transportes número 750/68, dictada para reorganizar numéricamente las líneas, debido a la repetición de números que muchas veces motivaba confusiones. La línea a La Plata quedó englobada dentro de las de concesión nacional y pasó a identificarse con el número 147.

La calidad de los servicios continuaba en declive pero, pese a ello, aún se intentaban obtener nuevos. El 18 de mayo de 1972 se denegó un pedido para alcanzar San Francisco Solano, aunque  en este caso finalmente la empresa lograría su cometido: el 4 de septiembre siguiente fue autorizada a brindar un servicio hacia ese punto, por Sarandí.

Entretanto, el 28 de agosto de 1972 no se logró el permiso para unir Constitución con Adrogué, una localidad ubicada completamente al margen de sus recorridos habituales.

Hacia comienzos de 1973 la situación se tornó insostenible. La cantidad de unidades en circulación cayó abruptamente y se iniciaron conversaciones para transferir o explotar los servicios en conjunto con la Río de la Plata. No obstante, buena parte de las prestaciones ya eran cubiertas por coches de esta empresa, aunque no nos consta si la aparición de estas unidades se relaciona con el hecho de la inminente transferencia o si, simplemente, fueron alquiladas por el agonizante Expreso Buenos Aires para cumplir los diagramas de servicios preestablecidos, ante la falta de micros propios para tal fin.

Aparentemente, un grupo de componentes intentó frenar las negociaciones y retener la concesión. La propuesta se basaba en explotar la línea con coches más pequeños e intentar retener al pasajero de paradas intermedias en lugar del que efectuaba los recorridos de punta a punta. En pocas palabras, la intención era competir con El Halcón a Solano, por ejemplo, y no con la Río a La Plata.

Pese a los precarios servicios brindados, el 26 de abril de 1973 la concesión fue renovada por cinco años. Además, se intimó al cese de los servicios brindados con unidades de la Río de la Plata.

No obstante, meses después, el Expreso Buenos Aires le dijo adiós a sus servicios suburbanos.

El 20 de agosto de 1973 se autorizó la transferencia de la línea 147 a la Compañía de Transportes Río de la Plata S.A. por el sistema de fusión.

Por esta causa, todos los servicios quedaron englobados dentro de la concesión 129 como ramales y el 147 dejó de utilizarse.

Los recorridos transferidos fueron:

  • Plaza Constitución – La Plata vía Gerli, con fraccionamiento en el km. 31 del Camino General Belgrano.
  • Plaza Constitución – La Plata vía Sarandí, con fraccionamiento en el mismo punto que los servicios vía Gerli.
  • Plaza Constitución – La Plata vía Bosques.
  • Plaza Constitución – Hipódromo de La Plata, prestado únicamente los días de reuniones hípicas.
  • Plaza Constitución – Punta Lara, solamente en temporada estival.
  • Plaza Constitución – Ruta 2 km. 54 (fábrica Peugeot) vía Gerli.
  • Plaza Constitución – San Francisco Solano (Calle 844).

Muchos de estos ramales contaban con servicios rápidos y semi-rápidos que también fueron absorbidos.

Durante varios años, al menos hasta diciembre de 1977 o los primeros meses de 1978, se continuó la prestación de algunos servicios a las playas Costa Atlántica bajo el nombre Expreso Buenos Aires. Posteriormente fueron traspasados a La Estrella, junto con las últimas unidades que ostentaban la mítica razón social en sus laterales.

Y fue de esta manera que el Expreso Buenos Aires desapareció de las rutas. Pero de las rutas, nomás, pues esta empresa, aunque no tenga un solo micro en las calles, aún existe…

No estamos locos, no hablamos porque sí: El Expreso Buenos Aires es la propietaria de todos o de parte de los bienes inmuebles del grupo Estrella – Cóndor, aún continúa con una estructura societaria en pie y, año tras año, los edictos de convocatoria a asamblea suelen aparecer en los periódicos.

Si hasta podría decirse, si bien no presta servicios, que es una de las empresas más sanas del grupo…

 

Fuente:

BusArg – Linea 147

BusArg – Carrocerías Expreso Buenos Aires

Grupo de Facebook – Viejos bondis olvidados, abandonados y restaurados

Agradecemos a Javier Marciano por las fotos antiguas enviadas ¡Muchas gracias!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido Protegido