La carrocera argentina comenzó a ensayar en servicio real un sistema dual fuel desarrollado con tecnología de Landi Renzo. La solución permite sustituir entre un 25% y un 30% del consumo de gasoil en operación urbana, mantiene intacto el sistema diésel original y apunta a funcionar como una alternativa de transición energética para el parque actual.
Carrocerías Ugarte avanza con una nueva alternativa para la transición energética del transporte público argentino. La compañía comenzó a realizar pruebas en líneas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) con colectivos equipados con un sistema híbrido diésel-GNC, desarrollado sobre tecnología de la firma italiana Landi Renzo.
A diferencia de un colectivo convencional impulsado exclusivamente a GNC, la propuesta utiliza un esquema denominado dual fuel, en el que el motor diésel conserva su funcionamiento, pero una parte del gasoil es reemplazada por gas natural durante la marcha.
Las pruebas se están llevando adelante sobre diferentes plataformas de chasis urbanos, con especial foco en modelos Mercedes-Benz. De acuerdo con Ugarte, las unidades convertidas cuentan con habilitación de ENARGAS y mantienen vigente su verificación técnica. Actualmente se encuentran realizando mediciones de consumo en condiciones reales de operación en líneas del AMBA.
¿Cómo funciona el sistema híbrido diésel-GNC?
Uno de los puntos centrales de la tecnología es que el motor diésel original no necesita ser abierto ni modificado internamente.
El gas natural se incorpora a través del múltiple de admisión y se mezcla con el aire que ingresa al motor, mientras que el sistema original de inyección de gasoil continúa trabajando normalmente. Una unidad electrónica específica, vinculada a la red CAN-BUS del vehículo, determina en tiempo real cuánto GNC puede utilizarse en función de la carga y el régimen del motor.
Según la documentación técnica difundida por Ugarte, la sustitución puede alcanzar hasta el 50% a velocidad constante, mientras que en un ciclo urbano se ubica, en promedio, entre el 25% y el 30%.
Esto significa que el colectivo continúa consumiendo gasoil, aunque en una proporción menor mientras dispone de GNC.
Además, el sistema incorpora un funcionamiento de respaldo: si se agota el gas almacenado, el vehículo pasa automáticamente a funcionar 100% con diésel, evitando que la falta de GNC deje a la unidad fuera de servicio.
Cilindros de GNC instalados sobre el techo
El conjunto utiliza cilindros homologados por ENARGAS montados sobre una estructura reforzada en el techo del colectivo. Desde allí, el gas circula mediante cañerías de acero inoxidable de alta presión, junto con reguladores y válvulas de corte.
De esta manera, la conversión puede realizarse sobre unidades que actualmente se encuentran prestando servicio, sin necesidad de reemplazar completamente el vehículo.
Para Ugarte, ese es precisamente uno de los principales argumentos de la propuesta: permitir que parte del parque diésel existente comience a consumir gas natural mientras avanza gradualmente la renovación por colectivos nuevos con tecnologías alternativas.
Ugarte proyecta un ahorro de gasoil de hasta el 30%
Entre los indicadores presentados por la compañía aparece una reducción estimada de alrededor del 30% en el consumo de gasoil durante el ciclo urbano, aunque el resultado final dependerá de factores como el recorrido, la carga del vehículo, el tránsito y las condiciones de operación.
La firma también calcula que la inversión necesaria para realizar la conversión podría amortizarse mediante el ahorro de combustible en un período de entre 6 y 13 meses, según las características de cada servicio.

Otro aspecto destacado es el mantenimiento. Debido a que se conserva el motor y su sistema de inyección original, Ugarte señala que los repuestos utilizados siguen siendo los mismos, por lo que las empresas no necesitarían modificar sustancialmente sus stocks de piezas ni sus esquemas habituales de mantenimiento.
La documentación comercial también señala la compatibilidad del sistema con motores bajo normativa Euro VI.
Una conversión realizada en Argentina
El proyecto reúne a Ugarte / Autobús S.A. como integrador industrial y a Landi Renzo como proveedor de la tecnología dual fuel.
La conversión se realiza localmente y Ugarte informó que dispone de una línea de montaje específica en su planta para este tipo de trabajos. El sistema utilizado es el D-GID Heavy Duty de Landi Renzo, destinado a motores pesados y ensayado en laboratorio en Argentina.
La estrategia apunta inicialmente al universo de colectivos equipados con chasis Mercedes-Benz, uno de los grupos más numerosos dentro del parque urbano argentino.
Un puente entre el diésel y las nuevas energías
La propuesta de Ugarte aparece en un escenario en el que el transporte urbano argentino comienza a incorporar cada vez más alternativas al gasoil convencional.
El planteo de la compañía no consiste en reemplazar inmediatamente todo el parque, sino en utilizar las unidades que ya se encuentran en circulación como parte de una etapa intermedia.
Según la estrategia presentada por la empresa, mientras el parque continúa renovándose naturalmente con vehículos nuevos a GNC u otras tecnologías, la conversión de colectivos existentes podría generar demanda inmediata de gas natural y dar tiempo para ampliar la infraestructura necesaria para abastecer una flota de mayor escala.
La gacetilla de Ugarte también vincula el desarrollo con el nuevo marco regulatorio para el transporte colectivo y plantea al sistema dual fuel como una tecnología de transición para aprovechar el parque actualmente disponible.
Las pruebas continúan en el AMBA
Por el momento, Ugarte se encuentra recopilando información de las unidades que ya circulan en servicio real.
Esos ensayos serán especialmente relevantes para conocer qué nivel de sustitución de gasoil puede alcanzarse en recorridos urbanos cotidianos, donde intervienen aceleraciones, frenadas, congestión, carga de pasajeros y diferentes velocidades comerciales.
Si los resultados obtenidos durante esta etapa confirman los indicadores adelantados por la compañía, el sistema podría convertirse en una alternativa para que operadores con flotas diésel incorporen GNC sin tener que esperar al reemplazo completo de sus colectivos.
La tecnología propone así una particular hoja de ruta para la transición energética: mantener el motor diésel que ya existe, sumarle GNC y reducir progresivamente el consumo de combustible líquido mientras el mercado argentino desarrolla una nueva generación de colectivos de bajas emisiones.
Gacetilla oficial
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