Duró poco más de un mes. El nuevo ramal de la línea 306 entre Canning y Puente La Noria, presentado como una conexión directa entre distintos puntos del sur del Gran Buenos Aires, dejó de circular el 10 de septiembre, apenas 38 días después de haber comenzado a operar el 3 de agosto.
La decisión fue comunicada por Expreso Esteban Echeverría SRL, operadora de la línea, que atribuyó la interrupción a una serie de presuntas amenazas, bloqueos y conflictos que, según su versión, involucraron a actores vinculados con el Grupo DOTA.
Se trata, sin embargo, de una denuncia formulada por la empresa operadora. Hasta el momento de la suspensión no había confirmación judicial ni información oficial que permitiera establecer responsabilidades.
Una conexión directa que duró 38 días
El ramal había comenzado a funcionar el 3 de agosto de 2026 con el objetivo de ofrecer una nueva conexión entre Canning y Puente La Noria sin necesidad de realizar trasbordos.
El recorrido atravesaba sectores de Canning, Monte Grande, Luis Guillón, Llavallol, Trasradio y otros puntos del partido de Esteban Echeverría, hasta llegar a uno de los principales centros de transferencia del sur metropolitano.
Las unidades operaban con una frecuencia aproximada de 23 minutos y, según estimaciones difundidas por la empresa, alrededor de 5.000 pasajeros utilizaban el servicio.
El itinerario partía desde Puente La Noria y llegaba hasta la zona de la rotonda de Saint Thomas, en Canning, utilizando distintos corredores como Camino de Cintura, Boulevard Buenos Aires, Ruta 205 y Ruta 58.
La empresa incluso había mencionado inicialmente la posibilidad de extender en una segunda etapa el servicio hasta La Providencia, una ampliación que finalmente nunca llegó a implementarse.
La disputa por los pasajeros
Detrás de la suspensión aparece también una disputa por recorridos que se superponen parcialmente.
Según Expreso Esteban Echeverría, el nuevo servicio competía especialmente con las líneas 51 y 435, cuyos recorridos tienen sectores coincidentes con el trazado que realizaba el 306, particularmente a partir de Monte Grande.
Desde la empresa sostienen que durante las semanas de funcionamiento se produjeron bloqueos en terminales y situaciones intimidatorias hacia trabajadores, hechos que atribuyeron a actores vinculados con DOTA.
También fueron difundidos videos registrados por choferes en los que pueden observarse unidades estacionadas en sectores que dificultaban el ingreso o la salida de colectivos de la línea 306.
Esas imágenes muestran situaciones de bloqueo, pero por sí solas no permiten determinar responsabilidades ni probar las acusaciones formuladas por la empresa.
Al momento de conocerse la suspensión tampoco estaba confirmado si Expreso Esteban Echeverría presentaría formalmente el caso ante la Justicia o ante las autoridades de Transporte.
Un nuevo servicio que desapareció rápidamente
El caso resulta llamativo por la velocidad con la que se produjo la interrupción.
En apenas 38 días, el ramal pasó de ser presentado como una nueva opción directa para miles de pasajeros del sur del conurbano a desaparecer de la oferta de transporte.
La suspensión obliga ahora a quienes utilizaban la conexión entre Canning, Monte Grande y Puente La Noria a volver a recurrir a otras líneas o combinaciones para completar sus viajes.
También deja abierta una incógnita sobre el futuro del recorrido.
Hasta ahora no fue comunicada una fecha de restitución del servicio, ni se informó si la suspensión será temporal o definitiva.
Más que una pelea entre empresas
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una cuestión histórica del transporte metropolitano: la competencia entre operadores cuando aparecen nuevos recorridos que captan pasajeros en corredores donde ya circulan otras líneas.
En este caso, la controversia tiene una consecuencia concreta para los usuarios: un servicio que transportaba aproximadamente 5.000 pasajeros dejó de circular poco más de un mes después de su inauguración.
La discusión empresaria deberá eventualmente determinarse en los ámbitos administrativos o judiciales correspondientes.
Mientras tanto, queda una certeza mucho más sencilla: una conexión que prometía ampliar las alternativas de transporte del sur del AMBA duró apenas 38 días.







