El cruce de tres bases oficiales de SUBE permite dimensionar el peso real del transporte automotor en la movilidad metropolitana. Entre enero y julio de 2026 se registraron más de 1.549 millones de validaciones en el AMBA: 1.323 millones correspondieron a colectivos. En un día promedio, unas 2,58 millones de tarjetas utilizaron el colectivo.
La tarjeta SUBE permite observar el transporte público desde dos lugares distintos. Por un lado, cuántas tarjetas efectivamente aparecen en el sistema cada día. Por el otro, cuántas veces esas tarjetas son utilizadas.
Al cruzar ambas variables surge una radiografía particularmente clara del Área Metropolitana de Buenos Aires: pese a la convivencia con trenes y subtes, el colectivo continúa siendo, por amplio margen, el principal sostén de la movilidad cotidiana.
Un análisis realizado por Revista Colectibondi sobre tres bases oficiales de SUBE correspondientes a 2026 muestra que, entre el 1 de enero y el 31 de julio, se realizaron en el AMBA 1.549.081.458 validaciones.
De ellas, nada menos que 1.323.237.549 correspondieron a colectivos.
Es decir que el transporte automotor explicó aproximadamente el 85,4% de todos los usos SUBE registrados en el AMBA durante los primeros siete meses del año.
Los trenes acumularon unos 151,1 millones de usos, equivalentes al 9,8%, mientras que el subte reunió aproximadamente 74,7 millones, o el 4,8%.
La diferencia permite poner en perspectiva el tamaño del sistema de colectivos: de cada diez operaciones SUBE efectuadas en el transporte público metropolitano, más de ocho pasaron por la validadora de un colectivo.
7,3 millones de validaciones por día
Distribuidos sobre los 212 días comprendidos entre enero y julio, el sistema de transporte público del AMBA registró un promedio de aproximadamente 7,31 millones de validaciones SUBE diarias.
Solo los colectivos aportaron 6,24 millones por día.
Los trenes promediaron cerca de 713.000 operaciones diarias, mientras que el subte se ubicó alrededor de las 352.000.
Pero contar viajes es apenas una parte de la historia.
La segunda base de datos permite conocer cuántas tarjetas diferentes estuvieron activas cada jornada.
Durante esos siete meses hubo en el AMBA un promedio de aproximadamente 2.758.700 tarjetas activas por día.
De ellas, unas 2.577.400 utilizaron al menos un colectivo.
Esto significa que, tomando el conjunto del período, el equivalente al 93,4% de las tarjetas activas del AMBA registró utilización del colectivo.
El porcentaje no debe sumarse con los correspondientes a trenes y subtes, porque una misma tarjeta puede utilizar varios modos durante una misma jornada. Precisamente allí aparece otra característica fundamental de la movilidad metropolitana: la combinación entre medios.
Cada tarjeta activa genera 2,65 operaciones diarias
Cuando se cruzan las dos bases —cantidad de tarjetas y cantidad de transacciones— aparece otro indicador interesante.
Las 7,31 millones de validaciones diarias frente a las 2,76 millones de tarjetas activas arrojan una relación promedio de aproximadamente 2,65 operaciones SUBE por tarjeta activa y por día.
En los colectivos, la relación fue cercana a 2,42 validaciones diarias por cada tarjeta que utilizó ese modo.
La cifra refleja tanto los viajes de ida y vuelta como cadenas de desplazamientos más complejas y combinaciones entre diferentes servicios.
No significa necesariamente que cada pasajero realice exactamente esa cantidad de viajes: se trata de una relación estadística entre validaciones y tarjetas únicas activas durante una jornada.
El AMBA representa tres de cada cuatro usos SUBE del país
El peso metropolitano también queda expuesto al comparar las operaciones realizadas dentro y fuera del AMBA.
Entre enero y julio, la red SUBE registró aproximadamente 2.024 millones de transacciones en todo el país.
De ellas, 1.549 millones ocurrieron en el AMBA.
En otras palabras, el área metropolitana concentró aproximadamente el 76,5% de todas las validaciones registradas por SUBE durante el período.
Fuera del AMBA se contabilizaron alrededor de 474,8 millones de transacciones.
La diferencia también aparece en la intensidad de utilización. En el AMBA se registraron alrededor de 2,65 operaciones por tarjeta activa diaria, mientras que fuera del área metropolitana la relación quedó en aproximadamente 2,14.
El dato refuerza una característica histórica de Buenos Aires: no solo concentra una enorme cantidad de pasajeros, sino que posee una red en la que los usuarios utilizan el transporte público con mayor frecuencia y combinan más servicios.
Marzo, abril y junio: los meses de mayor movimiento
La evolución mensual muestra además el efecto que tiene el calendario sobre la demanda.
Enero comenzó con aproximadamente 6,28 millones de validaciones diarias, mientras que febrero promedió 6,43 millones.
Con la recuperación plena de la actividad laboral y educativa, marzo saltó hasta los 7,85 millones diarios.
Abril fue el mes con mayor promedio del período analizado, con aproximadamente 8,02 millones de operaciones diarias, seguido muy de cerca por junio, con 7,99 millones.
Julio volvió a descender hasta alrededor de 6,91 millones por día.
La cantidad de tarjetas activas acompañó ese comportamiento: pasó de un promedio de 2,29 millones por día en enero a más de 3,06 millones en abril.
Miércoles, el día más intenso
Otra lectura aparece al ordenar la información según el día de la semana.
Considerando todos los días entre enero y julio, los miércoles registraron el mayor promedio: alrededor de 3,44 millones de tarjetas activas y 9,18 millones de validaciones.
Los domingos muestran el extremo contrario, con aproximadamente 1,16 millones de tarjetas y 2,72 millones de operaciones.
La diferencia permite dimensionar cuánto depende el sistema de los patrones laborales, educativos y comerciales de la semana.
El colectivo, columna vertebral de la movilidad metropolitana
Las tres bases tomadas aisladamente muestran cantidades de tarjetas, viajes y modos de transporte.
Cruzadas entre sí cuentan una historia bastante más contundente.
El colectivo no solamente lidera el número de validaciones: es utilizado durante un día promedio por más de 2,5 millones de tarjetas diferentes, aparece en más del 93% de las jornadas-tarjeta registradas en el AMBA y concentra más del 85% de las operaciones SUBE.
Trenes y subtes son piezas fundamentales de la red y transportan enormes volúmenes de pasajeros, especialmente sobre determinados corredores. Sin embargo, la capilaridad de las líneas de colectivos mantiene al transporte automotor como el modo que articula prácticamente todo el sistema.
Y esa puede ser probablemente la conclusión más significativa que dejan los datos de 2026: mientras la discusión pública suele concentrarse en grandes obras ferroviarias, nuevas tecnologías o infraestructura, la mayor parte de la movilidad cotidiana del AMBA continúa ocurriendo arriba de un colectivo.
Metodología
El análisis utiliza las bases oficiales “SUBE – Cantidad de tarjetas (usuarios) por día en AMBA”, “SUBE – Cantidad de transacciones (usos) por fecha” y “SUBE – Cantidad de tarjetas (usuarios) por fecha”. Para evitar distorsiones se tomó como período consolidado el comprendido entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026. Los registros disponibles entre el 1 y el 25 de agosto están identificados como preliminares y no fueron incorporados a los principales acumulados de esta nota.







