Madrid se convirtió en el escenario de una nueva prueba destinada a evaluar el potencial del hidrógeno en el transporte de pasajeros. La empresa española Alsa comenzó a operar en condiciones reales un ómnibus Irizar i6S Efficient Hydrogen equipado con el nuevo sistema de pila de combustible desarrollado por Bosch.
El vehículo circula con pasajeros durante junio y julio por diferentes recorridos de la capital española. El programa permitirá analizar su funcionamiento cotidiano, la autonomía, el consumo y la confiabilidad de la tecnología antes de avanzar hacia su producción comercial.
A diferencia de un colectivo urbano convencional, el modelo utilizado es un ómnibus desarrollado principalmente para servicios de media y larga distancia. Por ese motivo, las pruebas se concentran en recorridos donde pueda aprovecharse su capacidad para cubrir grandes distancias sin detenerse a cargar energía.
Más de 1.000 kilómetros de autonomía
El vehículo está equipado con el sistema de pila de combustible FCPM C190 de Bosch, basado en una configuración horizontal de doble stack y capaz de entregar una potencia continua de 190 kW.
La electricidad necesaria para impulsar el ómnibus se genera a bordo mediante la reacción entre el hidrógeno almacenado en los tanques y el oxígeno. Esa energía alimenta el sistema de propulsión eléctrica y permite que el vehículo funcione sin emisiones contaminantes directas durante la circulación.
Según los datos difundidos por Bosch e Irizar, el nuevo modelo puede superar los 1.000 kilómetros de autonomía. El abastecimiento completo de hidrógeno requiere entre 10 y 15 minutos, un tiempo considerablemente menor que el necesario para recargar las baterías de la mayoría de los ómnibus eléctricos de larga distancia.
Estas prestaciones buscan mantener una operación similar a la de los vehículos diésel, sin modificar sustancialmente los recorridos, horarios o períodos de permanencia en las terminales.
Una nueva generación del Irizar i6S
La unidad que circula en Madrid corresponde a una evolución del Irizar i6S Efficient Hydrogen, el primer ómnibus europeo de larga distancia desarrollado por la compañía vasca con propulsión basada en hidrógeno.
La nueva generación incorpora una mayor capacidad para pasajeros y equipaje, menor peso y una autonomía superior. Además, puede funcionar temporalmente en modo completamente eléctrico cuando las condiciones operativas lo requieran.
El prototipo completó previamente las pruebas necesarias para obtener su homologación y fue presentado públicamente en mayo, durante la asamblea general de SHYNE, la red española del hidrógeno.
Irizar prevé que el modelo esté disponible para iniciar su producción durante el primer semestre de 2027.
Un antecedente de 2.500 kilómetros
La primera generación del i6S Efficient Hydrogen ya había protagonizado una prueba de larga distancia en 2025. El vehículo recorrió aproximadamente 2.500 kilómetros entre Ormaiztegi —donde se encuentra la sede de Irizar— y Briançon, en los Alpes franceses.
Durante aquel ensayo alcanzó una autonomía comprobada cercana a los 900 kilómetros y completó reabastecimientos de hidrógeno en menos de veinte minutos. El recorrido incluyó carreteras de montaña y un desnivel acumulado superior a los 1.400 metros.
Con esa experiencia como antecedente, la prueba desarrollada por Alsa busca trasladar la evaluación desde los ensayos técnicos hacia una operación regular con pasajeros.
Bosch busca ingresar al mercado de buses
La experiencia madrileña representa el primer proyecto comercial de Bosch con un cliente dentro del segmento de buses y autocares.
Además del FCPM C190 utilizado por Irizar, el fabricante alemán desarrolló otras dos variantes. El FCPM C100, con una potencia continua de 100 kW y un diseño más plano, está pensado para colectivos urbanos. El FCPM C300, en tanto, fue concebido para ómnibus pesados de larga distancia y camiones.
Bosch considera que la pila de combustible puede complementar a los vehículos eléctricos a batería, especialmente en servicios que recorren grandes distancias diariamente y disponen de pocas oportunidades para realizar cargas durante la jornada.
Hidrógeno o baterías: dos caminos para la electrificación
Los colectivos eléctricos a batería presentan ventajas en recorridos urbanos con distancias previsibles y posibilidades de recarga en cabeceras o depósitos. Sin embargo, las baterías necesarias para ofrecer grandes autonomías pueden aumentar considerablemente el peso de los vehículos y reducir su capacidad para pasajeros o equipaje.
La pila de combustible aparece como una alternativa para los servicios interurbanos y de larga distancia. Su principal ventaja es combinar una propulsión eléctrica con autonomías elevadas y tiempos breves de abastecimiento.
El desafío continúa siendo la disponibilidad de estaciones de hidrógeno y el costo de producción del combustible. Además, el impacto ambiental total depende de cómo se obtenga el hidrógeno: su utilización en el vehículo no produce emisiones contaminantes directas, pero su huella de carbono puede variar según la energía empleada para fabricarlo.
Europa acelera la búsqueda de alternativas al diésel
La prueba se desarrolla mientras la Unión Europea endurece progresivamente sus objetivos ambientales para el transporte.
Las nuevas normas comunitarias establecen que las emisiones de los colectivos urbanos nuevos deberán reducirse un 90% hacia 2030 respecto de los niveles de 2019. Para otros segmentos de buses y autocares, las exigencias se aplicarán con mayor intensidad a partir de 2040.
En ese escenario, fabricantes y operadores analizan diferentes alternativas: eléctricos a batería, hidrógeno, biometano y combustibles renovables.
La experiencia de Madrid permitirá comprobar si un ómnibus de hidrógeno puede mantener las prestaciones operativas de un diésel en recorridos exigentes. Para Irizar y Bosch, el objetivo es demostrar que la tecnología está preparada para dejar atrás la etapa de los prototipos y avanzar hacia su utilización comercial en el transporte de pasajeros.
Fuente: Alsa, Irizar y Bosch.








