El servicio sustentable del sistema COLE conecta el centro con la zona costera y, aunque fue pensado con perfil recreativo y turístico, también empezó a ser utilizado por vecinos que viajan por trabajo y estudio.
Los nuevos colectivos eléctricos de Neuquén cumplieron su primer mes de funcionamiento con un balance positivo: cerca de 10.000 pasajeros ya utilizaron el servicio desde su puesta en marcha, el pasado 21 de mayo. La cifra confirma una rápida apropiación por parte de vecinos y visitantes, que comenzaron a incorporar estas unidades a sus traslados cotidianos.

El sistema forma parte de la red COLE y conecta la zona céntrica con sectores recreativos, comerciales y laborales vinculados a la costa del río. Según la información difundida por medios regionales, el servicio fue diseñado inicialmente con un fuerte perfil turístico y de acompañamiento al desarrollo del Paseo Costero, pero la demanda diaria mostró otro dato clave: muchos usuarios también lo usan para ir a trabajar o estudiar.
Del paseo al viaje cotidiano
El recorrido de los colectivos eléctricos une Parque Norte con la Península Hiroki, atravesando avenidas como Argentina y Olascoaga, además de la zona de la Isla 132. Se trata de un circuito que permite conectar espacios de recreación, puntos turísticos y sectores en crecimiento, como el Polo Tecnológico.
Esa combinación explica parte del éxito inicial. Durante los fines de semana, las unidades son elegidas por familias, vecinos y visitantes que buscan recorrer la costa, pasear o acercarse a espacios verdes. Durante los días hábiles, en cambio, el servicio comenzó a consolidarse como una alternativa real de movilidad para quienes necesitan trasladarse hacia zonas de trabajo o estudio.
El subsecretario de Transporte de Neuquén, Mauro Espinosa, destacó que la respuesta de los usuarios superó las expectativas iniciales y señaló que el servicio llegó a casi 10.000 pasajeros en su primer mes de operación.
Una experiencia distinta arriba del colectivo
Uno de los aspectos que más llama la atención de estas unidades es la experiencia de viaje. Al tratarse de colectivos eléctricos, el recorrido se realiza con menos ruido, sin vibraciones propias de los motores diésel y con una circulación más suave. Esa diferencia cambia la percepción del pasajero y convierte al viaje en una experiencia más cercana al paseo urbano que al traslado tradicional.
La propuesta también suma un valor ambiental: al no utilizar combustibles fósiles durante su operación, las unidades reducen emisiones locales y aportan a una movilidad más limpia dentro de la ciudad. En ese sentido, Neuquén se suma al grupo de ciudades argentinas que empiezan a probar tecnologías alternativas para modernizar sus sistemas de transporte público.
Frecuencias, horarios y tarifa
El servicio funciona todos los días de 7:30 a 21:00, con frecuencias que varían entre 15 y 25 minutos según la franja horaria. El valor del pasaje informado es de $1.390 y también se acepta la tarjeta de boleto estudiantil.
Estos datos resultan importantes porque muestran que el sistema no fue planteado únicamente como una atracción turística, sino como un servicio integrado a la movilidad urbana. La posibilidad de pagar el boleto y utilizar beneficios estudiantiles lo ubica dentro de la dinámica cotidiana del transporte público neuquino.
Una ciudad que mira hacia la movilidad sustentable
La incorporación de colectivos eléctricos representa una apuesta por cambiar la forma de moverse dentro de Neuquén. No se trata solo de sumar unidades nuevas, sino de probar un modelo de transporte más silencioso, menos contaminante y mejor integrado con los espacios urbanos de la ciudad.
El primer mes dejó una señal clara: los pasajeros respondieron. Cerca de 10.000 usuarios en cuatro semanas muestran que existe interés por este tipo de servicios, especialmente cuando combinan conectividad, paisaje, confort y utilidad diaria.
El desafío hacia adelante será sostener la frecuencia, ampliar la cobertura y evaluar si este modelo puede escalar hacia otros recorridos de la ciudad. Porque si algo dejó en evidencia esta primera etapa es que los colectivos eléctricos no son solo una postal moderna frente al río: también pueden convertirse en una herramienta concreta para la movilidad cotidiana.
Neuquén puso en marcha una experiencia que mezcla transporte, turismo y sustentabilidad. Y en apenas un mes, miles de pasajeros ya se subieron a probar cómo se siente viajar en el futuro.







