Los nuevos C127 FC LE operarán en Carintia, combinando celda de combustible, tren motriz eléctrico y hasta 400 kilómetros de autonomía para servicios regionales
La transición energética del transporte público europeo suma un nuevo capítulo en Austria. El fabricante MCV entregó 35 buses hidrógeno-eléctricos C127 FC LE a ÖBB Postbus, que los incorporará a servicios regionales en el estado de Carintia. La entrega oficial se realizó el 6 de mayo de 2026 en Villach, junto con la inauguración de la primera estación de repostaje de hidrógeno vinculada al proyecto.
Según MCV, esta flota representa el mayor despliegue de buses a hidrógeno realizado hasta ahora en Austria. Las unidades comenzarán a integrarse a la operación regular a partir de junio de 2026, en recorridos regionales e interurbanos donde la autonomía y los tiempos de repostaje son factores clave.
El proyecto forma parte de la iniciativa “DeCarB – Decarbonising Carinthian Bus Transport”, impulsada por el estado de Carintia e implementada junto a un consorcio integrado por la Asociación de Transporte de Carintia, Gutmann, Kelag y ÖBB Postbus. La propuesta combina la compra de buses fuel cell con el desarrollo de infraestructura específica de carga de hidrógeno para transporte público regional.
Hidrógeno para recorridos largos y topografía exigente
Los nuevos buses operarán en distintas zonas de Carintia, entre ellas el valle bajo del Drau, las regiones de los lagos Faak y Ossiach, los valles Gegendtal y Rosental, y el área de Wernberg. Se trata de un entorno con recorridos regionales, distancias mayores que las de un servicio urbano tradicional y condiciones topográficas más exigentes.
En ese contexto, la tecnología de hidrógeno aparece como una alternativa especialmente atractiva. A diferencia de los buses eléctricos a batería, que dependen de esquemas de carga planificados y tiempos de conexión, los vehículos fuel cell permiten repostajes más rápidos y autonomías más extensas. MCV declara para el C127 FC LE una autonomía de hasta 400 kilómetros por ciclo de repostaje.
La elección tecnológica responde a una necesidad operativa concreta: cubrir rutas regionales donde desplegar infraestructura de carga eléctrica puede resultar más complejo o donde se requiere una alta disponibilidad diaria con pocas interrupciones.
El MCV C127 FC LE, un low-entry interurbano fuel cell
El modelo entregado es el MCV C127 FC LE, un bus low-entry hidrógeno-eléctrico presentado en Busworld 2025 y desarrollado para aplicaciones interurbanas. Su arquitectura combina una celda de combustible con un sistema de tracción eléctrico, utilizando el hidrógeno como fuente de energía para alimentar el tren motriz.
De acuerdo con las especificaciones difundidas por el fabricante, el vehículo incorpora un paquete de baterías de 117 kWh, una celda de combustible de 100 kW y alrededor de 40 kilogramos de almacenamiento de hidrógeno a bordo. Esta configuración busca equilibrar autonomía, capacidad energética y operación cero emisiones locales.
Las unidades destinadas a ÖBB Postbus cuentan con 41 asientos y capacidad para 27 pasajeros de pie, una configuración pensada para servicios regionales con demanda mixta: pasajeros sentados en trayectos de mayor duración y espacio adicional para tramos de cercanía o mayor rotación.
Una apuesta por la descarbonización regional
El despliegue en Carintia muestra que la movilidad cero emisiones ya no se limita a los centros urbanos. En Europa, la próxima frontera de la descarbonización está en los servicios regionales, suburbanos e interurbanos, donde el diésel todavía mantiene una fuerte presencia por su autonomía, flexibilidad y facilidad de abastecimiento.
Para ÖBB Postbus, la llegada de estos 35 buses representa un paso concreto hacia una operación más limpia en rutas de media distancia. Alfred Loidl, miembro del directorio de la compañía, destacó que el proyecto demuestra que la movilidad libre de emisiones está lista para el uso cotidiano en el transporte regional.
Desde MCV Deutschland, su director general Pierre Dellori remarcó que el concepto hidrógeno-eléctrico de la marca fue diseñado justamente para servicios programados en geografías complejas, un perfil que encaja con las necesidades operativas de Carintia.
Infraestructura: la pieza que hace posible la operación
La inauguración de la estación de hidrógeno en Villach es tan importante como la entrega de los buses. Sin infraestructura de repostaje, una flota fuel cell no puede pasar de la presentación técnica a la operación diaria.
El proyecto DeCarB entiende esa lógica desde el inicio: no se trata únicamente de comprar vehículos nuevos, sino de crear un ecosistema completo para operar transporte público regional con hidrógeno. Eso incluye abastecimiento, mantenimiento, planificación de recorridos y coordinación entre autoridades, operadores y proveedores energéticos.
En ese sentido, Carintia se posiciona como un laboratorio operativo para una pregunta central de la transición energética: cómo reemplazar buses diésel en recorridos donde la carga eléctrica convencional puede no ser la solución más sencilla.
Austria mira al hidrógeno como complemento del eléctrico a batería
La puesta en marcha de los 35 MCV C127 FC LE no implica una competencia directa con los buses eléctricos a batería, sino una ampliación del abanico tecnológico. En muchas ciudades europeas, la tendencia es combinar soluciones: eléctricos a batería para recorridos urbanos previsibles, trolebuses en corredores de alta demanda e hidrógeno para líneas largas o de operación intensiva.
El caso de Carintia se ubica claramente en ese último segmento. Con hasta 400 kilómetros de autonomía, una configuración interurbana y una red de repostaje dedicada, los nuevos buses de ÖBB Postbus buscan demostrar que el hidrógeno puede ser una herramienta útil para descarbonizar servicios regionales sin resignar disponibilidad operativa.
Para Austria, el proyecto marca un hito nacional. Para Europa, suma una experiencia concreta en uno de los terrenos más difíciles de electrificar: el transporte público interurbano. Y para MCV, representa una carta de presentación fuerte en el mercado fuel cell, con una flota numerosa que deberá demostrar en servicio regular si el hidrógeno puede cumplir lo que promete sobre el papel.







