La transformación energética del transporte público en la Ciudad de Buenos Aires ya es una realidad visible en las calles. Las líneas 65 y 151, operadas por el Grupo Metropol, comenzaron a circular con una flota completamente renovada de colectivos propulsados a Gas Natural Comprimido (GNC), marcando un nuevo paso hacia una movilidad más limpia, silenciosa y eficiente.
La incorporación de estas unidades forma parte de una inversión privada cercana a los 45 millones de dólares y contempla un total de 150 colectivos King Long a GNC destinados a renovar íntegramente ambas líneas, cuyos recorridos se desarrollan exclusivamente dentro del territorio porteño.
Metropol presentó los nuevos colectivos KingLong propulsados a GNC para las Líneas 65 y 151
Los primeros buses comenzaron a arribar al país durante el verano y rápidamente llamaron la atención por su estética moderna, su funcionamiento más silencioso y por representar un cambio histórico en una ciudad tradicionalmente dominada por unidades diésel.
Un cambio impulsado por la normativa ambiental
La apuesta por el GNC no es casual. La Ciudad de Buenos Aires viene impulsando una fuerte política de reconversión energética del transporte público. La Resolución 111/SECT/25 establece que, desde el 1° de enero de 2027, todas las nuevas unidades que se incorporen a las líneas que operan íntegramente en CABA deberán utilizar tecnologías limpias, es decir, motorización eléctrica o a GNC.
En ese contexto, Metropol decidió adelantarse varios años al plazo oficial y convertirse en una de las primeras grandes operadoras en avanzar masivamente con esta tecnología.
Además, el Gobierno porteño implementó nuevos esquemas de subsidios y estímulos económicos para favorecer la incorporación de unidades menos contaminantes.
Menos emisiones y menor consumo
Los nuevos colectivos a GNC permiten reducir significativamente las emisiones contaminantes respecto de los tradicionales motores diésel. Según datos difundidos durante la presentación de las unidades, este tipo de motorización disminuye el material particulado y los óxidos de nitrógeno, además de reducir hasta un 25% las emisiones de dióxido de carbono por kilómetro recorrido.
A esto se suma una importante ventaja económica: el GNC presenta costos operativos más bajos que el gasoil, algo clave en un contexto donde las empresas de transporte enfrentan aumentos permanentes en combustibles y mantenimiento.
La transición también abre la puerta a una nueva infraestructura energética para el transporte pesado, incluyendo estaciones de carga específicas y desarrollos normativos vinculados al abastecimiento seguro de gas natural.
Los “bondis chinos” que revolucionan las calles porteñas
Las unidades incorporadas corresponden al modelo King Long XMQ6127G, fabricado en China y adaptado a estándares internacionales de seguridad y confort. Los coches cuentan con piso bajo, aire acondicionado y un diseño moderno que incluso estrenó una actualización visual en la identidad de Metropol.
Uno de los detalles técnicos más llamativos es la disposición de los tanques de gas en el techo de las unidades, algo que fue ajustado en los prototipos iniciales para mejorar la distribución del peso entre ejes.
Con esta incorporación, las líneas 65 y 151 se convierten en uno de los casos más importantes de renovación sustentable del transporte urbano argentino y posicionan a Buenos Aires como una de las ciudades latinoamericanas que más fuerte comienza a apostar por tecnologías alternativas al diésel.
El avance del GNC en colectivos ya empieza a extenderse también a otras empresas y provincias, mientras el sector del transporte público se prepara para una nueva etapa marcada por energías más limpias y eficientes.







