El Gobierno británico anunció nuevas medidas para combatir los comportamientos molestos en el transporte público. Escuchar música o reproducir videos a través de los parlantes del celular podrá ser sancionado en los colectivos, mientras que en los trenes las multas pueden alcanzar las 1.000 libras. Los choferes no tendrán que intervenir: el control estará a cargo de personal especializado.
Escuchar música a todo volumen, reproducir videos sin auriculares o realizar llamadas mediante el altavoz del celular son situaciones habituales en el transporte público de numerosas ciudades del mundo. En Inglaterra, las autoridades decidieron reforzar las herramientas para combatir estas conductas y mejorar la convivencia entre pasajeros.
El 19 de octubre de 2026, el Gobierno británico presentó una serie de medidas destinadas a reducir los comportamientos antisociales en colectivos y trenes. La iniciativa contempla multas de hasta 100 libras esterlinas para quienes provoquen molestias en los colectivos, además de una campaña nacional para promover el uso de auriculares en los servicios ferroviarios.
La medida forma parte de un programa que busca mejorar la experiencia cotidiana de viaje y reducir situaciones que afectan la comodidad de los usuarios.
Multas de hasta 100 libras en los colectivos
Las nuevas disposiciones permiten a las autoridades locales de transporte de Inglaterra establecer y aplicar normas contra diferentes comportamientos considerados molestos o perjudiciales para el resto de los pasajeros.
Entre las conductas contempladas se encuentran reproducir música o videos a volumen elevado, vapear dentro de los vehículos, arrojar basura y mantener actitudes amenazantes.

El respaldo legal para estas medidas proviene de la Bus Services Act 2025, que amplió las facultades de las autoridades locales para regular determinados aspectos del transporte en colectivo.
Las nuevas atribuciones entraron en vigor el 5 de agosto de 2026, mientras que el 19 de octubre se publicaron las directrices oficiales para facilitar su implementación.
Esto no significa que todas las ciudades apliquen automáticamente la misma multa: cada autoridad local deberá establecer sus propias disposiciones, que necesitarán la aprobación de la Secretaría de Estado de Transporte antes de entrar en vigencia.
Los choferes no serán responsables de aplicar las sanciones
Uno de los aspectos más relevantes del anuncio es que los conductores de colectivos no tendrán la responsabilidad de confrontar ni sancionar a los pasajeros que incumplan las normas.
El procedimiento quedará en manos de agentes autorizados, entre ellos oficiales de seguridad del transporte y efectivos policiales.
El Gobierno estableció una estrategia de intervención gradual:
- Acercarse al pasajero que está generando molestias.
- Explicarle las normas y las consecuencias de su comportamiento sobre los demás usuarios.
- Aplicar las medidas correspondientes si se niega a cumplir las indicaciones.
El objetivo declarado es promover primero un cambio de comportamiento y reservar las sanciones para los casos en los que no exista colaboración.
En los trenes, las multas pueden alcanzar las 1.000 libras
Las autoridades también anunciaron una campaña nacional para reducir el denominado loudcasting, expresión utilizada para describir la reproducción de música, videos u otros contenidos sonoros a través de los parlantes de dispositivos personales.
Bajo el lema «Compartí el viaje, no el ruido», las empresas ferroviarias incorporarán mensajes de concientización mediante carteles, anuncios de audio, redes sociales y canales digitales.
En el sistema ferroviario ya existen disposiciones que permiten actuar contra quienes reproducen sonidos molestos sin respetar las indicaciones del personal autorizado.
Si un pasajero se niega a interrumpir esa conducta, podrá ser retirado del tren en la siguiente estación y enfrentar procedimientos que pueden derivar en multas de hasta 1.000 libras.
Por lo tanto, la novedad no consiste en crear desde cero una prohibición ferroviaria, sino en reforzar su difusión y aplicación mediante una campaña coordinada.
Londres ya había comenzado una campaña para promover el uso de auriculares
La iniciativa nacional tiene un antecedente en Transport for London (TfL), el organismo responsable de buena parte del transporte público de la capital británica.
En agosto de 2025, TfL lanzó la campaña «Headphones On», destinada a recordarles a los usuarios que deben utilizar auriculares para evitar molestar a otros pasajeros.

Inicialmente difundida en la Elizabeth Line y en redes sociales, la iniciativa fue ampliada posteriormente al Metro de Londres y a los colectivos.
La campaña forma parte de Travel Kind, un programa de comunicación orientado a promover comportamientos respetuosos dentro de la red de transporte.
Las autoridades londinenses también confirmaron que sus agentes de fiscalización pueden intervenir ante casos de reproducción de contenidos a volumen elevado, priorizando primero el diálogo con los pasajeros.
El Gobierno busca mejorar la convivencia durante los viajes
La secretaria de Transporte, Heidi Alexander, señaló que resulta frustrante cuando unas pocas personas afectan negativamente el viaje de los demás, ya sea mediante el vapeo, la basura o la reproducción de música a volumen elevado.
Desde el Gobierno consideran que modificaciones relativamente pequeñas en la conducta de los usuarios pueden generar mejoras importantes en la experiencia del transporte público.
Las medidas también recibieron el respaldo de Campaign for Better Transport, una organización británica que promueve mejores servicios de movilidad.
Su director ejecutivo, Ben Plowden, destacó que los comportamientos antisociales pueden desalentar el uso del transporte público, especialmente entre personas con necesidades específicas de accesibilidad.
Los trabajadores del transporte reclaman medidas de seguridad más profundas
No todas las reacciones fueron favorables.
Sharon Graham, secretaria general del sindicato Unite, consideró que las medidas anunciadas, aunque bien intencionadas, resultan insuficientes para enfrentar los problemas de violencia y agresiones que sufren los trabajadores del transporte.
La organización sostiene que las sanciones contra comportamientos molestos no reemplazan la necesidad de establecer mecanismos de protección más amplios para conductores y otros empleados del sector.
Este planteo introduce un debate sobre el alcance de las nuevas disposiciones: mientras las autoridades buscan mejorar la convivencia entre usuarios, los sindicatos reclaman respuestas concretas frente a situaciones que comprometen la seguridad laboral.
¿Podría aplicarse una medida similar en los colectivos argentinos?
La decisión británica también abre un interrogante sobre los hábitos de convivencia dentro del transporte público argentino.
La reproducción de música, videos y mensajes de audio sin auriculares es una situación que puede generar conflictos entre pasajeros, especialmente durante los trayectos prolongados o en unidades con elevada ocupación.
Sin embargo, la iniciativa anunciada en Inglaterra no tiene aplicación en Argentina y no implica que exista una propuesta equivalente en nuestro país.
Más allá de las diferencias normativas, el caso plantea una discusión sobre el equilibrio entre la libertad individual, el respeto por los demás pasajeros y la responsabilidad de las autoridades de transporte.
El enfoque británico combina campañas de concientización, normas locales y controles realizados por personal autorizado, procurando evitar que los conductores tengan que asumir tareas de fiscalización.
El mensaje central es sencillo: disfrutar de música o contenidos audiovisuales durante un viaje es compatible con el transporte público, siempre que no se impongan esos sonidos al resto de los pasajeros.
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