El fabricante del grupo Hinduja recibió un pedido de 650 colectivos eléctricos de nueve metros que operarán en dos de las mayores áreas urbanas de India. Serán incorporados bajo la segunda fase del programa estatal PM E-DRIVE: 450 unidades con aire acondicionado irán a Mumbai y otras 200, sin climatización, a Pune. El contrato refleja además un modelo cada vez más extendido en el país: el operador privado compra, mantiene y explota los vehículos mientras las autoridades pagan por kilómetro recorrido.
India continúa llevando la electrificación de sus colectivos a una escala difícil de encontrar en otros mercados.
Switch Mobility obtuvo un pedido para suministrar 650 colectivos eléctricos de nueve metros destinados al transporte público de Mumbai y Pune, dos de las principales ciudades del estado de Maharashtra.
Los vehículos serán adquiridos por Sai Green Projects, empresa seleccionada como operadora dentro de la licitación organizada por Convergence Energy Services Limited (CESL) bajo la segunda fase del programa nacional PM E-DRIVE. Una vez incorporados, trabajarán para BEST en Mumbai y PMPML en Pune.
La cantidad por sí sola convierte al contrato en uno de los pedidos recientes más relevantes del mercado indio.
Pero detrás de los 650 colectivos existe algo todavía más interesante: India está construyendo un sistema en el que la electrificación no depende únicamente de que cada ciudad compre unidades, sino de licitaciones nacionales, operadores privados, contratos por kilómetro e infraestructura asociada a la operación.
450 para Mumbai y 200 para Pune
El pedido está compuesto por unidades de nueve metros en dos configuraciones diferentes.
Según la documentación de la licitación analizada por medios especializados, 450 colectivos de piso bajo y con aire acondicionado serán destinados a Mumbai, mientras que 200 unidades de piso bajo sin aire acondicionado operarán en Pune.
Los primeros se incorporarán a servicios de Brihanmumbai Electric Supply and Transport (BEST), uno de los sistemas de transporte urbano más grandes del país.
Las unidades de Pune, por su parte, prestarán servicio para Pune Mahanagar Parivahan Mahamandal Limited (PMPML).
La elección de colectivos de nueve metros muestra además un enfoque diferente al de muchos grandes programas europeos, donde buena parte de las incorporaciones eléctricas se concentra en vehículos rígidos de 12 metros o articulados de 18.
En ciudades extremadamente densas y con calles de geometría variable, una unidad más corta puede ofrecer ventajas de maniobrabilidad sin abandonar el concepto de piso bajo y operación urbana intensiva.
El Estado no compra necesariamente el colectivo
Uno de los aspectos más interesantes del programa PM E-DRIVE está en cómo se contratan los vehículos.
Sai Green Projects no aparece simplemente como intermediario.
Es el operador seleccionado mediante la licitación de CESL y tendrá a su cargo la adquisición, operación y mantenimiento de los colectivos dentro de un esquema de Gross Cost Contract (GCC).
En este modelo, la autoridad de transporte no necesita necesariamente comprar y ser propietaria de cada colectivo.
Una empresa privada incorpora los vehículos, desarrolla la infraestructura correspondiente, los mantiene y los opera durante el período contractual.
A cambio recibe una remuneración principalmente vinculada a los kilómetros efectivamente prestados.
El Ministerio de Industrias Pesadas de India explica que, bajo PM E-DRIVE, los operadores seleccionados son responsables tanto de la compra y mantenimiento de los colectivos como de desarrollar la infraestructura eléctrica y civil necesaria para cargarlos en los depósitos.
Es un cambio importante respecto del modelo tradicional.
La discusión deja de ser únicamente “cuánto cuesta comprar un colectivo eléctrico” y pasa a ser “cuánto cuesta garantizar un kilómetro de servicio eléctrico durante varios años”.
Pune: 55,55 rupias por kilómetro
La licitación incluso permite observar el costo económico ofrecido por los operadores.
Para las 200 unidades sin aire acondicionado de Pune, Sai Green Projects presentó la propuesta más baja: 55,55 rupias por kilómetro, sin impuestos.
En Mumbai, CESL había licitado un lote mucho mayor de 1.500 colectivos eléctricos de nueve metros con aire acondicionado.
GreenCell Mobility presentó la oferta más baja, de 60,25 rupias por kilómetro, mientras que Sai Green Projects quedó segunda con 60,99. Según las condiciones de adjudicación, la compañía pudo quedarse con 450 unidades después de aceptar igualar la tarifa del oferente más económico.
El resto de las 1.500 unidades de Mumbai quedó asignado al primer adjudicatario.
Este mecanismo permite que una misma ciudad distribuya la operación entre distintos operadores sin abandonar una referencia competitiva de costo por kilómetro.
Un programa para más de 14.000 eléctricos
Los 650 colectivos forman parte de un plan muchísimo mayor.
El programa PM E-DRIVE contempla fondos por 4.391 crore de rupias específicamente destinados a apoyar la incorporación de 14.028 colectivos eléctricos mediante empresas y organismos públicos de transporte.
La primera fase de las licitaciones de CESL comprendió 10.900 unidades.
La segunda agregó otras 2.900, distribuidas principalmente entre Mumbai, Pune, Hyderabad y Ahmedabad.
Para Mumbai fueron asignados en esa segunda etapa 1.500 colectivos eléctricos, mientras que Pune recibió 1.000.
Eso permite poner los 650 de Switch Mobility en perspectiva.
El contrato es enorme para cualquier fabricante individual, pero representa solamente una parte de un proceso nacional que busca electrificar simultáneamente miles de unidades.
Switch viene creciendo rápidamente
El pedido encuentra además a Switch Mobility en un momento de fuerte expansión.
Durante el primer semestre de 2026, la compañía registró 830 colectivos eléctricos en India, alcanzando una participación de mercado del 28,2% y ubicándose en el primer lugar del segmento durante ese período.
En total, India registró 2.944 e-buses durante esos seis meses, un crecimiento interanual del 40%.
Según la propia compañía, ya existen más de 2.500 colectivos eléctricos Switch desplegados en India.
Su flota eléctrica global habría recorrido en conjunto más de 185 millones de kilómetros.
La escala acumulada empieza a ser especialmente importante.
A medida que aumenta la cantidad de colectivos eléctricos en servicio, los fabricantes dejan de vender solamente vehículos y pasan a ofrecer experiencia en mantenimiento, baterías, infraestructura, software y operación de grandes flotas.
¿Serán los nuevos EiV9?
El pedido llegó pocas semanas después de que Switch Mobility presentara su nueva plataforma EiV9, desarrollada específicamente como colectivo eléctrico urbano de nueve metros.
La coincidencia de dimensiones hace pensar que el nuevo modelo podría ser utilizado para parte o la totalidad del contrato.
Sin embargo, existe una precisión importante: Switch Mobility no identificó oficialmente en el anuncio del pedido qué modelo exacto compondrá las 650 unidades, por lo que no corresponde darlo todavía por confirmado. Sustainable Bus también señala expresamente que el fabricante no publicó la configuración de baterías, autonomía, cronograma de entregas ni infraestructura de recarga asociada al contrato.
El EiV9, presentado en julio durante Prawaas 5.0, sí permite conocer qué tecnología tiene disponible actualmente la compañía para ese segmento.
Hasta 213 kW y carga con doble conector
El nuevo EiV9 utiliza un motor eléctrico PMVR —Permanent Magnet Variable Reluctance— de hasta 213 kW de potencia máxima.
La plataforma está preparada para distintas configuraciones de batería, de manera que cada operador pueda adaptar la capacidad energética al recorrido y al ciclo de trabajo que deberá cubrir.
Otros datos publicados sobre el modelo mencionan paquetes de 183 y 284 kWh, con autonomías declaradas superiores a 200 kilómetros dependiendo de la configuración y condiciones de operación.
También incorpora carga rápida CCS2 mediante dos conectores simultáneos, una solución que permite incrementar la potencia recibida y reducir el tiempo que el colectivo permanece detenido.
A esto se suma frenado regenerativo, encargado de recuperar parte de la energía durante las desaceleraciones.
Nuevamente, estos datos corresponden a la plataforma EiV9 y no deben trasladarse automáticamente a las 650 unidades del contrato hasta que Switch confirme su especificación definitiva.
No todo es autonomía
La posibilidad de configurar diferentes baterías vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente en la electrificación del transporte.
¿Conviene instalar la batería más grande disponible?
No necesariamente.
En un colectivo urbano, una mayor capacidad energética puede extender la autonomía, pero también incrementa peso y costo.
Si el recorrido permite realizar recargas en el depósito o durante determinadas ventanas de operación, puede resultar económicamente más eficiente utilizar una batería menor.
Por eso, el diseño de una flota eléctrica comienza mucho antes de elegir el modelo de colectivo.
Es necesario conocer cuántos kilómetros recorre cada unidad, cuántas horas trabaja, cuánto tiempo permanece detenida y cuánta potencia eléctrica existe en sus cabeceras o depósitos.
Suspensión neumática y piso bajo
El EiV9 también incorpora suspensión neumática en ambos ejes y está diseñado bajo una arquitectura específica para operación eléctrica urbana.
Entre el equipamiento informado por el fabricante aparecen frenos a disco en ambos ejes, puertos USB individuales y distintas configuraciones interiores según el tipo de servicio.
También dispone de sistemas de detección y supresión de incendios, un aspecto que adquirió especial relevancia con el crecimiento de las grandes baterías de tracción.
El objetivo declarado por Switch es reducir el costo total de operación, una variable fundamental dentro de licitaciones en las que la competencia se define justamente por el precio ofrecido por kilómetro.
Mumbai ya se está convirtiendo en un enorme laboratorio eléctrico
La escala planificada para Mumbai merece atención por sí misma.
Sólo dentro de la segunda fase de PM E-DRIVE, la ciudad tiene asignados 1.500 nuevos colectivos eléctricos.
Sumados a otras incorporaciones y contratos existentes, esto convierte a la metrópolis india en uno de los mayores laboratorios del mundo para observar qué ocurre cuando la electromovilidad deja de medirse en decenas de unidades y empieza a implementarse por miles.
El desafío cambia completamente.
Ya no alcanza con instalar algunos cargadores.
Una flota semejante necesita potencia eléctrica a escala industrial, gestión simultánea de cientos de cargas, talleres adaptados, disponibilidad permanente de repuestos, técnicos especializados y sistemas capaces de decidir qué colectivo debe cargarse primero.
De comprar colectivos a comprar kilómetros eléctricos
Tal vez ese sea el aspecto más interesante del contrato.
Desde Argentina, muchas veces la discusión sobre electromovilidad comienza preguntando cuánto cuesta un colectivo eléctrico frente a uno diésel o a GNC.
El modelo indio propone mirar otra variable.
¿Cuánto cuesta contratar un kilómetro de transporte público durante toda la vida del vehículo?
Ahí entran no solamente el precio inicial, sino también energía, mantenimiento, batería, infraestructura, disponibilidad y riesgo operativo.
Si un operador puede ofrecer ese kilómetro a un valor competitivo, la autoridad pública puede electrificar el servicio sin tener que asumir directamente toda la inversión inicial.
Es una lógica especialmente interesante para ciudades que necesitan renovar grandes cantidades de vehículos.
650 colectivos son sólo una parte de algo mucho mayor
Switch Mobility suministrará 650 unidades.
Sai Green Projects deberá operarlas.
BEST y PMPML incorporarán capacidad eléctrica a sus redes.
Y el Gobierno de India utilizará PM E-DRIVE para apoyar financieramente una transformación que pretende superar las 14.000 unidades.
La noticia, entonces, no es solamente que Mumbai y Pune tendrán más colectivos eléctricos.
Es que India está intentando construir un mecanismo capaz de electrificar el transporte masivamente sin obligar a cada ciudad a inventar su propio sistema de compra desde cero.
Licitaciones agregadas, contratos por kilómetro, operadores privados, infraestructura incluida y miles de vehículos pedidos en bloques.
En un mercado donde muchos países todavía celebran incorporaciones de diez o veinte eléctricos, India empieza a hablar en cientos.
Y cada vez más, en miles.




