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Bariloche: Casi 9 de cada 10 viajes tuvieron descuento o gratuidad

En junio, el transporte urbano de Bariloche registró 772.910 viajes, pero apenas el 10,78% se realizó pagando la tarifa plena. Más de la mitad utilizó algún tipo de descuento y otro 38% correspondió a gratuidades escolares o universitarias. Los datos muestran por qué mirar únicamente el valor publicado del boleto no alcanza para entender cuánto pagan realmente los pasajeros ni cómo se sostiene económicamente el sistema.

¿Cuánto cuesta viajar en colectivo en Bariloche? La respuesta parece sencilla: basta con mirar el cuadro tarifario. Pero los registros de SUBE muestran una realidad bastante más compleja.

Durante junio de 2026 se realizaron 772.910 viajes en el transporte urbano de la ciudad. De ese total, apenas el 10,78% se abonó con tarifa plena, mientras que el 51,14% utilizó algún beneficio con descuento y otro 38% correspondió a gratuidades escolares o universitarias.

En conjunto, eso significa que aproximadamente el 89,1% de todas las validaciones del mes se realizó pagando menos que la tarifa completa o directamente sin cargo para el pasajero.

Dicho de otra manera: de cada diez viajes realizados en los colectivos barilochenses durante junio, sólo uno pagó el precio pleno.

Apenas unos 83.000 viajes abonaron la tarifa completa

Si los porcentajes informados se aplican sobre las 772.910 validaciones registradas durante junio, la composición aproximada queda así:

  • 83.300 viajes con tarifa plena.
  • 395.300 viajes con algún descuento.
  • 293.700 viajes con gratuidad escolar o universitaria.

Las cifras son aproximadas porque los porcentajes publicados están redondeados, pero permiten visualizar la magnitud de cada grupo.

Es decir, alrededor de 689.000 viajes del mes no se realizaron pagando la tarifa completa.

Eso convierte al cuadro tarifario tradicional en apenas una parte de la explicación económica del sistema.

La tarifa publicada no es la tarifa promedio que paga el pasajero

Actualmente, la Municipalidad publica distintos valores según la condición del usuario y la sección recorrida. El sitio oficial informa, por ejemplo, una tarifa para residentes de $1.749,98, mientras que existen valores superiores para distintas secciones, aeropuerto y Cerro Catedral.

Sin embargo, saber esos precios no permite calcular cuánto dinero aporta efectivamente el pasajero promedio.

Para hacerlo habría que conocer: qué beneficio utilizó cada validación; cuánto pagó efectivamente cada categoría; qué proporción del valor restante fue compensada por Nación, Provincia o Municipio; y cuánto terminó ingresando finalmente al sistema por cada viaje.

La estadística de junio permite ver el primer paso: la inmensa mayoría de los pasajeros no utiliza una tarifa plena.

Y eso cambia completamente la lectura del precio del boleto.

Descuento no significa necesariamente gratuidad

Conviene separar dos grupos que suelen mezclarse. Por un lado están los viajes completamente gratuitos vinculados al esquema escolar y universitario local. Por otro, los pasajeros que pagan una tarifa reducida.

La Municipalidad de Bariloche enumera dentro de los beneficios existentes a jubilados y pensionados, personal de casas particulares, veteranos de Malvinas, titulares de asignaciones sociales, personas con discapacidad y otros usuarios alcanzados por la Tarifa Social Federal, además de beneficios locales para residentes.

En junio, este grupo de pasajeros con algún tipo de descuento representó más de la mitad de todos los viajes: 51,14%.

A esto se sumó el 38% correspondiente al boleto estudiantil gratuito.

Por eso el sistema no puede analizarse simplemente dividiendo cantidad de pasajeros por tarifa plena.

El calendario escolar cambia por completo la fotografía

La comparación con enero es especialmente reveladora.

En enero de 2026, en pleno período de vacaciones y con fuerte presencia turística, el 34,5% de los viajes se realizó pagando tarifa plena.

Los usuarios con descuento representaron el 58,53% y las gratuidades apenas el 6,93%.

Cinco meses después, la situación era muy distinta:

Tarifa plena
Enero: 34,5%
Junio: 10,78%

Con descuento
Enero: 58,53%
Junio: 51,14%

Gratuitos
Enero: 6,93%
Junio: 38%

El salto de la gratuidad es enorme y tiene una explicación central: en enero prácticamente no existe demanda escolar regular, mientras que junio es un mes de plena actividad educativa.

A esto se suma que enero tiene una composición de usuarios diferente por la temporada turística. El propio análisis de Río Negro señala que la proporción varía según el calendario escolar y la presencia de visitantes.

En enero había más de tres veces más viajes a tarifa plena

La diferencia también puede observarse en cantidades aproximadas.

En enero se registraron 885.838 viajes. Con un 34,5% pagando tarifa plena, eso representa alrededor de 305.600 validaciones completas. En junio hubo aproximadamente 83.300.

Es decir, aun teniendo en cuenta que junio registró menos viajes totales, la cantidad de pasajes abonados sin beneficios cayó muchísimo más que la demanda general.

Al mismo tiempo, las validaciones gratuitas pasaron de unas 61.400 en enero a cerca de 293.700 en junio.

No significa que cientos de miles de pasajeros hayan cambiado individualmente de categoría. Son viajes, no personas únicas.

Un mismo estudiante que utiliza dos colectivos por día y viaja durante veinte jornadas genera decenas de validaciones en un mes.

Esa precisión es fundamental para interpretar correctamente los números.

La gratuidad tiene un costo aunque el pasajero pague cero

Cuando un estudiante pasa la SUBE y el boleto aparece como gratuito, el viaje no se vuelve gratuitamente operable.

El colectivo sigue necesitando conductor. Consume combustible. Desgasta neumáticos. Necesita mantenimiento. Debe pagar seguros, repuestos y costos administrativos. Por eso, desde el punto de vista económico, una gratuidad no significa que el viaje carezca de costo.

Significa que ese costo no lo afronta directamente el pasajero en el momento de subir al colectivo.

La diferencia debe ser absorbida o compensada mediante los mecanismos públicos establecidos para cada beneficio.

Y cuando el 38% de los viajes de un mes pertenece a una categoría gratuita, esa estructura de compensaciones pasa a ser una pieza central de las finanzas del sistema.

Casi cuatro de cada diez viajes están vinculados a estudiantes

El 38% de junio también muestra otra característica del transporte de Bariloche.

El sistema urbano cumple una función educativa enorme.

Más de un tercio de las validaciones de ese mes estuvieron asociadas a gratuidades escolares y universitarias.

La Municipalidad informa que los alumnos de establecimientos primarios públicos viajan gratuitamente con guardapolvo y que existen beneficios específicos para estudiantes secundarios, terciarios y universitarios mediante SUBE.

Esto significa que cualquier análisis sobre recorridos, frecuencias y horarios debería prestar especial atención a los movimientos vinculados con establecimientos educativos.

No se trata de un segmento marginal de la demanda.

En determinados meses constituye uno de los principales motivos por los que se utilizan los colectivos de la ciudad.

¿Cayó 12,75% el transporte durante el semestre?

Acá hay una precisión importante. Río Negro informó que junio registró 772.910 viajes frente a 885.838 en enero, una diferencia del 12,75%. Pero esa cifra no representa una caída interanual.

Tampoco permite afirmar que durante todo el primer semestre la demanda haya disminuido en una trayectoria continua del 12,75%.

Es simplemente la diferencia entre dos meses determinados: enero y junio. Y justamente esos meses tienen composiciones muy diferentes. Enero combina vacaciones escolares y temporada turística. Junio tiene actividad educativa plena y otra estructura de movilidad.

Por eso, para estudiar realmente si Bariloche está perdiendo pasajeros sería necesario comparar, por ejemplo, junio de 2026 contra junio de 2025, o analizar una serie mensual completa descontando estacionalidad.

Tampoco demuestra que los pasajeros se hayan ido a las aplicaciones

El artículo que difundió los datos menciona el avance de las aplicaciones de viajes dentro del contexto general de pérdida de pasajeros. Pero los números de SUBE por sí solos no permiten establecer una relación causal.

Para afirmar que una determinada cantidad de personas dejó el colectivo para utilizar aplicaciones sería necesario cruzar información adicional sobre viajes realizados en esas plataformas, patrones de movilidad, precios y encuestas a usuarios.

La caída entre enero y junio puede estar influenciada además por turismo, calendario educativo, estacionalidad, actividad económica y características propias de cada período.

Los datos disponibles muestran cuántos viajes hubo y qué tipo de tarifa utilizaron. No explican por sí solos por qué cada pasajero eligió viajar —o no viajar— en colectivo.

El verdadero ingreso por pasajero es otro dato

La composición de junio abre una pregunta particularmente interesante para cualquier análisis económico.

Si solamente el 10,78% paga la tarifa completa, ¿cuál es el ingreso promedio efectivo que recibe el sistema por cada validación?

No es necesariamente lo mismo que preguntar cuánto desembolsa el pasajero.

Un usuario puede pagar una tarifa subsidiada mientras el operador recibe posteriormente algún tipo de compensación.

Para reconstruir esa cifra habría que combinar: la cantidad de viajes de cada categoría; el precio pagado por el usuario; las compensaciones correspondientes; los atributos locales; y otros subsidios o aportes destinados al transporte.

Sólo entonces podría calcularse el verdadero ingreso medio por viaje.

Ese número probablemente resulte mucho más útil para comprender las finanzas del sistema que limitarse a observar cuánto marca el boleto en la cartelera.

Un dato clave justo antes de una nueva licitación

El análisis aparece además en un momento particularmente sensible para el transporte barilochense.

El contrato vigente con Mi Bus —Amancay SRL— vence el 1° de enero de 2027, y el Municipio prepara una nueva licitación, aunque los plazos administrativos podrían derivar en una extensión transitoria de la prestación actual.

La futura contratación tendrá que definir recorridos, frecuencias, flota y condiciones económicas. Y conocer quién utiliza el sistema y bajo qué tarifa será indispensable para construir esa ecuación.

Un pliego que proyecte ingresos suponiendo que todos los pasajeros pagan el boleto completo tendría poca relación con la realidad.

Los datos de junio muestran justamente lo contrario:

casi nueve de cada diez viajes tienen algún tipo de intervención tarifaria.

El boleto tiene varios precios al mismo tiempo

Bariloche ofrece así un buen ejemplo de por qué hablar de “el precio del colectivo” puede resultar engañosamente sencillo.

Existe una tarifa publicada. Existe una tarifa para residentes. Existen beneficios sociales. Existen gratuidades. Existen distintos valores según el recorrido. Y detrás de cada uno puede existir además un mecanismo diferente de compensación. Para un pasajero, el boleto puede valer cero. Para otro, una tarifa reducida. Para otro, el valor completo.

Pero para el sistema, todos esos viajes tienen un costo operativo.

En junio hubo 772.910 validaciones y apenas unas 83.000 habrían correspondido a la tarifa plena según los porcentajes difundidos. Ese dato cambia la pregunta. Ya no alcanza con saber cuánto cuesta el boleto de Bariloche.

Para entender realmente cómo funciona el transporte habrá que conocer quién paga cada viaje, cuánto paga y quién cubre la diferencia cuando el pasajero no abona la tarifa completa.

Porque el precio que aparece en la cartelera puede ser el más visible. Pero en junio fue el que pagó apenas uno de cada diez viajes.

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