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Una licitación que volvió a foja cero: La Plata mantiene concesiones vencidas mientras rediseña el futuro de sus colectivos

La Plata quedó a un paso de adjudicar su nueva red de colectivos. Ahora, varios meses después, el proceso podría tener que comenzar prácticamente desde cero.

El Ejecutivo municipal recomendó formalmente no avanzar con la adjudicación de la licitación iniciada a fines de 2025 y preparar un nuevo llamado sobre la base de un pliego actualizado.

El argumento central es económico: las condiciones sobre las que fue diseñado el concurso cambiaron sustancialmente por la evolución de los subsidios, las tarifas, el combustible, los salarios y otros costos de operación.

La decisión resulta especialmente significativa porque el procedimiento ya había superado buena parte de las etapas administrativas y tenía definidos los operadores preadjudicados para las cuatro zonas del sistema.

Las cuatro zonas ya tenían empresas seleccionadas

El pliego había sido aprobado por el Concejo Deliberante en noviembre de 2025. El proceso comenzó posteriormente y durante los primeros meses de 2026 avanzó hasta la preadjudicación.

La distribución prevista era:

  • Zona Oeste: Nueve de Julio S.A.T.
  • Zona Sur: Unión Platense–Fuerte Barragán.
  • Zona Este: Expreso La Plata Buenos Aires.
  • Zona Norte y recorrido universitario: Unión Platense.

Restaba completar la aprobación política y administrativa del nuevo esquema para ponerlo definitivamente en marcha.

Pero esa instancia nunca llegó.

El conflicto generado por el cambio en el financiamiento del transporte y la modificación de la estructura de subsidios terminó paralizando el expediente.

El Municipio considera que el pliego quedó desactualizado

En su respuesta al Concejo Deliberante, el Ejecutivo sostuvo que la alternativa que mejor resguarda actualmente el interés público es no adjudicar el sistema en las condiciones resultantes del procedimiento realizado y promover un nuevo llamado con un pliego actualizado.

Esto no implica, según la documentación municipal, que se hayan detectado irregularidades en la licitación ni que se haya objetado técnicamente la evaluación de las empresas.

El problema es otro: cambió la ecuación económica sobre la que los operadores habían elaborado sus propuestas.

Durante 2026 se modificó la composición del financiamiento del transporte, con una reducción de la participación de las compensaciones nacionales y cambios en el peso relativo de los aportes provinciales, mientras continuaban aumentando combustibles, salarios e insumos.

En abril, esa tensión ya había llegado directamente a la calle: las empresas redujeron frecuencias y el conflicto afectó a miles de pasajeros, según informó El Día.

¿Por qué volver a licitar si ya había ganadores?

La situación expone uno de los principales problemas de las concesiones de transporte público de largo plazo.

Una empresa presenta una oferta sobre determinadas proyecciones de costos, tarifas, subsidios, cantidad de pasajeros, kilómetros recorridos e inversiones necesarias.

Si esas variables cambian significativamente antes de que el contrato comience a ejecutarse, el equilibrio económico previsto originalmente puede dejar de existir.

Eso es precisamente lo que el Municipio plantea que ocurrió en La Plata.

El Ejecutivo considera que adjudicar ahora un sistema diseñado bajo condiciones distintas podría consolidar contratos que no reflejen correctamente el costo actual de prestación ni el modelo de financiamiento disponible para los próximos años.

Por eso propone volver a confeccionar las reglas.

El 25 de agosto no se anuló la licitación

La situación administrativa todavía tiene una particularidad importante.

El 25 de agosto, la Comisión de Transporte del Concejo Deliberante trató la respuesta enviada por el Ejecutivo respecto del proceso.

Sin embargo, esa reunión no significó la aprobación de una nueva licitación ni una votación para anular formalmente el procedimiento anterior.

Según informó El Editor Platense, la documentación municipal fue incorporada al expediente y la jornada estuvo centrada en responder el pedido de informes que los concejales habían formulado meses antes. Desde la Comisión aclararon que no hubo una definición formal respecto de un nuevo pliego.

Por lo tanto, al cierre de esa reunión, el futuro contractual del transporte platense seguía pendiente.

Una cosa es la recomendación política y técnica del Ejecutivo de volver a licitar.

Otra es completar los pasos administrativos y legislativos necesarios para cerrar el expediente existente y aprobar las condiciones del próximo concurso.

Mientras tanto, las concesiones están vencidas

La consecuencia más llamativa aparece en el funcionamiento cotidiano.

Mientras se define el nuevo esquema, las mismas empresas continúan operando la red bajo un régimen transitorio, pese a que las concesiones originales vencieron a fines de 2025.

Esto significa que La Plata podría atravesar todavía varios meses con un sistema provisional.

Elaborar un nuevo pliego, discutirlo en el Concejo Deliberante, aprobarlo, convocar a las empresas, recibir ofertas, evaluarlas y finalmente adjudicar las zonas requiere tiempo.

Hasta completar ese recorrido, los operadores actuales deberán seguir garantizando los servicios.

De una adjudicación casi terminada a empezar otra vez

La cronología permite dimensionar el giro.

En noviembre de 2025, el Concejo aprobó el pliego.

Durante los primeros meses de 2026 se recibieron y evaluaron las propuestas.

Entre febrero y marzo quedaron definidas las empresas preadjudicadas.

A fines de marzo, el expediente esperaba avanzar hacia su aprobación definitiva.

Cinco meses después, el Ejecutivo considera que esas condiciones ya no representan adecuadamente la realidad económica del sistema y recomienda elaborar un nuevo concurso.

Es decir: un proceso administrativo de aproximadamente ocho meses puede terminar regresando a su punto inicial.

Tarifas, subsidios y costos volvieron viejo un pliego en pocos meses

El caso de La Plata también muestra la dificultad creciente de elaborar contratos de transporte público en un contexto de fuertes modificaciones económicas.

Un pliego destinado a organizar una red durante varios años necesita establecer reglas sobre frecuencias, renovación de vehículos, kilómetros, calidad de servicio, inversiones y mecanismos de actualización.

Pero toda esa estructura depende de una pregunta central:

¿quién paga el costo real del sistema?

El boleto cubre una parte.

Los subsidios cubren otra.

Y cualquier modificación significativa en esa relación altera directamente el negocio de las empresas y las necesidades financieras del Estado.

En La Plata, ese equilibrio cambió antes incluso de que comenzara la nueva concesión.

Una discusión que también puede modificar la flota

El nuevo pliego abre además la posibilidad de revisar aspectos que exceden al financiamiento.

Entre los argumentos discutidos durante las últimas semanas también apareció el nuevo escenario de incentivos vinculados con unidades impulsadas mediante energías renovables, una variable que no tenía el mismo peso cuando se confeccionó el documento original.

Por lo tanto, una nueva licitación podría ser utilizada no sólo para recalcular costos y subsidios, sino también para modificar requerimientos de flota, tecnologías, recorridos, frecuencias y estándares operativos.

Eso transforma la decisión de volver a licitar en algo mucho más amplio que una corrección administrativa.

Podría significar rediseñar nuevamente el sistema de colectivos de una de las ciudades más importantes de la provincia de Buenos Aires.

La Plata enfrenta ahora una paradoja

La ciudad organizó una licitación, recibió propuestas, evaluó a los participantes y seleccionó operadores para cada una de sus zonas.

Pero no llegó a adjudicarlos definitivamente.

Mientras tanto, las empresas cuyos contratos vencieron continúan prestando el servicio y el Municipio prepara las bases para un esquema diferente.

La licitación que debía resolver el transporte de los próximos años quedó atrapada por un cambio de escenario económico ocurrido durante su propia tramitación.

Y así, La Plata enfrenta una situación poco habitual:

tiene empresas preadjudicadas para un sistema nuevo, concesiones anteriores vencidas y, al mismo tiempo, la perspectiva de tener que volver a licitar toda la red desde cero.

Fuente: texto proporcionado por el usuario.

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