El plan buscaría electrificar flotas privadas, reducir la dependencia del petróleo importado y atacar uno de los grandes problemas urbanos del país: la contaminación del aire
India avanza en el diseño de un nuevo programa de incentivos por más de USD 1.000 millones —unos 862 millones de euros— para impulsar la adopción de buses y camiones eléctricos. La iniciativa, todavía en etapa de definición, apunta a acelerar la transición energética en dos segmentos clave del transporte pesado: el movimiento de pasajeros y la logística de cargas.
Según la información publicada por electrive, el programa tendría una duración de 10 años y pondría el foco principalmente en vehículos de propiedad privada, especialmente buses interurbanos y camiones. Este punto es central: India ya cuenta con esquemas de apoyo para la electromovilidad, pero buena parte de los incentivos actuales para buses eléctricos se concentran en operadores públicos.
La nueva política buscaría cubrir un vacío importante del mercado. En India circulan más de 2 millones de buses, pero solo alrededor del 5% pertenece o es operado por el sector gubernamental. Esto significa que la gran mayoría de las unidades está en manos privadas, muchas veces de pequeñas empresas con presupuestos limitados y dificultades para afrontar el mayor costo inicial de un vehículo eléctrico.
Subsidios, garantías y una primera meta de 10.000 buses eléctricos
De concretarse como está previsto, el plan podría incluir distintos mecanismos de apoyo financiero. Entre ellos, se analiza otorgar subsidios a la tasa de interés de hasta 1,5 millones de rupias por vehículo eléctrico a lo largo de su vida útil, equivalentes a unos 13.500 euros. También se evalúa una garantía parcial de crédito para facilitar el acceso a préstamos destinados a la compra de buses y camiones eléctricos.
En una primera etapa, el gobierno indio podría apoyar el despliegue de 10.000 buses eléctricos. Luego, en fases posteriores, el alcance del programa podría ampliarse hasta cubrir entre 40.000 y 50.000 vehículos eléctricos entre buses y camiones.
Representantes de la industria también propusieron medidas complementarias, como la construcción de parques de carga, exenciones en peajes e impuestos, y reducción del costo de la electricidad para operadores. Estas herramientas serían decisivas para que la electrificación no dependa únicamente del precio de compra del vehículo, sino de todo el ecosistema operativo que necesita una flota eléctrica.
El transporte pesado, una pieza clave para bajar importaciones de petróleo
El trasfondo del programa no es solo ambiental. India importa cerca del 90% del petróleo que consume, por lo que reducir la dependencia de los combustibles fósiles se convirtió en una prioridad estratégica. En un contexto de crisis energética global y depreciación de la rupia, el gobierno busca nuevas herramientas para achicar la factura de importación de energía.
La electrificación de buses y camiones aparece como una de las vías más directas para atacar ese problema. Se trata de vehículos de alto uso, gran consumo de combustible y fuerte impacto en la calidad del aire, especialmente en corredores urbanos, interurbanos y logísticos.
En el caso de los camiones, el desafío es todavía mayor: el segmento es casi completamente privado y el diésel sigue siendo el combustible dominante. Por eso, los incentivos financieros y la disponibilidad de infraestructura de carga serán determinantes para que las empresas puedan hacer el cambio tecnológico.
Un complemento al programa PM E-Drive
India ya cuenta con el esquema PM E-Drive, lanzado el 1 de octubre de 2024 y vigente hasta el 31 de marzo de 2028. Ese programa prevé incentivos por 5.000 millones de rupias para 5.643 camiones eléctricos y 43.910 millones de rupias para 14.028 buses eléctricos. Sin embargo, en el caso de los buses, los beneficios están limitados a operadores de transporte público.
El nuevo programa buscaría ampliar ese alcance y sumar al sector privado, donde se concentra la mayor parte del parque vehicular. De avanzar, podría convertirse en una de las políticas más relevantes de India para electrificar el transporte pesado durante la próxima década.
De todos modos, el plan todavía no está cerrado. El gobierno debe definir el monto final, los criterios de elegibilidad de los vehículos y la estructura exacta de los subsidios. Según la información citada por electrive, se espera que la Oficina del Primer Ministro se reúna con representantes de la industria para ajustar los detalles.
Una señal fuerte para el mercado global de buses eléctricos
El movimiento de India puede tener impacto más allá de sus fronteras. Por el tamaño de su mercado, cualquier política de electrificación a gran escala puede influir en fabricantes, proveedores de baterías, empresas de carga y carroceros que buscan posicionarse en uno de los países con mayor demanda potencial de vehículos pesados.
La clave estará en lograr que la transición sea viable para pequeños y medianos operadores. En los buses interurbanos y camiones, el costo inicial sigue siendo una barrera, pero los menores costos operativos, la reducción del gasto en combustible y los incentivos financieros podrían acelerar el cambio.
Si el programa se concreta, India podría dar un paso importante hacia una movilidad pesada más limpia, con menos dependencia del diésel y una estrategia de electrificación que ya no mire solo a los buses urbanos, sino también a los corredores interurbanos y al transporte de cargas.







