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Tres gigantes del transporte compiten por operar el Trambus de Buenos Aires

DOTA, Metropol y Misión Buenos Aires van por el primer Trambus eléctrico de la Ciudad.

El transporte público de la Ciudad de Buenos Aires avanza hacia una nueva etapa con la incorporación del Trambus, un sistema de colectivos 100% eléctricos que combina características de los buses tradicionales con la eficiencia de un tranvía moderno. En ese contexto, el gobierno porteño dio un paso clave al abrir las ofertas para definir quién operará la primera línea del sistema, generando una fuerte competencia entre los principales actores del sector.

Se cumple un año del anuncio del proyecto Trambus y sus dos recorridos

La licitación, impulsada por el Ministerio de Movilidad e Infraestructura de la Ciudad, contempla la operación integral del Sistema Trambus – Traza T1, que conectará Nueva Pompeya con el Aeroparque Jorge Newbery. El proyecto forma parte de la estrategia oficial para avanzar hacia un transporte más sustentable y eficiente.

Tres gigantes del transporte en competencia

Tras la apertura de sobres realizada el 4 de marzo, tres empresas quedaron en carrera para operar el nuevo servicio: DOTA, Metropol y Misión Buenos Aires. Estas compañías representan buena parte del poder empresarial del transporte automotor en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Las tres firmas superaron el primer filtro del proceso licitatorio, que incluyó el análisis del pliego de condiciones y las especificaciones técnicas del sistema. Ahora la comisión evaluadora analizará cada propuesta durante aproximadamente dos semanas antes de definir cuál será la adjudicataria.

El contrato en juego supera los 86.000 millones de pesos y contempla una concesión por cinco años para operar y mantener la nueva línea de colectivos eléctricos.

Cómo funcionará el nuevo Trambus

El sistema Trambus se plantea como una alternativa intermedia entre el colectivo tradicional y el tranvía. Los vehículos son eléctricos, silenciosos y sin emisiones, y circularán con infraestructura especialmente diseñada para mejorar la eficiencia del servicio.

El operador privado tendrá a su cargo la explotación del servicio, pero las unidades serán entregadas en comodato por la Ciudad. Además, deberá aportar instalaciones adicionales —de al menos 4.500 metros cuadrados— para el estacionamiento y la carga eléctrica de los vehículos.

La línea T1 sería el primer paso de una red más amplia de transporte eléctrico, que busca integrarse con otros modos como el subte y el tren para mejorar la conectividad urbana.

Un cambio en el mapa del transporte

El desarrollo del Trambus también refleja una transformación en el negocio del transporte público. Las grandes operadoras buscan posicionarse en el segmento de movilidad eléctrica, que en los próximos años podría convertirse en el nuevo estándar de las flotas urbanas.

En ese contexto, la disputa entre los principales grupos del sector no sólo definirá quién manejará la primera línea eléctrica de la Ciudad, sino también quién liderará la transición hacia el transporte sustentable en el área metropolitana.

Si el cronograma oficial se cumple, el nuevo sistema comenzará a operar plenamente hacia fines de 2026, marcando un hito en la modernización del transporte público porteño.

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