La empresa fluvial cerró desde ayer porque no pudo recuperarse de la suba de costos y la baja de pasajeros. Estaba en concurso de acreedores.
Además de conectar Tigre con Carmelo, el servicio de Cacciola incluía la Isla Martín García, donde tenía un conocido restaurante llamado Fragata Hércules, cuyo edificio pertenece al gobierno bonaerense y debe ser restituido a sus dueños.
El grupo argentino Ersa, con base en la provincia de Corrientes, compró Cacciola en 2012 y la sumó a su holding de servicios terrestres de transporte de pasajeros.
Desde la empresa detallaron que a partir de la fuerte devaluación del peso argentino cayó la cantidad de pasajeros que viajaban hacia Uruguay. A este panorama se sumó además el incremento de los costos y las altas tasas de interés que afectan a todos los sectores de la economía.
“Resulta imposible mantener el servicio de transporte fluvial internacional de pasajeros en las actuales condiciones sin afectar seriamente la continuidad de la empresa misma y poner en riesgo la totalidad de las fuentes de trabajo”, destacaron desde la firma en la mencionada carta.
“No hemos sido ajenos a los avatares de la economía nacional”, planteó el grupo empresarial.
En Uruguay también lamentan el cierre de la compañía fluvial. El intendente de Colonia, Carlos Moreira, dijo: “La eliminación de la conectividad entre Uruguay y Argentina en los tramos Carmelo-Tigre y Tigre-Martín García, implica un golpe al turismo de la zona, ya que su funcionamiento resultaba estratégico”. Por su parte, el director nacional de Hidrografía, Andrés Nieto, aseguró que se evaluaba la llegada de una segunda línea entre Carmelo y Tigre.
Los empleados la firma ya recibieron los correspondientes telegramas de despido pero en el gremio aún no pueden confirmar si la firma abonará las correspondientes indemnizaciones.
El grupo Ersa Urbano maneja líneas de colectivos en siete provincias y en la Ciudad de Buenos Aires. Está en convocatoria de acreedores desde febrero pasado y tiene más de 4.300 empleados. Su presidente es el empresario correntino Juan Carlos Romero, que compró la empresa a fines de 2014.
Según un reciente informe del Banco Central, la compañía cuenta con una deuda bancaria de poco más de $1,3 millones que está contemplada dentro del concurso de acreedores.
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