Un abuelo apasionado por los colectivos logró convertir un gesto familiar en una pequeña atracción barrial. Lo que comenzó como un regalo para su nieta terminó transformándose en un mini colectivo funcional que hoy recorre una plaza porteña llevando alegría a chicos y grandes. Pero recientemente su creador decidió darle un nuevo detalle que lo acerca todavía más al transporte real de la Ciudad: plotearlo completamente de azul, el color que identifica a las líneas que operan exclusivamente dentro de la Ciudad de Buenos Aires según la normativa del GCBA.
Un proyecto hecho con amor y pasión por los bondis
La historia tiene como protagonista a Jorge Ignacio, un mecánico con experiencia en líneas de colectivos —entre ellas la 109— y un fanático del transporte público. Todo comenzó cuando su nieta Candela le pidió algo diferente para jugar con sus amigos: un colectivo. En lugar de comprar un juguete convencional, Jorge decidió construir uno desde cero.

Con paciencia y creatividad, el abuelo diseñó un mini colectivo completamente funcional, con estética inspirada en los colectivos de línea. El pequeño vehículo tiene capacidad para varios pasajeros y suele circular en Plaza Terán, en el barrio porteño de Villa Real, donde los fines de semana se convierte en una de las atracciones favoritas de los chicos.
De juego familiar a fenómeno viral
Lo que empezó como un regalo para su nieta rápidamente llamó la atención de vecinos y usuarios de redes sociales. Videos del mini colectivo circulando por la plaza comenzaron a viralizarse, generando miles de reproducciones y comentarios que destacaban el ingenio y la dedicación de su creador.
El pequeño “bondi” puede transportar a varios chicos por vuelta y funciona como un paseo recreativo dentro de la plaza, donde familias enteras se acercan para verlo en acción.
Un detalle que lo hace todavía más real: el color azul de CABA
Con el paso del tiempo, Jorge decidió sumar un detalle al proyecto: plotear el mini colectivo con la «pollera» azul GCBA.

La elección no fue casual. En los últimos años, la Ciudad de Buenos Aires estableció que las líneas de colectivos que operan exclusivamente dentro del territorio porteño adopten el color azul característico, una identidad visual que busca diferenciar esos servicios del resto del sistema metropolitano.
Inspirado en esa normativa, el creador del mini colectivo decidió adaptar su vehículo a esa estética urbana, dándole un aspecto aún más cercano al de los colectivos reales que circulan por las calles de la ciudad.
Un pequeño colectivo que ya es parte del barrio
Hoy el mini colectivo no solo cumple el sueño de una nieta. También se convirtió en una experiencia que reúne a familias, vecinos y curiosos que se acercan a la plaza para ver esta original creación en movimiento.
Entre risas, vueltas por el parque y fotos para redes sociales, el pequeño vehículo demuestra que la pasión por los colectivos también puede transformarse en una historia entrañable. Y ahora, con su nuevo color azul porteño, el mini bondi suma un guiño más a la identidad del transporte público de Buenos Aires.
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